domingo, 16 de marzo de 2008

La moral del triunfo

Pepcastelló

«El peor enemigo del socialismo es la corrupción»

Esta frase, atribuida a Fidel Castro debiera ser tenida muy en cuanta por quienes están en estos momentos haciendo sesudos análisis sobre la derrota de la izquierda parlamentaria. Porque muy probablemente sea cierto cuanto observen en su análisis, pero insuficiente. Cuando la ética no cuenta, toda revolución se vuelve golpe de estado. Y los golpes de estado sólo sirven para cambiar el poder de mano, pero no para implantar la justicia.

Vivimos en un mundo que se rige por la moral del triunfo. «Es bueno quien triunfa, y malo quien fracasa». Este criterio calvinista está incrustado en el alma de toda la población del opulento occidente. Es la base del capitalismo, lo que le da fuerza. Y es también la base de la corrupción y del fracaso del socialismo. Porque la corrupción es inevitable cuando se asumen cargos en gobiernos socialistas teniendo la mentalidad y el corazón capitalista. Y se tiene mentalidad capitalista cuando se actúa con egoísmo y se sigue la moral del triunfo.

Me trae todo esto a la cabeza la recién concluida campaña electoral española, en la cual los principales contendientes no han puesto otro empeño sino el de triunfar. En la cual hemos visto una izquierda parlamentaria haciendo los mismos ofrecimientos que la derecha, aunque con distintas maneras. Y hemos visto como una parte de esa supuesta izquierda se ha venido abajo al llevarse el gato al agua otra facción de izquierda que sin convencer a nadie ha recogido los votos del rechazo a la derecha.

No es que yo lamente esta derrota de la derecha, no estoy tan loco, pero me preocupa que la izquierda no tenga nada propio que ofrecer. Me preocupa el afán de triunfo que manifiestan en este momento la mayor parte de las personas de izquierdas porque, en mi opinión, la misión de la izquierda no es triunfar sino luchar por la justicia. Tenemos una ya larga y penosa experiencia de triunfos de la izquierda que han acabado en derrota porque a cambio de algunos jirones de justicia han traído consigo mucha injusticia.

Mal va cuando se quiere implantar el bien por la fuerza. Antaño a filo de espada, en tiempos modernos a punta de bala. El bien no se impone sino que se genera y se cultiva. Todo bien deja de serlo en el momento en que se impone por la fuerza. Otra cosa es que se luche por él y que se le defienda, pero siempre que no se pierda de vista lo que con esa lucha y ese desvelo se persigue.

No se improvisa una moral, sino que es el resultado de todo un trabajo colectivo. Por esto la derecha sabe muy bien que tiene que cortar de raíz todo intento de construir una moral que pueda poner en tela de juicio las premisas que la sostienen y le dan fuerza. Con este fin, ataca violentamente a quienes claman justicia y consigue de este modo que respondan también con violencia, con lo cual ya los sacaron del justo camino y los pusieron en situación de perder. Porque a las malas gana siempre el que más fuerza tiene que en violencia es el más bruto y el que más empeño ha puesto en ganar, pero nunca el mas justo.

Yo nunca fui guerrero y espero seguir sin serlo por lo poco o mucho que me pueda quedar de vida. Como tantos hombres y mujeres de mi generación sufrí en mi propia familia los males la guerra, y esto me bastó para situarme en esta actitud moral que ahora sostengo. Durante mi niñez y juventud, en los años de la dictadura católicofascista, oí repetir machaconamente que aquella guerra había sido una lucha por el bien y en contra de un supuesto mal que traía consigo el comunismo ateo. Y crecí sabiendo que aquello era una gran mentira, como lo supieron quienes como yo sufrieron la injusticia de aquel régimen. Luego, pasando el tiempo, con las nuevas generaciones se fue relajando aquella conciencia, y esta relajación más el tan cacareado desarrollo económico nos han traído hasta donde ahora estamos.

Hoy la izquierda española reflexiona sobre su reciente derrota, y yo, sin ganas de ser cenizo, le veo mal futuro mientras estas reflexiones estén guiadas por la moral del triunfo. Porque esta moral es justamente lo que da fuerza al capitalismo, y es el arma de la cual se ha valido para destruir cuanto de valioso había en la auténtica lucha de izquierdas.

Pepcastelló

http://www.kaosenlared.net/noticia/la-moral-del-triunfo

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