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sábado, 9 de mayo de 2009

Disculpen la molestia

Eduardo Galeano

Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.

¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?

El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?

¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?

¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?

Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?

¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?

¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?

¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?

Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.

Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?

¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?

¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.

Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.

En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?

Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?

¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?

¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?

Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?

¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?

Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?

Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:

–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.

En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.

El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?

A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.


Eduardo Galeano

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85035

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-124547.html

Comentarios y FORO...

Entrevista con Jesús Santrich, Comandante FARC-EP: Una plática entre hermanos

Diógenes Alejandro Xenos

Lenin, el gran artífice de la Revolución Bolchevique, se caracterizó por su firmeza revolucionaria y su radicalidad en el momento de expresar y defender sus ideas. Pero Lenin, al contrario de lo que la propaganda burguesa dice, fue además un hombre profundamente democrático y, sobre todo, modesto. Una de sus consignas fue la de enseñar pacientemente a las masas para ganar el apoyo de la clase obrera en la lucha revolucionaria. En ese sentido, y también en otros, Lenin fue un maestro no sólo por su genialidad, sino por la capacidad de vincularse con la clase trabajadora y concienciarla políticamente sobre la necesidad de luchar por la causa de la revolución.

Jesús Santrich hace que la imagen del gran revolucionario bolchevique esté presente en la plática. Él, al igual que Lenin, es un hombre modesto, firme, radical e igual de paciente. Tiene una capacidad extraordinaria para explicar las cosas, lo cual lo logra gracias a sus profundos conocimientos que son resultado de su formación teórico-política, así como de sus experiencias y su actividad práctica como militante fariano. Pero no sólo es eso lo que le permite llegar a la mente y corazón de sus interlocutores. Es, ante todo, su profundo sentimiento de respeto y admiración por los pueblos oprimidos y explotados lo que le hace ser lo que él es: un maestro forjador de conciencias revolucionarias.

Sentado en el catre de su lujosa caleta, construida con palos, ramas y hojas, rodeado de una vegetación exuberante, de mosquitos y mucho lodo, el Comandante Jesús Santrich, exhalando el humo de su infaltable puro, conversa, enseña y conciencia a su hermano.

A ese hombre valioso el agradecimiento profundo por enseñar a su camarada a valorar con más profundidad las cosas importantes de la vida: el amor, el cariño, la amistad, el respeto, la solidaridad y la necesidad de luchar por la causa de los explotados y oprimidos frente al imperialismo y las oligarquías criollas vende patrias en América Latina y el mundo.

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Jesús Santrich gracias por esta conversación por medio de la cual se podrán conocer algunos aspectos de tu vida y, a través de lo que tú eres, entender también, de alguna manera, como son las y los revolucionarios que integran las FARC-EP.

Camarada: ¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu posición ideológica? ¿Por qué decidiste integrar una organización político-militar como las FARC-EP?

Primero que todo te saludo con mucho cariño, con un sentimiento de profunda gratitud por tenerte aquí en nuestro campamento, porque eso implica una disposición tuya a encontrarte con la realidad, con la verdad y no con lo que mediáticamente pueda estar influyendo en la consciencia de un gran público que, hoy por hoy, a través de los medios de desinformación, la oligarquía trata de captar a través de la mentira. Te recibimos con mucho cariño, con mucha fraternidad como compatriota de la misma América nuestra que somos.

¿Quién soy yo?

Tal vez no es tan importante la persona, sino lo que nosotros logramos construir como colectivo, lo que nosotros logramos hacer poniendo a converger ideales, esfuerzos.

En todo caso podría decirte de mí que yo soy una persona común y corriente, hija de este pueblo colombiano pero con un sentimiento de Patria Grande y de socialismo a toda prueba.

Yo nací en una pequeña población del Departamento de Sucre, en Colombia. Eso queda en el norte, en la región Caribe de nuestro país. Cerca al mar Caribe nací yo en el año de 1967. Tengo 42 años.

Tuve la posibilidad, porque mis padres hicieron todo el esfuerzo de educar a los ocho hermanos que somos, de ir a la primaria, a la secundaria y luego a la universidad.

Mi padre es de la región Caribe, mi madre es de la región Andina; ella es de una localidad que se llama Guaycarilla, a orillas del río Guaycara. En quechua Guaycarilla es canasta de flores y mi madre es como eso, como una canasta de flores.

Mi padre y mi madre se casaron. Se conocieron en alguna institución de formación de maestros. Ellos han sido maestros desde siempre, desde muy jóvenes; y desde muy jóvenes constituyeron su hogar. Yo me formé en ese seno familiar de maestros. Mi madre y mi padre fueron primero profesores de escuela. Después fueron profesores de secundaria y luego, pues, estuvieron vinculados a algunas universidades del país.

La formación mía primero es la del hogar, un hogar muy tranquilo, muy unido no solo en lo que constituía la familia: papá, mamá e hijos; sino todos los hermanos de mi padre, de mi madre estaban muy vinculados porque mi padre era como el jefe familiar, tanto de la familia de él, como de la familia de mi madre. Ahí fuimos haciendo la vida con unos principios muy grandes de amor hacia los más pobres, de compartir lo poco que teníamos.

Mi primaria la hice en Pasto. Ese es un Departamento al sur, en Nariño. Luego la secundaria la hice entre Toluca, que es una zona del Caribe, y Sincelejo, que es la capital del Departamento de Sucre. Terminé mi secundaria a los 16 años. Inmediatamente me vinculé a la universidad. Yo estudié en la Universidad del Atlántico, pues tuve esa posibilidad porque mis padres me apoyaron mucho y dos tíos muy queridos, que también son marido y mujer, me acogieron como un hijo y me dieron mucho apoyo. Entonces, yo sin la necesidad de trabajar, que es muy raro que eso pueda ocurrir en Colombia, tuve la posibilidad de estudiar. Estudié en una jornada en la mañana Derecho y en la otra jornada en la noche estudié Ciencias Sociales.

Mi formación ha sido esa, pero fundamentalmente la de mis padres. Ellos se preocupaban mucho con todos mis hermanos por ponernos a estudiar, a leer. Mi padre y mi madre eran profesores de Filosofía. Ellos estaban muy ligados a la Filosofía Latinoamericana y yo creo que eso tiene un peso fundamental en lo que puede ser el pensamiento que me impulsó a tomar esta vía de la lucha por los desposeídos.

En la universidad terminé la carrera de Licenciatura en Educación con especialidad en Ciencias Sociales. Tuve la posibilidad de hacer un corto postgrado en Historia y luego de terminar la carrera me vincule a las FARC.

Desde la época universitaria yo estaba ligado a la Juventud Comunista; es más, desde la secundaria, en el último año, ahí tenía unos 15 o 14 años, cuando me vincule a la Juventud Comunista. Luego, en la universidad proseguí militando en la juventud y en la Unión Patriótica, cuando surgió este movimiento. Mi militancia ha sido siempre en las filas revolucionarias.

Cuando la situación en Colombia se agrava por la guerra sucia y se da la persecución a la Unión Patriótica, yo decidí apresurar el paso hacia la lucha guerrillera que ya yo apoyaba en la universidad, al 19 Frente que era el que tenía más connotación en la región Caribe. En ese entonces, al mando del 19 Frente estaba el camarada Adán Izquierdo. Un gran hombre. Ya él murió.

Yo tenía noticias de las FARC por toda la literatura política a la que uno tiene acceso en la militancia política. Podría decir que entonces a Manuel Marulanda Vélez lo comencé a conocer a través de los escritos de Arturo Alape, un gran escritor, en “Las vidas de Pedro Antonio Marín”, en “Las muertes de ‘Tirofijo’”. Toda esa lectura la fui asimilando. Tenía una gran admiración desde muy joven por Manuel Marulanda Vélez y creo que ese fue uno de los halagos de la formación familiar, una formación, como te decía, humanista, de amor al pueblo, de compartir todo lo poco que uno tiene y también de la formación política dentro de las filas del partido, luego la formación universitaria donde jugó un magnífico papel, ¡un gran papel! como amigo y como maestro el profesor Amilcar Guido a quien le guardo un inmenso cariño y respeto como maestro y como compañero de lucha.

Entonces después di el salto para acá, para la montaña. Antes hice algunas actividades por ahí, también estuve de personero por allá, en un municipio de Sucre, en Colosó. Por allá la acción paramilitar era muy fuerte, entonces, repito, yo decidí acelerar una decisión que estaba tomada. Es decir, yo no puedo expresarte que me vine por la persecución. Sí, había mucha persecución; pero esa era la decisión que yo ya tenía tomada desde muy joven: vincularme a la lucha insurgente.

Desde joven notaba que la situación en el país, aun habiendo esa idea general de que Colombia es un país en democracia, que incluso nuestra propia izquierda hablaba de que existía una “democracia restringida”, pero que al fin y al cabo había democracia, yo estaba en la línea y en la posición de que lo que existía era un terrorismo de Estado y que nosotros no podíamos seguir participando de esa farsa de dar a entender al mundo como que nada estaba ocurriendo y que aquí se puede hacer el debate político abierto, legal, amplio. Eso es lo que a mí me lleva fundamentalmente a vincularme a la guerrilla de las FARC.

En Colombia existieron y existen muchos grupos guerrilleros como el ELN, el EPL el PRT, la Autodefensa Obrera, el M-19 y las FARC. Yo decidí vincularme a las FARC porque creí que era el pensamiento más coherente, más consecuente. La afinidad entre el Partido Comunista y las FARC, la afinidad ideológica, también me condujo a vincularme en las filas de las FARC, en el 19 Frente, en la Sierra Nevada de Santa Martha.

Mi militancia política en las FARC, ya en las montañas, es desde la edad de los 21 años. Cuando yo termino la universidad me vinculo a filas. Antes la actividad era dentro de la universidad. Al lado del estudio, la actividad política. Yo fui representante estudiantil varios años. En alguna ocasión fui representante en el Consejo de la Facultad de Educación, que era la facultad más grande en la Universidad del Atlántico; luego en el Consejo Académico Universitario, ahí sí como estudiante de Derecho.

Ese es en resumen la vida mía.

Lo otro ha sido aquí dentro de las montañas, en algunas ocasiones en la Sierra Nevada, en otras ocasiones en la serranía del Perijá, en algún momento en el Caguán, en otro en los montes de María. En fin, como la guerrilla es un ejército revolucionario móvil, a veces estamos en un lado y a veces estamos en otro.

¿Qué ha significado y cómo ha influido en tu vida las FARC-EP? ¿Qué te ha posibilitado y qué has logrado al estar en las filas farianas?

Lo que ha significado es la posibilidad de ser consecuente con un pensamiento.

Yo te explicaba que desde muy joven a mí me parecía en primer lugar que había que compartir con mucha gente desposeída que hay en Colombia, pero que nosotros no podíamos estar practicando la limosna.

Lo que hay que empeñarnos es en la lucha para que en Colombia haya cambios estructurales, porque este es un país que tiene muchos padecimientos desde el momento mismo en que la Patria es tomada por el santanderismo con el declive de la lucha bolivariana. Eso, entonces, se ha convertido en una necesidad. Generar un proceso revolucionario que propicie cambios estructurales en este país para establecer la justicia social.

Las FARC lo que me han brindado es la posibilidad de realizar esa expectativa, ese sueño, esa utopía. Aquí se me ha brindado un lugar de lucha que es lo fundamental, y el lugar de lucha ha sido en todos los campos. Yo aquí he tenido la posibilidad, en primer lugar de empeñar los esfuerzos en hacer la resistencia armada; en segundo lugar he podido plantear mis opiniones, mis puntos de vista, ser escuchado por un colectivo que a diario está tratando, buscando captar cuáles son los sentimientos, las reivindicaciones más sentidas del pueblo colombiano para elevarlas como bandera y yo creo que aquí he podido lograr eso: participar de un proceso en el que uno empeña la vida para lograr un cambio, no para uno, sino para beneficio de todo el pueblo colombiano.

¿Qué significación tiene para ti Manuel Marulanda Vélez? ¿Cuál es su legado?

Manuel Marulanda Vélez es el compendio de un ejemplo en el altruismo, Manuel Marulanda Vélez es la consecuencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace y es la consecuencia con ese pensamiento por el comunismo, por ese pensamiento que tiene que ver con la definición o la concreción del ideario bolivariano de justicia social.

Eso es para mí Manuel Marulanda Vélez.

Un hombre, como decía Ernesto Che Guevara, que actuaba como pensaba.

Él pensaba en función de las pobrerías y actuaba en función de las pobrerías no solamente en el discurso, sino en la práctica. Una práctica de respeto hacia los intereses de las comunidades más empobrecidas y más marginadas y el compromiso por ese ideal era hasta la muerte y así lo dejó plasmado.

Una de tus pasiones es escribir. ¿Cómo surge eso?

Yo pienso que esa es como una necesidad del espíritu.

Pero siempre hay una influencia y yo la influencia que debo agradecer, entre otras cosas, con profundo sentimiento de admiración y amor, es la de mis padres. Mi madre, mi padre, constantemente, a todos mis hermanos y a mí, nos insistían en que debíamos estudiar y que debíamos expresar con sinceridad lo que pensábamos y que en ese sentido cada día debíamos cualificar más el pensamiento y la forma como debíamos expresarlo.

Cotidianamente en nuestro hogar mi madre, mi padre se turnaban para ponernos a escribir algunas planas para corregirnos en la ortografía, en la redacción y en lo esencial yo creo que de ahí se desprende el amor por la lectura, el amor por buscar formas de expresar lo que se piensa de la manera más sincera y además de una forma sencilla que pueda ser compartida con los demás.

¿Qué significa para ti la literatura y el arte revolucionario?

La literatura, y el arte en general, es una de las maneras más hermosas de realización del hombre, porque la literatura y todo tipo de arte son como una forma en que la interioridad del ser humano logra materializarse y jugar un papel en el desenvolvimiento de la vida.

Y si se trata de una literatura, de un pensamiento, de un arte revolucionario eso obligadamente implica un compromiso para con los demás. En el caso de Colombia y de la América nuestra es un compromiso de transformación social.

La realización del pensamiento a través de estas formas de la expresión humana es una de las oportunidades que nos da la vida para poder desempeñarnos en la búsqueda de las finalidades, de los propósitos que uno tiene.

¿Cómo conjugar poesía y revolución sin caer en lo que se dio en denominar en la ex Unión Soviética como el “realismo socialista”, que no fue otra cosa que la repetición mecánica de consignas o simplemente propaganda al servicio de la burocracia? ¿Cómo evitar eso?

Siendo auténticos. El revolucionario debe expresar lo que verdaderamente siente desde su realidad y la realidad de la comunidad o de la sociedad de la que uno hace parte. Eso no implica que uno deba casarse solamente con su pequeño mundo o la parcela inmediata que lo rodea a uno. El revolucionario debe tener un sentimiento universal, debe dolerle tanto lo que ocurre en su alrededor más inmediato, como lo que ocurre en el extremo más remoto del mundo. Entonces, yo pienso que eso de la autenticidad no quiere decir que uno rechace lo que algunos llaman extranjero. Debemos ser ciudadanos del mundo y debemos recoger el sentimiento de toda la humanidad, lo mejor de esos sentimientos y de los valores de la humanidad y saberlos compaginar, cohesionarlos sin que choquen los unos con los otros.

En ese sentido pienso que América Latina es un continente lleno de magia, a pesar de la tortura permanente que significan las imposiciones de las oligarquías. Hay una historia concreta que se va desenvolviendo y que tiene que ver con los sentimientos propios de nuestros pueblos.

Para no caer en posturas equívocas como puede ser esa interpretación errada de lo que es el realismo, se evita eso sencillamente actuando según lo que le indica su propio entorno.

En la guerrilla la literatura, el arte, la poesía, cualquier forma de expresión del pensamiento tiene que ir en consonancia con lo que es la vida de uno mismo. No puede ser como una burbuja aparte en la que uno se mete para lucubrar, sino que tiene que ser parte del desarrollo del desenvolvimiento de la conciencia según la manera como nosotros estamos asumiendo la vida. Eso es la vida misma, en conclusión.

¿Cómo motivar a los jóvenes para que lean, para que escriban, para que hagan sus propias producciones?

Yo creo que eso tiene que ser producto fundamentalmente de la educación. Eso no se circunscribe a consignas, solamente, o a un discurso político hueco, vano meramente retórico, sino que eso tiene que estar combinado con la práctica.

Hay un gran problema en América Latina y es que aproximarse a la literatura, a la poesía, a la pintura universal, a todas las formas de expresión del arte, es difícil porque existen muchas restricciones que las ha impuesto la propia oligarquía.

Incluso no hay siquiera forma de acceder en muchas ocasiones a lo que nosotros mismos hemos sido raizalmente, desde nuestros orígenes como pueblos autóctonos, porque se ha tratado de mantener aún aquella matriz del colonialismo invasor que pretendió que sintiéramos vergüenza de nosotros mismos y de lo que somos como indígenas, negros o mestizos.

Entonces, lo primero que debemos hacer es romper con esas matrices que ha impuesto el colonialismo que hoy se reproducen en estas clases gobernantes oligárquicas que ven como menos a los pueblos originarios, que ven como menos a las negritudes, que ven como menos a las pobrerías mestizas, que son mayoritarias no solo en Colombia, sino en todo el continente.

¿Qué puedes contar sobre tu libro “Relatos Tayronas”?

Bueno, fíjate, eso es la expresión de lo que es nuestro mundo. No hay que montarse en la estratosfera para poder escribir un pequeño documento como ese. Es simplemente vivenciar lo que nosotros somos.

Yo he tenido la oportunidad de en el trasegar guerrillero compartir con los pueblos originarios, tan queridos por nosotros. Particularmente yo tuve la posibilidad de convivir unos doce o trece años con las comunidades Arhuacas, Wiwas, Koguis, Kankuamas; y en esa interrelación de hombre a hombre, de persona a persona, de nosotros como parte de una comunidad y no como alguien que viene desde fuera a estudiar algo o alguien haciendo de las mismas comunidades un objeto de estudio, sino, por el contrario, en una integración de hermandad, uno logra ser lo que ellos son y el ellos y el nosotros se diluye para convertirse en una misma cosa. En ese momento entonces tú puedes pensar como siempre ha debido pensar el hombre latinoamericano: integrando lo que han sido sus pueblos originarios.

Entonces, este documento lo que hace es eso, expresar lo que está allí, pero que todos lo quieren… todos no, las oligarquías, quienes están en el poder lo quieren ocultar o quieren moverlo o simplemente lo quieren marginalizar.

Ahí lo que tú vas a encontrar, en ese pequeño documento es no lo que yo pienso como persona en particular, sino la creación, el sentimiento, la cosmogonía, la cosmovisión de lo que es nuestro ser internamente. Porque los Koguis, los Arhuacas, los Wiwas, todos los pueblos originarios, hacen parte, deben hacer parte, de lo que nosotros somos como latinoamericanos y el Caribe.

En algún rincón de la Patria Grande, marzo de 2009

Diógenes Alejandro Xenos
viernes 8 de mayo de 2009
http://www.argenpress.info/2009/05/entrevista-con-jesus-santrich.html

Comentarios y FORO...

jueves, 30 de abril de 2009

Violencia

Aldo M. Etchegoyen

Ante todo mi palabra de solidaridad, respeto y deseo de consuelo en el dolor a los familiares de Daniel Capristo quien se encontró con la muerte causada por un jovencito de 14 años.

El hecho ha instalado nuevamente el debate sobre la baja en la edad para recibir condena a menores de esa edad. Me sorprende pensar que algunos crean que, por ese camino se encontrará solución a esa forma de violencia, solución comparable a un buen maquillaje para disimular arrugas en el rostro.

¿Qué hay detrás de ese jovencito que armado intentó robar un auto?

Sabemos muy bien que allí, escondida, esta la mafia que trafica repuestos que son comprados por vecinos de hoy podrían hablar muy mal del jovencito de 14 años. Mafia integrada por uniformados o no pero que hacen buen dinero con ese vil comercio. Ellos pusieron el arma en aquellas manos muy jóvenes.

Pero vayamos más atrás aún, algunos pensamos que ese casi niño no tuvo infancia sino violencia en un barrio miserable, con un padre muy posiblemente borracho y golpeador. Muy probablemente una madre que también sufrió como el y tuvo que salir a ganarse la vida como podía.

Niños y niñas muy valiosos, pero considerados como “descarte” de un sistema que no les ofrece nada sino hambre, desprecio y marginación.

Ningún niño nace ladrón, hay una red de factores que lo llevan a ese delito.

Entre esos factores la carencia de oportunidades para formarse con otras posibilidades y valores de vida.

Si auscultamos un poco más, podemos hablar de mucha gente que tuvo actitudes racistas hacia ellos, por ser pobres, sucios y de un rostro algo oscurito. El camino de solución ahora es la cárcel?

Con toda fuerza quiero subrayar que el camino va por otro lado, y pasa por combatir el gran delito que se esconde detrás de ellos, delito de gente mayor que manda al frente a esos pibes a que pongan la cara y el arma, como si eso fuera poco, algo de droga para estimularlos.

Camino que sigue por decisiones políticas de fondo en la educación incluso apoyando a aquellos proyectos como Puerto Pibes en peligro de cierre para ubicar a policías en ese lugar. Proyectos deportivos, artesanales, musicales, enseñanza de oficios, en resumen proyectos a favor de la vida no a favor de mas violencia para ellos cuyo resultado muchas veces es, la muerte.

Finalizo con una palabra de gratitud y aprecio por maestros, maestras, asistentes sociales y gente de toda condición que lucha cada día por niños y niñas con una infancia diferente, hecha de valoración humana, canciones, juguetes, cuadernos, libros, lápices y dignidad. Ellos y ellas saben muy bien que, con su trabajo van amasando una sociedad diferente


Aldo M. Etchegoyen
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=3687

Comentarios y FORO...

Los nadies

Antonio Coelho Pereira

“Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cantaros la buena suerte, pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del suelo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”, como bien escribe Eduardo Galeano.

El jueves 16 de abril estaba en Montevideo y me dicen “¿viste lo que pasa en tu barrio en Buenos Aires?”. Mi compañera me llama por teléfono y me comenta que el barrio esta “que arde”. Voy a Internet, busco los diarios argentinos y me entero del crimen de Valentín Alsina.

Me quede sorprendido de los titulares, las declaraciones. Traté de hacer el ejercicio de ponerme en el lugar de la familia de la victima, luego en el niño que mato al camionero. Pero es imposible, no soy ni la familia de la victima ni el niño que mato al caminero.

Seguí pensando, el sábado en Montevideo, me encuentro con un artículo en Página 12, de Luis Burschetein ,“Matar”. Me entero que un grupo de “exaltados” que agredieron al fiscal del caso y que decían repudiar el crimen, gritaban “Basta de derechos humanos para los delincuentes” “Que venga Hebe Bonafini a ver los derechos humanos que tenemos los vecinos”.

La seguridad es un derecho de todo ciudadano, eso no se pone en duda, tampoco el dolor la impotencia y la rabia de los familiares de las victimas.

Pero hay dos cosas claras y que no admiten otra lectura, una que ningún niño nace asesino y que detrás de los gritos y los reclamos de estos “exaltados” hay una ideología subyacente.

Los nadies no tienen derecho, los niños nacidos en las villas, los homosexuales, los bolitas, los paraguas, los peruanos. Con esta ideología están rejodidos. No tienen lugar en este esquema. Son descartables.


Antonio Coelho Pereira
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=3688

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Más allá de los números

Carlos del Frade

Los trabajadores del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos han denunciado que la intervención impuesta hace más de dos años no solamente atenta contra los números, sino fundamentalmente contra el pueblo más necesitado.

Sin estadísticas confiables los sectores más perjudicados son aquellos que se tornan invisibles detrás de las mentiras o los dibujos numéricos.

Cuanto menos se sepa, más dolor habrá entre las mayorías de la Argentina.

Hasta 2003, cuentan algunos ex trabajadores del INDEC, existía un sistema que medía el crecimiento de la pobreza en las distintas provincias.

Se llamaba SIEMPRO. Fue lo primero que se intervino. Fue cerrado y dejado de lado.

Al gobierno nacional no le interesa saber del crecimiento de las urgencias sociales.

No le interesa planificar para responder a las necesidades de los que son más.

Algunos de esos ex trabajadores dejaron sus puestos envueltos en lágrimas y broncas todavía no saciadas.

Sabían que detrás de los números están las vísceras de la sociedad, como alertaba Raúl Scalabrini Ortiz en el prólogo de "Política británica en el Río de la Plata".

Cuando se ignoran las vísceras, entonces, los dolores estallan en enfermedades violentas y permanentes.

De allí que cada vez que el gobierno dice cuánto dinero alcanza para gambetear la pobreza no solamente dibuja, inventa, encubre, sino también condena a vastos sectores sociales a esperar en medio de la desesperación.

Se torna cómplice de los productores del dolor.

Para los voceros actuales del INDEC, una familia integrada por cuatro personas necesita menos de mil pesos para gambetear la pobreza.

Una fenomenal mentira que nadie cree.

Para una consultora privada, SEL, la cifra asciende a los 1.496 pesos.

Entre ambos números, sin embargo, hay bocas que no comen todos los días, ropa que no llega a cubrir ciertas temperaturas o pibes que dejan de ir a la escuela.

No es una diferencia numérica, sino existencial.

No se trata de una mera pintura de la realidad, sino del encubrimiento del dolor de las mayorías argentinas.

Encubrimiento que luego se traslada a las ausencias de políticas públicas que deberían dar respuestas a tamañas demandas.

Mentir sobre los números de la pobreza es condenar a los empobrecidos.

Para la SEL, en lo que va del año 2009, la diferencia real entre la línea de la pobreza y la medición del INDEC ya aumentó seis puntos y "ya llegó al cincuenta por ciento de la canasta básica".

De tal forma, la consultora que dirige Ernesto Kritz señala en su informe que "el efecto neto (sobre el índice de pobreza) depende no sólo de la evolución de la canasta básica sino de los ingresos de los hogares, y éstos, a su vez, de lo que ocurra en el mercado de trabajo... el año pasado disminuyó el costo de la canasta básica y se produjo una fuerte
pérdida en la capacidad de generación de empleo y no hay datos claros sobre lo ocurrido con los salarios", remarcó el investigador.

Del otro lado de los números, las urgencias del pueblo.

Mucho más que un problema estadístico.

Fuente de datos: Diario Clarín 23-04-09
Edición: 1495

Carlos del Frade
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=837:mas-alla-de-los-numeros&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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miércoles, 1 de abril de 2009

Brasil - Dorothy Stang

Frei Betto *


En febrero se cumplieron cuatro años de que la hermana Dorothy Stang, 73 años, misionera de la congregación de Notre Dame, fue asesinada de seis tiros a quemarropa en Anapu (PA). La conocí a mediados de los años 1970, cuando prediqué un retiro espiritual en Marañón, en el que participó ella.

La inserción de Dorothy en el conflicto agrario de la Amazonía comenzó en 1982, cuando el obispo Don Erwin Krautler (también amenazado de muerte), de la prelatura del Xingu, le solicitó que trabajara en la pequeña localidad de Anapu, atravesada por la autopista Transamazónica, en la que el fracaso de los proyectos extravagantes de la dictadura dejaron un rastro de miseria y de conflictos. "Ella quería dedicar su vida a las familias aisladas que están en la miseria. Por eso le indiqué la Transamazónica este, el trecho entre Altamira y Marabá. Y para allá se fue", cuenta el obispo. Con un área de 11.895 km2 y cerca de 8 mil habitantes, Anapu está marcada por los conflictos periódicos de disputas de tierras.

Desde los años 80 se intensificó en aquella región la deforestación de la selva, sobre todo en el área conocida como Tierra del Medio, agravando la disputa entre acaparadores de tierras, madereros, dueños de parcelas y pequeños agricultores. Inspirada en Chico Mendes, Dorothy se empeñó en la creación de reservas extractivistas. "Los habitantes que residían en estos lugares eran echados porque llegaba alguien y decía que ya era el dueño de aquella tierra", recuerda Toinha (Antonia Melo), del Grupo de Trabajo Amazónico en Altamira (PA), amiga de la religiosa asesinada. Dorothy luchaba por proyectos de desarrollo sustentable y por el derecho de los pequeños productores a tener acceso a la posesión de la tierra.

En junio del 2004, en Brasilia, Dorothy testificó ante la Comisión Parlamentaria Mixta de Investigación sobre la Violencia en el Campo, cuando denunció la impunidad como factor del agravamiento de los conflictos. Toinha afirma que Dorothy era "una mujer comprometida con la justicia, con las causas sociales, con el medio ambiente y el desarrollo responsable".

Dorothy nació el 7 de junio de 1931 en Dayton (Ohio), Estados Unidos. Llegó al Brasil en 1966. En Coroatá (MA) trabajó con las Comunidades Eclesiales de Base integradas por pequeños agricultores. Debido al avance del latifundio, muchas familias abandonaron sus tierras y emigraron al Pará. Dorothy las acompañó.

Su apoyo a los asentamientos basados en la agricultura familiar, volcados a las actividades extractivistas de subsistencia y reducido impacto ambiental, provocó la ira de los acaparadores y latifundistas de la región. Cuando un área de Anapu fue destinada al proyecto conocido como PDS (Polos de Desarrollo Sustentable), los acaparadores la invadieron y amenazaron a las familias, obligándolas a retirarse.

El promotor del Ministerio Público del Pará, Lauro Freitas Junior, declaró no tener dudas de que el latifundista Vitalmiro Bastos de Moura, el Bida, y el ganadero Regivaldo Pereira Galvão, el Taradão, hicieron un consorcio para financiar el asesinato de la misionera Dorothy Stang. "Es necesario ir más allá de la muerte. Lo que está por detrás no es sólo el instigador sino toda una estructura que no afecta solamente al estado del Pará sino a todo el Brasil", dijo Dom Tomás Balduino, uno de los fundadores de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) y su presidente hasta 1999. Las dos causas principales de los crímenes en la zona rural, como el asesinato de la hermana Dorothy, son: la tradicional impunidad de los latifundistas y la falta de regulación de la posesión de la tierra. Una de las grandes deudas del gobierno de Lula es la tan esperada y prometida reforma agraria.

En mayo del 2008 el latifundista Vitalmiro Moura, el Bida, llevado por segunda vez a juicio, fue absuelto. La sentencia no es definitiva, permite recursos. En el primer juicio él había sido condenado a 30 años de cárcel. El pistolero Rayfran das Neves Sales, reo confeso, fue condenado a 28 años de reclusión. Se confirmó una vez más una característica perversa del sistema judicial brasileño: en este país quien no es pobre goza de plena inmunidad e impunidad.

¡Rayfran das Neves cambió su testificación 14 veces! La demora en procesar a los responsables fue fundamental en la construcción de la impunidad. El resultado del juicio demuestra la importancia de federalizarse en casos emblemáticos de violación de los derechos humanos, como desea la Secretaría Especial de Derechos Humanos de la Presidencia de la República. Así sería posible evitar que las autoridades judiciales y el juicio queden vulnerables ante las presiones locales. El STJ (Tribunal Superior de Justicia) negó el pedido de federalización del caso Sorothy Stang.

El ganadero Regivaldo Pereira Galvão, el Taradão, pasó un año y tres meses en la cárcel y huyó después de haber sido beneficiado con el habeas corpus concedido por el STJ. Por dicha fue capturado el 29 de diciembre del 2008, cuando de nuevo trataba de apropiarse ilegalmente de tierras en Anapu. Pero, ya está en libertad.

Según la CPT, 819 personas, entre 1971 y 2007, murieron víctimas de conflictos agrarios en el Pará. De esos crímenes sólo 92 terminaron en procesos. De esos procesos 22 llegaron al Tribunal de Juicio; y sólo seis instigadores fueron condenados. Ahora sólo Taradão sigue preso.


Frei Betto *
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=38020
* Escritor y asesor de movimentos sociais
Autor de "El amor fecunda el Universo. Ecología y espiritualidad", junto con Marcelo Barros, que llegará esta semana a las librerías.
Traducción de J.L.Burguet


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sábado, 28 de marzo de 2009

América Latina y los desafíos de la izquierda revolucionaria

Camilo Moreno

Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva...
Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: ¡la revolución permanente!
(C. Marx. Mensaje a la Liga Comunista. 1850)

Introducción:

Muchos líderes y analistas de izquierda cometen un grave error de percepción al sobrevalorar los cambios políticos ocurridos en América Latina en los últimos años. Sus planteamientos van desde aquellos que perciben los triunfos electorales de la centro izquierda como "avances revolucionarios" , hasta los que, menos optimistas, plantean sin embargo que América Latina ofrece nuevas oportunidades para transformar profundamente las relaciones de dependencia y miseria privilegiando la vía institucional y aprovechando "las puertas que se han abierto" desde la democracia burguesa. Esto trae como consecuencia la subvaloración de la importancia de la lucha extra institucional y antisistémica, la movilización y organización popular y la creación de poder alternativo local.

El complejo y contradictorio proceso que vive desde hace años América Latina requiere, sin embargo, análisis más abarcativos para no dejarse engañar por las ilusiones que, aunque haciendo llamados a la movilización de masas, plantean la lucha electoral privilegiadamente como el único camino posible y "sensato" para la izquierda.

La izquierda revolucionaria tiene como desafíos plantearse estrategias capaces de construir verdaderas alternativas de poder y recuperar la movilización de masas en decadencia. Esto pasa por reconocer, más allá de los triunfalismos, algo que ya hoy es evidente: el reflujo de la movilización social en América Latina y el resurgir de la derecha.

Crisis del neoliberalismo a inicios de siglo y triunfo electoral de centro izquierda:

Después de la contraofensiva neoliberal de los años 90, a finales de la década e inicios de siglo su derrota en el plano económico desacreditó a la derecha tradicional, creó conmociones sociales y produjo una crisis que derrocó varios gobiernos de la región por vía de la movilización popular: la revuelta derrocó tres presidentes en Ecuador, varios en Argentina y dos en Bolivia. Los movimientos sociales fueron los grandes protagonistas de las jornadas rebeldes que dejaron decenas de muertos como saldo y pusieron temporalmente en jaque la institucionalidad dominante. Indígenas, campesinos cocaleros, trabajadores mineros, piqueteros y masas urbanas empobrecidas desarrollaron jornadas de protesta social demostrando en ciertos países gran capacidad de acción y voluntad de sacrificio.

Las revueltas desataron una crisis de institucionalidad que, sin embargo, no logró ser capitalizada por los movimientos sociales para crear verdaderas alternativas de poder.

Aunque de manera desigual, la crisis y las protestas permitieron en ciertos casos la llegada al gobierno de candidatos de centro izquierda que capitalizaron la revuelta social para desplazar a la derecha tradicional (Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Ecuador). En otros casos surgieron líderes de los propios movimientos sociales (Bolivia), y un militar bolivariano que obtuvo popularidad por encabezar un golpe fallido a un gobierno corrupto de derecha (Venezuela)

A pesar de los matices (no es lo mismo Venezuela, Bolivia y Ecuador que el resto de la región del cono sur) ninguno de los gobiernos de centro izquierda en la región logró desarrollar o consolidar cambios estructurales profundos, ni plantear alternativas reales al proyecto neoliberal. Venezuela es una notable excepción en este caso, cuyo proceso revolucionario aun tiene inmensos desafíos por delante, y donde seguramente la acción decidida de las organizaciones de base clasistas será un factor decisivo en la profundización de los avances.

Los gobiernos de centro izquierda encauzaron la rebeldía popular por vías institucionales, hicieron un llamado a la "mesura" y no aprovecharon la capacidad de movilización para desarrollar poder alternativo real. Con discurso progresista estos gobiernos en la mayoría de casos desmovilizaron a los movimientos sociales, desligaron varios de sus líderes minando la autonomía y capacidad de respuesta de éstos, al tiempo que nombraron en puestos claves de los ministerios a neoliberales ortodoxos para lograr un equilibrio de poder y garantizar así la gobernabilidad.

Política exterior y distanciamiento de EEUU: Máscara anti-imperialista, fondo neoliberal

Muchos análisis de izquierda se centran en la oposición que los nuevos gobiernos de centro izquierda hacen respecto a la hegemonía Norteamericana: el rechazo al ALCA principalmente es tomado como una muestra del carácter antiimperialista de los mismos. Excluyendo a Cuba y Venezuela, y aunque en algunos casos el rechazo al establecimiento o continuidad de las bases norteamericanas es una muestra de dignidad nacional, el distanciamiento de las políticas norteamericanas responden más bien a un contexto interno y externo que vale la pena analizar (sobre todo en los países del cono sur): En el plano externo la diversificación de los mercados internacionales y el alza en los precios de las materias primas a inicios de siglo permitieron cierta flexibilidad y capacidad de maniobra de los gobiernos y restaron importancia a las políticas del FMI y el BM; esto creo las condiciones en el plano interno para el surgimiento de una clase agro minera exportadora

local y extranjera que aprovechó los altos precios de las materias primas para buscar mayores ventajas en otros mercados. Esta clase domina las finanzas, ejerce presión sobre los estados, y exige, al mismo tiempo, junto a los gabinetes de gobierno, mayor liberalización del mercado norteamericano (oposición al ALCA). En la mayoría de casos no se plantea, en último análisis, una oposición al neoliberalismo, sino más bien relaciones de mercado más competitivas y menos unilaterales por parte de EEUU. Esto evidentemente debilita la política norteamericana acostumbrada al saqueo incondicional y a tener regímenes clientes totalmente sumisos a sus designios. Estos gobiernos buscan y firman tratados de libre comercio con otras naciones más favorables a la entrada de sus productos (UE, países Asiáticos y comercio local y regional). Sin embargo, al mismo tiempo se avanza poco en un proyecto verdadero de integración solidaria (ALBA) y desarrollo
endógeno.

Fortalecimiento de la derecha, debilitamiento de los movimientos sociales

En la mayoría de países donde triunfó electoralmente la centro izquierda, ésta tuvo que buscar alianzas para conseguir gobernabilidad. La reprimarización de la economía condujo a estos gobiernos a basar su política económica en consolidar el sector agro minero del cual obtenían grandes dividendos y les permitía llevar a cabo programas sociales tendientes a superar la crisis social de inicios de siglo. El equilibrio de poder constituido por la centro izquierda basada en sus alianzas con los grandes productores y exportadores agro mineros y sectores financieros por un lado, y la base electoral compuesta por la clase trabajadora urbana y rural de clase media y baja por el otro, terminó por desplazar la correlación de fuerzas hacia la derecha agro minera con mucha influencia en la economía [1].

La incapacidad para adelantar cambios estructurales profundos, para modificar las relaciones de propiedad de la tierra, para organizar efectivamente al movimiento popular como motor estratégico de cambio, trajo como resultado un debilitamiento de la centro izquierda y un fortalecimiento creciente de la derecha, ahora a la ofensiva. Los movimientos sociales se debilitaron, perdieron influencia y en algunos casos militantes.

En resumen, los gobiernos de centro izquierda, por falta de voluntad o incapacidad, adelantaron una "revolución pasiva" funcional a la supervivencia del sistema capitalista cuya crisis orgánica a inicios de siglo era evidente [2]. Esto es, con consignas progresistas resignificadas (cambiando algo, para que nada cambie), administraron la crisis neoliberal, aceitaron los engranajes del sistema, y devolvieron la legitimidad a las instituciones. En última instancia, concientes o no, reconstruyeron la hegemonía dominante y dieron paso al resurgimiento de derechas.

La derecha retoma la ofensiva

Al contrario de la izquierda tradicional que solo se moviliza en tiempos de campaña electoral y privilegia la lucha parlamentaria, la derecha en cambio, con sus grandes recursos, utiliza todos los medios a su alcance para recuperar su hegemonía. En todos los países controla los grandes medios de comunicación que desarrollan fenómenos mediáticos pro fascistas (Colombia), campañas de descrédito multimillonarias (Venezuela, Ecuador); han logrado proyectos separatistas (Bolivia) donde la oligarquía agro minera controla varias provincias ricas en recursos; han promovido iguales proyectos en el estado de Zulia (Venezuela), con la infiltración creciente de grupos paramilitares colombianos, y en Guayaquil (Ecuador). En Brasil, la oligarquía agro exportadora, las inmensas inversiones extranjeras en megaproyectos de agro combustibles y exportación agrícola, con la complicidad del gobierno, han desplazado miles de campesinos, debilitado y perseguido a los Sin Tierra (MST) y deforestado millones de hectáreas. En Argentina, la oligarquía agraria ha movilizado miles de personas en un paro que buscaba concesiones sobre los impuestos de exportación gubernamentales.

Así mismo, la derecha ha logrado constituir una base social fuerte en varios países y ha combinado la lucha parlamentaria con la movilización callejera de manera efectiva. Ha utilizado la movilización masiva para consolidar proyectos de ultra derecha (Colombia), avanzar sobre campañas de derrota a las políticas progresistas (referéndum en Venezuela), bloquear carreteras y parar la economía (Argentina) y consolidar proyectos separatistas (Bolivia).

En la mayoría de países la embajada norteamericana y agencias como la National Endowment for Democrcy (NED) han gastado miles de dólares en financiar partidos de oposición, dar asesoría sobre propaganda electoral, promover candidatos de derecha y desestabilizar gobiernos adversos a sus intereses, al tiempo que reactivan la IV flota caribeña y dan millones de dólares en ayuda militar a gobiernos terroristas como el colombiano.

De igual forma, la derecha ha promovido la violencia callejera y el terrorismo en varios países. Ha creado grupos de choque para hostigar simpatizantes del gobierno central en Bolivia y Venezuela, grupos armados privados para desplazar campesinos en Brasil y Colombia, y consolidar así megaproyectos agro mineros y energéticos.

El mito del reformismo: Nuevos ropajes, viejas ilusiones

Contrario a lo que sucedió con la socialdemocracia europea "de fines del siglo XIX y las primeras seis décadas del XX, en países beneficiados por un desarrollo económico, político y social capitalista basado en la explotación colonial y neocolonial, que les permitió acumular excedentes y redistribuir una parte de ellos entre los grupos sociales subordinados"[3] ;en America Latina la transnacionalización y desregularización de las economías, su creciente dependencia respecto al capital financiero internacional, y el Nuevo Orden Mundial impuesto, creó un mecanismo de seguridad que restringía aún más a los gobernantes la toma decisiones de manera autónoma o el desarrollo de proyectos de reforma progresista. Así mismo, después de la pacificación y la derrota política sufrida por la izquierda en las décadas anteriores, donde se instauraron dictaduras de "seguridad nacional"y el imperialismo usó la intervención directa y la lucha contrainsurgente para destruir los movimientos revolucionarios de los años sesenta y setenta, se abrió en los noventa un escenario donde el imperialismo reconstruyó la hegemonía burguesa, instaurando la "democracia neoliberal" como forma única de gobierno en la región De esta manera, el imperialismo puede "tolerar" ciertos gobiernos de centro izquierda, siempre y cuando respeten las reglas del juego, puesto que puede garantizar que, aunque en las urnas se vote por un candidato de izquierda, la economía siempre va a estar sujeta a las políticas de mercado. Esto restringe enormemente las posibilidades de llevar a cabo reformas progresistas en la región. Los gobiernos de centro izquierda tienen enorme dificultad para implementar cambios de fondo, redistribución de tierras y en pocos casos renacionalización de empresas. Las elites agro mineras se niegan a compartir o redistribuir sus enormes dividendos obtenidos de los altos precios de las materias primas y presionan a los gobiernos para desregularizar la economía y profundizar el neoliberalismo. Al tiempo que el imperialismo sigue desarrollando una política contrainsurgente en Colombia y amenazando con una intervención en Venezuela, donde la recuperación de la empresa estatal petrolera ha permitido al gobierno llevar a cabo proyectos alternativos "intolerables" para los poderosos.

En resumen, ni hoy, ni nunca han existido las condiciones para adelantar en América Latina un proyecto reformista equiparable al de la socialdemocracia europea (ni siquiera en la etapa desarrollista de mitad del siglo pasado). Más aún, reformas progresistas básicas de hoy se topan con el obstáculo de la hegemonía neoliberal.

Los sectores de izquierda que pretenden reeditar hoy, incluso con lenguaje marxista, las viejas ilusiones reformistas del pasado, o aquellos que hacen un llamado al "realismo", o a construir un "capitalismo nacional", abandonan en la práctica el proyecto estratégico de la revolución a largo plazo y terminan, en última instancia, siendo funcionales a la reconstrucción de la hegemonía capitalista.

Los desafíos de la izquierda revolucionaria: construcción de poder alternativo, lucha por la hegemonía socialista

La relación entre la estrategia y la táctica políticas ha sido siempre un problema que ha generado debates en la izquierda a través de la historia. Sin embargo, la historia misma ha demostrado que los movimientos políticos de izquierda exitosos han logrado percibir los momentos tácticos en su relación dialéctica con el objetivo estratégico (sin nunca perderlo de vista); han tenido presente siempre la categoría de totalidad a la hora de analizar las tareas políticas inmediatas; han percibido, más allá de los fenómenos superficiales del momento, los aspectos generales de tendencia de una época, y se han preocupado en todos los casos por incentivar la iniciativa política directa del campo popular como motor de transformación revolucionaria.

En la práctica, sin embrago, muchos movimientos políticos se pierden en las tareas del día a día, caen en el rutinarismo, tienden a desligarse de los movimientos sociales, y poco a poco se dejan arrastrar por el chantaje institucional.

Si la izquierda revolucionaria se caracteriza por promulgar el socialismo como la alternativa política a conquistar por el campo popular, por plantearse la lucha por el poder como el objetivo estratégico a lograr, en la mayoría de casos esa estrategia práctica se diluye de facto. Por ejemplo, si un objetivo primordial para avanzar sobre el proyecto revolucionario es lograr una apertura democrática nacional, la izquierda se pierde en las tareas más o menos inmediatas de la lucha electoral-parlamentaria o en las coaliciones electorales; no las percibe en la práctica como un momento táctico, aunque importante en ciertos casos, siempre dependiente de una totalidad más abarcativa de la lucha social: descuida o abandona la creación de poder alternativo extra institucional, la organización y movilización popular, y en último análisis, la lucha antisistémica y la organización revolucionaria.

Desde la institucionalidad burguesa es imposible construir una contra-hegemonía socialista. Aunque, tal como lo percibía Gramsci, los espacios de la democracia burguesa son un campo de batalla que pueden permitir ganar ciertas posiciones ("guerra de posiciones"), la creación y consolidación de una hegemonía socialista se desarrollan principalmente desde la organización y la lucha social.

La educación y organización política de base, el impulso y reconstrucción de los movimientos sociales, la articulación de las luchas parciales hacia los objetivos comunes, la lucha por la hegemonía , el desarrollo de poder dual (poder local alternativo que le dispute el poder a la burguesía) y la relación indisoluble entre dirigentes y movimientos sociales serán factores decisivos que permitan desbalancear la correlación de fuerzas a favor del campo popular y consolidar proyectos alternativos duraderos.

En la actualidad, los crecientes costos en el nivel de vida de la población, la crisis alimentaria producto de los nefastos proyectos de agro combustibles, la crisis mundial capitalista y el creciente descontento popular son condiciones que posibilitan retomar la ofensiva, siempre y cuando la izquierda revolucionaria sea capaz de organizar al campo popular, más allá de la lucha electoral, y de impulsar la rebeldía hacia la lucha por el socialismo.

Referencias:

1. Las paradojas del desarrollo en América Latina. Petras, James.
2. Crisis orgánica y revolución pasiva: el enemigo toma la iniciativa. Kohan, Nestor.
3. La izquierda latinoamericana en el gobierno: ¿sujeta a la hegemonía neoliberal o construyendo una contra hegemonía popular?


Camilo Moreno
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=37952

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Organizaciones realizan acto en San Pablo

Adital

Diversas organizaciones sociales de todo el mundo realizan a partir de mañana (28) diversas actividades para celebrar la Semana de Movilización Global contra la Guerra y el Capitalismo que se extenderá hasta el 4 de abril. En San Pablo, sindicalistas, mujeres, sin-tierras, jóvenes y otros movimientos sociales participan de una marcha en defensa de los derechos laborales y sociales, pidiendo el fin de los despidos, la reducción de los intereses e inversiones públicas.

La programación de la Semana de Movilización fue discutida por la Asamblea de los Movimientos Sociales, durante el Forum Social Mundial de Belem, Pará, Brasil. Están previstos tres grandes momentos: mañana (28), habrá movilizaciones alrededor de la reunión del G-20, que se reunirá en Londres, a comienzos de abril; el lunes (30), será el día de movilización contra la guerra y la crisis y de solidaridad con el pueblo palestino; el día 4 de abril, habrá actividades en protesta por los 60 años de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

El lunes (30), la Marcha Mundial de las Mujeres participa del acto unificado en defensa de las trabajadoras y de los trabajadores, al lado de las entidades más representativas del movimiento sindical, estudiantil y popular. Bajo el lema "¡Trabajadores y trabajadoras no pagarán la crisis!", la marcha comenzará en la Avenida Paulista y seguirá hacia el centro de la ciudad. El acto estará acompañado por acciones y demostraciones en ciudades de todo el país.

"Pasaremos por la Fiesp, donde protestaremos contra los despidos y en contra de las condiciones de trabajo. Después partiremos en dirección del Banco Central, donde demandaremos un cambio en la política económica, con la reducción de la tasa de intereses. Por fin, llegaremos a la Bolsa de Valores, donde los movimientos sociales vamos a presentar una plataforma de lucha", afirma Sonia Coelho, de la Marcha Mundial de Mujeres.

El día 30 de marzo también es simbólico, pues en esta fecha se recuerda la defensa de la tierra Palestina, la solidaridad contra la política terrorista del Estado de Israel, por la soberanía y autodeterminación de los pueblos. "Queremos enfocar la cuestión de la guerra en estas manifestaciones. La guerra, de una manera particular, afecta directamente la vida de las mujeres, principalmente en la cuestión de la violencia sexual y de la sobrecarga de trabajo, cuando las mujeres se quedan con la responsabilidad de cuidar a los enfermos, a los ancianos y a los niños", destaca Sonia.

Ciudades de todo el mundo realizarán manifestaciones en contra de la crisis y en contra de la guerra. En Europa, las manifestaciones tendrán lugar principalmente en Londres, en razón de la reunión del G-20, y en Estrasburgo, a causa del encuentro de los miembros de la OTAN. En Alemania, Australia, Bélgica, Canadá, Cataluña, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Holanda (Países Bajos), India, Italia, Noruega, País Vasco, Pakistán, Québec, Kenia y Reino Unido (Escocia e Inglaterra) también se realizarán manifestaciones.

"En este momento de crisis financiera, que también es alimentaria y energética, sólo hay una salida: unidad de lucha de los movimientos sociales. Es importante que diversas miradas constituyan un proceso común de lucha, pues un solo sector no puede dar una respuesta efectiva a esta crisis. Tenemos que mostrar nuestro descontento en las calles, porque las grandes empresas siempre son socorridas, pero el trabajador común no recibe ayuda", resalta la militante feminista.


Adital
Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=37942

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martes, 10 de marzo de 2009

La crisis espiritual


Los hombres y las mujeres no comprenden su dignidad y no se promueven. Y vive nun conformismo que verdaderamente es opio del pueblo. Esto hay mucho, hermanos/as. La gente rica que no piensan que ellos/as son solo culpables del pecado social.

También la gente perezosa, también la gente marginada que no luchan por conocer su dignidad y trabajar por ser mejor.

Toda aquella persona que se adormece y está tranquila, como que otros/as le realicen su propio destino, está pecando también.

San Romero de Las Américas (Homilía 24 de julio de 1977)


I-Introducción:

En política exterior hacia América Latina y en política nacional, el presidente Barack Obama está más o menos en la misma situación que estaba el para entonces presidente Franklin D. Roosevelt (FDR), cuando Estados Unidos se enfrentó a lo que alguien denominó la doble crisis: la crisis mundial financiera y la crisis de la Segunda Guerra Mundial.

Para aquel entonces FDR nos dijo que necesitábamos preservar cuatro libertades: Libertad para expresar sus ideas; libertad para adorar a Dios en la forma preferida; libertad para elegir la forma de trabajar a fin de no padecer necesidad; y libertad de evitar todo aquello que haga que la gente sufra algún temor. ¿Cuál era la preocupación principal detrás de toda esta retórica?

Aunque son dos momentos socio-históricos diferentes, el de FDR y el de Obama, es importante señalar que ambos presidentes son desafiados con la misma preocupación dentro del contexto de la ideología política imperialista y colonial estadounidense: cómo promover, proteger y mercadear un plan de dominación mundial por parte de Estados Unidos como imperio.


II-La crisis espiritual:

En este contexto de dominación mundial, se encuentran, a mi juicio, tres temas latinoamericanos que son sumamente candentes y con los cuales la política del Presidente Obama está lidiando en este momento. La decisión de si se enfocan estos temas en políticas nacionales o exteriores es puramente una de esas ilegalidades de Washington. Estos tres temas son: la revolución cubana dentro del contexto de la política interior; la revolución bolivariana en Venezuela dentro del contexto de la política exterior; y el tema de Puerto Rico como la colonia más importante dentro del contexto de su política nacional. En última instancia el resultado que se persigue en política nacional o exterior es el mismo: mantener el dominio de Estados Unidos en estos países.

Ahora bien, Obama, muy amante de la retórica política de FDR, está enamorado de aquellas cuatro libertades que FDR pronunció ante el Congreso de Estados Unidos, el 6 de enero de 1941, como estrategia de enfrentar la crisis financiera y la crisis de la Segunda Guerra Mundial. No obstante, yo sigo creyendo que solo había y sigue habiendo, una sola crisis: la crisis espiritual. Esta se caracteriza por la distribución errónea de la creación de nuestra Diosa donde poca gente agarró mucho y mucha gente que se las lleve el diablo (entiéndase capitalismo) y el responder con discrepancias y resistencia contra la clase dominante con soluciones bélicas (entiéndase el militarismo).

Permítanme aclarar un poco este asunto de la espiritualidad. De una manera muy arbitraria, están quienes han definido el tener espiritualidad con la abundancia de oraciones, retiros, meditaciones, leer la Biblia, hablar en lenguas, profecías, ayunos, abstener del sexo, o apartarse de este "mundo pecaminoso", entre otras. Yo personalmente creo, y sostengo, que la espiritualidad debe de ser definida en la relación del espíritu de una persona, o grupo, con todo lo que compone su realidad. Por supuesto, no es una relación de espíritu con espíritu sino más bien con toda la realidad que la persona y/o el grupo representa. Por tal razón, la palabra que mejor puede describir la esencia de nuestra Diosa- me parece a mí- no es salvación sino más bien liberación. Cuándo tomamos la realidad de una persona o grupo desde una perspectiva de liberación estamos obligados a liberar todas sus realidades humanas: económicas, políticas, sociales, emocionales, culturales, sexuales y por supuesto, espirituales.

Esta espiritualidad es por lo tanto una experiencia de empoderamiento solidario que busca por un lado el despertar de la conciencia crítica y de clase, para que podamos entender nuestras realidades sociales, políticas, económicas, históricas, y religiosas, sin tener que recurrir a respuestas mágicas que nos enajenan de nuestras responsabilidades. Por otro lado, también nos hace partícipe de un poder que nos debe llevar a la organización estratégica que persigue el dejar como resultado la organización socio-política para lograr la transformación de circunstancias opresoras en experiencias de liberación.

Asimismo, la espiritualidad, a mi juicio, tiende a producir otra realidad. Todos los/as seres humanos/as tienen espiritualidad, ya sean creyentes o no creyentes en Dios, practicantes o no practicantes de una religión, ya que la espiritualidad es una experiencia humana de reencuentro y relación con la creación de nuestra Diosa. En otras palabras, la espiritualidad nada tiene que ver con creer en Dios, sino más bien, practicar la justicia. La falta de practicar esta justicia en todas sus dimensiones -justicia política, económica, sexual, racial, genero, cultural, étnica, lingüística, etc.-, es la que me lleva a mí a concluir que estamos viviendo una crisis espiritual.

En este momento, ¿cómo se pone todo esto en arroz y habichuelas? El discurso de FDR le ofrece a Obama la oportunidad de seguir promoviendo por un lado la ideología teológica opresora que Dios por un lado creó la pobreza, por otro lado pone a prueba al resto de la humanidad para ver si en medio de las necesidades creadas divinamente (ejemplo: no tienen vivienda, no hay que comer, no hay servicios médicos, los desplazan de sus tierras, les desaparecen, les torturan, etc.) le demuestran su devoción, y por otro lado le confiere a Estados Unidos el control divino del resto del mundo. ¡Tremendo disparate!

De aquí entonces la necesidad de crear instituciones que puedan garantizar la hegemonía política y económica del gobierno de Estados Unidos. La famosa Escuela de Las Américas es una de estas instituciones que se distingue por entrenar a militares latinoamericanos/as para que retornen a sus países de origen por un lado para garantizar que quienes están en el poder, se queden en el poder.Y por otro lado, luchar contra movimientos insurgentes que quieren remover del poder a estos gobiernos canallescos y antidemocráticos. Por supuesto, proteger a estos gobiernos es lo mismo que proteger la política exterior del gobierno de Washington de explotación y opresión hacia América Latina. Ahora bien, ¿qué son movimientos insurgentes para el currículo de la Escuela de Las Américas? Cualquier grupo que atenta contra la clase dominante y gobernante de un país donde la inversión en corporaciones o multinacionales es más importante que la inversión social en el pueblo. Cualquier grupo que comienza a trabajar por la distribución equitativa de los recursos económicos del país. Cualquier grupo que lucha contra los desplazamientos masivos de personas civiles de sus tierras. Cualquier grupo que reclama soberanía nacional, el derecho a defenderse y condena la intromisión por parte del gobierno de Estados Unidos. Cualquier grupo que se atreve a decirle a Washington que en nuestros países mandamos nosotros/as. Cualquier grupo que condena la intromisión del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Cualquier grupo que lucha contra las políticas sucias del NAFTA, ALCA, CAFTA-RD, etc. Cualquier grupo que lucha contra las políticas neoliberales de la globalización. Cualquier grupo que se declara en contra del Plan Colombia. Cualquier grupo que pide explicaciones por los arrestos arbitrarios, torturas, desapariciones y asesinatos. Cualquier grupo que tiene la capacidad de declararse socialista y/o comunista, etc.

Porque estoy en contra y actúo en contra de toda esta ideología de control hacia nuestros países en América Latina en particular y el resto del mundo en general, es que en una acción de desobediencia civil participé con mis compañeras/os de subversión -Theresa Cusimano, Kristin Holm, Diane Therese Pinchot, Al Simmons y Louis Wolf- entrando a la base militar Fort Benning el pasado noviembre del 2008, contra la Escuela de Las Américas. Por esta acción fuimos a juicio el pasado 26 de enero del corriente año y salimos culpables de ser transgresores/as violando leyes injustas. ¡No somos criminales somos activistas por los derechos humanos! Y por esta razón este lunes 9 de marzo yo entraré al Metropolitan Correctional Center aquí en la ciudad de Nueva York y ellos/as serán encarcelados/as en otras penitenciarías federales y esto nos hace, con mucho orgullo, prisioneros/as de conciencia.

Mi activismo espiritual me trajo a esta fase en mi vida pastoral y académica. Traigo conmigo a la cárcel a todo este sistema opresor que piensa que van a confinar mi compromiso con el pueblo. ¡Se equivocan! Mi cuerpo lo podrán encarcelar, jamás encarcelaran mi dignidad, mi compromiso político con el pueblo o mi compasión revolucionaria porque están cimentadas en la paz con justicia.


III-Muchas gracias, de corazón:

Por lo tanto, en este escrito más allá de señalar la crisis espiritual, aprovecho para agradecer toda la solidaridad que se ha brindado a mi persona en particular y a la lucha contra la Escuela de Las Américas en general. La solidaridad es una expresión de amor tal y como Jesús y El Che nos dijeron, y es la cualidad más importante para quienes estamos trabajando en este proceso revolucionario de crear un mundo diferente. Para mí esta solidaridad de amor, dentro de nuestra espiritualidad, es el sacramento más importante y confío que algún día se convierta en la verdadera y única religión. Sin embargo, muchas personas han perdido esta capacidad solidaria porque han querido manifestarla fuera de lo que se llama compasión.

La compasión nos hace sensible al mal o dolor que padece lo que se denomina el/la otro/a, para comenzar a verle como mi hermano o hermana. Cuando se tiene compasión, aprendemos a tener la capacidad de amar a nuestros/as enemigos/as, sin necesidad de justificar sus acciones y poder llevarles de la mano para que hagan correcciones en sus vidas. Lo contrario a esto es alimentar el odio que se convierte en revancha la cual en última instancia me destruye a mí como persona. ¿Cuándo aprenderemos que la restitución de la justicia es mucho más importante que el castigo?

Este fue uno de los mensajes en la película controversial titulada The Reader, donde alguien se atreve a poner sobre el tapete el aspecto humano de una "criminal", Hanna. Este proceso de devoción, sobre todo hacia quienes creemos que son nuestros/as enemigos/as, no se hace para justificar sus crímenes, sino mas bien por un lado para retornarle la humanidad a quienes supuestamente son el enemigo y por otro lado nos brinda una bella oportunidad para que descubramos nuestra compasión. Así de esta manera creamos una sociedad mejor, comenzando en mi vida.

En otras palabras, la compasión es un prerrequisito para poder tener la capacidad de comunicar el amor solidario. Cuando no tenemos compasión nos hemos deshumanizado. Fue a esto a lo que Jesús se refirió cuando nos habló de nacer de nuevo. Es a esto a lo que El Che denomino el crear el nuevo hombre y la nueva mujer. Este proceso deshumanizante es presentado de una manera genial en el libro Metamorfosis de Franz Kafka, donde un personaje llamado Gregor Samsa, despierta un día convertido en un insecto el cual es alienado y prisionero de su sufrimiento. Esta es una de esas realidades donde se reclaman los valores más propios de la identidad humana y se nos reta a buscar desde la compasión el como cambiar nuestra sociedad. Luchar contra la Escuela de Las Américas es demostrar nuestra compasión.


Conclusión:

Por lo tanto, traigo conmigo mi compasión y amor solidario, no para que sean encarcelados. Estos, como le dije al juez en Corte, volaran todos los días a través de los barrotes y de la celda para encontrarse contigo, porque son libres. Es por esto que entraré de pie con mi dignidad y mi compasión, y saldré de pie con mi dignidad y mi compasión, y aún más, con mi frente en alto de esta cárcel: soy un transgresor de violar leyes injustas y construir la paz con justicia. O sea, que nada ni nadie doblegará mi espíritu de lucha porque las ideas y acciones de justicia nadie las puede encarcelar, estas quedaron marcadas en el camino, brillaran y hablaran por si solas. Muchas gracias, donde quiera que estés.


P. Luis Barrios *
* Iglesia de Santa María, New York
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=37660


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