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viernes, 13 de noviembre de 2009

Entre modelos de hambre y alboroto

«…vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y engañarán a muchos…» Marcos 13,1-8

Fabián Paré

Los discípulos le decían a Jesús mientras salían del Templo: “Mira qué piedras, y qué edificios” (Mc 13,1), terminaban de recibir una enseñanza en torno a la ofrenda de la viuda, pero seguían con su atención cautivada en lo que engañaba a la vista. Es algo que nos pasa seguido, casi sin darnos cuenta de qué es lo que está por detrás de lo que se muestra a simple vista. Nos sucede con los dirigentes que nos gobiernan, rara vez llegamos a tener claro qué es lo que realmente está por detrás de lo que nos dicen en sus discursos; suele pasar en nuestras relaciones institucionales, donde a veces tampoco se sabe bi en qué es lo que está por detrás de las acciones -intenciones- de jefes, compañeros o colegas; y también puede suceder con las personas con las que nos relacionamos, a veces después de mucho tiempo recién se vislumbran las verdaderas razones que se ocultaban tras la relación. Lo que no podemos negar es que, hasta que suceda algo que nos desengañe en esas situaciones, uno/a se mantiene cautivado/a con lo que ‘parece ser’. La mirada cautivada por lo que aparenta ser, lleva a grandes frustraciones en pueblos, grupos de trabajo, familias, y personas. La historia nos muestra que aparecen nuevos personajes que prometen mejorar los roles desempeñados anteriormente a él/ella, y procuran con todo su esfuerzo seguir cautivando la atención de los demás en apariencias (que lo sostengan allí), y hay sectores que se dejan cautivar (por diferentes motivos: privilegios, coimas, identificaciones, afectos, etc.)

Es cierto que se puede cautivar la atención de una o más personas por el ofrecimiento de privilegios, o a cambio de un reconocimiento afectivo que no reciben de otro lado, pero también puede ofrecerse como la mejor opción; es decir, no ‘lo mejor’ pero entre lo que hay para elegir…; esto último es sembrar el miedo a algo distinto. En nuestra ‘democracia’ solemos escuchar: ‘antes que este, prefiero a este”, en situaciones de violencia familiar se escucha de la persona violentada que debe haber razones que motivan la violencia y que está bien (justificación por miedo); y en las organizaciones los ‘costos políticos’ de las a lianzas o no alianzas al poder de turno, están configuradas por una mezcla de miedos, afectos, y privilegios. Toda persona que sea ‘cautivada’ por privilegios, miedos y afectos (que no puede elaborados en lo personal), quedan a merced del que ‘negocia’ ofreciéndose a cambio de ello, como el sostén del ‘modelo’, ‘ejemplo’, ‘salvación’. Sin embargo, estos ‘salvadores’, dejan detrás de sí pobreza, hambre, dependencia, autoritarismo, divisiones, heridas en el alma del pueblo que confió en esa manera de hacer las cosas. Así se cultivan sentimientos de desengaño, frustración, decepción, desesperanza, y soledad, y mientras se siga dejando rastros de este tipo, los ‘modelos’ que se presentan como ‘salvadores’ no dejan de ser más que engañadores.

Hoy en día, más que personas ‘salvadoras’ se presentan modelos que están avalados por grupos de alianza que asumen el rol de ‘los salvadores’. Una persona sola ya es difícil que capte la atención de muchos, por ello son necesarias estrategias que cuenten con ‘aliados’. Lo que sucedía en el Templo en la época de Jesús, era resultado de un modelo de alianzas que permitían un funcionamiento interno, ese modelo -como tantos otros- dejaba de lado a la parte del pueblo pobre, enfermo, y la parte que no era ‘cautivada’ por su discurso. Este es el edificio, o modelo, donde no quedará piedra sobre piedra (Mc 13,2). Por ello el desafío propuesto por el evangelio, es de ir encontrando un modelo de convivencia (como pueblo, u organización laboral, familiar, religiosa, o de relaciones interpersonales cuales fuera), que lleve a cabo su funcionamiento sin pretender la eliminación de una parte para que se salve otra, que contemple distintas miradas y que a través del diálogo se llegue a soluciones de sentido común, preservando los intereses de Dios y no los de la alianza-poder de turno.

De acuerdo a los propósitos de Cristo ¿Cómo se puede evaluar si un modelo fue o es eficiente? Pues en la medida que se crezca en la autonomía del pueblo y de personas, y se reduzca el autoritarismo y las divisiones, en la medida en que crezca en educación, salud y trabajo, y se reduzcan los sentimientos de desesperanza, decepción y soledad; es entonces que verdaderamente estará actuando Cristo, y no alguien o algunos, que dicen ser enviados por él.


Fabián Paré
http://clailiturgia.org


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viernes, 6 de noviembre de 2009

Para quienes vayan a la iglesia esta mañana

Michael Moore (*)
Estados Unidos

Quisiera decirles algunas palabras a aquellos que se asumen cristianos (los musulmanes, judíos, budistas, etc, también pueden leer lo que voy a escribir estoy seguro, de que también ellos podrán aplicarlo a sus propios valores espirituales).

En mi último film hablo por primera vez sobre mis propias creencias en una película. Siempre creí que las preferencias religiosas son profundamente personales y que deben ser mantenidas en la privacidad. Después de todo hemos escuchado demasiado en las tres últimas décadas sobre como uno debería comportarse y debo decir que estoy bastante quemado de piedades y de lugares comunes considerando que somos una nación violenta que invade otros países y nos castiga por tener la audacia de afrontar tiempos difíciles.

Estoy igualmente en contra de cualquier tipo de proselitismo. No pretendo ciertamente que nadie adhiera a mi fe. Como católico, tengo también mucho que decir sobre la Iglesia como institución, pero lo dejaré para otro día (o para otra película).

A todos los tipos perversos de Wall Street y a los corruptos miembros del Congreso a que me refiero en “Capitalismo. Una historia de amor”, les planteo en la película una sola pregunta: “¿Es un pecado el capitalismo?” y sigo preguntando “¿Habría sido Jesús capitalista?, “¿Habría pertenecido a un Fondo buitre? ¿Podemos aprobar un sistema que permite que el 1% más rico pueda financiar su salud mientras que el 95% de la población no puede?.

Estoy inclinado a creer que no es ningún hallazgo creer que el capitalismo se opone a todo lo que Jesús (y Moisés y Mahoma y Buda) predicó. Todas las grandes religiones tienen clara una cosa: es perverso apropiarse de la mayor parte de la torta y dejar a los demás pelearse por el resto. Jesús dijo que a los ricos les será muy difícil entrar en el cielo. Nos enseñó que debemos cuidar a nuestros hermanos y a nuestras hermanas y que la riqueza debe ser compartida. Dijo también que si no le das abrigo a los sin techo y no alimentas al hambriento, te será muy difícil encontrar el código que te permita abrir las puertas celestiales.

Sospecho que para nosotros los usamericanos hay malas noticias Sabemos que ahora tenemos la más alta tasa de desempleo desde 1983. Se cierra un puesto de trabajo cada 7,6 segundos, todos los días 14 mil personas pierden su seguro de salud. Es así como entendemos el “benditos sean los pobres”

Al mismo tiempo los banqueros de Wall Street (“Bendita sea la Riqueza”) acumulan más y más bienes – y se esmeran en pagar cada vez menos impuestos (en el último año el promedio de impuestos de Goldman Sachs fue de apenas un 1%) ¿Hubiera aprobado esto Jesús? Si no ¿porqué dejamos que siga este maldito sistema? No me parece que usted pueda ser al mismo tiempo Capitalista Y Cristiano – porque usted no puede amar el dinero Y amar a su vecino cuando usted le está negando a su vecino la posibilidad de concurrir al médico solo porque usted puede tener algo más que lo esencial. Eso es “inmoral” y usted está cometiendo un pecado cuando obtiene beneficios a expensas de los demás.

Cuando usted esté en la Iglesia esta mañana piense por favor en todo esto. Quiero pedirle que les permita acercarse a sus “mejores ángeles” Y si usted está entre los millones de usamericanos que están luchando semana a semana, sepa que yo he prometido hacer todo lo posible para detener este mal – y espero que usted se una a mí hasta que no haya un solo ser humano que no pueda sentarse a la mesa.

Gracias por escucharme. Estaré en misa dentro de un rato. Le preguntaré al sacerdote si el cree que Jesús habría especulado con hipotecas y sus derivados. Creo que él debe haber sido bueno en matemáticas, sino ¿cómo hubiera podido multiplicar y repartir los panes y los cinco pescados entre 5 mil personas?

O él fue el primer socialista o sus discípulos no fueron eficientes. O ambas cosas.

Suyo
Michael Moore. + (PE)

*Michael Moore es un cineasta documentalista usamericano que denuncia a través de sus filmes la violencia que genera la tenencia de armas (Bowling for Columbine), las falencias de los seguros de salud (Sicko) y desnuda en esta última película (Capitalismo. Una historia de amor) el drama capitalista, siempre en el marco de su propio país.

Traducción Susana Merino

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4112

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jueves, 22 de octubre de 2009

Todo cambia

Paz Rosales

José Mª Castillo nos decía en su blog que la mayoría de nosotros pensamos lo que los demás nos hacen pensar. Es decir que nos somos autónomos en nuestros pensamientos.

Reflexionando sobre eso me pregunto: ¿De dónde salen nuestras ideas, criterios y pensamientos? ¿no saldrán de lo que ha entrado antes por nuestros sentidos? hechos que hemos vivido, ambientes donde hemos estado, libros que hemos leído, palabras que hemos escuchado etc. todo eso ha ido configurando nuestra mentalidad y construyendo el edificio interior de nuestras creencias e ideas.

Pero el mundo y su realidad va cambiando porque todo el cosmos está en continuo movimiento. Todo se mueve y se transforma poco a poco. Todo menos el Motor que está en el origen de ese movimiento. Ese Motor o Energía inteligente o Realidad última, como queramos llamarle, que permanece inalterable porque es el Vacío que todo lo sostiene. De ahí que todo es relativo y caduco, solo ese Motor es absoluto.

Se transforma el planeta, las culturas, las personas, la moral, el lenguaje, las religiones...aunque existen tradiciones, ritos y costumbres que persisten durante siglos y se resisten al cambio. Unas cosas cambian para mejorar y otras para empeorar, asi es la humanidad.

Hay personas a quienes no les gusta cambiar. Dicen:-siempre hemos hecho así y así se hará. Otras personas tampoco quieren cambiar porque se sienten seguras en el edificio interior que se han construido o que les han construído desde su infancia; su edificio de la moral, educación, creencias etc, se sienten bien ahí y no necesitan cambiar o no se lo plantean.

Pero otras personas no quieren cambiar por miedo a perder posiciones de poder y sus privilegios. Eso ocurre en el terreno de lo político, lo económico, lo religioso. El mundo y la sociedad van cambiado pero ellos no se apean de sus puestos, de sus costumbres, de sus ideas porque enfrentarse al cambio supone riesgo e inseguridad y cuando uno ve que su edificio interior ya no coincide con la evolución del mundo, siente que algunas partes de ese edificio se van cayendo y la persona queda a la intemperie sin cobijo seguro.

Eso es lo que ocurre con la fe, las creencias religiosas y el lenguaje religioso. Nos dimos cuenta que dogmas, ritos, símbolos etc. todo eso fue construcción humana que como todo lo humano incluye errores y miserias. Aun reconociendo que como humanos necesitamos expresar, celebrar, y decorar nuestra fe y que eso es legítimo y loable, ha estar sujeto a revisión constante para adecuarse a los nuevos tiempos y nuevas mentalidades.

Por eso hoy día no concuerdan con la actualidad, las mitras, báculos, vestimentas y toda la decoración de purpurados cardenalicios cuyo origen está en el decorado del imperio romano de tantos siglos ha. Tampoco concuerda mucho con nuestra mentalidad moderna el lenguaje mítico de nuestros misales y oraciones y otras muchas cosas de las diversas religiones.

La adaptación a cada época requiere espíritus lúcidos de mente abierta, desprendidos de su ego y de toda ambición, capaces de ir rompiendo paredes de su enorme arquitectura para quedarse con una construcción más simple, con muchas puertas y ventanas por donde puedan entrar toda clase de gente.

Esto se va haciendo desde la base y creo que el tiempo lo hará poco a poco en la cúspide. Ojalá!


Paz Rosales

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jueves, 8 de octubre de 2009

No hay cambio sin sueño

Washington Uranga

Dado que la política supone la lucha por poder, es difícil en medio del fragor de los acontecimientos detenerse para analizar cuánto de verdad tienen las posiciones de los eventuales contrincantes o adversarios. Es más. En la mayoría de los casos se parte de la base –por cierto errónea– de que el éxito sólo se alcanza por la eliminación del oponente. La política argentina actual –no ha sido demasiado distinto en otros momentos– está atravesada por miradas cargadas de intransigencia, basadas en la única pretensión (¿irresponsable?, ¿imprudente?, ¿necia?) de imponer la opinión propia y el interés sectorial, sin reparar en otras perspectivas y sin atender otras consideraciones.

Es cierto cuando se afirma que lo que está en juego es un modelo. Pero dicho esto más allá de cualquier diseño político. Lo que está en juego es un modelo de vida. Es la disputa entre afianzar y defender lo propio y pensar, por contraposición, en lo colectivo, como bien público y como sentido social.

Y lo anterior no supone disolver o hacer desaparecer las diferencias. Las discrepancias, por más importantes que sean, no tienen que resolverse necesariamente bajo la lógica de “vencedores” y “vencidos”. Hay otras formas de manejar la diversidad y las discrepancias. Pero para lograrlo hay que ponerse en el lugar del otro. O como se dice en el lenguaje cotidiano: ponerse en los zapatos del otro. Equivale a proponerse salir de la mirada propia para conocer desde otro lugar, para comprender los argumentos de quien está situado en otro espacio. Porque el conocimiento no está desvinculado del poder: cada uno conoce también desde la mirada de poder que tiene y desde allí acepta y descarta como verdadero o falso aquello que le es favorable o adverso.

Hasta el tan proclamado diálogo requiere condiciones mínimas, porque de lo contrario es apenas un escenario para el intercambio de proyectiles simbólicos. Dialogar es distinto para los representantes de los productores agropecuarios y para el Gobierno, para los trabajadores de Kraft y para la empresa. Salvo, claro está, que en todos prime la disposición a la escucha y a la construcción colectiva. No parece ser lo que está ocurriendo. Ni en los casos mencionados ni en las actitudes de encumbrados dirigentes sociales, empresariales, religiosos y políticos. Dialogar es un significante vacío si no hay apertura a calzarse los zapatos del otro, aunque ello no signifique resignar lo fundamental de las propias posiciones.

¿Es una mirada ingenua de la política? Podría decirse, en todo caso, que es una mirada acerca de la política. Una mirada que se apoya en la necesidad de construir el bien común, de generar una “casa común” para que todos y todas la puedan habitar con dignidad. Que no rehúsa el conflicto, sino que lo inscribe dentro de la naturaleza de la historia humana, pero que reconoce que todos tenemos que revisar nuestras convicciones (porque nadie es dueño de la verdad absoluta) y nuestras pretensiones (porque la dignidad y los derechos de la mayoría tienen que estar por encima de los beneficios de los menos).

Puede ser ingenuidad. Pero también puede ser una manera diferente de pensar la política y la construcción colectiva; desde otro lugar, apostando a la diversidad como riqueza, al conflicto como dinamizador y al diálogo como herramienta. Puede ser un sueño, pero también es la esperanza de transformar la política en una actividad creativa, productiva y positiva y no simplemente en un escenario sólo apto para aves de rapiña. Seguramente es un sueño y también una esperanza. En el mismo sentido que lo afirmaba Paulo Freire en Pedagogía de la esperanza: “No hay cambio sin sueño, como no hay un sueño sin esperanza”.


Washington Uranga
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-133115.html

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