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martes, 24 de noviembre de 2009

Jung y el mundo espiritual

Leonardo Boff

Coordiné en la Editorial Vozes de Brasil la traducción de la obra completa del psicoanalista C.G. Jung (18 tomos), lo que lo convirtió en unos de mis principales interlocutores intelectuales. Pocos estudiosos del alma humana han dado más importancia a la espiritualidad que él. Veía en la espiritualidad una exigencia fundamental y arquetípica de la psiqué en su desarrollo hacia la plena individuación. La imago Dei o arquetipo Dios ocupa el centro del Self: esa Energía poderosa que atrae todos los arquetipos a sí y los ordena a su alrededor como el sol hace con los planetas.

Sin la integración de este arquetipo axial, el ser humano queda manco y miope y con una falta de completitud abisal. Por eso escribió:

«Entre todos mis pacientes que se encontraban en la segunda mitad de la vida, es decir, con más de 35 años, no hubo ni uno cuyo problema más profundo no estuviese constituido por la cuestión de su actitud religiosa. Todos en última instancia estaban enfermos por haber perdido aquello que una religión viva siempre ha dado a sus seguidores. Y ninguno se curó realmente sin recobrar la actitud religiosa que le era propia. Esto es claro que no depende de una adhesión a un credo particular, ni de hacerse miembro de una Iglesia, sino de la necesidad de integrar la dimensión espiritual».

La función principal de la religión, o mejor, de la espiritualidad, es la de religarnos a todas las cosas y a la Fuente de donde proviene todo ser: Dios. Ese es el propósito básico de su grandioso libro Mysterium Coniunctionis (Misterio de la Conjunción) que Jung consideraba su obra magna. En él se trata de realizar la coniuntio, o sea, la conjunción del ser humano integral con el mundus unus, el mundo unificado, el mundo del primer día de la creación, cuando todo era uno y todavía no había ninguna división ni diferenciación.

Era la situación plenamente urobórica del ser. Uroboros era la serpiente primigenia, enrollada sobre sí misma que se mordía la cola, arquetipo que representa la unidad originaria antes de las diferenciaciones entre masculino y femenino, cuerpo y espíritu, Dios y mundo. Esta fusión es el anhelo más secreto y radical del ser humano y el llamamiento permanente del Self.

Espiritualidad significa vivenciar esta situación en la medida en que es buscada permanentemente, aunque no se deje aprehender y vaya siempre un paso por delante. El drama del ser humano actual es haber perdido la espiritualidad y su capacidad de vivir un sentimiento de conexión. Lo que se opone a la religión o a la espiritualidad no es la irreligión o el ateismo sino la incapacidad de ligarse y religarse a todas las cosas. Hoy las personas están desconectadas de la Tierra, del ánima (de la dimensión del sentimiento profundo), y por eso sin espiritualidad.

Para C. G. Jung el gran problema actual es de naturaleza psicológica. No de la psicología entendida como disciplina o apenas como una dimensión de la psiqué, sino de la psicología en el sentido incluyente que él le da como la totalidad de la vida y del universo cuando son percibidos y referidos al ser humano, ya sea por el consciente o por el inconsciente personal y colectivo. Y en este sentido escribió:

«Es mi convicción más profunda que, a partir de ahora hasta un futuro indeterminado, el verdadero problema es de orden psicológico. El alma es el padre y la madre de todas las dificultades no resueltas que lanzamos al cielo».

La Tierra está enferma porque nosotros estamos enfermos. En la medida en que nos transformamos, transformaremos también la Tierra. Jung buscó esta transformación hasta su muerte. Ella es uno de los pocos caminos que puede sacarnos de la crisis actual y que inaugura un nuevo ensayo civilizatorio, así como lo imaginaba Jung, más integrado con el todo, más individualizado y más espiritual.

C. G.Jung se muestra un maestro y un guía que nos traza un mapa capaz de orientarnos en estos momentos dramáticos que vive la humanidad. Como creía profundamente en el Trascendente y en el mundo espiritual, será seguramente el capital espiritual, colocado ahora en el centro de nuestras búsquedas, el que nos permita vivir con sentido la fase nueva de la Tierra, la fase planetaria y espiritual.

Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=354

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domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Nos atreveremos a “decrecer”?

Maena Juan

Vivir mejor con menos

Últimamente leo y escucho esta famosa palabra cargada de contenido y que invita a una verdadera revolución, en nuestras mentes y en nuestras acciones concretas: “Vivir mejor con menos” “ Simplicidad voluntaria” “recuperar el sentido de la mesura...encontrar la felicidad en la convivencia con los demás y no en la acumulación desesperada de aparatos”.

Creo que esto no lo lograrán los gobiernos ( sean del partido que sean) porque están a las órdenes de la economía europea y mundial que va por otros caminos: comprar. consumir, para que la economía crezca , pero ¿A costa de quién y de qué? De los países más pobres y de la conservación del planeta Tierra. El desarrollo-crecimiento es una trampa. No puede salvarnos de la crisis actual, porque si seguimos con esta idea de desarrollo-crecimiento, necesitaríamos dos o tres planetas para poder vivir todos. ¿Cómo puedo pedir a los chinos que no compren coches si aquí tenemos casi todos/as?. Las personas que se quejan del carril bici es porque no están dispuestas a dejar de usar el coche o usarlo menos, a usar transportes públicos ( para los colegios y para la vida diaria aunque nos cueste alguna molestia) y a andar un poco más por Palma, la ciudad que debería ser peatonalizada como casi todas las ciudades civilizadas de Europa.

“La idea de crear una sociedad de “ decrecimiento” deriva de la certeza de que los recursos de la Tierra y los ciclos naturales no pueden sostener el crecimiento económico, la esencia misma del capitalismo y la modernidad” (Serge Latouche). Hay que decirles a los pueblos marginados que no deben ni pueden copiar el modo de crecimiento de los países del Norte, pero es claro que primero es necesario del decrecimiento del Norte para poder abrir alternativas en el Sur. El logo de esta corriente de pensamiento es el caracol: éste construye su concha añadiendo una tras otra las espirales cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que la sobrecarga de su concha le impediría sobrevivir ya que tiene unos límites fijados por su capacidad biológica (Ivan Illich).

Creo que las personas que deseamos un mundo más justo, tendríamos que empezar a poner en práctica estos conceptos que están apareciendo como valores cívicos necesarios para un mundo en paz ¿Quién se atreve a empezar?


Maena Juan
Rebelión
*Maena Juan es social de ATTAC Mallorca (www.attacmallorca.es)
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=95084

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viernes, 6 de noviembre de 2009

Para quienes vayan a la iglesia esta mañana

Michael Moore (*)
Estados Unidos

Quisiera decirles algunas palabras a aquellos que se asumen cristianos (los musulmanes, judíos, budistas, etc, también pueden leer lo que voy a escribir estoy seguro, de que también ellos podrán aplicarlo a sus propios valores espirituales).

En mi último film hablo por primera vez sobre mis propias creencias en una película. Siempre creí que las preferencias religiosas son profundamente personales y que deben ser mantenidas en la privacidad. Después de todo hemos escuchado demasiado en las tres últimas décadas sobre como uno debería comportarse y debo decir que estoy bastante quemado de piedades y de lugares comunes considerando que somos una nación violenta que invade otros países y nos castiga por tener la audacia de afrontar tiempos difíciles.

Estoy igualmente en contra de cualquier tipo de proselitismo. No pretendo ciertamente que nadie adhiera a mi fe. Como católico, tengo también mucho que decir sobre la Iglesia como institución, pero lo dejaré para otro día (o para otra película).

A todos los tipos perversos de Wall Street y a los corruptos miembros del Congreso a que me refiero en “Capitalismo. Una historia de amor”, les planteo en la película una sola pregunta: “¿Es un pecado el capitalismo?” y sigo preguntando “¿Habría sido Jesús capitalista?, “¿Habría pertenecido a un Fondo buitre? ¿Podemos aprobar un sistema que permite que el 1% más rico pueda financiar su salud mientras que el 95% de la población no puede?.

Estoy inclinado a creer que no es ningún hallazgo creer que el capitalismo se opone a todo lo que Jesús (y Moisés y Mahoma y Buda) predicó. Todas las grandes religiones tienen clara una cosa: es perverso apropiarse de la mayor parte de la torta y dejar a los demás pelearse por el resto. Jesús dijo que a los ricos les será muy difícil entrar en el cielo. Nos enseñó que debemos cuidar a nuestros hermanos y a nuestras hermanas y que la riqueza debe ser compartida. Dijo también que si no le das abrigo a los sin techo y no alimentas al hambriento, te será muy difícil encontrar el código que te permita abrir las puertas celestiales.

Sospecho que para nosotros los usamericanos hay malas noticias Sabemos que ahora tenemos la más alta tasa de desempleo desde 1983. Se cierra un puesto de trabajo cada 7,6 segundos, todos los días 14 mil personas pierden su seguro de salud. Es así como entendemos el “benditos sean los pobres”

Al mismo tiempo los banqueros de Wall Street (“Bendita sea la Riqueza”) acumulan más y más bienes – y se esmeran en pagar cada vez menos impuestos (en el último año el promedio de impuestos de Goldman Sachs fue de apenas un 1%) ¿Hubiera aprobado esto Jesús? Si no ¿porqué dejamos que siga este maldito sistema? No me parece que usted pueda ser al mismo tiempo Capitalista Y Cristiano – porque usted no puede amar el dinero Y amar a su vecino cuando usted le está negando a su vecino la posibilidad de concurrir al médico solo porque usted puede tener algo más que lo esencial. Eso es “inmoral” y usted está cometiendo un pecado cuando obtiene beneficios a expensas de los demás.

Cuando usted esté en la Iglesia esta mañana piense por favor en todo esto. Quiero pedirle que les permita acercarse a sus “mejores ángeles” Y si usted está entre los millones de usamericanos que están luchando semana a semana, sepa que yo he prometido hacer todo lo posible para detener este mal – y espero que usted se una a mí hasta que no haya un solo ser humano que no pueda sentarse a la mesa.

Gracias por escucharme. Estaré en misa dentro de un rato. Le preguntaré al sacerdote si el cree que Jesús habría especulado con hipotecas y sus derivados. Creo que él debe haber sido bueno en matemáticas, sino ¿cómo hubiera podido multiplicar y repartir los panes y los cinco pescados entre 5 mil personas?

O él fue el primer socialista o sus discípulos no fueron eficientes. O ambas cosas.

Suyo
Michael Moore. + (PE)

*Michael Moore es un cineasta documentalista usamericano que denuncia a través de sus filmes la violencia que genera la tenencia de armas (Bowling for Columbine), las falencias de los seguros de salud (Sicko) y desnuda en esta última película (Capitalismo. Una historia de amor) el drama capitalista, siempre en el marco de su propio país.

Traducción Susana Merino

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4112

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miércoles, 28 de octubre de 2009

Mundo: Crisis de civilización y Vivir Bien

Katu Arkonada*

Hoy en día nadie duda que vivimos algo (mucho) más que una crisis financiera. Vivimos una crisis financiera, pero también epistemológica, social, política, climática, alimentaria… en definitiva, una crisis de vida, de modelo estructural y civilizatorio, occidental y moderno, por supuesto.

Rafael Correa, presidente de Ecuador, dice que no vivimos una época de cambios, sino un cambio de época. Sin saber si pensamos en el mismo paradigma, es cierto que la profundidad de esta crisis estructural que vivimos nos hace mirar hacia nuevos (aunque antiguos) paradigmas de vida, y ahí surge con fuerza la idea que los pueblos originarios del Abya Yala nos transmiten, el de la cultura de la vida, criar la vida, la visión comunitaria… ese nuevo paradigma que llamamos Vivir Bien.

El Vivir Bien no nace ahora, es producto de la cosmovisión milenaria de los pueblos indígenas del continente, de hecho ni siquiera como concepto es algo nuevo, aunque precisamente en estos tiempos cobra más fuerza que nunca. Cuando las ONG comenzaron a preguntarse cómo se podría traducir el término desarrollo al quechua, se dieron cuenta que no había una traducción, y lo mismo sucedió con el aymara, guaraní… en ninguna de las lenguas de las civilizaciones indígenas, orientales, existía una palabra para designar nuestro concepto de desarrollo occidental. Esta contradicción aparente refleja bien la división entre las dos matrices civilizatorias, entre oriente y occidente.

Por eso comenzaron a acuñarse términos que se acercan a ese concepto de Vivir Bien, Suma Qamaña en aymara, Sumaj Kausay en quechua, Ñande Reko (vida armoniosa) en guaraní, Teko Kavi (vida nueva) Ivi Maraei (tierra sin mal) o Qhapaj Ñan (camino o vida noble), conceptos que la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia (aprobada en referéndum en enero del 2009) ya recoge como bases fundamentales cuando habla de los Principios, Valores y Fines del Estado.

Asimismo ha quedado recogido el Vivir Bien en la Constitución Política de Ecuador, de octubre de 2008, dando un paso importante también con la consagración de los Derechos de la Naturaleza, porque Vivir Bien es también salir de la dicotomía entre ser humano y naturaleza, es despertar la conciencia de que somos parte de la Pachamama, de la Madre Tierra y con ella nos complementamos.

Es bien interesante, y hay que seguir profundizando en su desarrollo, las formas hibridas que se están dando entre conceptos de matrices diferentes, como en este caso un concepto occidental y moderno, como derechos unido a un concepto oriental y milenario como Pachamama, Madre Tierra.

El Vivir Bien nos acerca y enseña conceptos como complementariedad, reciprocidad, comunitarismo (aunque no se puede entender la comunidad como un conjunto de individuos) que chocan frontalmente con nuestros esquemas establecidos. La cultura de la vida es comunitaria, no puede ser de otra manera, frente a un capitalismo individualista, depredador, o incluso un socialismo que aunque preocupado de mejorar las condiciones de vida de la sociedad, solo la entiende como el conjunto de personas que viven, sin considerar para nada a la Madre Tierra como algo vivo, y que puede llegar a ser tan industrial y depredador como el capitalismo (aunque, y este es otro debate, quizás un socialismo comunitario es hoy en día la mejor opción para Occidente).

Nos han educado y enseñado a vivir mejor, pero no a Vivir Bien. Y para realmente acercarnos a este concepto, tenemos que, en un proceso complejo, deconstruirnos. No primar el YO (primer pronombre en las lenguas occidentales) sino el NOSOTROS (primer pronombre en quechua o aymara por ejemplo), no ver el tiempo como algo lineal, en el que prima el individuo que viene de un pasado, se sitúa en un presente y va hacia el futuro, sino el tiempo como algo circular, en el que el presente es continuo y el pasado y el futuro son uno solo, el pasado esta por delante y el futuro está por venir y esta atrás.

Pero en el continente americano, después de 517 años de colonialismo, no podemos concebir el Vivir Bien sin unirlo a un verdadero proceso de descolonización, igual que no podemos concebir esa descolonización sin cambiar el paradigma de la educación.

Una educación individualista y basada en un sistema competitivo, en el que el individuo es medido, juzgado, en base a las calificaciones obtenidas. Incluso en las formas de educación más humanistas seguimos un esquema occidental, impuesto por los colonizadores. Formamos buenos estudiantes, con una buena ética y moral, siguiendo patrones occidentales, cristianos, y no personas que viven en armonía consigo mismos, con sus semejantes y con la Madre Tierra.

Vivir Bien, Descolonización…conceptos amplios y que merecen debates más en profundidad, mirarnos hacia y desde dentro, utilizar la naturaleza, pero sin dañarla, racionalizar y redistribuir el consumo, para no sobreexplotar los recursos naturales que la Madre Tierra nos da, garantizando el futuro a todo lo que viene detrás nuestro, vivir en armonía entre los pueblos, complementándose entre sí, practicando formas de democracia comunitaria.

Evo Morales Ayma, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, nos decía el otro día que antes los intelectuales en Europa pensaban y teorizaban, y después en América Latina se intentaba poner en práctica esas teorías, y hoy en cambio aquí en Bolivia, en América Latina, se están dando procesos de cambio donde los intelectuales tienen que venir a intentar teorizar que está pasando. Es totalmente cierto, hoy en día nuestro norte es el Sur, la praxis de los Pueblos en la búsqueda de nuevos paradigmas para superar la crisis de civilización nos ha llevado a nuevas formas de hacer política, de repensar el Estado y las interrelaciones entre las personas así como una conciencia en torno a la hecatombe climática que estamos provocando.

Todavía queda mucha interacción entre teoría y práctica que hacer, para llegar a una praxis política diaria con el horizonte de nuevos paradigmas, dentro de los cuales el Vivir Bien es un elemento de aproximación, de aprendizaje, dentro de todo lo que los pueblos indígenas tienen para enseñarnos.



*Katu Arkonada es investigador y analista en el centro boliviano Centro de Estudios Aplicados a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CEADESC)

http://www.servindi.org/actualidad/18323


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sábado, 24 de octubre de 2009

¿Queriendo ser Dios?

Leonardo Boff

Rose Marie Muraro es una mujer imposible. A pesar de tener grandes limitaciones de vista y de salud escribió 35 libros y editó cerca de otros 1600. Fue pionera del feminismo brasilero. Su estudio sobre la sexualidad de la mujer brasilera, publicado por la Editorial Vozes de Petrópolis, se transformó en un clásico, tanto por su metodología como por las categorías de análisis.

Licenciada en física, siempre se preocupó por la tecnología y su incidencia en el destino humano. Ahora, con el paso de los años y después de muchas investigaciones y de manejar una gran cantidad de fuentes, informaciones y autores, nos entrega un libro-síntesis con el título: Los avances tecnológicos y el futuro de la humanidad: ¿queriendo ser Dios? Es una publicación de la Editorial Vozes de Petrópolis de la cual fue durante 17 años directora editorial.

El subtítulo ¿Queriendo ser Dios? define la perspectiva de su análisis y al mismo tiempo deja traslucir una denuncia contra el tipo de ciencia y tecnología dominantes en la historia. En realidad, hace un excelente rastreo histórico de la tecnología desde los albores de la humanidad, cuando hace más de dos millones de años surgió el homo faber, aquel que por primera vez utilizó el instrumento para imponerse a la naturaleza, pasando por los distintos periodos históricos, con sus respectivas revoluciones hasta llegar a los tiempos contemporáneos de la ingeniería genética, de la robótica, de la nanotecnología y de la biología sintética, para culminar en la fusión entre ser humano y máquina.

A lo largo de su libro Rose nos muestra el calvario de la Tierra y la lenta y progresiva crucificación de la vida y de la naturaleza a través del poder de la tecnociencia, puesta al servicio de la voluntad de poder en su concretización más cruda y cruel en el dinero.

Pero no siempre fue así. Primitivamente el saber y la técnica estaban al servicio de la solidaridad y del compartir, atendiendo a las demandas humanas y aliviando el peso de la vida. Pero desde el momento en que surgió la moneda, que se hizo mediación exclusiva de todos los trueques, y se transformó en mercancía con precio (intereses), se produjo una revolución perversa. Se pasó de la cooperación a la competición, del cuidado a la agresividad. Lo que impera entonces es el gana/pierde y no el gana/gana. La sociedad se ha hecho conflictiva con ejércitos, muchas guerras y grandes mortandades.

Los señores del dinero sujetan a las personas, controlan la sociedad y deciden qué saber y qué técnica hay que desarrollar para reforzar su poder. No se produce para la vida sino para el mercado. No se inventa para la sociedad sino para el lucro.

El actual proyecto de la tecnociencia ha acelerado enormemente la historia. La humanidad ha caminado más en cien años que en los dos millones de años anteriores. Esta velocidad ha aturdido la mente y está generando una verdadera mutación humana, comparable solamente a la ocurrida en la revolución biológica multimilenaria. Algunos científicos intentan introducir nanoparticulas en la corriente sanguínea del cerebro para gestar una inteligencia suprahumana. Surgiría así un híbrido de ser humano y maquina, y la humanidad se bifurcaría entre los mejorados y nos no-mejorados.

Rose Marie Muraro se alza contra este intento, pues él configura la suprema arrogancia y actualiza la antigua tentación bíblica del seréis como Dios.

El ser humano, por más que quiera, jamás superará los límites de su naturaleza. Sólo una ciencia con conciencia servirá a la vida y garantizará el futuro de la Tierra. La autora propugna monedas complementarias, un consumo compasivo y reciclable, una revolución radical de dentro hacia fuera y de abajo hacia arriba, el juego del gana/gana como forma de salir con éxito del berenjenal en el que estamos enredamos. La frase final de su brillante libro es esperanzadora: «Cuando desistamos de ser dioses podremos ser plenamente humanos, algo que todavía no sabemos lo que es, pero que hemos intuido desde siempre».


Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=351

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sábado, 17 de octubre de 2009

¿Todavía tiene futuro el individualismo?

Leonardo Boff

En Estados Unidos hay una crisis más profunda que la económico-financiera. Es la crisis del estilo de sociedad que se formó desde que fuera constituida por los «padres fundadores». Es una sociedad profundamente individualista, consecuencia directa del tipo de capitalismo que fue implantado allí. La exaltación del individualismo adquirió forma de credo en un monumento delante del majestuoso Rockfeller Center en Nueva York, en el cual se puede leer el acto de fe de John D. Rockfeller Jr: «Creo en el supremo valor del individuo y en su derecho a la vida, a la libertad y a perseguir su felicidad».

En un fino análisis contenido en su clásico libro La democracia en América (1835), el magistrado francés Charles de Tocqueville (1805-1859) señaló al individualismo como la marca registrada de la nueva sociedad naciente. El individualismo se mantuvo triunfante, pero tuvo que aceptar límites debido a la conquista de los derechos sociales de los trabajadores y especialmente al surgimiento del socialismo, que contraponía otro credo, el de los valores sociales. Pero con el derrocamiento del socialismo estatal, el individualismo volvió a tener vía libre bajo el presidente Reagan hasta el punto de imponerse en todo el mundo en forma de neoliberalismo político.

Contra Barack Obama, que intenta un proyecto con claras connotaciones sociales, como salud para todos los estadounidenses y medidas colectivas para limitar la emisión de gases de efecto invernadero, el individualismo resurge con furor. Le acusan de socialista y de comunista y, en facebook, en internet, hasta no se excluye su eventual asesinato si llegara a suprimir los planes individuales de salud. Y eso que su plan de salud no es tan radical, pues, tributario todavía del individualismo tradicional, excluye de él a todos los emigrantes, que son millones.

La palabra «nosotros» es una de las más desprestigiadas de la sociedad estadounidense. Lo denuncia el respetado columnista del New York Times, Thomas L. Friedman en un excelente artículo: «Nuestros líderes, hasta el presidente, no consiguen pronunciar la palabra ‘nosotros’ sin que les produzca risa. No hay más ‘nosotros’ en la política estadounidense, en una época en que ‘nosotros’ tenemos enormes problemas -la recesión, el sistema de salud, los cambios climáticos y las guerras en Irak y en Afganistán- con los que sólo vamos poder lidiar si la palabra ‘nosotros’ tiene una connotación colectiva» (JB 01/10/09).

Sucede que, por falta de un contrato social mundial, Estados Unidos se presenta como la potencia dominante, que prácticamente decide los destinos de la humanidad. Su arraigado individualismo proyectado al mundo se muestra absolutamente inadecuado para señalar un rumbo al ‘nosotros’ humano. Ese individualismo no tiene ya futuro.

Se hace cada vez más urgente un gobierno global que sustituya el unilateralismo monocéntrico. O desplazamos el eje del ‘yo’ (mi economía, mi fuerza militar, mi futuro) hacia ‘nosotros’ (nuestro sistema de producción nuestra política y nuestro futuro común) o difícilmente evitaremos una tragedia, no sólo individual sino colectiva. Independientemente de ser socialistas o no, lo social y lo planetario deben orientar el destino común de la humanidad.

Pero, ¿por qué ese individualismo tan arraigado? Porque está fundado en un dato real del proceso evolutivo y antropogénico, pero asumido de forma reduccionista. Los cosmólogos nos aseguran que hay dos tendencias en todos los seres, especialmente en los seres vivos: la de auto-afirmación (yo) y la de integración en un todo mayor (nosotros). Por la autoafirmación cada ser defiende su existencia; si no, desaparece. Pero por otro lado, nunca está sólo, está siempre enredado en un tejido de relaciones que lo integra y le facilita la supervivencia.

Las dos tendencias coexisten, juntas construyen cada ser y sustentan la biodiversidad. Excluyendo una de ellas surgen patologías. El ‘yo’ sin el ‘nosotros’ lleva al individualismo y al capitalismo como su expresión económica. El ‘nosotros’ sin el ‘yo’ desemboca en el socialismo estatal y en el colectivismo económico. El equilibrio entre el ‘yo’ y el ‘nosotros’ se encuentra en la democracia participativa que articula ambos polos. Ella acoge al individuo (yo) y lo ve siempre insertado en una sociedad mayor (nosotros), como ciudadano.

Hoy necesitamos una hiperdemocracia que valore cada ser y a cada persona y garantice la sostenibilidad de lo colectivo que es la geosociedad naciente.


Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=350

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martes, 13 de octubre de 2009

12 de octubre de muerte; 12 de octubre de vida

Héctor Endara Hill

Todavía la ideología dominante domina la historia y la mente de muchas personas que siguen creyendo y contando el cuento de que el 12 de octubre se conmemora el “descubrimiento de América”, el “día de la raza”, el “encuentro entre culturas” y muchas otras estupideces que siguen tratando de ocultar el verdadero significado del codicioso y sangriento proceso de conquista y colonización. Ocultar la verdad y poner en alto la mentira ha sido la labor de la historia oficial; de los que dominan, explotan, saquean y mienten. Escriben e inventan para seguir dominando, saqueando y matando.

“Aquella violenta marea de codicia, horror y bravura no se abatió sobre estas comarcas sino al precio del genocidio nativo: las investigaciones recientes major fundadas atribuyen al México precolombino una población que oscila entre los veinticinco y treinta millones, y se estima que había una cantidad semejante de indios en la región andina; América Central y las Antillas contaban entre diez y trece millones de habitantes. Los indios de las Américas sumaban no menos de setenta millones, y quizás más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte; un siglo y medio después se habían reducido, en total, a sólo tres millones y medio.” Eduardo Galeano (Las Venas Abiertas de America Latina)

La presencia de representantes diferentes pueblos indígenas en la ciudad capital panameña y en las capitales de muchas ciudades de América Latina, exponiendo sus históricos reclamos, muestra la otra cara de la historia. La historia de los que, a pesar de las matanzas, marginaciones, saqueo, racismo y discriminación, resisten y luchan por la defensa de la vida contenida en sus pueblos y en la Madre Tierra.

Las demandas planteadas por los pueblos indígenas en Panamá constituyen una inmensa deuda social y ecológica que no podemos soslayar sin convertirnos en cómplices de los crímenes que se están cometiendo en nombre de un estúpido progreso y un falso desarrollo que está poniendo en peligro la vida de todos los seres humanos y de los ecosistemas, sin los cuales, no somos nada.

Espanto causa la frialdad con la que han venido actuando distintos gobiernos y demasiados burócratas corruptos. Las concesiones mineras y de represas en territorios comarcales y campesinos están hinchadas de ilegalidades y exabruptos jurídicos, superados sólo por la enorme codicia en los que han sido incubados.

La lucha indígena y campesina ha salido a la defensa de la vida de los ríos, montañas, árboles, plantas, aguas y animales. Nada somos los seres humanos sin la naturaleza. Los que apuestan por minas y represas, por la misma muerte apuestan; incluyendo la muerte de ellos y sus hijos. Con los indígenas y campesinos, con sus luchas y con sus métodos impregnados de humildad y respeto por la Madre Tierra , apostamos por la vida de todos los seres humanos y su indisoluble relación con la naturaleza.


Héctor Endara Hill
Colectivo Panamá Profundo
hector@panamaprofundo.org

12.10.2009
http://www.panamaprofundo.org/boletin/palabra/12-de-octubre-de-muerte.htm

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viernes, 2 de octubre de 2009

La crisis más grave y en la que nadie piensa

José M. Castillo

¿Cómo se explica que hayamos cometido tanta abominación económica y consumista, que nos vemos abocados a la destrucción de las fuentes de energía que hacen posible la vida? ¿Qué decir del desequilibrio económico mundial en el que sabemos que las 10 primeras fortunas del mundo son superiores a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres? ¿Cómo es posible que esté pasando todo esto y encima estemos deseando que se acabe pronto la crisis para volver a estar como estábamos antes, o sea a intensificar de nuevo el consumismo insostenible que ha provocado tanta ruina, tanta muerte y tanta miseria? El número de personas, que no pueden recibir diariamente las calorías indispensables para seguir viviendo, ha aumentado, de 800 a 1020 millones. Ni en la última guerra mundial morían cada día más de 70.000 personas, como está ocurriendo ahora mismo. ¿Estamos dispuestos a seguir tan tranquilos, asistiendo a este espantoso genocidio, colaborando (al menos con el silencio) en la masacre?

El problema, a mi manera de ver, no está en nuestra depravación moral. Quiero decir: por muy grave que sea (y lo es) el “problema ético”, existe un problema previo que es mucho mayor. Me refiero a la “disociación interior” que se ha producido dentro de cada uno de nosotros. Sin darnos cuenta, el ritmo del “progreso” acelerado, en que vivimos, nos ha roto por dentro. Y así andamos. Más desquiciados de lo que seguramente podemos sospechar. Lo explicaré de la forma más sencilla posible. Como es sabido, el nacimiento de la civilización (por lo que sabemos hasta ahora) se produjo en Oriente Próximo (Mesopotamia), unos 3.500 años antes de Cristo. La civilización nació cuando aparecieron las primeras tecnologías: agricultura, metalurgia, escritura. Esto fue posible gracias al desarrollo que alcanzaron, en el ser humano, el “cerebro” y la “mano”. No es posible explicar aquí las diversas teorías que se debaten sobre este asunto. En todo caso, los hechos parecen dar la razón a la impresionante teoría de A. Leroi-Gourhan: la disociación que se ha producido entre la mano y el cerebro. Como ha explicado María Daraki, hasta la aparición del hombre “sapiens sapiens”, la evolución del cerebro y las técnicas de la mano avanzaron al mismo ritmo. Pero, desde los principios de la humanidad actual, se produce una “disociación espectacular”: en el preciso momento en el que la “evolución cerebral” toca techo y se estanca, la “evolución tecnológica”, por el contrario, se dispara y crece a un ritmo acelerado. Es lo que estamos viendo en este momento: las nuevas tecnologías nos sorprenden, cada día, con descubrimientos que avanzan a un ritmo imparable, al tiempo que nuestros cerebros ya no son capaces de saber a dónde va todo esto, en qué va a parar tanto avance y tanta tecnología, que nos están arrastrando a todos al mundo más irracional que jamás se haya visto ni previsto. Además, el poder de la tecnología es tal, que ya no hay quien la pare, por más que estemos viendo que las técnicas son más fuertes y más determinantes que las decisiones de los hombres. Y por más que estemos seguros que, a este ritmo, las posibilidades de vida en el planeta tierra tienen los días contados.

¿Es posible detener o reorientar este proceso? No será fácil. Es más, yo me pregunto si no nos hemos metido por un camino sin retorno. ¿Por qué? Está demostrado que el equilibrio material, técnico y económico influye directamente las formas sociales y por consiguiente la forma de pensar, mientras que no es posible establecer una ley según la cual el pensamiento filosófico o religioso coincida con la evolución material de las sociedades. Si se diese tal coincidencia, el pensamiento de Platón o de Confucio nos parecerían algo tan anticuado y ridículo como las desvencijadas y primitivas carretas en las que viajaban los hombres del primer milenio antes de Cristo. Una persona que hoy tiene el talento que tenía Platón es un sabio. Si viaja como viajaba Platón es un loco. La crisis más grave, que padecemos ahora, consiste en que talentos como el de Platón hay pocos, mientras que las tecnologías se han disparado de manera que hasta los mediocres tenemos a nuestra disposición tal cantidad de máquinas y artilugios de todo tipo, con los que ya no es necesario ni memorizar datos, ni relacionar esos datos entre sí, ni sacar de todo ese arsenal interminable de saberes las conclusiones que habría que sacar y que más necesitamos. Se podrán discutir las teorías de antropólogos y paleontólogos. Lo que no admite discusión es que la mano le ha ganado la partida al cerebro.

Las consecuencias de este asombroso fenómeno están a la vista de todos. Una sociedad en la que las tecnologías, que se conectan con la mano, aventajan indeciblemente en importancia a los saberes, que se conectan directamente con el cerebro, es una sociedad que vive a merced de los intereses del gran capital, que es el que, mediante las multinacionales, maneja las investigaciones, los inventos y sus aplicaciones. De ahí, que la evolución tecnológica y la evolución social llegan a disociarse e incluso oponerse, avanzando en sentido inverso: la tecnología como “progreso”, las relaciones sociales y humanas como “degradación”. Exactamente lo que estamos viviendo y padeciendo. Y todavía, algo más preocupante: de la mano y sus tecnologías brota el consumo y el “bienestar”; del cerebro y sus mecanismos emocionales brotan las “convicciones” y los hábitos de conducta. El problema, que se agudiza por días, está en que, manipulados como estamos por tanta tecnología, ya no nos queda sino una sola convicción: lo que importa es ganar mucho, vivir bien y trabajar poco. Me da miedo pensar que este camino no tiene ya retorno.


José M. Castillo

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sábado, 26 de septiembre de 2009

Ser humano: poético y prosaico

Leonardo Boff

Uno de los más inspirados poetas alemanes, Friedrich Höderlin (1770-1843), dijo lo siguiente: «El ser humano habita poéticamente la Tierra». Este pensamiento lo completó luego un pensador francés, Edgar Morin: «El ser humano habita también prosaicamente la Tierra». Poesía y prosa además de ser géneros literarios, expresan dos modos existenciales de ser.

La poesía supone la creación que hace que la persona se sienta tomada por una fuerza mayor que le trae conexiones inusitadas, iluminaciones nuevas, rumbos nuevos. Bajo la fuerza de la creación la persona canta, sale de la rutina y asume caminos diferentes. Surge entonces el chamán que se esconde en cada persona, esa disposición que nos hace sintonizar con las energías del universo, que capta el pulsar del corazón del otro, de la naturaleza y de Dios mismo. Por esta capacidad se descubren nuevos sentidos de lo real.

«Habitar poéticamente la Tierra» significa sentirla como algo vivo, evocativo, grandioso y mágico. La Tierra es paisajes, colores, olores, fascinación y misterio. ¿Cómo no extasiarse ante la majestad de la selva amazónica, con sus árboles cual manos tendidas hacia lo alto, con la maraña de sus lianas y enredaderas, con los sutiles matices de sus verdes, rojos y amarillos, con los trinos de las aves y la profusión de sus frutos? ¿Cómo no quedarse boquiabierto ante la inmensidad de las aguas que penetran lentamente en la espesura y descienden mansamente hasta el océano? ¿Cómo no sentirse lleno de temor reverencial al caminar horas y horas por la selva virgen, como varias veces me tocó hacerlo con Chico Mendes? ¿Cómo no sentirse pequeño, perdido, un bichito insignificante ante su incalculable biodiversidad?

Habitamos poéticamente el mundo cuando sentimos en la piel el frescor suave de la mañana, cuando padecemos bajo la canícula del sol de mediodía, cuando nos serenamos al atardecer, cuando nos invade el misterio de la oscuridad de la noche. Nos estremecemos, vibramos, nos llenamos de ternura y nos extasiamos ante la Tierra en su inagotable vitalidad, y al encontrarnos con la persona amada. Entonces vivimos el modo de ser poético.

Lamentablemente son ciegos y sordos y víctimas de la lobotomía del paradigma positivista moderno quienes ven la Tierra simplemente como un laboratorio de elementos físico-químicos, como un conglomerado inconexo de cosas yuxtapuestas. No, ella está viva, es Madre y Pachamama.

También habitamos la Tierra prosaicamente. La prosa recoge la cotidianidad y el día a día gris, hecho de tensiones familiares y sociales, como los horarios y los deberes profesionales, con discretas alegrías y tristezas disimuladas. Pero lo prosaico también esconde valores inestimables. Se descubren tras una larga estancia en un hospital, o cuando regresamos presurosos después de pasar penosos meses fuera de casa. Nada más suave que el sereno transcurrir de los horarios y de los quehaceres domésticos y profesionales. Nos da la sensación de una navegación tranquila por el mar de la vida.

Poesía y prosa conviven y se alternan de tiempo en tiempo. Tenemos que velar por lo poético y lo prosaico de nuestras vidas, pues ambos se complementan y ambos están amenazados de banalización.

La cultura de masas ha desnaturalizado lo poético. El ocio, que sería el momento de ruptura de lo prosaico, ha sido aprisionado por la cultura del entretenimiento que incita al exceso, al consumo de alcohol, de drogas y de sexo. Es una vivencia poética, pero domesticada, sin éxtasis; un disfrute sin encantamiento.

Lo prosaico ha sido trasformado en simple lucha darviniana por la supervivencia, extenuando a las personas con trabajos monótonos, sin esperanza de gozar del merecido ocio. Y cuando éste llega, resultan rehenes de quienes han pensado todo por ellas, organizan sus viajes y les fabrican experiencias inolvidables. Y lo consiguen. Pero como todo es artificialmente inducido, el efecto final es un doloroso vacío existencial. Y entonces les dan antidepresivos.

Saber vivir con levedad lo prosaico y con entusiasmo lo poético es indicativo de una vida plenamente humana.


Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=347

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viernes, 25 de septiembre de 2009

La voz de los sin voz

Walter Dennis Muñoz

Esta frase pareció en algún momento un acierto. Pero evidentemente no la es. La tarea era generar condiciones culturales, sociales y personales para que cada persona tenga competencia comunicativa y pueda traducir a palabras sus necesidades. Un ejemplo sencillo. En una hacienda los trabajadores deciden hacer una huelga por los salarios bajos y jornadas extenuantes diarias. Viene el sacerdote y se reúne con ellos y les dice: Vamos hijos, no se olviden que es el patrón el que les provee de leche para sus hijos y de los juguetes para navidad.

Si esos campesinos hubiesen tenido capacidad de lenguaje les habrían dicho al sacerdote.- Mire padre, si el patrón nos pagara salarios justos, nosotros compraríamos la leche y le compraríamos los juguetes de navidad a nuestros hijos.

¿Es el periodismo la voz de los sin voz? Obviamente no. ¿Es el colectivo político la voz de los sin voz? Aquí absolutamente no. ¿Es la comunicación alternativa ¿ Claramente no. Esta repite exactamente el mismo modelo de los modelos convencionales de comunicación. Más aún, es más fácil crear un acceso- jamás una participación- a un medio tradicional aunque sea en cartas al director. Lo que se escribe se acuña en un modelo unidireccional, demasiado pretencioso y con una terminología añeja y si miramos en Internet es una especie de mondongo a la jardinera que sigue las reglas que los grandes medios imponen olvidando un principio comunicacional que dice que en la batalla discursiva lo importante es quien constituye a quien. Lo alternativo responde a la conversación impuesta desde las estrategias mediáticas convencionales, por ejemplo, el de ser anticapitalista, democracia del siglo XXI, luchar por el pueblo, etc

Ortega relata una parábola en una de sus obras, la parábola del oso y el hombre. El oso cuida al hombre y le protege, cuando este duerme está a su lado, de pronto una mosca se para sobre la cabeza del hombre y esto el oso no puede permitir y de un manotazo mata la mosca….

El otro ejemplo de Ortega y Gasset es durante la revolución francesa. La esposa del carbonero le dice a la marquesa.- Ahora yo iré en su coche y Ud. estará en mi lugar.

La unión señores que hace la fuerza es lo más faccioso que he escuchado, prefiero la oferta crística de que la unión hace la justicia. Es bueno pensar que el texto bíblico no es solamente un texto de la religión también lo es de la cultura.

Finalmente una anécdota ocurrida en Chile con un presidente que cuando veía a dos ministros conversando en silencio en algún pasillo de la casa presidencial, La Moneda, se acercaba por atrás, les tomaba de los hombros y les preguntaba.- Como voy yo ahí?....Ironizando sobre un posible negociado.

Cada vez que leemos algo, escuchamos hablar a un político, religioso , sindicalistas, columnista o quien sea, es importante preguntarnos.- Como voy yo ahí….

Tomo partido por la razón y desde allí puedo reconocer a otros como seres competentes y capaces de construir pros y no anti, sin trajes mesiánicos ni vocabulario gastado. Compañeros de ruta para construir sociedades más justas.


Walter Dennis Muñoz, periodista

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martes, 15 de septiembre de 2009

Agenda Latinoamericana: Salvémonos con el planeta

Dom Pedro Casaldáliga *

A manera de introducción fraterna

20 años atrás trataban de ecología unas pocas personas, tachadas incluso de bucólicas o de derrotistas. No era un tema serio ni para la política, ni para la educación, ni para la religión. Se podía venerar a Francisco de Asís como el santo de las flores y los pájaros, pero sin mayor compromiso.

Ahora, y quién sabe si ya muy tarde, el mundo entero se está sensibilizando, aturdido por las noticias y las imágenes de cataclismos actuales y de previsiones pesimistas que llenan nuestros telediarios. Y ya son muchos los congresos y los programas que ventilan como un tema vital la ecología, desnudando las causas y urgiendo propuestas concretas acerca del medio ambiente. Hasta los niños saben ahora de ecología...

El tema es nuevo, pues, y desesperadamente urgente. Acabamos de descubrir la Tierra, nuestro Planeta, como la casa común, la única que tenemos, y estamos descubriendo que somos una unidad indisoluble de relaciones y de futuro.

Frente a los gastos astronómicos en los espacios siderales, frente al asesino negocio del armamentismo, frente al consumismo y lujo de una privilegiada parcela de la Humanidad, ahora vamos sabiendo que el desafío es cuidar de este Planeta. La última gran crisis, hija del capitalismo neoliberal, embrutecido en la usura y en el despilfarro, que ha ignorado cínicamente tanto el sufrimiento de los pobres como las limitaciones reales de la Tierra, nos está ayudando a abrir los ojos y esperamos que también el corazón.

Leonardo Boff define ‘El grito de la Tierra’ como ‘el grito de los pobres’ y James Lovelock nos avisa acerca de ‘La venganza de la Tierra, -la teoría de Gaia y el futuro de la Humanidad-‘. "Durante miles de años, dice Lovelock, la Humanidad ha explotado la Tierra sin tener en cuenta las consecuencias. Ahora que el calentamiento global y el cambio climático son evidentes para cualquier observador imparcial, la Tierra comienza a vengarse". Estamos tratando la Tierra como un asunto apenas económico y le exigimos a la Tierra muchos deberes e ignoramos los derechos de la Tierra.

Ciertos especialistas y ciertas instituciones internacionales nos han ido mintiendo. La mano invisible del mercado no resolvía el desastre mundial. Cuanto más libre era el comercio más real era el hambre.

Según la FAO, en 2007 había 860 millones de hambrientos; en enero de 2009 ciento nueve millones más. La mitad de la población africana subsahariana, por citar un ejemplo de esa África crucificada, malvive en extrema pobreza. La letanía de violencia y desgracias provocadas es interminable. En el Congo hay 30.000 niños soldados dispuestos a matar y a morir a cambio de comida; 17% de la floresta amazónica fue destruida en cinco años, entre 2000 y 2005; el gasto de Latinoamérica y el Caribe en defensa creció un 91% entre 2003 y 2008; una decena de empresas multinacionales controlan el mercado de semillas en todo el mundo.

Los Objetivos del Milenio se han evaporado en la retórica y en sus reuniones elitistas los países más ricos han dicho cobardemente que no pueden hacer más para revertir el cuadro.

Es tradición de nuestra Agenda abordar cada año un tema mayor, de actualidad caliente. No podíamos, lógicamente, dejar de lado este tema volcánico.

El tema es amplio y complejo. ¿Somos nosotros o es el planeta quién está en crisis mortal? Barajamos tres títulos para esta Agenda 2010 que apuntan posibles enfoques. ‘Salvar el Planeta", "¿Salvaremos el Planeta?", "Salvémonos con el Planeta". Optamos por el último título, porque técnicos y profetas nos vienen recordando que nosotros somos el Planeta también; somos Gaia, estamos despertando para una visión más holística, más integral; estamos descubriendo, finalmente, que el Planeta Tierra es también el Planeta Agua. Un reciente libro infantil se titula precisamente "Ayudo a mi Planeta". La salvación del Planeta es nuestra salvación, y no faltan especialistas que afirmen que el Planeta se salvará siguiendo el curso del Universo y, mientras tanto, la vida humana y todas las vidas del Planeta serán un sombrío pasado.

La Agenda no quiere ser pesimista, no puede serlo. Quiere ser realista, comprometerse con la realidad y abrazar vitalmente las causas que promueven una ecología esperanzada y esperanzadora.

Esa ecología profunda, integral, debe incluir todos los aspectos de nuestra vida personal, familiar, social, política, cultural, religiosa... Y todas las instituciones políticas y sociales, a nivel local, nacional e internacional, han de hacer programa suyo fundamental "la salvación del Planeta". Se impone una globalización de signo positivo, trabajando por la mundialización de la ecología. Rechazando y superando la actual democracia de baja intensidad urge implantar una democracia de intensidad máxima y, más explícitamente, una "biocracia cósmica". Urge crear, estimular, potenciar en todas las religiones y en todos los humanismos una espiritualidad "profunda y total" de signo positivo, de actitud profética en la liberación de todo tipo de esclavitud; viviendo y militando por una nueva valoración de toda vida, de la materia, del cuerpo, del eros. El ecofeminismo sale al encuentro de un desafío fundamental, Gaia es femenina. Se impone una nueva relación con la naturaleza, naturalizándonos como naturaleza que somos, y humanizando la naturaleza en la que vivimos y de la que dependemos. Yo soy yo, diría el filósofo, y la naturaleza que me circunda.

Lo mejor que tiene la Tierra es la Humanidad, a pesar de todas las locuras que hemos cometido y seguimos cometiendo, verdaderos genocidios y verdaderos suicidios colectivos.

Propiciando ese cambio radical que se postula y proclamando que es posible otra ecología en otra sociedad humana, hacemos nuestros estos dos puntos del Manifiesto de la Ecología Profunda: "El cambio ideológico consiste principalmente en valorizar la calidad de la vida -de vivir en situaciones de valor intrínsecas- más que en tratar sin cesar de conseguir un nivel de vida más elevado. Tendrá que producirse una toma de conciencia profunda de la diferencia que hay entre crecimiento material y el crecimiento personal independiente de la acumulación de bienes tangibles". Y añade el Manifiesto: "Quienes suscriben los puntos que se enuncian en el Manifiesto, tienen la obligación directa o indirecta de obrar para que se produzcan estos cambios, necesarios para la supervivencia de todas las especies del Planeta", incluyendo "la santa y pecadora" especie humana.

Militantes e intelectuales comprometidos con las grandes causas están preparando una Declaración Universal del Bien Común Planetario que se expresa a través de cuatro pactos: 1) El Pacto ecológico natural, responsable de proteger la Tierra. 2) El Pacto ecológico social, responsable de unir todas las esperanzas
y voluntades. 3) El Pacto ecológico cultural, que debe estar basado en la promoción del pluralismo, de la tolerancia y del encuentro de la Humanidad con los ecosistemas, los biomas, la vida del Planeta. 4) El Pacto ecológicoético espiritual, fundado en la dimensión del cuidado, la compasión, la corresponsabilidad de todos con todo.

Hemos de escuchar lo que nos dicen simultáneamente las nuevas ciencias y las nuevas teologías. Queremos vivir este kairós ecológico de militancia y de mística con el Dios de todos los nombres y de todas las utopías.

Con Jesús de Nazaret muchos libertarios, profetas y mártires en Nuestra América nos preceden y nos acompañan en esta marcha por el desierto hacia "la Tierra sin Males".

¿Es una utopía absurda? Sólo utópicamente nos salvaremos. La arrogancia de los poderes, el lucro desenfrenado, la prepotencia, las claudicaciones, vienen a desanimarnos; pero nosotros nos negamos al desánimo, a la corrupción, a la resignación. La Pacha Mama y Gaia están vivas, son vivificadoras. Ninguna estructura de muerte le podrá a la Vida.


Pedro CASALDÁLIGA
* Bispo Emérito da Prelazia de São Félix do Araguaia

http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=41068

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viernes, 4 de septiembre de 2009

CMI. Deuda Ecológica Exige Justicia Ecológica.

Prensa Ecuménica

Los cristianos tienen la "profunda obligación moral de promover la justicia ecológica", afirmó el Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI). Para ello es necesario que tomen en cuenta "las deudas que existen hacia las personas y pueblos más afectados por la destrucción ecológica y a la tierra misma"

“La actual era de la globalización de los mercados ha utilizado el trabajo humano, los recursos, las propiedades y otros tipos de vida para producir riqueza y confort para unos pocos a expensas de la vida y la dignidad del resto”, sostuvo el comité en una "Declaración sobre ecojusticia y deuda ecológica" aprobada en su reunión del 26 de agosto al 2 de septiembre.

La deuda ecológica se refiere en primer lugar a la que los países industrializados del Norte deben a los países del Sur, a cuenta del saqueo histórico y actual de recursos, la degradación ambiental y la emisión de gases de efecto invernadero así como desechos tóxicos.

La declaración subraya la complicidad de las iglesias en modelos de consumo no sustentables. La teología del dominio de la humanidad sobre el resto de la creación, que ha servido para justificar la explotación de la tierra, debe ser reemplazada por una teología de la humildad y del compromiso basada en la ética ecológica.

La degradación del medio ambiente está provocando situaciones trágicas en distintas partes del mundo. Geraldine Varea, de 26 años, la miembro más joven del comité central del CMI, señaló que varias islas del Pacífico como las de Tuvalu y de Kiribati, están despareciendo bajo las aguas por el efecto invernadero y los cambios climáticos.

“Se erosiona la tierra fértil y comienza a filtrarse agua salada en los pozos de agua que abastecen a las aldeas”, señaló la joven representante de la iglesia Metodista de Fiji y Rotuma. “¿Qué haremos si ya no tenemos agua dulce para beber ni para regar nuestros sembrados?”

“En el Pacífico ya existen poblaciones que emigran por la catástrofe ambiental que provoca la crecida del mar y la desaparición de las islas”, continuó Varea. “Australia y Nueva Zelanda están dispuestos a aceptar a estos inmigrantes, pero mantienen cupos de 75 personas por año, lo que le dificulta a muchos planear su futuro.”

Según Varea, los jóvenes en la región del Pacífico piensan "que las iglesias tienen que desempeñar un papel importante en esta lucha, creando conciencia sobre el problema dentro de su propio ámbito y en la sociedad, e involucrándose en los foros internacionales para llevar la voz de los habitantes de las islas”.

Para el argentino Lic. Elías Abramides, “trabajar para cambiar las reglas de juego en los países industrializados en torno al cambio climático y la deuda ecológica exige solidaridad con los que están sufriendo las consecuencias y enfatizar la responsabilidad ética que tenemos en común por preservar los bienes que Dios ha creado”. Abramides es miembro del Patriarcado Ecuménico y jefe de la delegación del CMI ante las Conferencias de Partes en torno a la Convención sobre Cambio Climático de la ONU.

En su declaración, el CMI hace un llamado a sus iglesias miembros para que insten a los gobiernos, instituciones y corporaciones del Norte para que tomen iniciativas que reduzcan drásticamente la emisión de gases que provocan el efecto invernadero, dentro de los parámetros establecidos por la Convención sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, y aún superando los mismos.

También exige la cancelación de todas las deudas financieras ilegítimas de los países del Sur, siendo las más urgentes las de los países más pobres, como parte de una reparación social y ecológica y no como asistencia oficial para el desarrollo. El CMI llama a las iglesias a continuar profundizando sus campañas sobre cambio climático y su demanda de que se pague la deuda ecológica con los países del Sur.+ (PE)

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=3955

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miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿Cuál será el futuro de nuestros nietos?

Leonardo Boff

Mirando a mis nietos jugando en el jardín, saltando como cabras, rodando por el suelo, y subiendo y bajando de los árboles, me surgen dos sentimientos. Uno de envidia, pues ya no puedo hacer nada de eso con las cuatro prótesis que tengo en los miembros inferiores. Y otro de preocupación: ¿a qué mundo tendrán que enfrentarse dentro de algunos años?

Los pronósticos de los especialistas más serios son amenazantes. Hay una fecha fatídica o mágica de la que hablan siempre: el año 2025. Casi todos afirman que si ahora no hacemos nada o no hacemos lo suficiente, la catástrofe ecológico-humanitaria será inevitable.

La lenta recuperación de la actual crisis económico-financiera que se nota en muchos países, todavía no significa una salida de ella. Solamente que terminó la caída libre. Vuelve el desarrollo/crecimiento, pero con otra crisis: la del desempleo. Millones de personas están condenadas a ser desempleados estructurales, es decir, que no volverán a ingresar en el mercado de trabajo, ni siquiera quedarán como ejército de reserva del proceso productivo. Simplemente son prescindibles. ¿Qué significa quedar desempleado permanentemente sino una muerte lenta y una desintegración profunda del sentido de la vida? Añádase además que hasta esa fecha fatídica están pronosticados de 150 a 200 millones de refugiados climáticos.

El informe hecho por 2.700 científicos «State of the Future 2009» (O Globo de 14.07/09) dice enfáticamente que debido principalmente al calentamiento global, hacia 2025, cerca de tres mil millones de personas no tendrán acceso a agua potable. ¿Qué quiere decir eso? Sencillamente, que esos miles de millones, si no son socorridos, podrán morir de sed, deshidratación y otras enfermedades. El informe dice más: la mitad de la población mundial estará envuelta en convulsiones sociales a causa de la crisis socio-ecológica mundial.

Paul Krugman, premio Nóbel de economía de 2008, siempre ponderado y crítico en cuanto a la insuficiencia de las medidas para enfrentar la crisis socioambiental, escribió recientemente: «Si el consenso de los especialistas económicos es pésimo, el consenso de los especialistas del cambio climático es terrible» (JB 14/07/09). Y comenta: «si actuamos como hemos venido haciéndolo, no el peor escenario, sino el más probable será la elevación de las temperaturas que van a destruir la vida tal como la conocemos».

Si probablemente va a ser así, mi preocupación por los nietos se transforma en angustia: ¿qué mundo heredarán de nosotros? ¿Qué decisiones se verán obligados a tomar que podrán significar para ellos la vida o la muerte?

Nos comportamos como si la Tierra fuese nuestra y de nuestra generación. Olvidamos que ella pertenece principalmente a los que van a venir, nuestros hijos y nietos. Ellos tienen derecho a poder entrar en este mundo mínimamente habitable y con las condiciones necesarias para una vida decente que no sólo les permita sobrevivir sino florecer e irradiar.

Los escenarios a los que nos hemos referido nos obligan a soluciones que cambian el cuadro global de nuestra vida en la Tierra. No sirve seguir ganando dinero con la venta del derecho a contaminar (créditos de carbono) y con la economía verde. Si el genio del capitalismo es saber adaptarse a cada circunstancia, siempre que se preserven las leyes del mercado y las oportunidades de ganancia, ahora debemos reconocer que esta estrategia no es ya posible. Precipitaría la catástrofe previsible.

Si queremos tener futuro, debemos partir de otras premisas: en vez de explotación, sinergia humanos-naturaleza, pues Tierra y humanidad forman un único todo; en lugar de competir, cooperar, base de la construcción de la sociedad con rostro humano.

Me dan alguna esperanza los teóricos de la complejidad, de la incertidumbre y del caos (Prigogine, Heisenberg, Morin) que dicen: en toda realidad funciona la siguiente dinámica: el desorden lleva a la auto-organización y a un nuevo orden, y así, a la continuidad de la vida en un nivel más alto. Porque amamos las estrellas no tenemos miedo de la oscuridad.


Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=343

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jueves, 18 de junio de 2009

Cosmovisión Indígena

Sergio Ferrari

A pocos kilómetros de San Jaime, en el mismo municipio de Los Palmitos – todo en el departamento de Sucre- existe una amplia reserva indígena de más de 80 mil hectáreas.

Cuatrocientos doce de esas familias que habitan en el resguardo, crearon hace ya hace algunos años la Asociación de Productores Indígenas de San Antonio de Palmito (ASPROINPAL), la que recibe apoyo técnico-financiero de Swissaid.

“El problema fundamental es la tierra. Contamos apenas con 800 hectáreas a disposición lo que es muy poco”, enfatiza Ubadel Pérez, uno de los responsables de la asociación.

Y en relación directa a la producción rural limitada, “lo que tenemos como financiamiento no nos alcanza. Somos mucha gente para pocos recursos lo que nos obliga a apoyar un año a un grupo de asociados y el siguiente a otro”.

Sin embargo, la organización misma, “ha producido ya resultados muy positivos. Muchos de los socios han mejorado su cualidad de vida especialmente a partir de la existencia de fondos rotativos, lo que permite, también una diversificación de la alimentación básica, con numerosos productos distintos, naturales”, explica.

Si el desafío de un desarrollo de la comunidad es ya enorme, “la propia realidad de conflicto que flota en la región pesa mucho. Los distintos actores armados trataron de meterse varias veces a nuestra asociación. Incluso hubo agresiones contra algunos miembros. Amenazas de muerte y algunos de nuestros miembros se desplazaron a partir de esa tensión. Grupos paramilitares que se volvieron a rearmar con otros nombres luego de la supuesta desmilitarización”, señala Pérez.

Sin embargo, según el joven dirigente indígena, “son el Estado y su política neo-liberal los principales factores que agreden a las comunidades”. “Exige más productividad, obligan a entrar en cadenas de comercialización, todo eso a pesar que nosotros promovemos una lógica coherente de autoconsumo. Y que debemos hacer frente a un clima muy rudo, con una larga estación seca –con límites en nuestras reservas de agua-, que no permite cultivar todo el año”.

“El neoliberalismo tiende a expropiar nuestras tierras; privatizar los escasos yacimientos de agua; deforestar los bosques. Esas son muchas de las leyes que trata de impulsar el Gobierno. Toda su concepción es ilógica. Debemos impulsar una política más democrática y participativa. Y una visión nacional, ya que Colombia es una real potencia en cuanto a la biodiversidad, con acceso a dos océanos, con montañas, con abundantes recursos naturales. Somos un país muy rico. Desafortunadamente la política del Estado no piensa en nuestro beneficio”, enfatiza.

La cosmovisión comunitaria, propia de sus raíces indígenas, refuerza el diagnóstico del país y le refuerza en avanzar pistas de prioridades nacionales.

“Uno de los problemas principales es la participación. Lo primero que deberíamos trabajar es la paz. Luego, el tema del medio ambiente. Y de inmediato reflexionar y actuar para resolver el hambre y la alimentación suficiente, que no es sólo un problema de Colombia sino a nivel mundial. Pero, insisto, el diálogo y la participación, la construcción de la paz, son condiciones de base para todo lo otro”, enfatiza.

Y su conclusión se desencadena naturalmente. “No hay espacio para la solución de los problemas sociales y de la gente con la violencia. Con la violencia surgirá más conflicto y masacres. El principal reto es la solución política negociada. Los actores armados necesitan diálogo y empleo. Hay mucha gente, especialmente jóvenes, sin trabajo...Y encuentran en el conflicto una forma de sobrevivir...”, concluye. + (PE)


Sergio Ferrari
Referencia. Ver “Colombia. Reforzar la organización desde abajo” PreNot 8218 del 090618
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=3799

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domingo, 14 de junio de 2009

Nuevo estadio de la mundialización: la noosfera

Leonardo Boff

La actual crisis económica está colocando a la humanidad ante una terrible bifurcación: o sigue al G-20 que insiste en revitalizar a un moribundo —el modelo vigente del capitalismo globalizado— que ha provocado la actual crisis mundial y que, si continúa, podrá llevarnos a una tragedia ecológica y humanitaria, o intenta un nuevo paradigma que coloque a la Tierra, la vida y la Humanidad en el centro y la economía a su servicio, y entonces hará nacer un nuevo estadio de civilización que garantizará más equidad y humanidad en todas las relaciones, comenzando por las productivas.

La sensación que tenemos es la de estar siguiendo un vuelo ciego y todo puede suceder.

Desde un punto de vista reflexivo, se presentan dos interpretaciones básicas de la crisis: se trata de los estertores de un moribundo o de los dolores de parto de un nuevo ser.

Me alineo con la segunda alternativa, la del parto. Me niego a aceptar que después de algunos millones de años de evolución sobre este planeta, seamos expulsados de él en las próximas generaciones. Si miramos hacia atrás, al proceso antropogénico, constamos indudablemente que hemos caminado hacia formas más altas de complejidad y órdenes cada vez más interdependientes. El escenario no sería de muerte sino de crisis, que nos hará sufrir mucho, pero que nos purificará para un nuevo ensayo civilizatorio.

No se puede negar que la globalización, incluso en su actual edad de hierro, ha creado las condiciones materiales para todo tipo de relaciones entre los pueblos. De hecho ha surgido una conciencia planetaria. Es como si el cerebro comenzase a crecer fuera de la caja craneal por causa de las nuevas tecnologías y penetrase más profundamente en los misterios de la naturaleza.

El ser humano está hominizando toda la realidad planetaria. Si la Amazonia permanece en pie o es derribada, si las especies continúan o se extinguen, si los suelos y el aire se mantienen puros o contaminados, depende de decisiones humanas. Tierra y Humanidad están formando una única entidad global. El sistema nervioso central está constituido por los cerebros humanos cada vez más en sinapsis y llenos de un sentimiento de pertenencia y de responsabilidad colectiva. Buscamos centros multidimensionales de observación, de análisis, de pensamiento y de gobierno.

En otro tiempo, a partir de la geosfera surgió la litosfera (rocas), después la hidrosfera (agua), luego la atmósfera (aire), posteriormente la biosfera (vida) y por último la antroposfera (ser humano). Ahora la historia ha madurado hacia una etapa más avanzada del proceso evolutivo, la de la noosfera. Noosfera, como dice la propia palabra (nous en griego significa mente e inteligencia), expresa la convergencia de mentes y corazones, originando una unidad más alta y más compleja. Es el comienzo de una nueva historia, la historia de la Tierra unida con la Humanidad (expresión consciente e inteligente de la Tierra).

La historia avanza a través de tentativas, aciertos y errores. En los días actuales estamos asistiendo a la fase naciente de la noosfera, que no consigue todavía alcanzar la hegemonía debido a la fuerza de un tipo de globalización excluyente y poco cooperativa, ampliamente fragilizada ahora por causa de la crisis sistémica.

Pero estamos convencidos de que para esta nueva etapa —la de la noosfera— conspiran las fuerzas del universo que están siempre produciendo siempre nuevos acontecimientos. Nuestra galaxia, y quién sabe si el propio universo, está moviéndose en función de esta convergencia en la diversidad emergencias. En el planeta Tierra, minúsculo punto azul-blanco perdido en una galaxia irrisoria, en un sistema solar marginal (a 27 mil años luz del centro de la galaxia), se ha cristalizado para nosotros la noosfera. Todavía es frágil, pero trae con ella el nuevo sentido de la evolución. Y no se excluye la posibilidad de otros mundos paralelos.

La crisis actual hace necesaria una salida salvadora y ésta es la noosfera. Entonces prevalecerá la comunión de mentes y corazones de los seres humanos entre sí, con la Tierra, con todo el universo y con el Atractor de todas las cosas.


Leonardo Boff
http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=332

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domingo, 24 de mayo de 2009

Cumbre indígena por la Madre Tierra

Manuel Robles Sosa

IV Cumbre Continental de Pueblos Originarios y Nacionales del Abya Yala


La articulación de las luchas indígenas por la construcción de estados nacionales con desarrollo social, se perfila esta semana como el objetivo central de la IV Cumbre Continental de Pueblos Originarios y Nacionales del Abya Yala.

Con ese término que significa Madre Tierra los antiguos americanos nombraban al continente y es apelativo usado también en las tres cumbres anteriores, realizadas en México, Ecuador y Guatemala.

El gran foro se realiza del 29 al 31 de mayo en Puno, capital de la región peruana del mismo nombre, colindante con Bolivia, y está antecedido de la Primera Cumbre Continental de Mujeres Indígenas, el Segundo Encuentro Continental de Juventud Indígena y el Segundo Encuentro de la Niñez Indígena del Abya Yala.

El total de participantes es estimado en cinco mil, de los cuales un millar serán delegados de todo el continente, además de algunos representantes de Europa, entre ellos del País Vasco y Cataluña, en España, de Asia y hasta de África.

Las delegaciones que generan mayor expectativa son las de Bolivia, el único país con un presidente indígena, Evo Morales; así como las de México, Ecuador y Guatemala, por ser esos cuatro países los que tienen mayor número de población aborigen.

Las voces originarias del continente se unen en un acto común de defensa de la Madre Tierra. Ya pasamos de la resistencia a la construcción del poder, hemos demostrado que tenemos propuestas para la sobrevivencia de toda la Humanidad, indica el documento base de la reunión.

Los Pueblos y Nacionalidades Indígenas revaloramos nuestras raíces para impulsarnos juntos hacia un futuro de Buen Vivir para todos y todas, añade el texto, señalando el rumbo de las deliberaciones.

La Cumbre principal se desarrollará del 29 al 31 de mayo, con paneles y mesas de discusión, los primeros dedicados al tema de la construcción de estados plurinacionales y a la meta del Buen Vivir, entendido como el derecho de los pueblos al desarrollo.

Las mesas temáticas tratarán sobre la plurinacionalidad, el estado nacional comunitario, la libre determinación y el gobierno propio y las autonomías que propugnan sectores derechistas en Bolivia y Ecuador como instrumento de enfrentamiento a los procesos de cambio en curso en esos países.

Otro tema de gran trascendencia es la del Buen Vivir, que pondrá en el banquillo a la crisis del desarrollo y de la civilización capitalista, a la deuda ecológica, la hecatombe ambiental y la justicia climática.

Los delegados discutirán igualmente sobre la situación de los mecanismos de integración subregional, como la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR).

También serán materia de las deliberaciones los tratados de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y otros, frente a proyectos regionales como la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) y el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP).

La presencia depredadora de las transnacionales petroleras y mineras, así como de las que explotan la madera y el agua, será tratada en la mesa sobre territorialidad, que abordará igualmente el problema de las privatizaciones, la soberanía alimentaria, el respeto a la hoja de coca, las semillas transgénicas y los agrocombustibles, rechazados por el movimiento indígena.

Otra mesa estará referida a los derechos indígenas a la consulta y consentimiento previo de decisiones que les competen y al análisis de los instrumentos internacionales de protección de esos derechos, con énfasis en los referidos a la niñez, la juventud y las mujeres indígenas.

En el mismo ámbito se tratará la situación de los pueblos transfronterizos, sobre todo amazónicos, cuyo hábitat es dividido por demarcaciones nacionales, y los pueblos en aislamiento voluntario y en vías de extinción.

El análisis se extenderá a otros graves problemas enfrentados por los nativos en diversos países, como la militarización e instalación de bases extranjeras en territorios aborígenes y la criminalización de la protesta social y de los propios pueblos indígenas.

La mesa tratará igualmente los casos de genocidio perpetrado contra etnias y la creación del Tribunal Permanente de los Pueblos Indígenas. Habrá además una mesa temática dedicada a la organización e integración de los pueblos indígenas y, en este tópico, se evaluarán los avances hacia Coordinadora Continental de Pueblos Indígenas del Abya Yala y la posible creación de una "Organización de Naciones Unidas Indígenas".

La educación, la cultura y la ciencia tendrán una mesa dedicada a la descolonización del saber, la deuda cultural y la transmisión intergeneracional; la educación intercultural, bilingüe y laica; los sistemas de salud indígenas, y el conocimiento tradicional, la biopiratería y el patrimonio intelectual.

Otros temas fundamentales a tratar son las experiencias de organización política indígena, el racismo, la discriminación y la estigmatización contra los originarios, así como la migración nacional e internacional.

Asimismo abordarán otros temas como la violencia intrafamiliar, social y política, el desplazamiento forzoso; los problemas de los indígenas en las ciudades, víctimas de la economía informal, las pandillas, las drogas, las enfermedades de transmisión sexual, la prostitución, la trata de personas y la mendicidad.

Los delegados tratarán asimismo sobre las cosmovisiones indígenas, el tema de las iglesias y el euro centrismo.

Manuel Robles Sosa. Corresponsal de Prensa Latina

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85880

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Cuando el Cielo se casa con la Tierra

Leonardo Boff

Observando el proceso de mundialización, entendido como una nueva etapa de la humanidad y de la Tierra, en la cual culturas, tradiciones y los pueblos más diversos se encuentran por primera vez, tomamos conciencia de que podemos ser humanos de muchas maneras diferentes, y de que se puede encontrar la Última Realidad, la más íntima y profunda, siguiendo muchos caminos. Pensar que hay una única ventana por cual se puede vislumbrar el paisaje divino es la ilusión de los cristianos de Occidente. Es también su error. Hoy el papa actual vive repitiendo la sentencia medieval, superada por el Vaticano II, de que «fuera de la Iglesia no hay salvación». Para él es la única religión verdadera y las otras son tan sólo brazos extendidos al cielo, pero sin la certeza de que Dios acoja esta súplica. Pensar así es tener poca fe e imaginar que Dios tiene el tamaño de nuestra cabeza. ¿Quién no ha encontrado personas profundamente religiosas de otras religiones, en las cuales se percibe claramente la presencia de Dios? No reconocer tal realidad es, en verdad, pecar contra el Espíritu Santo, que está siempre alimentando la dimensión espiritual a lo largo de los tiempos históricos.

En mis muchos viajes, en los encuentros con culturas diferentes y con personas religiosas de todo tipo, me he dado cuenta de la necesidad que tenemos de aprender unos de otros y de la profunda capacidad de veneración de la cual dan convincente testimonio los más diferentes pueblos.

Hace algunos años di conferencias en muchas ciudades de Suecia sobre ecología y espiritualidad. En una ocasión me llevaron al polo norte donde viven los Samis (esquimales). No les gusta encontrar extranjeros, pero sabiendo que era un teólogo de la liberación quisieron conocer esta rareza. Vinieron tres líderes indígenas. El más viejo me preguntó enseguida: «¿Los indios de Brasil casan el cielo con la Tierra?» Yo entendí su intención y le respondí: «Por supuesto que casan Cielo y Tierra, pues de este matrimonio nacen todas las cosas». A lo que él, feliz, replicó: «entonces todavía son indios y no son como nuestros hermanos que ya no creen en el Cielo». Y de ahí se siguió un diálogo profundo sobre el sentido de unidad entre Dios, el hombre, la mujer, los animales, la tierra, el sol y la vida.

Viví una experiencia semejante en Guatemala en 2008 cuando participé en una bellísima celebración con sacerdotes mayas junto al lago Atitlán. Había también sacerdotisas. Todo se realizaba alrededor del fuego sagrado. Comenzaron invocando las energías de las montañas, de las aguas, de las selvas, del sol y de la madre Tierra. Durante la ceremonia, una sacerdotisa se me acercó y me dijo: «Estás muy cansado y todavía tienes que trabajar bastante». Efectivamente, durante veinte días había recorrido en automóvil varios países participando en encuentros y dando muchas conferencias. Entonces ella con su pulgar hizo presión en mi pecho, a la altura del corazón, con tal fuerza que estuvo a punto de romper una costilla. Después de un rato, volvió a acercarse y dijo: «Tienes una rodilla fastidiada. Le pregunté: «¿Cómo lo sabes?» Respondió: «Lo sentí por la fuerza de la madre Tierra».

Efectivamente, al desembarcar en la playa me había hecho daño en la rodilla y se había hinchado. Me llevó junto al fuego sagrado y pasó la mano del fuego a la rodilla de treinta a cuarenta veces hasta que se deshinchó totalmente.

Antes de terminar la celebración que duró casi tres horas, se me acercó nuevamente y dijo: «Todavía estás cansado». Nuevamente apretó fuertemente el pulgar contra mi pecho. Sentí un extraño ardor y de repente estaba relajado y tranquilo como nunca antes.

Son sacerdotes-chamanes que entran en contacto con las energías del universo y ayudan las personas a bien vivir.

Cierta vez pregunté al Dalai Lama: «¿Cuál es la mejor religión?» Él con una sonrisa entre sabia y maliciosa respondió: «Es la que te hace mejor». Perplejo continué: «¿Y cuál es la que me hace mejor?» Y él: «la que te hace más compasivo, más humano y más abierto al Todo, ésa es la mejor». Sabia respuesta que guardo con reverencia hasta el día de hoy.


Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=329

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