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lunes, 9 de noviembre de 2009

Los muros más perversos permanecen aún de pie

Veca Muelle

Reconocer que los cultos, en su diversidad, ayudaron al mundo a sostener la lucha por la paz es indudable. Hay un muro que cayó en 1989. Si queremos ubicarlo geográficamente podemos decir que estaba en uno de los otros continentes. Precisamente en Alemania Oriental. Y seguramente cientos de pedazos del muro estén ubicados en lugares no necesariamente indispensables.

Hay un muro que nos separa de la Europa academicista, aria, culta, guerrera. Nos separan millones de colores. Sobre todo el que luce nuestra piel. Y si tenemos mala memoria los que viven en medio de la civilización se encargan de hacérnosla recordar.

No somos bien recibidos. Los viajeros de esta América mestiza, profunda, bordeada por los mares Pacífico y Atlántico somos, para el muro que hace la diferencia y cercena la solidaridad, sencillamente, la barbarie.

Esta América morena no quiere parecerse sino a ella misma. Continuar construyendo nuestra identidad es una tarea indispensable. Hay barreras que no terminan de caer. Muchos europeos que habitan paraísos cuidadosamente diseñados, no nos conocen. No nos aman. Y no se puede amar lo que no se conoce, decía Goethe.

Somos sencillos y ardorosos. Estamos llenos de sueños, hoy más que nunca queremos acompañar a nuestros gobernantes para ser libres. Y esa libertad nos hace dichosos.

Hemos sido heridos, brutalmente, golpeados por los cruzados del fundamentalismo del mercado. Han soplado vientos violentos en los últimos 30 años en América Latina. Nos llenaron de muerte. Nos impusieron la ausencia. de los más amados. Nuestro trabajo y nuestra pobreza han hecho ricos a muchos que disponen, desde sus corporaciones, cuándo son tiempos de paz y cuándo son tiempos de guerra.

Nos instalan escenarios. Llenan de mentiras la palabra. Y en medio de esta ingratitud, desgarradoramente junto a nosotros, más castigado aún, está el continente africano. Asignatura pendiente para toda la humanidad. No escucharlos y no mirarlos nos despoja de nuestra condición humana.

Y cuando elegimos, en el uso soberano de nuestra voluntad, elegimos la felicidad. Elegimos el goce para todo continente. Hoy el color de la piel del que gobierna al dueño del mundo, custodio de la hegemonía dominante , nos garantiza muy poco el Nóbel de la paz.

Los dominios del poderoso tienen destinatario: el caudaloso e interminable río Amazonas. El que ocupa la mayor superficie del mundo. Llamado a través de la historia de múltiples maneras. Santa María del Mar dulce lo citaron. Rompedor de embarcaciones lo nombraron los menos indulgentes.

Este río tan azul, último pulmón de la humanidad, nace en los Andes del Sur. En el lago Titicaca, del lado del Perú, cerca de la frontera peruano-boliviana.y se hace caudaloso en la conjunción de los ríos Ucayali, y Marañón. Recorre Ecuador, Colombia, Brasil y Venezuela. Este interminable río de agua dulce, es el recurso natural más codiciado. Y no queremos a los que lo ambicionan. Miramos de reojo a los que instalan sus bases militares en las fronteras de nuestros gobiernos populares. Estos muros que quieren separarnos todavía están de pie. Tabican los pueblos de Medio Oriente. Desdeñan y recelan a los hombres y mujeres de color amarillo.

Quizás un día, cuando los muros estallen de verdad, cuando no queden restos de la perversidad, seremos hombres y mujeres sin fronteras. Cuando los cristianos seamos más cristianos. Cuando los musulmanes sean más musulmanes. Cuando los evangélicos sean más evangélicos. Cuando los budistas sean más budistas. Cuando los humanos tengamos una mirada más ecuménica y nos respetemos en la pluralidad viviremos con generosidad.

Cuando el goce de todos nuestros hermanos deje de ser un sueño y sea real, podremos decir: ha caído el muro de la sospecha, ha caído el muro de la intolerancia. Ha caído el muro de la sinrazón.

Y, finalmente, no serán necesarios los coleccionistas de los mil muros de Berlín que nos aquejan. Por esa plenitud en el ejercicio de la fe, sembraremos campanas. Festejaremos haber hecho realidad un mundo, que en su totalidad, conozca merecidamente la felicidad.+ (PE)


Veca Muelle
Buenos Aires
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4119


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lunes, 26 de octubre de 2009

La mala conciencia. El país de la cola de paja

Jorge Majfud

Que en unas elecciones gane un partido o el otro es parte del juego democrático. Una opción puede ser mejor, mucho mejor o aun peor que la otra. La dignidad de un pueblo no se mide por opciones ideológicas sino por decisiones morales. Lamento que la oportunidad de mostrar y demostrar que la justicia no negocia ni anda mendigando a los poderes que amenazan en nombre de la paz, esa, ha sido repetidamente defraudada. Y si los pueblos no se avergüenzan con más frecuencia de las que deberían es simplemente por su mala conciencia que no les permite imponerse a si mismo lo que le reclaman a otros ni otorgan a otros los derechos de los que gozan quienes tiene el poder de decidir.

En 1989 el pueblo uruguayo confirmó la ley de Caducidad, por la cual se perdonaba a los autores de secuestros, torturas, desapariciones y muertes organizadas desde el Estado. Casi una generación después, en el referéndum de 2009, aunque por estrecho margen, se confirma la misma ignominia.

Desde que nuestros países del sur nacieron como republicas independientes que desesperadamente querían inventarse como naciones, tuvieron virtudes y errores. El primero de todos los errores, el error que ha persistido a lo largo de todas sus historias ha sido el de la impunidad. La única forma que han encontrado a este error que por repetido y por histórico no merece llamarse error sino debilidad del carácter, ha sido mirar para otro lado o quejarse. Quejarse, siempre quejarse y nunca mirar la realidad de frente y la conciencia de los crímenes propios directamente a los ojos.

Nunca se puede renunciar a la justicia. Renunciar a la justicia es un acto de cobardía. Cuando se renuncia a la justicia en nombre de la paz se está legitimando la impunidad de la fuerza. Cuando después de una generación esa fuerza ya es un saco de podredumbres, la renuncia es la herencia de una tara histórica, porque a veces los golpes enseñan y cuando son demasiado fuertes dejan incapacidades de por vida. Cuando quien renuncia no es la victima que clama por verdad y justicia, sino otros compatriotas que descansan satisfechos confortables en sus casas, entonces no sólo es un acto de cobardía sino, peor, un profundo acto de egoísmo aromatizado con la podredumbre de todas las justificaciones y las pseudo autorizaciones morales.

Si perdonar es divino, dejemos que Dios perdone. Si perdonar también es una virtud humana, perdonemos a quienes se han arrepentido y han colaborado con la justicia. No es posible perdonar a quien nunca ha sido juzgado ni condenado y a quienes hay que rogar infructuosamente que digan dónde están los huesitos de la hija o de la madre de algún desaparecido. Cuando ni siquiera se ha juzgado a los violadores, perdonar es solo el premio que una victima masoquista entrega al sadismo y a la impunidad y un crédito a largo plazo para nuevos abusos y nuevas humillaciones.

Digo todas estas palabras duras, sin edulcorantes ni demagógicas complacencias no porque me crea mejor que nadie sino porque alguien debe atreverse a decirlo de una vez por todas: querido pueblo, no tienes vergüenza. Lo digo aun sabiendo que muchos de mis queridos familiares y amigos han sido participes de este error histórico. Asumo que lo han hecho con la mejor intención. Pero también lo han hecho con la peor conciencia histórica, esa vieja tradición que nació con nuestros países, ya desde los celebrados genocidios indígenas. Por no entrar en otros desagradables detalles a la hora del té.


Jorge Majfud
http://www.argenpress.info/2009/10/la-mala-conciencia-el-pais-de-la-cola.html

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sábado, 3 de octubre de 2009

Golpe militar: Lecciones aprendidas

Juan Almendares

La primera lección derivada del golpe militar nos ha hecho sentir y pensar en la necesidad de liberarnos del poder responsable de la historia de sufrimiento del pueblo hondureño. Su esencia es la perpetuidad de las estructuras del poder económico, político, ideológico y militar del siglo XX con algunas variantes en el siglo XXI. Defender la impunidad de los viejos y nuevos torturadores, asesores y autores intelectuales de la Doctrina de la Seguridad Nacional de los años ochenta; para quienes el enemigo interno son los y las dirigentes y miembros del Frente de Resistencia Nacional Contra el Golpe Militar.

El enemigo externo corresponde a los gobiernos y pueblos libres y solidarios de América Latina y amigos de Honduras.

El golpe militar es parte del plan de prevención y acción contra los pueblos y gobiernos que se enfrentan al poder del coloniaje occidental representadas por los aparatos y discursos: jurídico, político-económico, ideológico, militar, teológico y mediático (ver en la segunda lección aprendida ) .

El aparato y discurso jurídico se basa en la ley petrificada por la clase poderosa del país que considera que la Constitución es Dios. La toga jurista ultraconservadora, se ha modernizado en cuanto al sistema de datos, algunas leyes y reglamentos tanto de los cuerpo legislativos, y Judicial y del Ministerio Público, bajo la concepción neoliberal y la conducción pedagógica estadounidenses del ”Rule of Law”.

El aparato y discurso económico y político considera al golpe militar como un acto salvador de la democracia. Sin embargo los golpistas violentan la Constitución al secuestrar y expulsar el Presidente Manuel Zelaya Rosales legal y legítimamente electo por los hondureños.

La ruptura del orden constitucional desenmascara la existencia de la santa alianza jurídico política económica y militar integrada por: la Corte Suprema de Justicia, el Ministerio Publico, El Congreso Nacional, La Procuraduría General de la República, El Tribunal Electoral, el Tribunal de Cuentas, el ejército, la policía, las clases dominantes, las jerarquías eclesiásticas y evangélicas, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, las partidocracias liberal-nacionalista y los pequeños partidos PINU y Democracia Cristiana.

Entre las primeras acciones del Gobierno de facto han sido: restituir y garantizar el monopolio de las petroleras, facilitar el despido masivo de trabajadores, el principio del libre mercado, la propiedad privada y la privatización de los servicios públicos del Estado, otorgándole todo el privilegio a la oligarquía, la burguesía y al capital financiero internacional en perjuicio de las capas medias y las clases menos favorecidas. Es la ley del poder de los ricos contra los derechos de los pobres, que desde la antigüedad griega se conoce como Plutocracia.

El aparato y discurso ideológico parte de la premisa de generar el odio y la violencia al calificar a todos los que están en contra del golpe como: subversivos, terroristas, comunistas, enemigos de la paz y de la democracia y por lo tanto, según ellos deben ser detenidos, encarcelados, torturados. Sin embargo los responsables del golpe son: “demócratas, patriotas y respetuosos de los derechos humanos y ciudadanos bien portados”. El gobierno de facto y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos han proclamado que el golpe militar no ha violentado los derechos humanos.

El Aparato y discurso militar –policial-. Las Fuerzas Armadas que dominan las policiales; se definen como apolíticas, obedientes y no deliberantes, respetan a Dios y a la Constitución bajo el lema: Dios Patria y libertad. Han sido creadas para la guerra, es decir para matar. Coexisten humilladas con las tropas militares de EUA que ocupan nuestro territorio.

Al no existir guerras contra Honduras han servido como mercenarios en República Dominicana, Haití e Iraq. Han participado en maniobras militares, y en actos de tortura cumpliendo fielmente las enseñanzas de los maestros de las Escuela de las Américas. Son expertos en la guerra contra sus propios hermanos y hermanas. Por eso cada vez que gestan un golpe militar les dan el titulo de Héroes Nacionales.

El belicismo contra el pueblo no sólo es con las armas convencionales; sino también con la guerra psicológica, la estrategia de conflictos de baja intensidad y la guerra irregular. Son excelentes francotiradores para matar jóvenes, expertos en el manejo de las bayonetas para apuñalar más de cuarenta veces el cuerpo juvenil de miembros de la resistencia. Se han entrenado para usar las tanquetas, fumigar con gases picantes, bombas lacrimógenas que no solo hacen llorar sino que ocasionan aborto en mujeres; utilizan garrotes o bates para golpear duramente los cerebros y asesinar con sus fusiles a estudiantes y maestros.

La misión, discurso ético y teológico. La alianza de las jerarquías católica y evangélica con el ejército y el poder económico que ha estado oculta, se han puesto en evidencia con el golpe militar. La alianza no corresponde a la unidad ecuménica con la iglesia del Jesús de pobres. Es la unidad de la Iglesia con los ricos y militares, contra de los pobres. Los jerarcas han hecho caso omiso de las violaciones a los derechos humanos de sus propios feligreses. Se han silenciado ante las golpizas a mujeres embarazadas, ancianas y ante los crímenes del golpe militar. Enmudecidos ante las persecuciones de sacerdotes, pastores y la militarización radio Progreso de la Compañía de Jesús. Dirigen y controlan el Consejo Anticorrupción, sin embargo se hacen de la vista gorda frente a uno de los mayores actos de corrupción: el golpe militar. Los militares y policías golpistas se sienten eximidos de toda culpa porque los protege la ley terrenal, la bendición celestial y el derecho canónico de las jerarquías católica y evangélica.

El golpe nos ha enseñado que los crímenes de lesa humanidad se pueden cometer bajo el falso amparo de Dios, paz, democracia y diálogo. En contraste con lo anterior la Resistencia Nacional contra el Golpe Político Militar se ha convertido en la nueva esperanza de Honduras y ha demostrado que el pueblo es más espiritual, fuerte y grande que el ejército y todas las fuerzas golpistas.


Juan Almendares
http://alainet.org/active/32897

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jueves, 24 de septiembre de 2009

Violencia de género: goteo incesante

Markesa de Merteuil

Las noticias nos despiertan día tras día con nuevos casos de violencia. Violencia machista, violencia callejera, violencia en los colegios, violencia en cada esquina. Denuncias de maltrato, de abusos, de intimidaciones que son expresadas en voz alta para posteriormente ser retiradas. En ocasiones, hasta la denuncia es un modo de violencia más, ya que se fundamenta en hechos que realmente no acontecieron, desprestigiando así la palabra, deslegitimando situaciones similares hasta que se demuestre la veracidad de lo denunciado. La víctima ha de demostrar su terror, dado que, de lo contrario, su testimonio no resultará creíble. Y mientras algunos se lucran con testimonios falaces, otros lloran su cotideaneidad enchida de miedos a los que no parece llegar el fin. Miedos para los que no hay respuesta contundente que los ataje. La desprotección, por tanto, sigue siendo parte de nuestro día a día y, aunque a veces es simplemente psicológica, muchas otras es tremendamente cruda.

Hoy gritamos, sí. Hoy lloramos por las humilladas, las masacradas, las muertas en vida. Hoy pedimos medidas penales; hoy pedimos recursos; hoy pedimos agilidad; hoy pedimos soluciones. Hoy. Pero hoy nacen nuevos niños a los que no somos capaces de transmitir valores. Hoy nacen como individuos que necesitan desligarse de la sociedad para despuntar, para medrar. Hoy enseñamos que una pataleta sirve para conseguir antojos. Hoy restamos valor al ser social para centrarnos en el egocentrismo como medio. Hoy deshumanizamos a la sociedad, porque vivimos en una sociedad deshumanizada que carece de tiempo y de ganas de seguir avanzando como colectivo.

Y, lamentablemente, mientras no seamos capaces de mirar a cuantos nos rodean con una sonrisa en los ojos, mientras no apostemos firmemente por la búsqueda del bien común, mientras los demás nos resulten excesivamente ajenos, no lograremos desechar conductas tiránicas.

La educación como arma está en boca de todos, sí. Pero la educación del ser humano no es una responsabilidad de unos pocos. Todos debemos contribuir a formar en valores, en respeto, en tolerancia. Los profesores carecen de autoridad, en ocasiones arrebatada por los progenitores de sus alumnos con manifestaciones acaloradas en las que se exige una mayor consideración hacia el escolar; los padres carecen de autoridad, dado que ellos mismos reniegan de ella al negarse a imponer unas reglas mínimas de convivencia. El único objetivo, lograr que los pocos minutos en los que comparten espacio con sus hijos sean apacibles y, para ello, se valen de las nuevas tecnologías como "entretenimiento" con cierta capacidad "educadora" y de la compra de cariño mediante obsequios. Los medios de comunicación carecen de autoridad, ya que sus contenidos están a merced de los dictámenes económicos, definidos a partir de las exigencias de la audiencia. La audiencia carece de autoridad, dado que demanda un mayor control en los contenidos mediáticos y sin embargo consume carnaza, y aplaude peleas, y jalea encontronazos. Y sigue la maraña de responsabilidades, en las que los gobiernos también carecen de autoridad, ya que son incapaces de garantizar políticas que contribuyan a la conciliación de la vida familiar y laboral, permitiendo de este modo que las nuevas generaciones crezcan solas.

El goteo de víctimas es incesante. No sólo no se ha detenido, no sólo no ha decrecido su frecuencia, sino que va a más y, si consentimos la deshumanización social, crecerá. ¿Dónde está el freno? ¿Por qué nadie lo acciona?


Markesa de Merteuil
http://nomassilencios.blogspot.com/2009/09/goteo-incesante.html

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domingo, 20 de septiembre de 2009

La cultura de la violencia

Pepcastelló y Maya Lambert

Se quiera o no, internet es un foro de diálogo. Unas veces son palabras, otras son imàgenes, pero siempre es un medio de comunicación que nos invita a pensar y a dialogar.

Me llegó por correo una ilustración titulada “40 años de educación” que consta de dos viñetas. La primera viene fechada en 1969 y muestra a un padre y una madre regañando a su hijo porque ha sacado malas notas en la escuela. La segunda lleva la fecha de 2009 y muestra a un padre y una madre armándole la gran bronca a una maestra que había puesto malas notas a su hijo.

La difundí y ha suscitado los comentarios que siguen:

1 La gente ha perdido el Norte. No hay sentido común. Antes el maestro o la maestra eran personas respetadas en tanto que ahora ya ves... ¿A dónde iremos a parar si no hay respeto?

2 Vivimos en una sociedad inmoral. Todo el mundo habla de derechos, pero nadie de deberes. Todo derecho comporta algún deber, pues las cosas no bajan del cielo, y eso se ha olvidado por completo. Y no es porque sí que se ha olvidado sino porque la estructura social no puede ser ya más injusta. Quienes detentan el poder carecen de todo principio ético y a pura fuerza bruta acaparan para sí lo que pertenece a todo el pueblo. Pura codicia; puro egoísmo. De ahí que todo el mundo piense tan sólo en exigir y reclamar, nadie en colaborar.

3 Los codiciosos nos han hecho un mundo violento. Han organizado una sociedad competitiva. Compiten entre ellos los de más arriba y hacen que compitant entre ellos tambien quienes tienen debajo. Es pura violencia, apología ciega y absoluta del triunfo y, por ende, de la violencia. Una violencia que en consecuencia desencadena la de los desposeídos porque, ¿cómo no iba a ser así si es luchar o morir?

4 Hay un desfase de valores total, pero los padres de hoy son los niños maltratados de ayer. Nada que conlleve violencia engendra dulzura y comprension. Ahi tenés en los dos cuadros el 2do consecuencia del primero. Aqui se ve que los mismos padres por momentos son hijos de sus hijos que se dejan maltratar y a su vez, maltratan a sus hijos, sus mujeres, sus amantes, etc. y descalifican a sus hijos si son tranquilos y (como decimos aca) "boludos" si no gritan y pegan para hacerse "respetar u oir" y para que no los descalifiquen. Hay alteracion de los valores, ¿si o no? Esto es Cambalache de Discépolo, donde da todo igual y se confunde lo correcto con debilidad, lo honesto con idiotez, ¿o no? La unica forma de relacionarse es a traves de la violenci y te maltratan en la calle, el trabajo, en la vida... “Cambalache "...todos manoseaos". [1]

5 ¿Cual es el grueso de las series de TV? Todo es violencia y se arregla asi todo. El policia mata y no le pasa nada. ¿Cuales son los que triunfan? ¿Que hay de contenido en las innumerables series de terror, asalto, catastrofes, de los super heróes, etc. etc? Desde hace añares no creo que esto sea casualidad o inocencia. Esta hecho y dirigido desde el Imperio desde hace años, los 60 y 70 para el resto. Y los países de la UE no se quedan atras. Todas las pelis de la 2da. guerra mundial, son terribles, las de Vietnan, Apocalisis Now, empezá a recordar... Bueno me excedi en la charla, somos el producto de los poderosos que la han hecho muy bien.

6 Estamos todavía en las cavernas, a mitad del proceso de evolución humana. Hay que salir de la violencia para avanzar humanamente. Hay que hollar sendas de paz. Y eso que puede parecer un imposible o una necedad es una necesidad. Porque fuerza bruta tienen mucha más los brutos. La única forma de vencerlos es desarmarlos ideológica y moralmente. Dejar de seguirles el juego. Rechazar sus zalameras ofertas de confort físico a cambio de esclavitud moral. Pero que nadie pregunte eso como se hace, porque para eso no hay camino, hay que hollar sendas. Lo que sí es seguro es que hay que cambiar de rumbo y aplicarse a construir en vez de destruir.

7 ... Venga, anímate a añadir tu comentario.

[1] http://www.todotango.com/spanish/las_obras/letra.aspx?idletra=154


Pepcastelló y Maya Lambert

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martes, 1 de septiembre de 2009

Ahora vienen por mí…

Adolfo Pedroza [Santa Fe]

Un día vi por la tele como un alambrado separaba un barrio pobre de otro un poco menos pobre… pero no me importó; porque la TV a veces miente.

Ayer vi desde un tren en marcha como se construía un pequeño muro para separar un barrio de un nuevo asentamiento; pero no me importó porque yo vivo lejos de allí.

Hoy están cercando la manzana donde yo vivo y me dicen que es por seguridad. Me pregunto: ¿Seguridad para quién? Y luego me digo ¿No será tarde para pensar el por qué de los cercos y las alambradas?

(Autor parafraseando libremente a Martin Niemoeller… aunque la frase se le atribuye erróneamente a Bertold Brech).

Ayer fue la “moda” de los barrios privados y hoy vecinos que se reúnen y deciden cerrar calles “porque por ellas entran y salen los que le roban”. Una noche hubo un problema de salud de un abuelo del barrio y la ambulancia no pudo entrar para auxiliarlo “porque el chofer no sabía por donde se podía entrar”.

Vivimos en un país con secuelas de desocupación, exclusión, abandono por parte del estado de los derechos básicos como el trabajo, la salud, la educación y esto dejando de lado todo el circo del forcejeo político en el que ya sabemos perfectamente quien perderá. Me resisto a mirarme en el espejo 2001 por un lado y por el otro constato que estamos nuevamente frente al desafió de generar nuevas herramientas para enfrentar lo que está y lo que se nos viene.

Recuerdo que en aquel triste principio de siglo para nuestra historia de país, desarrollaba una tarea pastoral en una iglesia evangélica y ello me llevó a conectarme con médicos, sociólogos, trabajadoras sociales, sanitaristas, etc. y a descubrir juntos que lo que estaba pasando no estaba en los libros que ninguno había estudiado… Ahora que recuerdo que yo integraba un llamado “Comité de crisis” o un “Grupo de emergencia”, sin embargo en este momento pareciera que no hace falta. En aquel tiempo a las iglesias se las escuchaba (y se las usaba) y hoy sólo se les discute la cantidad de pobres… pero no me quedaré en el pasado

Hoy estamos ante una grave situación –una vez más- y ya sabemos que dejará huellas profundas. Ya sabemos que todo esto que está pasando con los chicos preadolescentes responde a un emergente de “algo muy fuerte” que le pasa a la sociedad… perdón: “que nos pasa como sociedad”. Mientras que desde el poder se discute si es problema de empadronar los ricos o contar los pobres; la realidad nos muestra nuevamente la lucha de pobres contra pobres. En la práctica son los pobres que no tienen nada contra los pobres a los que –todavía- les queda algo.

Entonces aparecen los muros, las alambradas y, por que no decirlo, las balas. Algunos sectores dominantes se encierran en barrios exclusivos y desde allí se autojustifican porque están “desprotegidos” frente a la inseguridad que les provocan los pobres, que a su vez se convierten automáticamente en los que “ejercen violencia”. ¿A quién se le va a ocurrir pensar si antes ellos no fueron violentados? No quiero con una cosa justificar la otra… ni viceversa; trato de llevar mi pensamiento a resolver la pregunta ¿Cómo se sale de esto?

A las puertas de este enfrentamiento, que ya ha comenzado con escaramuzas de importancia y bajas en todos los bandos; es urgente volver a valorizar la solidaridad; no podemos seguir riéndonos de los políticos chantas, habrá que prestar mucha más atención al momento de elegir; no podemos tomar livianamente datos como “casi el 40% de los adolescentes de los barrios periféricos no estudian ni trabajan”; no podemos encogernos de hombros cuando nos dicen que x cantidad de personas se mueren por hambre… y la mayoría son chicos, no es cuestión de discutir el valor de x sino de que x no exista más.

Cierro tratando de abordar la pregunta que el lector se está haciendo; el rol del estado. Esta a la vista que “no da pie con bola”; habla a favor de los más débiles, pero los hospitales públicos no dan a basto; pareciera que se agotaron las balas de goma y se usa excesivamente “de las otras” (personalmente no me gustan ninguna de las dos); se crean hermosos cuadros desde el palco… pero abajo todo pinta para peor.

Cada vez el poder se va encerrando más en una gran burbuja y el lienzo final va mostrando a esa gran burbuja por un lado, varios y fragmentados muros por el otro y una que otra alambrada por allí. Sea que sea donde estemos, no esperemos que vengan por nosotros.+ (PE)

Adolfo Pedroza [Santa Fe]
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=3945

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