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viernes, 13 de noviembre de 2009

Cuando cayó el Muro de Berlín otros lo remplazaron

Marcos Roitman Rosenmann

El mundo se encontraba dividido entre países comunistas y mundo libre. La guerra era total y se mostraba en todas las dimensiones de la vida cotidiana. Desde el lenguaje propagandístico hasta lo sutil de las películas de espías o los inocentes cómics donde los buenos y los malos siempre eran los mismos. En Occidente no existía mayor vergüenza que el Muro de Berlín y así fue adjetivado. Tras el llamado telón de acero se encontraban las tinieblas, el frío, el hambre, la falta de libertad y un sistema perverso e inhumano.

Todo estaba permitido dentro de la estrategia por derribarlo. Eran tiempos donde la derecha conservadora, en Estados Unidos, tomaba el mando y Ronald Reagan variaba la política de su antecesor James Carter. Ya no habría contemplaciones con los soviéticos y sus aliados. El comunismo debía retroceder, cualquier maniobra se justificaría en pro de este objetivo. Sus aliados perdían autonomía dentro de un nuevo escenario mundial. Se trataba de pasar de la distensión a la disuasión. Una nueva política de seguridad hemisférica emergía en el Pentágono y la Casa Blanca. Se apoyaba a los talibanes en Afganistán y no había reparo en manifestar su total compromiso con las dictaduras del cono sur. Asimismo se emprendía por primera vez una acción política institucional destinada a revertir procesos. Pasaban a mejor vida las acciones encubiertas para derrocar gobiernos democráticos. Ahora serían la Cámara de Representantes y el Senado estadunidenses quienes otorgarían fondos públicos para dichas maniobras. La intervención en la isla de Granada fue el primer aviso. Más adelante se armó y financió a la contra nicaragüense para desestabilizar al gobierno sandinista. Y las fuerzas armadas de El Salvador y Guatemala disfrutaron de similares fondos para luchar contra los ejércitos de liberación nacional. Honduras se constituyó en el portaviones de la región y Panamá acabaría siendo invadida bajo estos parámetros, subvencionando a sus cipayos. Costa Rica, país sin fuerzas armadas, recibiría decenas de millones para compras de helicópteros, armamento ligero y semipesado. Su incremento relativo en gasto militar fue el más elevado de la región llegando a su pico durante el gobierno de Óscar Arias. Estas políticas se reflejan en los documentos de Santa Fe I y II y el Informe Kissinger para Centroamérica.

Poco espacio había para la acción de los países no alineados. Su actividad era cuasi testimonial, aunque expresaba una posición firme demandando la no intervención, el derecho de soberanía y el cese de la carrera armamentista. Igualmente, sus programas eran parte de un proyecto democrático ligado a la lucha antimperialista. Pero poco se podía hacer. Las grandes potencias y los bloques militares se contraponían bajo un peligroso escenario nuclear. La OTAN y el estado mayor del Pacto de Varsovia no ahorraban esfuerzos ni medios para neutralizar al enemigo. En este contexto el Pentágono diseñará la estrategia de misiles conocida como la guerra de las galaxias. La Unión Soviética, asustada por la dimensión del plan, decidió echar toda la carne en el asador. Así, destinó más fondos a la industria militar, lo que supuso el principio del fin. No había manera de hacer frente a las necesidades de la economía civil. El colapso era cuestión de tiempo. Mientras tanto, la guerra de las galaxias nunca llegó a ponerse en práctica. Fue una cortina de humo que los servicios de inteligencia soviética no lograron desentrañar.

En esta lógica y como un castillo de naipes, un sistema político articulado bajo el control de los partidos comunistas se derrumbaba. Polonia y el movimiento Solidaridad encabezaron el lento declive del comunismo realmente existente. Más tarde no hubo tiempo para pensar en las alternativas socialistas y democráticas. Resurgieron los nacionalismos y el mapa europeo se recomponía. Los países se quebraban y las guerras civiles y étnicas apoyadas por Occidente daban sus frutos. El mapa político cambiaba. Una multitud de nuevos estados emergía al amparo del reconocimiento de Francia, Alemania y el propio Estados Unidos. Así, se entremezcló la justa reivindicación por mayores espacios de participación y justicia social con la emergencia de proyectos asociados a una nueva distribución del poder internacional con hegemonía del capitalismo neoliberal. Los países occidentales apoyaron y financiaron a los disidentes y los partidos anticomunistas. Los procesos electorales fraudulentos los auparon al poder. La euforia prendió en las calles. En Rumania no hubo contemplaciones. Se ajustició, se asesinó y se encarceló desde el presidente hasta los agentes de la seguridad. El camino fue similar en otros países. Sin olvidar que en la Unión Soviética el Partido Comunista fue declarado ilegal por quienes habían sido sus dirigentes. Pero ya nada importaba, el objetivo se había cumplido. El capitalismo salía triunfante en medio de una reconversión neoliberal. La caída del Muro de Berlín sería el emblema. Inicialmente destruido a martillazos y más tarde por el hacer de las palas mecánicas desapareció de un plumazo. Casi 30 años de historia se hacían añicos. Hoy salvo los berlineses mayores de 20 años saben por dónde pasaba. Mientras tanto, los turistas se conforman con adquirir un trozo en las tiendas de souvenirs. Su triste final, convertirse en una mercancía, no estaría seguramente presupuestado entre los objetivos de sus constructores. Asimismo, su destrucción fue más que un símbolo, el acontecimiento se dotó de un mensaje: nunca más deberían levantarse muros políticos, ni ideológicos. La humanidad había aprendido la lección.

Ahora bien, cuando muchos se sintieron libres y partícipes de un nuevo mundo sin muros, otros han ido emergiendo, esta vez dentro del propio capitalismo. Sus arquitectos son los actuales afectos a las políticas sistémicas, sean socialdemócratas, neo-oligárquicas o liberales. De esta guisa Israel levanta su muro para evitar la libre circulación de los palestinos. En España se erige otro para frenar la inmigración y mostrar el poder de Occidente. Rodeado de alambradas, vigilado por militares provistos de armas con sensores de calor, y carteles disuasorios escritos en castellano, árabe, francés e inglés, se convierte en la frontera que divide el mundo de la opulencia de aquel representado por los países pobres. Y por último, en Brasil, Lula construye una barrera para separar los barrios ricos de las favelas. Todos ellos muros de la indecencia a los cuales debemos sumar los de la ignominia. Éstos son visibles para unos pero invisibles para otros. Siempre han existido y tienen nombre; son el muro del hambre, la explotación, el colonialismo, la xenofobia y el racismo. Por tanto, celebrar la caída del Muro de Berlín es más bien un acto de hipocresía si con ello buscamos descalificar las luchas anticapitalistas y democráticas. Ni el socialismo ha sido derrotado ni el capitalismo se yergue triunfante.


Marcos Roitman Rosenmann
http://www.telesurtv.net/noticias/opinion/1470/cuando-cayo-el-muro-de-berlin-otros-lo-remplazaron/

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lunes, 9 de noviembre de 2009

Los muros más perversos permanecen aún de pie

Veca Muelle

Reconocer que los cultos, en su diversidad, ayudaron al mundo a sostener la lucha por la paz es indudable. Hay un muro que cayó en 1989. Si queremos ubicarlo geográficamente podemos decir que estaba en uno de los otros continentes. Precisamente en Alemania Oriental. Y seguramente cientos de pedazos del muro estén ubicados en lugares no necesariamente indispensables.

Hay un muro que nos separa de la Europa academicista, aria, culta, guerrera. Nos separan millones de colores. Sobre todo el que luce nuestra piel. Y si tenemos mala memoria los que viven en medio de la civilización se encargan de hacérnosla recordar.

No somos bien recibidos. Los viajeros de esta América mestiza, profunda, bordeada por los mares Pacífico y Atlántico somos, para el muro que hace la diferencia y cercena la solidaridad, sencillamente, la barbarie.

Esta América morena no quiere parecerse sino a ella misma. Continuar construyendo nuestra identidad es una tarea indispensable. Hay barreras que no terminan de caer. Muchos europeos que habitan paraísos cuidadosamente diseñados, no nos conocen. No nos aman. Y no se puede amar lo que no se conoce, decía Goethe.

Somos sencillos y ardorosos. Estamos llenos de sueños, hoy más que nunca queremos acompañar a nuestros gobernantes para ser libres. Y esa libertad nos hace dichosos.

Hemos sido heridos, brutalmente, golpeados por los cruzados del fundamentalismo del mercado. Han soplado vientos violentos en los últimos 30 años en América Latina. Nos llenaron de muerte. Nos impusieron la ausencia. de los más amados. Nuestro trabajo y nuestra pobreza han hecho ricos a muchos que disponen, desde sus corporaciones, cuándo son tiempos de paz y cuándo son tiempos de guerra.

Nos instalan escenarios. Llenan de mentiras la palabra. Y en medio de esta ingratitud, desgarradoramente junto a nosotros, más castigado aún, está el continente africano. Asignatura pendiente para toda la humanidad. No escucharlos y no mirarlos nos despoja de nuestra condición humana.

Y cuando elegimos, en el uso soberano de nuestra voluntad, elegimos la felicidad. Elegimos el goce para todo continente. Hoy el color de la piel del que gobierna al dueño del mundo, custodio de la hegemonía dominante , nos garantiza muy poco el Nóbel de la paz.

Los dominios del poderoso tienen destinatario: el caudaloso e interminable río Amazonas. El que ocupa la mayor superficie del mundo. Llamado a través de la historia de múltiples maneras. Santa María del Mar dulce lo citaron. Rompedor de embarcaciones lo nombraron los menos indulgentes.

Este río tan azul, último pulmón de la humanidad, nace en los Andes del Sur. En el lago Titicaca, del lado del Perú, cerca de la frontera peruano-boliviana.y se hace caudaloso en la conjunción de los ríos Ucayali, y Marañón. Recorre Ecuador, Colombia, Brasil y Venezuela. Este interminable río de agua dulce, es el recurso natural más codiciado. Y no queremos a los que lo ambicionan. Miramos de reojo a los que instalan sus bases militares en las fronteras de nuestros gobiernos populares. Estos muros que quieren separarnos todavía están de pie. Tabican los pueblos de Medio Oriente. Desdeñan y recelan a los hombres y mujeres de color amarillo.

Quizás un día, cuando los muros estallen de verdad, cuando no queden restos de la perversidad, seremos hombres y mujeres sin fronteras. Cuando los cristianos seamos más cristianos. Cuando los musulmanes sean más musulmanes. Cuando los evangélicos sean más evangélicos. Cuando los budistas sean más budistas. Cuando los humanos tengamos una mirada más ecuménica y nos respetemos en la pluralidad viviremos con generosidad.

Cuando el goce de todos nuestros hermanos deje de ser un sueño y sea real, podremos decir: ha caído el muro de la sospecha, ha caído el muro de la intolerancia. Ha caído el muro de la sinrazón.

Y, finalmente, no serán necesarios los coleccionistas de los mil muros de Berlín que nos aquejan. Por esa plenitud en el ejercicio de la fe, sembraremos campanas. Festejaremos haber hecho realidad un mundo, que en su totalidad, conozca merecidamente la felicidad.+ (PE)


Veca Muelle
Buenos Aires
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4119


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domingo, 8 de noviembre de 2009

Reivindicar la guillotina

Pepcastelló

Escuchando y leyendo cuanto dicen los informativos referente a geopolítica, a distribución mundial de riqueza-pobreza y al impune abuso de poder de quienes detentan la propiedad del mundo, se me ocurre que desde una posición contraria a la pena de muerte es digno y justo, equitativo y saludable reivindicar la guillotina, ese afilado instrumento de podar nobles testas que sirvió antaño para atajar de raíz el pensamiento reaccionario.

Posiblemente la restauración de ese terrorífico ingenio comportaría no pocos “daños colaterales”, como eufemísticamente se les llama ahora a los inocentes que mueren por causa de las guerras que mueve la codicia del imperio. Pero dudo que el número de víctimas fuesen ni de lejos comparable al que ahora da la defensa de la democracia, esa diabólica falacia mediante la cual una mínima parte de la población mundial convierte en esclava suya al resto.

Esclavitud, hambre, miseria de todo orden que condena a muerte a millones de seres humanos por el solo delito de haber nacido pobres. Luego he dicho bien cuando he reivindicado la guillotina desde una posición contraria a la pena de muerte.

Hoy la humanidad entera está dividida entre ricos y pobres, al igual que desde los más remotos tiempos históricos. La democracia sigue siendo un acuerdo entre ricos, al igual que lo fue en sus comienzos. Los pobres siguen sin contar para nada en ella, por más que ahora se intente disimular ese ninguneo mediante la falacia del voto. La realidad es que en las decisiones que toman quienes gobiernan no está previsto que el pueblo pueda siquiera opinar. ¿Qué diferencia hay entre el despotismo reinante en la Francia del siglo XVIII y el que impera actualmente en el mundo?

Si los aristócratas eran los odiados amos de la tierra en aquellos tiempos, hoy son los ricos del mundo quienes esa propiedad detentan. Ellos son quienes deciden la vida o la muerte de millones de personas mediante los diversos procedimientos que tienen a su alcance. Los políticos son los paladines de tan altos señores, quienes dan la cara por ellos y les protegen y defienden mediante el brazo armado de toda esa chusma de esbirros, ejecutores, torturadores y asesinos profesionales que tienen a sus órdenes. Nada ha cambiado pues, salvo las apariencias.

Si en aquel tiempo hubo una clerecía encargada de lavar el cerebro al pueblo sometido, hoy ésta ha sido desplazada por los llamados medios de comunicación de masas, “mass media” en la lengua del imperio. El método es básicamente el mismo, pues consiste en forjar una cadena esclavizante en la propia mente del esclavo.

A la vista de todo ello, no puedo evitar pensar si no se estarán dando en el presente de nuestra opulenta civilización occidental cristiana motivos similares a los que puso en marcha el infernal invento propuesto allá por 1789 a la Asamblea Constituyente Francesa por Joseph-Ignace Guillotin.

El conflicto moral que tales pensamientos generan en mi mente hace que aparezcan en ella, rebeldes y victoriosos, héroes pacifistas como Gandhi o Martin Luther King y otros no tan famosos pero igualmente merecedores de admiración por haber sabido combinar la resistencia al oprobio con el respeto a la vida.

“Más vale padecer injusticia que cometerla” dicen que decía Sócrates. Sin duda. Pero ¿es injusto tratar de evitar que millones de seres humanos sean víctimas de algunos de sus congéneres?

Como un eco sin respuesta resuena en mi mente esta pregunta mientras como entre brumas desfilan las imágenes de quienes a lo largo de la historia, en diversas luchas, han dado fe con su sangre de que los derechos de los pueblos nunca fueron un regalo de quienes los oprimían.

De pronto una música estridente me sobresalta. Ante mí el televisor muestra imágenes de un spot publicitario. ¿Será cuanto antecede una pesadilla que me vino en un instante que me quedé traspuesto? Quizá. Ruego a quienes lo hayan leído que me disculpen por no haber podido evitar su relato.


Pepcastelló

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sábado, 7 de noviembre de 2009

La VOA versus el ALBA

Estados Unidos fortalece su red mediática contra países de Alba

Percy Francisco Alvarado Godoy

Sin lugar a la menor duda posible, los Estados Unidos ha echado mano a su antiguo instrumento mediático y subversivo, la Voz de las Américas (VOA), despojándolo de sus telarañas y de su dudosa eficacia de ayer, cuando fue creada en 1942 bajo el soporte de las estaciones de onda corta de la Columbia Broadcasting System (CBS) y de la National Broadcasting Company (NBC), para usarlo en su actual arremetida contra las naciones progresistas de América Latina como Venezuela, Bolivia, Cuba quien la ha padecido e ignorado durante cinco décadas, Ecuador y Nicaragua.

Si bien se empleó para atacar a la Alemania de Adolph Hitler, posteriormente fue uno de los principales voceros de la guerra ideológica contra el desparecido campo socialista europeo y, particularmente, contra la Unión Soviética, contra la cual empezó a transmitir infundios desde el 17 de febrero de 1947.

Estados Unidos ha comenzado una enorme batalla por recuperar el terreno perdido en cuanto a su pasada y exclusiva dominación en América Latina y la VOA parece ser una de sus cartas de triunfo para enfrentar la creciente lucha de nuestros países por despojarnos de su yugo neocolonial y de la heredada dependencia a sus designios.

Nuevo papel de la VOA para América Latina

Distorsionar la realidad y las transformaciones que experimentan los pueblo de gobiernos progresistas en Latinoamérica entiéndase Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, satanizar la esencia independentista y unificadora del ALBA, usando el manido argumento de supuestas violaciones de la democracia y los derechos humanos, tildar de terroristas a quienes realmente sufren a causa de otros el peso doloroso de ese flagelo, son varios de los argumentos esgrimidos por los detractores de la VOA.

Estados Unidos centra su atención en los procesos revolucionarios y progresistas y usa la VOA como instrumento ideológico para confundir y para minar las bases de estos movimientos. Con un extenso y abarcador conglomerado mediático, la VOA opera hoy 319 estaciones radiales de onda corta y FM afiliadas en Sudamérica y 95 canales de televisión, televisión por cable y satélite, así como mediante varias páginas de Internet.

Sus principales focos de atención son:

 Bolivia: Cuenta con 199 emisoras afiliadas dedicadas a desestabilizar al gobierno de Evo Morales, alentar los intentos fraccionalistas de la burguesía, confundir y demonizar al gobierno y sus acciones a favor de la mayoritaria población de origen indígena. Dentro de estos medios a través de los cuales difunde su veneno ideológico se encuentran las emisoras radiales San Miguel AM, Centenario FM, Maria Auxiliadora, Los Andes, RTC Deportiva de Cochabamba, Kollasuyo de Potosí, Once de Octubre, La Plata SRL de Sucre, ABC Noticias de Santa Cruz, Maria de Los Angeles de Ivirgarzama, Caranavi, Luis de Fuentes de Taraija, Digital Sur de La Paz, Radio Yungas y la Estrella 93.1 de Cochabamba.

La estrategia subversiva y desestabilizadora de Estados Unidos en Bolivia tiene como protagonistas, tal como denunció oportunamente la analista Eva Golinger, a la USAID y a la Oficina de Iniciativas para la Transición (OTI) en Bolivia, inaugurada en marzo de 2004, así como a Casals & Asociados, quienes abastecer de medios financieros a los más de 300 organizaciones y proyectos desestabilizadores contra el gobierno de Evo Morales.

Casals & Asociados, apoyándose en la OTI y la VOA han dirigido sus ataques con vistas a minar la base popular del presidente Morales, entorpecer el trabajo de la Asamblea Nacional y exacerbar el separatismo de de las regiones más ricas como Santa Cruz y Cochabamba.

 Ecuador: Opera la VOA con casi una decena de medios y programas que transmiten su emisión insidiosa contra el gobierno de Rafael Correa, entre los que se destacan La Voz de los Caras. Radio Quito, Bolívar FM, Organización Radio Centro, la Prensa, la Voz del Tomebamba, Luz y Vida, Ecos del Oriente, HCJB World Radio, C.R.E. y Melodia, y las Ondas Azuayas de Cuenca.

La VOA y sus emisoras afiliadas en Ecuador trabajan sistemáticamente con vistas de confundir ideológicamente a las masas populares e indígenas, apoyada por el trabajo de zapa que realizan varias ONGs. Como resultado de esta táctica han logrado crear conflictos diversos entre el gobierno y el movimiento indígena mediante el empleo de la mentira, la confusión y la detracción de los objetivos reformadores del gobierno de Rafael Correa.

 Venezuela: Varias emisoras asociadas a la VOA alientan a la conspiración anti chavista y tienden a confundir a las bases populares con una permanente programación cargada de desinformación y ataques ideológicos, tales como Nacional de Venezuela, Caracas Radio, Rumbos 15, KYS FM de Caracas, La Voz de Maraven de Lagunillas, Súper Estéreo de Porlamar e Industrial Guarenas. Globovisión también ha creado un sólido maridaje con la VOA.

 Nicaragua: Bluefields Estéreo, Hermanos de Matagalpa, Miskut/Bilwi de Managua, Radio Corporación de Managua, el Dario de Leon, la Voz del Pinar de Ocotal y Rumbos de Rivas.

Todo el andamiaje ideológico de la VOA y sus emisoras asociadas está dirigido a inculpar al gobierno sandinista de fraude electoral en la campaña de elecciones municipales de noviembre de 2008 y a satanizar al presidente Daniel Ortega. Al respecto, la VOA ha atacado la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua de admitir la reelección de Ortega para un nuevo mandato presidencial.

Aunque la división en idioma español de la VOA cuenta con cerca de 20 empleados en su sede central y un presupuesto reducido de tres millones de dólares, el financiamiento total de su actividad permanece en absoluto secreto. Mucho dinero se reparte entre sus afiliados en América Latina para condicionar su programación para sus fines subversivos y contrarrevolucionarios. La planeada incorporación de las instalaciones de las fallidas e inútiles Radio y TV Martí en Miami, pretenden agrandar y enriquecer la actividad mediática de la VOA, de acuerdo con los actuales planes injerencistas de la administración Obama.

Tal vez la actividad más peligrosa que lleva a cabo la VOA dentro de su actual estrategia desinformativa y de difusión de terrorismo ideológico, es la creación de talleres de capacitación con el fin de preparar a decenas de periodistas independientes para que cumplan tareas quintacolumnistas dentro de sus países y se dediquen a sabotear las políticas progresistas de sus gobiernos, sobre todo en el caso de periodistas de Bolivia.

Reviviendo su rol siniestro durante la “guerra fría”

La VOA ha sido uno de los principales detractores del gobierno de Hugo Chávez, empleando para ello desde que éste asumió la presidencia venezolana en 1999, un sinnúmero de variados resortes mediáticos para satanizarlo ante la opinión pública internacional y ante sus seguidores. Desempolvando la Operación PB Success, empleada contra el presidente Árbenz en 1954 por la CIA, se ha venido acusando a Chávez de manera reiterada, tildándolo de dictador, narcotraficante, terrorista, violador de los derechos humanos, represor, guerrerista y otros inmerecidos epítetos.

Empleando su amplia cobertura, la Voz de las Américas, administrada por el International Broadcasting Bureau, a su vez dependiente de la Broadcasting Board of Governors y del propio presidente Obama, transmite a todo el mundo su mensaje mediático y desinformativo contra Venezuela. Un papel especial en cuanto a su agresividad lo han desempeñado las periodistas Patricia Dalmasy y Angélica Mora.

El 23 de octubre de este año, Patricia Dalmasy, en el segmento informativo de la VOA conocido Punto y Contrapunto, dirigió fuertes ataques contra Chávez, los países del ALBA y la supuesta difusión del terrorismo en América Latina por la República Bolivariana de Venezuela en alianza con Irán.

Por su parte, Angélica Mora, periodista chilena con un amplio historial al servicio de la actividad de guerra ideológica contra Cuba y las naciones progresistas de América Latina, pues laboró como jefa de corresponsales en Radio Martí, se ha dedicado a enfilar sus cañones venenosos contra Chávez desde su programa Ventana a Cuba, transmitido cada domingo a las ocho de la noche. Prueba de ello son unas declaraciones suyas en dicho programa en las que denomina al presidente venezolano como el Faraón Tut: “Antes de montarse de nuevo en su avión ya reparado hacia Quito se reunirá con el presidente electo de El Salvador. Mandatario recién electo, izquierdista hasta los tuétanos, que irá a pedir dinero de las maltrechas arcas de Venezuela para consolidarse en el poder. Total toda la campaña presidencial se la debe a Tut Chávez.”

“El presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, del izquierdista FMLN, llega con la mano estirada, disfrazado como para llevar a cabo discusiones en temas energéticos, de cooperación en salud, comercio y petróleo".

Esta irrespetuosa alabardera de la difamación, privilegiada dentro de la VOA por sus posiciones extremistas y contrarrevolucionarias, trabajó en Venezuela para Radio Caracas Televisión (RCTV). Posteriormente fue corresponsal de esta televisora y del diario El Nacional de Caracas en los EE UU, pasando posteriormente e ingresar la nómina de Radio Martí.

La labor actual contra Venezuela se hace sobre la base de revivir los añejos Proyectos Troy y Camelot, empleados por la CIA y la VOA contra el desaparecido campo socialista europeo y la Unión Soviética. Son estos proyectos la prueba de que Estados Unidos recurre a sus viejas armas ideológicas y de guerra sicológica en sus ataques mediáticos contra las naciones del ALBA.

En el caso del proyecto Troy, basado en la ofensiva desinformativa mediante el empleo de la radiodifusión, éste ha sido modernizado mediante el empleo de la televisión por cable y la Internet.

Según declaraciones de Dan Austin, director de la VOA, el pasado 4 de marzo de 2009 al sitio America.gov, su organización “continuará difundiendo noticias y programas informativos a más de 130 millones de personas en todo el mundo, a la vez que explora nuevos medios para comunicarse con este público”. Avalando las ventajas de la VOA, según la vieja visión renovada del uso de la VOA, agregó: “Todo lo que he visto o escuchado de la nueva administración Obama y de la gente en el Congreso es que entienden que lo que hacemos es, dólar a dólar, una de las mejores inversiones que el contribuyente estadounidense puede hacer”.

Con un presupuesto anual de cerca de 190 millones de dólares, la VOA modernizó sus transmisiones hacia Nicaragua, según reconoció la propia embajada norteamericana en Managua, mediante el empleo de la televisión por cable.

En el caso de Venezuela, la aplicación del modernizado proyecto Troy ha abarcado el empleo de todo el andamiaje mediático en manos de la burguesía venezolana, la que cuenta con varios canales de televisión y periódicos y revistas. La publicación de folletines y libros cargados de veneno y tergiversación ha sido otro de los mecanismos empleados por la VOA y sus cómplices en la guerra ideológica contra Chávez.

Dentro de las maquinaciones de la VOA relacionadas con el modernizado proyecto Troy se encuentra el trabajo con estudiantes universitarios, el sostén de una supuesta disidencia interna, la preparación de personas para participar en los procesos desestabilizadores en cursos de capacitación e intercambios universitarios, tal como lo ha hecho Isreal en Nicaragua y Estados Unidos con los venezolanos.

El trabajo realizado en Estados Unidos con un grupo de periodistas aliados al golpismo en Venezuela para convertirlos en usuales difamadores de la realidad en ese país, como Patricia Poleo y una amplia gama de periodistas aliados a las intentonas golpistas, la creación de organizaciones de contrarrevolucionarios como Orvex y American Democracy Watch, el trabajo con las mafias políticas en el exterior a las que reorienta para desarrollar ataques cargados de perfidia y desinformación, el monitoreo e interrogación a los viajeros procedentes de los países del ALBA, son práctica enmarcadas dentro del modernizado proyecto Troy.

Por su parte, el proyecto Camelot, desarrollado por la CIA y la VOA en 1963, está encaminado a la búsqueda de información de inteligencia, realización de modelaciones y para establecer la dirección de los ataques desinformativos. Puesto en práctica en varios escenarios como Cuba, el Congo y Chile, el vasto plan de espionaje contemplado en el proyecto Camelot está centrándose actualmente en Venezuela con una variedad de técnicas como la captación de estudiantes universitarios como entes desestabilizadores, empleo de diferentes técnicas de persuasión, reclutamiento de quinta columnistas, movilizaciones y marchas de contenido provocador y desestabilización, campañas desinformativas y otros artilugios.

La demonización mediante ataques en que se inculpa a los países del ALBA con vinculaciones al narcotráfico, armamentismo y espionaje, es otra variante de las campañas de difamación de la VOA. Así sucedió en la edición del 10 de noviembre de 2008, cuando esta vocera del imperialismo fustigó a los representantes diplomáticos cubanos en Washington por mantener supuestas actividades de espionaje dentro de los Estados Unidos.

Muchos contrarrevolucionarios y agentes de CIA como Carlos Alberto Montaner han encontrado un espacio dentro de la VOA para atacar y denigrar a Cuba, así como los entrañables vínculos de ésta con Venezuela. No ha faltado tampoco la presencia de escuálidos como el golpista Manuel Rosales, quien pidió a través de la VOA el 15 de octubre de 2007 una condena de la OEA a Venezuela por pretendidas violaciones a los derechos humanos.

En otra noticia difundida por la VOA el 25 de junio de 2003 se acusó a Cuba y a Venezuela de falsas inculpaciones sobre violaciones a las instituciones democráticas. Es una reiteración permanente en sus ataques ideológicos.

La VOA contra Cuba

Apenas triunfó la Revolución Cubana, el 21 de marzo de 1960, la VOA inició sus agresiones radiales contra la Isla, mediante un programa en español dirigido a fomentar la desestabilización interna y a desinformar al pueblo cubano. Radio Swam, ubicada en un islote ubicado en el Golfo de Honduras nombrado Isla Swam, y que comenzó a transmitir el 17 de mayo de ese mismo año, sería la encargada de difundir a todo el territorio cubano su veneno desinformativo. La CIA no tuvo reparo en usar a esta emisora clandestina sin registrarla ante el Registro Internacional de Frecuencias de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), ni registrada tampoco ante el North American Regional Broadcasting Agreement.

El discurso ideológico de Radio Swam contemplaba la incitación al terror, el sabotaje y la desobediencia civil. Hizo una apología desenfrenada a la persecución del comunismo y a favor del asesinato de los principales líderes del proceso revolucionario.

Tras el bochornoso fracaso de la Brigada 2506 en las arenas de Playa Girón y Playa Larga, a la que ayudó durante la invasión mercenaria, Radio Swam se transformó, por obra y gracia de sus jefes de la CIA, en Radio América.

Según expresó el profesor Arnaldo Coro Antich el 3 de mayo del 2007, perteneciente al Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en una ponencia en el Coloquio Libertad de Prensa contra la mentira imperial, los años subsiguientes al fracaso de Playa Girón fueron el espacio ideal para un incremento de la agresión radio eléctrica contra Cuba.

Según Antich, “Entre 1962 y 1985 se mantuvieron las transmisiones contra Cuba por ondas medias y cortas mediante la Voz de América, así como una gran cantidad de emisoras supuestamente “clandestinas” que eran financiadas por la CIA, como parte de los paquetes de programas encaminados a dotar a los grupos contrarrevolucionarios de su propia “identidad radial”, como el caso de Alfa 66, La Voz del Cid y otras muchas. Igualmente las emisoras de habla hispana de Miami fueron dotadas de permisos especiales de la Comisión Federal de Comunicaciones, FCC, para que aumentaran la potencia de sus transmisores, y cambiaran los patrones de radiación de sus antenas direccionales.”

Fue precisamente en 1985, cuando el 20 de mayo de ese año nació Radio Martí como un servicio de la VOA, la que pasó a usar la frecuencia usada hasta ese momento por la Voz de las Américas en sus agresiones ideológicas contra Cuba, de acuerdo con el aval de la ley publica 98-111 de 1983, conocida como Ley de Transmisiones hacia Cuba.

Con la creación de Radio y la TV Martí, el programa de agresiones ideológicas contra Cuba alcanza su cenit, destinándose millonarias cifras con este propósito por la Casa Blanca y buscando diversas soluciones técnicas para hacer llegar su señal a la Isla. George W. Bush hizo todo lo posible durante su mandato para lograr la erosión del proceso socialista en Cuba al precio que fuera necesario.

Con el surgimiento de Radio Martí y la TV Martí, no desapareció el papel asignado a la VOA, la que ha mantenido su programa Ventana a Cuba, como un espacio para difundir las mentiras de sus lacayos de la contrarrevolución interna, los supuestos periodistas independientes y otros lidercillos y vividores sobredimensionados por la propaganda mediática.

Sin lugar a dudas, repito, los Estados Unidos han emprendido una guerra informativa sin cuartel contra los países del ALBA, particularmente contra Cuba y Venezuela, así como contra los movimientos progresistas en América Latina. Solo contra la Isla de la Libertad trasmiten actualmente 15 emisoras, usando 34 frecuencias diferentes y con más de dos mil horas de agresión contrarrevolucionaria.


Percy Francisco Alvarado Godoy
http://alainet.org/active/34238


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viernes, 6 de noviembre de 2009

Para quienes vayan a la iglesia esta mañana

Michael Moore (*)
Estados Unidos

Quisiera decirles algunas palabras a aquellos que se asumen cristianos (los musulmanes, judíos, budistas, etc, también pueden leer lo que voy a escribir estoy seguro, de que también ellos podrán aplicarlo a sus propios valores espirituales).

En mi último film hablo por primera vez sobre mis propias creencias en una película. Siempre creí que las preferencias religiosas son profundamente personales y que deben ser mantenidas en la privacidad. Después de todo hemos escuchado demasiado en las tres últimas décadas sobre como uno debería comportarse y debo decir que estoy bastante quemado de piedades y de lugares comunes considerando que somos una nación violenta que invade otros países y nos castiga por tener la audacia de afrontar tiempos difíciles.

Estoy igualmente en contra de cualquier tipo de proselitismo. No pretendo ciertamente que nadie adhiera a mi fe. Como católico, tengo también mucho que decir sobre la Iglesia como institución, pero lo dejaré para otro día (o para otra película).

A todos los tipos perversos de Wall Street y a los corruptos miembros del Congreso a que me refiero en “Capitalismo. Una historia de amor”, les planteo en la película una sola pregunta: “¿Es un pecado el capitalismo?” y sigo preguntando “¿Habría sido Jesús capitalista?, “¿Habría pertenecido a un Fondo buitre? ¿Podemos aprobar un sistema que permite que el 1% más rico pueda financiar su salud mientras que el 95% de la población no puede?.

Estoy inclinado a creer que no es ningún hallazgo creer que el capitalismo se opone a todo lo que Jesús (y Moisés y Mahoma y Buda) predicó. Todas las grandes religiones tienen clara una cosa: es perverso apropiarse de la mayor parte de la torta y dejar a los demás pelearse por el resto. Jesús dijo que a los ricos les será muy difícil entrar en el cielo. Nos enseñó que debemos cuidar a nuestros hermanos y a nuestras hermanas y que la riqueza debe ser compartida. Dijo también que si no le das abrigo a los sin techo y no alimentas al hambriento, te será muy difícil encontrar el código que te permita abrir las puertas celestiales.

Sospecho que para nosotros los usamericanos hay malas noticias Sabemos que ahora tenemos la más alta tasa de desempleo desde 1983. Se cierra un puesto de trabajo cada 7,6 segundos, todos los días 14 mil personas pierden su seguro de salud. Es así como entendemos el “benditos sean los pobres”

Al mismo tiempo los banqueros de Wall Street (“Bendita sea la Riqueza”) acumulan más y más bienes – y se esmeran en pagar cada vez menos impuestos (en el último año el promedio de impuestos de Goldman Sachs fue de apenas un 1%) ¿Hubiera aprobado esto Jesús? Si no ¿porqué dejamos que siga este maldito sistema? No me parece que usted pueda ser al mismo tiempo Capitalista Y Cristiano – porque usted no puede amar el dinero Y amar a su vecino cuando usted le está negando a su vecino la posibilidad de concurrir al médico solo porque usted puede tener algo más que lo esencial. Eso es “inmoral” y usted está cometiendo un pecado cuando obtiene beneficios a expensas de los demás.

Cuando usted esté en la Iglesia esta mañana piense por favor en todo esto. Quiero pedirle que les permita acercarse a sus “mejores ángeles” Y si usted está entre los millones de usamericanos que están luchando semana a semana, sepa que yo he prometido hacer todo lo posible para detener este mal – y espero que usted se una a mí hasta que no haya un solo ser humano que no pueda sentarse a la mesa.

Gracias por escucharme. Estaré en misa dentro de un rato. Le preguntaré al sacerdote si el cree que Jesús habría especulado con hipotecas y sus derivados. Creo que él debe haber sido bueno en matemáticas, sino ¿cómo hubiera podido multiplicar y repartir los panes y los cinco pescados entre 5 mil personas?

O él fue el primer socialista o sus discípulos no fueron eficientes. O ambas cosas.

Suyo
Michael Moore. + (PE)

*Michael Moore es un cineasta documentalista usamericano que denuncia a través de sus filmes la violencia que genera la tenencia de armas (Bowling for Columbine), las falencias de los seguros de salud (Sicko) y desnuda en esta última película (Capitalismo. Una historia de amor) el drama capitalista, siempre en el marco de su propio país.

Traducción Susana Merino

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4112

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lunes, 2 de noviembre de 2009

Vidas paralelas

Susana Merino

Si bien lo que voy a describir no tiene de Plutarco más que el nombre de su obra más importante, me resultó tentador recurrir a este título pese a que no voy a referirme a personajes históricos sino a dos países, aparentemente para nada vinculados entre sí, pero cuyos destinos se hallan peligrosamente relacionados.

Honduras y Argentina, Argentina y Honduras, pareciera que nada tienen en común, ni por extensión, ni por población, ni siquiera por proximidad física o geográfica y sin embargo…hay algo que las condena de igual modo a ser presas de la codicia internacional y casi más específicamente canadiense. Ambas atesoran en sus entrañas una amplia diversidad de minerales: oro, plata, plomo, antimonio, hierro, mercurio, magnetita, molibdenita y una cantidad de minerales no metalíferos calizas, mármoles, yeso, bentonita, caolín de interminable enumeración.

El proceso de apropiación de dichas riquezas minerales lo vienen llevando en ambos países, curiosamente a cabo, los mismos capitales, con las mismas características de explotación a cielo abierto, dentro de marcos normativos laxos que toleran altos niveles de contaminación y deterioro ambiental y rentabilidades que exceden en mucho los rindes económicos considerados normales, aun en nuestro tiempo, en otros países

Goldcorp y Yamana Gold son precisamente las dos empresas canadienses que operan tanto en Honduras, en las minas San Andrés y San Martín, como en la Argentina, en la Alumbrera (Catamarca) explotación esta última en la que participan con el 50% del capital accionario.

Pero las similitudes no se dan solamente por la circunstancia de que en ambos países se hayan producido inversiones coincidentes en el sector minero sino que, en ambos casos, se dan precisamente por las mismas razones: las generosas políticas y las escasas regulaciones legales las convierten en verdaderos paraísos de la explotación y de la apropiación de las riquezas mineras de Meso y Suramérica en detrimento de los patrimonios de los países involucrados.

Y aunque son varios los botones que podrían servir de muestra vale la pena mencionar aquellos en que aparecen las mayores coincidencias. Tanto en Honduras como en la Argentina las leyes mineras aprobadas en el último quinquenio contemplan retenciones de tan solo el 1% sobre las exportaciones en el caso de Honduras y en el caso argentino establecen que las regalías no superarán al 3% del valor del producto en boca de mina.

En Honduras las empresas concesionarias pueden actuar como si fueran dueñas del territorio concesionado, de las reservas in situ, contradiciendo a la Constitución del país, están exentas de derechos aduaneros de importación, tienen asegurada la estabilidad tributaria desde el momento de la concesión, la libre comercialización interna y externa de su producción y escasos controles a través de una oficina cuyas limitaciones presupuestarias y de personal convierten en imposible todo tipo de inspección técnica, ambiental y fiscal de las actividades desarrolladas por las concesionarias. De modo que a pesar de haberse producido severos y reiterados derrames de efluentes con cianuro en el curso de un río, las descargas solo pudieron ser interrumpidas por el decidido accionar de la población y de algunos técnicos independientes.

En la Argentina la Ley 24.196/93 de Inversiones Mineras prevé igualmente amplios incentivos tributarios, estabilidad fiscal por 30 años, deducción del 100% de los gastos que generen la prospección, la exploración y otros estudios de factibilidad técnico-económica, facilidades de amortización del impuesto a las ganancias, de gravámenes de importación sobre bienes de capital, equipos, etc., a lo que se agregan la falta de controles sobre la extracción de otros minerales que los declarados que son por lo tanto, los únicos sobre los que se establecen las magras regalías, falta de controles agravada por la descentralización de las concesiones de exploración y explotación derivadas a las provincias por el Acuerdo Federal Minero.

Ese conjunto de factores tendientes a favorecer la actividad minera ha derivado en el establecimiento de alrededor de 300 emprendimientos que poco y nada dejan al erario público y que contrariamente están generando situaciones ambientales gravemente irreversibles no solo para los ecosistemas en que se insertan sino también y con mayor y comprobada incidencia en la salud (canceres, leucemias, enfermedades respiratorias) de las poblaciones que el uso extensivo e incontrolado de contaminantes está provocando.

En Honduras el gobierno depuesto por el golpe de estado venía introduciendo algunos cambios tendientes a favorecer económicamente al país, recuperando la intervención del estado en los mecanismos de concesión y explotación minera, suspendiendo su otorgamiento en razón de las falencias legales existentes, estableciendo la necesidad de formular una nueva ley que minimizara los efectos negativos de la que estaba en vigor, eliminando la exoneración del pago de impuestos y otras correcciones, debates en los que participaron la sociedad civil y las organizaciones políticas y ambientalistas de modo que las presiones empresarias no se hicieron esperar. Hasta que en mayo de 2009 el Presidente Zelaya elevó al Congreso una nueva Ley reglamentaria de la actividad minera que terminaba con prebendas y privilegios y acotaba considerablemente el accionar y la rentabilidad empresarios.

El resto de la historia es conocido y su desenlace todavía imprevisible. A partir de que las fuerzas armadas hondureñas tomaron el gobierno y cerraron el Congreso se abrieron nuevamente las puertas a la desmesura y a la codicia minera mientras que en la Argentina los socios de la Goldcorp y de la Yamana Gold prefirieron poner las barbas en remojo y hacer buena letra para evitarse mayores complicaciones cumpliendo por primera vez desde 1958 con la transferencia de fondos destinados a universidades nacionales establecida en la ley de creación del YMAD (Yacimientos mineros Agua de Dionisio) al que pertenecen los derechos de explotación de la minera La Alumbrera.

Con verdadero sentido del pundonor y de coherencia con elementales principios de dignidad algunas casas de estudios rechazaron el “obsequio”

Dos vidas paralelas y por el momento con finales abiertos.+ (PE)

Nota: Los datos consignados proceden del detallado trabajo titulado “Misterios Mineros en la Región. Transformaciones estructurales e influencia política del capital extranjero en Honduras y la Argentina” elaborado por los sociólogos Federico Basualdo y Pablo Manzanelli y publicado por el IADE (Instituto Argentino de Desarrollo Económico)


Susana Merino
Buenos Aires.
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4099


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El Contratestimonio perfecto

Agencia de Noticias Prensa Ecuménica

François Houtart, Profesor emerito de la Universidad Católica de Lovaina-la-Nueva, denomina «El contratestimonio perfecto » a la decisión del Instituto católico de París de otorgar un doctorado Honoris Causa al Cardenal hondureño Rodriguez Maradiaga, de Tegucigalpa, y a Michel Camdessus, ex-director general del Fondo Monetario internacional.

En el primer caso, señala Houtart, se trata de «un dignatario de la Iglesia, quien ha apoyado el golpe de Estado en Honduras, el cual ha sido condenado por la unanimidad de la Asamblea General de Naciones Unidas» y que «Por respeto a la democracia en el mundo, nadie puede aceptar un golpe de Estado que además está acompañado de la expulsión del país del presidente legal, y solamente a algunos meses de las elecciones presidenciales»

Por otra parte, agrega Houtart, ese Gole de Estado, organizada por los poderes económicos locales, «especialmente por el grupo de familias que monopolizan la economía hondureña y por el Ejército» significa regresar «al poder político de la oligarquía tradicional, hoy día cada vez mas ligada al capital internacional y apoyada por las fuerzas del orden» Frente a ese hecho la Conferencia Episcopal, «a iniciativa del Cardenal Maradiaga, ha apoyado el golpe de Estado», dice Houtort, quien indica que «Solo un obispo se ha opuesto, tomando parte por los excluidos de la sociedad» por lo que la Conferencia Episcopal se pronunció aliada a las fuerzas políticas conservadoras y de explotación económica y dejo de lado «el esperado testimonio de solidaridad con los pobres» Houtart pregunta «¿Podemos pensar que se trata de un alineamiento del Instituto católico de París sobre la misma linea de ideas o una falta de información, dificilmente aceptable para una institución académica ? »

Con respecto a Michel Camdessus « el Instituto católico otorga un doctorado Honoris Causa. cuando se conoce los estragos sociales producidos por las políticas del FMI, las consecuencias dramáticas de la crisis financiera y monetaria sobre el empleo y el derrumbe económico, especialmente de ciertas sociedades del Sur, por lo que no se puede evitar de poner en cuestión los modelos de analisis utilizados en las decisiones tomadas»

Houtar piensa que «Si existiera una Corte penal internacional para los crímenes económicos », Michel Camdessus estaría en el «banco de los acusados» por crimen contra la humanidad., pero en cambio « el representa hoy día la Comisión pontifical de Justicia y Paz en las instancias internacionales, el preside las semanas sociales de Francia » y « recibirá un doctorado Honoris causa del Instituto católico de París».

Houtart finaliza su comentario diciendo que «Tales contradicciones se explican solamente por una lectura de la situación del mundo, a partir de la visión de aquellos cuya lógica ha producido las catástrofes sociales y no con la visión de las víctimas, como la fidelidad a las enseñanzas y a la práctica que Jesús Cristo lo hubiera exigido » y que «Esta es la razón por la cual, en este caso, se trata de un contratestimonio perfecto».+ (PE)


Agencia de Noticias Prensa Ecuménica
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4100


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miércoles, 21 de octubre de 2009

Los héroes inútiles y las guerras hacia ningún lado

Adolfo Pérez Esquivel

¿Cuantos soldados norteamericanos, británicos y de otros países murieron en las guerras contra Afganistán e Irak? ¿Cuántos más tendrán que morir antes de terminar las guerras?

Se cuentan los muertos de los países invasores, pero nada se dice de los muertos en los países invadidos y la resistencia de afganos e iraquíes. Se silencian las miles de muertes de mujeres y niños, las poblaciones devastadas por la destrucción y el saqueo de la OTAN del patrimonio de la humanidad, y de los recursos de esos países.

Toda la destrucción y muerte se hace en nombre de la “libertad”, de la “democracia”, de liberar a esos países de la dictadura, cuando les conviene. La OTAN es aliada de EE.UU., como lo fue Sadam Hussein utilizado en la guerra contra Irán.

El Primer Ministro Británico, Gordon Brown, ha rendido honores póstumos a los 221 soldados muertos en la guerra contra Afganistán y se compromete a enviar más soldados. Estados Unidos rinde homenaje a sus soldados caídos en las guerras que sostiene en diversas partes del mundo. Las viudas y familiares de los soldados muertos recibirán una medalla, una pensión y el olvido de sus vidas que engrosarán las páginas de los héroes inútiles de las guerras hacia ningún lado. Guerras que sólo sirven para vender armas y potenciar el complejo industrial militar y los intereses hegemónicos del imperio.

Los costos en vidas y la destrucción de otros pueblos no cuentan en la agenda del “debe y haber” del Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado, ni en los países de la OTAN, involucrados en el conflicto armado. La complicidad de los monopolios informativos es pavorosa e hipócrita.

En la mitología griega, Sísifo, dios del Olimpo fue castigado por el Dios Supremo, Zeus, y tiene que cargar en sus hombros por toda la eternidad una gran piedra que debe colocar en la cima de la montaña. Una y otra vez Sísifo hace el gran esfuerzo que nunca logra concretar de llegar a la cumbre, y la piedra cae y así en permanente devenir por toda la eternidad vuelve a buscar la piedra al pie de la montaña.

Albert Camus ha retomado el mito de Sísifo a quien llama “el héroe inútil”, en la incesante derrota de si mismo en su camino existencial. Es la situación del hombre moderno, de los gobernantes y del sistema dominante, que vuelven una y otra vez a repetir las mismas derrotas de la conciencia y los actos inútiles, como si fueran grandes logros de la imbecilidad humana.

En nombre de la libertad se impone el sometimiento contra otros pueblos, como ocurre en la franja de Gaza contra el pueblo palestino, testigo de los crímenes de guerra de Israel, condenados por Naciones Unidas. Y también en Colombia, con la intervención de los grupos paramilitares, EE.UU e Israel, se cometen crímenes contra el pueblo. Las guerrillas y el narcotráfico generan la incertidumbre, la muerte y suman héroes inútiles, a la inutilidad de la violencia social y estructural.

En nombre de la democracia, EE.UU invade, tortura y realiza vuelos clandestinos en diversos países con secuestros y asesinatos contra quienes considera “terroristas”. Justifica el horror y los llamados “daños colaterales”: la muerte de miles de niños, mujeres y población civil.

Nada de esto figura en los medios de comunicación y los noticieros de la BBC y de la CNN, ni en las estadísticas. Los muertos son considerados “no personas”. De eso “no se habla”.

Las muertes de los soldados de EE.UU, Gran Bretaña y los aliados de la OTAN, nada tienen de gesta heroica, sino de rapiña, de destrucción y muerte. Los soldados no saben porqué van a la guerra, simplemente van a matar o morir; les prometen la nacionalidad de EE.UU y lo único que logran es la ciudadanía de la muerte en tierras extrañas. Los sobrevivientes y mutilados sólo tendrán la mirada del horror y recordarán las muertes de otros jóvenes, como ellos, héroes inútiles.

Vietnam vuelve a repetirse. Es hora que el pueblo de EEUU despierte, que el presidente Obama, galardonado con el Premio Nobel de la Paz, ponga la “barba en remojo”, pero como no tiene barba, debe poner “otras cosas en remojo” y sacudirse el yugo a que está sometido Si llegó al gobierno, que gobierne. Es urgente terminar con las guerras, es necesario que actúe en bien de la humanidad, que pida el apoyo de su pueblo y el mundo, para evitar mayor destrucción y muerte. Es su obligación.

No puede continuar enviando soldados a matar y destruir a otros pueblos; no es justo, es inmoral y atenta contra toda la humanidad. Que no termine siendo otro Sísifo que cargue la piedra del horror, la destrucción y la derrota de EEUU que suma guerras perdidas porque no tiene ideales. Las tropas no tienen mística ni causa justa que defender. Y una y otra vez cargará la piedra, cada vez más pesada que no podrá colocar en la cumbre de la montaña, porque la derrota está en la mente y el corazón de EEUU transformado en Sísifo en su incesante devenir de la angustia existencial.

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz 1980.

http://alainet.org/active/33821

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martes, 20 de octubre de 2009

La batalla de honduras

Juan Diego García

Independientemente del mayor o menor compromiso de la Casa Blanca en el golpe de Honduras lo cierto es que de sus ambiguas condenas iniciales se ha pasado al intento de consolidarlo mediante cambios cosméticos que lo armonicen mejor con la estrategia general destinada a detener el movimiento popular y nacionalista en el continente.

Washington hubiese preferido un golpe menos torpe que no les pusiera en evidencia, pero ya producido el estropicio, consideraciones mayores aconsejan buscarle una salida a los golpistas y recuperar Honduras rompiendo por el eslabón más débil la cadena de gobiernos que promueven la integración regional, y de forma prioritaria aquellos que se agrupan en la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).

La forma como se realiza el golpe (más que el golpe mismo) contraría al gobierno de Obama porque empaña la prometida imagen de una nueva época en las relaciones de los Estados Unidos con Latinoamérica. Sin embargo, dados los intereses en juego, algo semejante sucedería tarde o temprano si bien hubiese sido preferible con un contraste menos alejado del discurso oficial. En última instancia, para la Casa Blanca siempre será preferible un gobierno de orígenes espurios pero leal, que permitir que en Honduras se produjesen cambios similares a los de Venezuela, Ecuador o Bolivia, es decir, el surgimiento de nuevas relaciones institucionales como resultado de una nueva constitución, con un destacado protagonismo de los sectores populares y el retroceso de sus eternos aliados, la burguesía criolla. Con un marco institucional progresista se avanzaría notoriamente en el combate real contra la pobreza y sobre todo se recuperaría el control nacional sobre los recursos naturales, en poder de las voraces compañías transnacionales. Y aunque en Honduras no está en juego ciertamente el control de algún recurso clave, existen motivos de geoestrategia que imponen tal intervención.

Por este motivo Obama no acompaña su retórica de defensa de la democracia en Honduras con medidas efectivas que obliguen a los golpistas a una salida pactada; ni siquiera en los términos muy desventajosos del llamado Consenso de San José, una fórmula tramposa preparada por la secretaria Clinton y el presidente Arias para sacar del golpe todas las ventajas al menor precio posible. Según este acuerdo, se entrega un poder simbólico a Zelaya, se constituye un “gobierno de coalición”, se descarta la reforma de la constitución y se celebran unas elecciones generales manipuladas que asegurarían en la práctica la continuidad del régimen de facto. Como complemento, la derecha más cerril desarrolla una febril campaña de apoyo directo o solapado a Micheletti y su pandilla. Todos a una, legisladores, creadores de opinión y medios de comunicación como The Washington Post y sus afines en todo el continente -propiedad casi todos de la oligarquía criolla o directamente en manos de grandes consorcios internacionales- se afanan por justificar la necesidad del golpe. Hasta el trío siniestro de los legisladores cubano-americanos de Miami se desplaza a Tegucigalpa a dar respaldar al gobierno de facto y Uribe Vélez, que condena a los golpistas en la OEA, los recibe discretamente en Bogotá y les promete pleno apoyo. Todos al unísono, en público o en privado, saludan la vuelta a los “viejos tiempos” de los golpes de estado por lo útiles que resultan a sus intereses como instrumentos frente el populismo amenazador.

Pero hasta hoy han sido vanos los esfuerzos por convencer a los golpistas de la necesidad de buscar una salida que permita alcanzar sus mismos objetivos dando al proceso una imagen de legalidad. El gobierno de facto no da su brazo a torcer. Micheletti insiste en los peligros que supone otorgar espacios, así sean mínimos, al presidente Zelaya y al movimiento popular que lo respalda. Su estrategia consiste en dejar pasar el tiempo y convocar en noviembre unas elecciones que le permitan el “regreso pleno a la normalidad democrática”. Con el tiempo espera que disminuya la oposición internacional mientras una feroz represión permitirá mantener internamente todo bajo control.

Los Estados Unidos aprovechan el golpe para recuperar la iniciativa que los continuados triunfos populares le han arrebatado. La coyuntura le permite además calibrar la fortaleza del movimiento de integración que ha sido una respuesta hasta hoy muy exitosa de los países de la región a los tratados de libre comercio auspiciados por Washington y la Unión Europea (ALCA). Se trata de golpear en primer lugar el ALBA que encabeza Venezuela pero también es un mensaje para Brasil que se destaca como un factor clave en la región y constituye el principal obstáculo a la nueva expansión colonial de los Estados Unidos en el continente. No por azar el gran coloso suramericano condena sin paliativos a los golpistas y exige el retorno inmediato a la legalidad.

Como no podía ser de otra manera, Obama responde en casa ante las exigencias de los grupos de presión que son los que realmente deciden. Ellos lo han elegido y a ellos se debe. La gran banca, el sistema financiero, el complejo militar industrial (entre los más destacables) pueden admitir cambios retóricos en el discurso oficial y hasta ciertos matices nuevos en la política exterior de los Estados Unidos pero jamás van a consentir que se pongan en riesgo los llamados “intereses nacionales”, menos áun cuando se trata de un pequeño y pobre país de Centroamérica que ha sido siempre una base segura para sus políticas contrainsurgentes en el área.

Pero los costes de esta operación ya son muy altos tanto para los Estados Unidos como para la oligarquía criolla pues aunque han conseguido detener momentaneamente el proceso de cambios en Honduras, el método empleado deteriora gravemente la idea de la democracia representativa como el instrumento idóneo para satisfacer los anhelos populares y las reivindicaciones nacionales por medios pacíficos. Seguramente los estrategas de la derecha dan poco valor a la legitimidad y confían más en la fuerza y en la lealtad de los militares. De hecho, siempre consiguieron ahogar en sangre los procesos de reforma mediante regímenes de terror que luego desmantelan cuando ya han cumplido su papel, para permitir entonces el regreso a esa democracia formal y en extremo limitada tan típica del continente. Pero el retorno a la democracia política acompañado del modelo económico neoliberal han supuesto un exagerado aumento de la pobreza y el descontento y una crisis profunda del sistema político. Ese vacío lo han llenado nuevas formas de movilización política y social y organizaciones que moviéndose dentro de la misma legalidad vigente derrotan en las urnas a las clases dominantes tradicionales.

Es así como han llegado al gobierno nuevos colectivos, contrarios a los grupos tradicionales de poder y opuestos al dominio insultante de los Estados Unidos. Y Honduras no es ajena a este proceso; Manuel Zelaya, él mismo hijo de esa elite pero con vocación reformadora, decidió modernizar el país y cumplir las promesas electorales, alcanzando entonces un amplio apoyo popular. Era inevitable la respuesta de las minorías afectadas de dentro y fuera del país. Este es el transfondo real de los acontecimientos y no la supuesta intención de Zelaya de perpetuarse en el poder, como falsamente propalaron los medios de comunicación. Frente a los golpistas y sus aliados el Frente Nacional contra el Golpe - la Resistencia - mantiene sus tres exigencias fundamentales: regreso sin condiciones de Manuel Zelaya al poder, castigo a los responsables del golpe e inicio de un proceso constituyente que someta a la decisión ciudadana una nueva constitución para Honduras.

El gobierno de facto se sostiene básicamente en el apoyo de las fuerzas armadas. Carentes de toda legitimidad tan solo les queda el recurso de la violencia. Si como ocurrió en Venezuela, una parte decisiva de las tropas se pusiera del lado de la legalidad, Micheletti duraría muy poco en el gobierno; nada sugiere sin embargo que esta sea la vía de solución del problema. Al menos que se sepa.

Mucho se juega en esta batalla. Una victoria popular en el pequeño país centroamericano supondría una derrota de gran trascendencia para la estrategia de la derecha del continente, algo que ni la oligarquía criolla ni la Casa Blanca se pueden permitir. La lucha de desarrolla ahora en las calles con la movilización popular y en la mesa de negociaciones. Si la primera se mantiene y la segunda da un vuelco positivo, sería posible un proceso electoral limpio en el cual el movimiento popular recuperaría el gobierno, dando curso nuevamente al proceso de reformas. Pero si el golpe se consolida necesitará una represión feroz para mantenerse y el camino a levantamientos violentos de la población estaría abierto. Los tambores de guerra en la región dejarían de ser meras conjeturas.


Juan Diego García
http://www.argenpress.info/2009/10/la-batalla-de-honduras.html

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martes, 13 de octubre de 2009

12 de octubre de muerte; 12 de octubre de vida

Héctor Endara Hill

Todavía la ideología dominante domina la historia y la mente de muchas personas que siguen creyendo y contando el cuento de que el 12 de octubre se conmemora el “descubrimiento de América”, el “día de la raza”, el “encuentro entre culturas” y muchas otras estupideces que siguen tratando de ocultar el verdadero significado del codicioso y sangriento proceso de conquista y colonización. Ocultar la verdad y poner en alto la mentira ha sido la labor de la historia oficial; de los que dominan, explotan, saquean y mienten. Escriben e inventan para seguir dominando, saqueando y matando.

“Aquella violenta marea de codicia, horror y bravura no se abatió sobre estas comarcas sino al precio del genocidio nativo: las investigaciones recientes major fundadas atribuyen al México precolombino una población que oscila entre los veinticinco y treinta millones, y se estima que había una cantidad semejante de indios en la región andina; América Central y las Antillas contaban entre diez y trece millones de habitantes. Los indios de las Américas sumaban no menos de setenta millones, y quizás más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte; un siglo y medio después se habían reducido, en total, a sólo tres millones y medio.” Eduardo Galeano (Las Venas Abiertas de America Latina)

La presencia de representantes diferentes pueblos indígenas en la ciudad capital panameña y en las capitales de muchas ciudades de América Latina, exponiendo sus históricos reclamos, muestra la otra cara de la historia. La historia de los que, a pesar de las matanzas, marginaciones, saqueo, racismo y discriminación, resisten y luchan por la defensa de la vida contenida en sus pueblos y en la Madre Tierra.

Las demandas planteadas por los pueblos indígenas en Panamá constituyen una inmensa deuda social y ecológica que no podemos soslayar sin convertirnos en cómplices de los crímenes que se están cometiendo en nombre de un estúpido progreso y un falso desarrollo que está poniendo en peligro la vida de todos los seres humanos y de los ecosistemas, sin los cuales, no somos nada.

Espanto causa la frialdad con la que han venido actuando distintos gobiernos y demasiados burócratas corruptos. Las concesiones mineras y de represas en territorios comarcales y campesinos están hinchadas de ilegalidades y exabruptos jurídicos, superados sólo por la enorme codicia en los que han sido incubados.

La lucha indígena y campesina ha salido a la defensa de la vida de los ríos, montañas, árboles, plantas, aguas y animales. Nada somos los seres humanos sin la naturaleza. Los que apuestan por minas y represas, por la misma muerte apuestan; incluyendo la muerte de ellos y sus hijos. Con los indígenas y campesinos, con sus luchas y con sus métodos impregnados de humildad y respeto por la Madre Tierra , apostamos por la vida de todos los seres humanos y su indisoluble relación con la naturaleza.


Héctor Endara Hill
Colectivo Panamá Profundo
hector@panamaprofundo.org

12.10.2009
http://www.panamaprofundo.org/boletin/palabra/12-de-octubre-de-muerte.htm

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sábado, 30 de mayo de 2009

¿Quién la escuchará la voz de las víctimas?

Leonardo Boff

Los 192 jefes de estado o de gobierno deben reunirse el 1, 2 y 3 de junio en Nueva York convocados por la ONU para discutir la crisis económico-financiera y sus impactos sobre los diferentes países, especialmente sobre los países pobres. Para prepararla, el Presidente de la Asamblea Miguel d’Escoto Brockmann, ex-canciller de Nicaragua, ha creado una Comisión para la Reforma del Sistema Financiero y Monetario Internacional constituida por 20 celebridades de la economía y de la política bajo la coordinación del premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz.

Los resultados ya han sido entregados y sus principales contenidos se conocen más o menos. Como marco teórico, ético y humanístico que debe inspirar las nuevas medidas concretas se sugiere una Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad y de la Tierra, tarea difícil de realizar por falta de tradición jurídica y social en esta área. Luego se recomienda la creación de un Consejo Mundial de Coordinación Económica, paralelo al Consejo de Seguridad, desdoblado en dos autoridades mundiales, una que cuide de la regulación financiera y la otra de la competencia en la economía. Se sugiere una reforma de las instituciones de Bretton Woods (FMI y Banco Mundial) y una regionalización de las instituciones financieras que apoyan los procesos de desarrollo. Se pide también que, una vez al año, los jefes de estado o de gobierno de todo el mundo se encuentren para discutir el estado de la Tierra y de la Humanidad, y tomar medidas colectivas.

El gran temor es que esta reunión mundial sea desvirtuada por las presiones de los principales miembros del G-20, si envían solamente representantes diplomáticos o ministros. Por detrás de estas presiones están dos maneras diferentes de enfrentarse a la crisis actual.

Una es la del G-20 que se reunió en Londres en abril. Fundamentalmente se propone salvar el sistema económico-financiero imperante para que, en el fondo, todo funcione como antes, con ciertos controles pero con niveles razonables de crecimiento, sacrificando incluso el equilibrio de la Tierra, y perpetuando el escandaloso foso entre ricos y pobres. El propósito es el mismo: cómo ganar más con el mínimo de inversión, compitiendo en el mercado y considerando el estrés de la naturaleza y la pobreza como externalidades.

La otra es la de los grupos altermundistas, presentes en todos los estratos sociales del mundo y, en parte, asumida por la Comisión de la ONU. Se trata de situar la crisis económica en el conjunto de las demás crisis: la energética, la alimentaria, la del calentamiento global, la de la insostenibilidad del planeta (superamos en un 40% la capacidad de reposición de los recursos naturales) y la social y humanitaria (casi mil millones de personas por debajo del umbral de la pobreza). Más que salvar el sistema se trata de salvar la humanidad, la vida amenazada y el planeta en estado caótico. El propósito es cómo garantizar el buen vivir en armonía con los otros y con la naturaleza, produciendo conforme sus ciclos, con equidad social y con solidaridad generacional.

Siendo el problema planetario, las soluciones deben ser también planetarias. El único organismo planetario que existe es la ONU y es ella quien debería coordinar los esfuerzos colectivos para hacer frente a la crisis, no el G-20. Éste no ha sido delegado para representar a los otros 172 países, víctimas de la crisis global, cuyas voces no son escuchadas.

Las crisis no surgen en vano. Emergen de aquella Energía de fondo, cargada de propósito, que dirige el universo, la Tierra y a cada uno de nosotros, y que está exigiendo un nuevo estadio de civilización, capaz de diseñar otro futuro distinto de esperanza. Ante esta gravísima situación se notan dos limitaciones:

La primera es de los economistas que, por oficio, tratan de economía pero poseen pocos conocimientos de ecología; por eso, como se ve por todas partes, no incluyen la naturaleza en sus consideraciones, como si la Tierra fuese inagotable y estuviese en orden, cosa que no es así.

La segunda es la de los jefes de estado: después de siglos de racionalismo y de materialismo han quedado embotados. No perciben los mensajes que el universo y la Tierra, como superorganismo vivo, les están enviando en el sentido de una transformación. Por su falta de escucha, sucede lo que decía Gramsci: «lo viejo se resiste a morir y lo nuevo no consigue nacer». Perdemos así la oportunidad, una de las últimas, de un nuevo comienzo. Y nos atascamos en nuestras propias crisis.


Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=331

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domingo, 17 de mayo de 2009

Crisis y Cultura

Tito Alvarado

A fines del año 2008 se ha hecho visible un proceso que venía de antes, el quiebre, que puede ser definitivo, del sistema. Cuando son ellos los que pierden se le llama crisis, pero cuando son millones los pobres aumentando en número y en pobreza, esas cifras de seres humanos en la constante frustración y única preocupación de pasar el día, no cuentan. Esta crisis se prolongará por todo el año 2009 y nadie nos puede decir que no seguirá creciendo en el 2010. Las cifras en contra y sus nefastas consecuencias irán aumentando con los sacrificios y dramas que ello significa para varios miles de millones de seres humanos y también para la naturaleza en todo el planeta.

En este periodo, entre muchas malas noticias, tendremos tres constantes:

una, la política de políticos fuera de la realidad con soluciones de parche en sus intentos desesperados por mantener el control y los privilegios. Surgirán otras visiones aportando soluciones de fondo, nada indica que vayan a ser escuchadas o que tengan la audacia de encontrar la fórmula que permita sumar caudales de cambio;

dos, la efervescencia social, desde los esfuerzos individuales por sobrevivir hasta la lucha organizada en pequeños grupos o en grandes frentes. Los primeros recurrirán a vender todo lo que les sea posible vender, incluido su propio cuerpo, o trabajar en oficios “inusuales”, por decir algo que se aproxime, y hasta trabajar por lo justo para sobrevivir. Se perderán los sueños y la vergüenza. Los que vean en la organización entre iguales su tabla de salvación, deberán recurrir a la imaginación y a la presión para no retroceder en dignidad y mantener la esperanza y la solidaridad: ollas comunes, manifestaciones y protestas. Si lograran avanzar y convertirse en una fuerza que amenace el sistema, el poder echará mano a sus aparatos armados para acallarlos;

tres, la violencia, un factor de desquilibrio que estará presente en todas sus formas, grados y niveles sociales. Quizá la principal sea la delincuencia común expresada en robos menores, asaltos, secuestros y muertes por unos pocos pesos, pero también estará presente el asesinato de familias completas, luego el suicidio del asesino y la policía reprimiendo a quienes manifiestan su descontento. En menos medida podrá darse que exista un incremento de las bandas, los paramilitares y hasta la posibilidad de rebeliones armadas.

Hasta la fecha, mucho del drama actual, es el producto de decisiones nefastas tomadas en oficinas y aceptadas por el fatalismo de que cada uno se siente casi nada ante el poder de quienes deciden. Esto ha cambiado y seguirá cambiando. La crisis del sistema se produce por una serie de diversos factores acumulados, hasta que el sistema financiero, económico y de dominio llega a un callejón sin salida, sumado a los otros callejones sin salida que son los cambios climáticos, la crisis alimentaria y la crisis energética, producirá un cambio en la cultura. La crisis desterrará muchos falsos valores, que han sido los cimientos del sistema.

Toda crisis es un momento de quiebre en que conviven las señales de muerte de lo viejo y las señales incipientes de lo nuevo, sin que necesariamente signifique que de toda crisis surge algo completamente nuevo, pues los seres humanos en su lucha y unidad, su necesidad del otro y a la vez rechazo, actúan por intereses: unos para no perderlos, otros para obtenerlos. De esta lucha y unidad de contrarios que se necesitan a veces surge la ilusión de que avanzamos, que algo profundo ha cambiado para que luego todo vuelva a lo mismo en escala superior. Salvo que en esta crisis hay factores nuevos, y por lo mismo, posibilidades de que todo caiga y que de esos escombros se levante algo radicalmente distinto. En realidad lo de hoy es una crisis de civilización, un dilema en que o asumimos el cambio y salvamos la vida en el planeta o el no cambio terminará matándonos a todos.

Reafirmando la idea anterior puedo decir que esta crisis nos habla con estruendo del derrumbe de lo que se tenía por seguro, con desesperación de lo no funciona, pero no acaba de morir, de lo que podría venir, pero no acaba de nacer. En tiempos de crisis conviven dos visiones fundamentales: una que se esfuerza por salvar lo que está en crisis y otra que propicia una ruptura total, el comienzo de algo nuevo. Por lo tanto veamos a toda crisis como una oportunidad de avanzar hacia nuevas fronteras, una oportunidad para implementar cambios.

La crisis, en tanto quiebre y apertura, redimensiona los espacios públicos y privados. Cada ser humano se verá confrontado a su esencia y está se manifestará de acuerdo a las leyes internas que mueven su ser. Su interacción con otros en los mismos apuros dará como resultado una situación que podemos denominar: crisis cultural.

Entiendo que hay una ley universal que mueve a los seres humanos: la ley del menor esfuerzo, como también existe una fatalidad que me atrevo a llamar de efecto retardado; tenemos en la cabeza imágenes de las diversas realidades generadas en un ayer y en base a ellas respondemos a las situaciones presentadas en un hoy, por lo tanto algunas respuestas aparecen desfasadas en el tiempo. Cambia la realidad mucho más rápido que nuestra capacidad de responder ante lo nuevo.

Para hablar de crisis basta ver las cifras de cientos de miles de personas que pierden sus empleos y los estragos que esta situación produce. Otros querrán que veamos las grandes compañías declarando la bancarrota y/o cerrando definitivamente. Yo no me ocuparé de ellas, pues éstas han estado siempre en guerra unas contra otras, en guerra contra sus trabajadores, en guerra por los mercados, que pierdan ahora unas cuantas no me dice otra cosa que no sea una aceleración del descalabro que a diario crean. Ahora les toca a algunas más, eso es todo. En eso no hay drama, el drama es la gente que pierde su modo de vida, su esperanza y se queda con la única certeza de que ya no tiene futuro.

La cultura como palabra acepta muchos significados, por ello es imprescindible que nosotros fijemos cual significado le damos y facilitar con ello el entendimiento. Cultura es la acumulación y lucha de valores morales, ideas, representaciones y resultados materiales de un conjunto humano determinado, en un espacio y un tiempo determinados.

En tiempos de crisis la cultura toda está en crisis, pues los valores morales, las ideas, las representaciones, los resultados materiales han perdido su base de sustentación. Salvo que primero ocurren los hechos, luego, como en cámara lenta, los seres humanos procesamos internamente, para luego exteriorizar los hechos que produjeron la crisis y los hechos que la crisis produce. Se da un tiempo en que cada cual sigue estando en el tiempo que ya no existe mientras la descomposición avanza. En este espacio tiempo vital, es cuando algunas mentes ven más lejos y nos entregan sus luces, poco importa que no todos tengamos las capacidades para escucharlos. Es también en este tiempo que quienes nos ocupamos de hacer un trabajo cultural nos enfrentamos al dilema: sucumbir a la desesperación, al juego fácil de entretener o asumir el desafío de ser crítica mortal, de señalar un camino haciéndolo florecer en las mentes, de proyectar los mejores valores humanos, que siempre están más allá de toda religión o de todo pequeño interés político. Es en este periodo en que podemos dar saltos de calidad en nuestro trabajo afirmándonos en la realidad para apoyar la conciencia humana, para alentar la sobreviviencia, para proyectarnos como humanidad toda.

Tres asaltos a la realidad

Hemos definido el sentido que le damos a la palabra cultura, definición que puede ser compartida, discutida o hasta negada, sin embargo eso no quita que aquí reafirme esa definición para aplicarla a la comprensión de lo que es el momento actual y lo que la crisis significa para el trabajo cultural.

En tiempos normales hay una cultura general, al interior de la cual sobreviven y luchan varias subculturas. En tiempos de crisis hay dos culturas en lucha: la que está en crisis y la que se anuncia más las otras subculturas que también tienen el mismo dilema, pero en forma ampliada. Todas ellas conforman una sola.

Por razones de espacio hablaremos de la cultura dominante, desde tres asaltos:

Primer asalto: crisis en la cultura

En estos momentos, a nueve años del inicio del tercer milenio, la crisis financiera afecta los super bancos y la bolsa, esto produce una crisis en la economía que afecta las grandes compañías y esta se refleja en el estado, la comuna, la familia y las personas. Lo primero que se pierde es la confianza, luego vienen los estragos de la pérdida de empleos y la paulatina alteración de la “normalidad”. Las condiciones para la crisis venían creándose lentamente desde mucho antes en una forma imperceptible. Es el mismo sistema el que crea los monstruos de su propia destrucción. Para existir, el estado de cosas en que unos pocos imponen reglas en su propio beneficio, necesita de la ilusión.

Son varios cientos de millones los seres humanos que no saben leer, son varios miles de millones los que sabiendo leer, no leen. Somos varios millones de escritores intentando acaparar un público sin un plan coordinado para impulsar la lectura. Somos una especie en vías de extinción. Nosotros intentamos poner ideas en circulación, abrir puertas a diversas posibilidades, ampliar el horizonte de expectativas, mostrar distintas realidades. El sistema, por medio de sus aparatos de dominación ideológica, proyecta una justificación de cada uno de sus actos dando “moralidad y aceptabilidad” a lo inmoral desde el punto de vista de las necesidades y potencialidades de la sociedad humana. Es inmoral el hambre, la desnutrición, la falta de educación, la indigencia, la pobreza, la explotación irracional de los recursos del planeta, la extinción de especies, la contaminación ambiental, pero mucho más inmoral e irritante es la desmesurada riqueza en manos de unos pocos mientras los muchos viven en condiciones infrahumanas.

Esto señala una crisis en la acumulación y lucha de valores morales, ideas, representaciones y resultados materiales de un conjunto humano determinado en un espacio y un tiempo determinados, es decir una crisis en la cultura, y se expresa de muchas formas, una de ellas es el elitismo, el escapismo, la puesta en marcha de mafias, la masificación de la chabacanería, etc. La mayor crisis de la cultura es que los seres humanos ya no pueden vivir como vivían, pero no asumen la audacia del cambio.

Segundo asalto, cultura de la crisis

La crisis de la cultura crea una cultura de la crisis, una forma en que cada uno de nosotros se enfrenta a la mortificante realidad. Por mucho que esta no nos afecte en la misma medida que a quien tenía un trabajo y hoy no lo tiene ni tiene esperanza de tenerlo a corto plazo. Analizar como funcionan las respuestas es imposible sin que vayamos a lo más general. Puede haber tantas respuestas como individuos, pero invariablemente hay dos caminos en la interacción de los seres humanos en sociedad: o se encierran en un progresivo aislamiento, autosensura, mutismo, evasión, locura, etc.; o se abren a respuestas colectivas, movilizaciones, protestas, sindicatos, grupos de presión, etc. Estas respuestas generales podemos ponerlas bajo la lupa de cuatro constantes;

a) la sobrevivencia

En tiempos “normales” los estragos del sistema están ahí, ya sea en estado latente o en resultados palpables, como también están presentes los mecanismos ideológicos que nos empañan la visión o vuelven invisible lo obvio. En esos tiempos hay espacio para soñar, pero no hay los apremios de hacer posible esos sueños, la ideología nos dice que todos los sueños pueden ser, pero no hay apuro. En estos tiempos de crisis hay una necesidad imperiosa de soñar, en el entendido de que el sueño es vislumbrar aquello que está más allá y que nos alienta en la vida, pero no hay tiempo para hacerlo realidad. La lucha por la sobrevivencia abarca todo nuestro espectro de preocupaciones. De vivir con una meta, un horizonte para un mañana, pasamos a vivir el momento sin otras preocupaciones que resolver las urgencias de sobrevivir.

Sobrevivir es la corrupción de la vida, es la menos vida, que nos deshumaniza y destruye la capacidad de vernos en otra realidad. Esta deshumanización destruye nuestras capacidades de respuesta y nos adentra en los torbellinos de vivir al día ocupados de nosotros mismos;

b) la evasión

Ante la realidad que ha cambiado tan abruptamente y tan en contra, cada ser humano tiene mecanismos que le permiten remontar las aguas torrentosas, en unos puede ser la evasión, en otros, los menos, la creación. Todos necesitamos un momento de alejamiento, de soledad, de ensimismamiento, de disfrute de aquello que nos eleva en la ensoñación, de instantes sin preocupaciones. La diferencia está en que para cada uno, estas necesidades de descanso y carga espiritual son distintas, absolutamente individuales y dependen en mucho de lo que cada cual ya tiene en su interior. Quien tiene menos vida interior tiene menos mecanismos de defensa para enfrentar con integridad la crisis y en general será presa fácil de quienes convertirán estas necesidades en negocio: el esparcimiento sin contenido, la banalidad como un valor, el ocultamiento de la realidad, la cosificación del cuerpo humano, la drogadicción, el alcoholismo, el juego y otros “escapes”;

c) el imaginario

La realidad a diario nos muestra su superioridad en relación a la ficción. El imaginario, en su proyección interna, en su manifestación personal; en su proyección social, en su manifestación abierta hacia lo público, depende de la realidad. La realidad es tanto lo que hay en un momento dado como la suma de lo que hubo y sobre todo lo que cada cual percibe como realidad. La realidad es también el hecho de que alguien la asuma como tal. Por lo mismo pueden convivir en un tiempo y espacio dado múltiples realidades no asumidas y realidades asumidas que no son tal. Por otra parte tomamos como realidad imágenes que vemos ya sea de presencia propia o por medio de informantes, que no muestran todo, que manipulan, que dosifican lo real de acuerdo a necesidades e intereses externos. Este cuadro de realidades parcialmente vistas, parcialmente asumidas, parcialmente creídas, parcialmente negadas son nuestra realidad y es tan aplastante, tan invasiva, tan superior a la pequeñez de cada uno, que es asumida como superior a la imaginación.

Un estudio más profundo nos dirá que la superioridad de la realidad es menos cierto de lo que parece, en parte depende de una incapacidad humana: no podemos describir algo que no hayamos visto. Este detalle de fuerza mayor nos deja en la imposibilidad de que nuestro imaginario sea superior a la realidad, pues cuanto imaginemos o asumimos como ficción será siempre una suma de pequeñas piezas de la realidad, hábilmente unidas para que parezcan como más allá de las realidades que la generaron.

En una crisis la deshumanización se amplifica. La realidad se torna mucho más invasiva hasta hacerse insoportable. En parte se pierde la capacidad de sorprenderse. En la medida de que ya no distinguimos claramente lo real, el imaginario se atrofia. El accionar deshumanizado de los seres humanos, produce una mayor deshumanización y desnaturaliza completamente al ser humano, incluidos los espacios para imaginar algo distinto y las capacidades para ponerlo en práctica;

d) la proyección

Solamente los locos, entre los que podemos distinguir a políticos audaces, aves raras cuya existencia a diario se pone en duda; a creadores fuera de serie, que no siempre son los que más venden o los más populares o bien considerados por la crítica; a personas justas, solidarias, de alma pura, pueden ver hacia adelante y mencionar lo que nadie se ateve a decir pues se lo impiden los convencionalismos. Estos locos no son los que podemos encontrar en los centros de “salud mental” o a la cabeza de grandes empresas, bancos, partidos políticos o estados. Hablo de quienes proyectan lo que viene, lo que puede ser, sin pedirnos nada a cambio ni mucho menos aplastarnos con sus decisiones. Son los adelantados que nadie escucha hasta que el mercado los hace vendibles o las terribles urgencias y necesidades humanas los imponen con sus soluciones.

Se da la paradoja de que la proyección, la capacidad de ver y presentar alternativas hacia otras posibilidades, hacia otras soluciones, hacia otras realidades, siendo lo más necesario, se hace un bien escaso y cuando aparece nadie le presta la debida atención, pues estamos ocupados en salvar lo poco que nos queda.

En este espacio tiempo en que todo, absolutamente todo, está en duda, no son los políticos, los banqueros, los “hombres de negocio”, los guías espirituales ni los técnicos ni los burócratas quienes nos sacarán del marasmo. Miles de seres humanos haciendo política en sus urgencias, intentado cambiar su destino y los creadores mostrando lo que está más allá de la realidad serán los encargados de apoyar este despertar. La proyección es un camino de liberación y una labor cultural titánica imprescindible.

Tercer asalto, la cultura en la crisis

Ya hemos visto que en una crisis es la cultura la llamada a jugar un papel más allá del ego o de las leyes del mercado. Para que ese rol le sea posible ha de hacerse un trabajo cultural que a la vez sea crítica mortal y proyecte un mundo distinto, alcanzable poniendo en tensión las capacidades humanas para romper el miedo atávico hacia lo desconocido. Estamos hablando de un trabajo cultural que libere y posibilite la participación de todos en su propio destino.

Toda crisis es un momento de tensión en donde o se amplifica más de lo mismo o se cambia de raíz lo probado y podrido. Estamos hablando de una cultura de, y para el cambio. Entendemos que este momento es una oportunidad irrepetible, nos encontramos en la cuerda floja de: o cambiamos la vida y avanzamos o nos cambia la vida y retrocedemos hacia el primitivismo e incluso hacia la desaparición de la civilización humana. En el universo conocido, tanto micro, como macro universal, no existe nada, absolutamente nada al margen del movimiento. Esta verdad que debiera ser la primera verdad a aceptar por todos, no lo es pues una gran mayoría percibe como lo mismo el hecho de moverse y el de avanzar. Moverse no es avanzar, aunque para avanzar hay que moverse. Avanzar no siempre es, en lo inmediato, hacia un estadio superior y sin embargo todo movimiento es una superación.

Estas leyes que más tienen que ver con la física que con la filosofía poco nos dicen a quienes trabajamos en lo cultural. Nuestros límites son conocidos: un breve periodo de productividad, un estrecho campo de acción, unos escasos medios para la difusión nos impiden vernos en la continuidad, proyectarnos en lo que está por venir. Son las limitantes contra las cuales debemos batallar para superar la cultura de la crisis y estabilizarnos en una cultura de seres humanos que tenga como meta la humanización de la naturaleza, la naturalización de la humanidad.

Pasado, presente y futuro

Toda cultura resume aportes anteriores, la suma en el tiempo del accionar de muchos que nos dan como resultado un ahora, un presente, ese periodo infinitesimal que vivimos ya y se nos acumula en la memoria, esa tenue línea entre lo que fue y lo que será.

El futuro, que en mucho depende de ese pasado y este presente, es continuidad y salto, proyección de utopías, espacio hecho posible con los actos que sumamos cada día, también es el fatalismo del menor esfuerzo, del dejar a otros hacer lo suyo o que las soluciones nos caigan del cielo. Las respuestas de hoy tienen mucho de la cultura a la cual pertenecemos y lo que en el marco de esa cultura entendemos como lo realizable en este momento, que en muchos casos es una simple justificación para continuar en lo mismo.

Nada de lo que ocurrió ayer deja de tener incidencia en el hoy, nada de lo que ocurre hoy deja incólume el mañana. El detalle es que los hechos, primero ocurren, luego viene alguien y nos relata lo ocurrido. Quienes los hacemos posibles somos todos, quienes los relatan son unos pocos y estos los acomodan a los parámetros de la ideología dominante. En este trasvasije mucho se pierde y gran parte de lo que se recupera se distorsiona, esto que se pierde y esto que se distorciona incide en que proyectemos hacia adelante un mundo sin continuidad, un mundo que va de tumbo en tumbo, desechando valores, costumbres, tradiciones. Está pérdida nos dificulta el trabajo a quienes estamos en el quehacer cultural. Se pierden puentes de comunicación entre generaciones, se pierden puntos de contacto entre culturas, se pierde sentido y se termina creyendo que todo ocurre sin conexión, vemos el mundo como si este fuera un acumular de fotos dispersas en tiempo y espacio.

Lo ineludible en cuatro cuadros

En cada instante estamos enfrentados a lo ineludible: la vida, la muerte, el amor, el odio. En una crisis estos ineludibles adquieren una dimensión distinta, como desdibujados en la bruma de los problemas o en el peor de los casos se inclinan peligrosamente hacia el fin de lo hermoso, hacia la menos luz, hacia las terribles consecuencias del salvaje egoísmo.

La vida

Por tal entendemos lo que se mueve con energía propia y ésta la encontramos en millones de formas. Una característica de la crisis actual es que la vida está amenazada. Los cambios climáticos son el producto de la irracionalidad humana, que agota los recursos sin prever para las generaciones futuras. La amenaza de extinción de miles de especies se agrava por la aceleración de los cambios climáticos.

La muerte

Es una etapa en los procesos naturales. En todo ser vivo tenemos como punto final una muerte y con esta se inicia un proceso que genera nueva vida en otros muchas formas, hasta la recomposición total de lo esencial contenido, materialmente hablando, en esa vida que ha llegado a su punto de muerte.

Lo terrible es que los seres “racionales”, los que podemos observar, conocer y admirarnos de lo hermoso que es vivir, somos los culpables de la mayor amenaza contra la vida de toda la historia natural. Ya no se trata de la continuación de un proceso como parte de lo que entendemos por vida, la acción humana ha roto el equilibrio del medio ambiente en el que se han desarrollado múltiples formas de vida, en dependencia y reciprocidad de unas con otras, la extinción de unas acelera la extinción de otras. Hay conciencia de lo terrible que se avecina, pero no hay acciones al nivel de la envergadura del problema. El resultado será desastroso para la economía y no está descartado que lo sea para la sociedad humana y para la vida misma.

El amor

Es más que la unión de dos cuerpos en un acto, es la constante de energía positiva que posibilita la continuidad de las especies. Sin oxígeno e hidrógeno en sus formas puras y en sus formas de unidad y carga positiva, es decir: sin aire y sin agua, no hay vida. Sin amor la vida no tiene ningún sentido.

Dice una canción de Violeta Parra que “al malo sólo el cariño lo vuelve puro y sincero”, es una verdad que no siempre logra imponerse. La sociedad humana tiene perversiones legales, velos ideológicos que justifican lo moralmente injustificable, que permiten a unos detentar y usufructuar del poder, a otros aceptarlo como un mal necesario y a los más les permite mirar para otro lado como si nada malo estuviera ocurriendo ante sus ojos.

Perversiones y velos ideológicos que nos condicionan a la no expresión del cariño y a estar en permanente disposición contra nuestros semejantes. Pese a esos condicionamientos y contra esas perversiones y autoengaños es que debemos imponernos, desde el trabajo cultural, la vía de salvación por y hacia el amor, en sus expresiones sociales de convivencia fraterna y desarrollo de todo el potencial de crecimiento humano. Los esotéricos le llaman a esto energía crística, nosotros podemos llamarla energía pura.

El odio

Es la fuerza que nos adelanta el momento final, es también el resultado del miedo a lo desconocido. Odiamos por miedo a perder la seguridad de lo que tenemos, odiamos por haberlo perdido, odiamos por defender algo que creemos nos pertenece. El odio ha sido la característica mayor de la especie humana, ahí está la historia llena de los actos de odio cubriendo los espacios públicos, y estos, con ser terribles, no logran despertar un rechazo que los deseche como práctica humana.

Cuanto hemos logrado como civilización ha sido posible sobre lo que han dejado y permitido las violentas manifestaciones de odio, en sus formas de asesinatos, reyertas, golpes de estado, invasiones, guerras, opresiones, violaciones, esclavitud, etc. y otras muchas no tan violentas, pero igualmente funestas. Imaginemos cuánto más hubíeramos podido lograr si todos nuestros actos estuvieran guiados por amor.

Diez piezas para rearmar el rompecabezas del trabajo cultural

Uno, hacia o desde o mejor hacia y desde

Independiente de los méritos, el reconocimiento y el nivel alcanzado por los artistas y su arte, una gran mayoría trabaja desde un pedestal y entrega su aporte hacia un público del que sabe poco, casi nada. La ideología dominante les ha encasillado en una forma de hacer cultura que siempre es de un yo creador, semi dios, hacia una masa receptora. Otros, los menos, proponen, y muchas veces lo logran, hacer su trabajo desde una masa con rostro generalizado. Pagan el precio de ser ignorados por los aparatos del sistema. En este empeño de hacer su trabajo desde receptores con rostro genérico se desdibujan y no avanzan en que este quehacer deje huellas profundas y marque rumbos.

Es hora de intentar la audacia de realizar un trabajo cultural sin las trampas del sistema y en una continua retroalimentación hacia y desde públicos definidos, incorporándolos a la labor de creación.

Dos, espectadores o actores o mejor simplemente actores

Cada día, vemos, vivimos y sufrimos los efectos de decisiones tomadas desde las fuentes del poder, al amparo de sus leyes y sus gobiernos. Nosotros, el pueblo, somos la contuidad de esas decisiones en cifras: consumidores, contribuyentes, electores y otras muchas definiciones que caben todas en la categoría de espectadores, entes pasivos ante al drama de nuestra propia vida, sin otro poder que la capacidad de sobre vivir. Todo es espectáculo, nos movemos alrededor de un gran escenario, donde ocurren las cosas y nosotros siempre estamos en la sala de espectadores. La solución normal en tiempos normales sería pasar a ser actores.

La caída del modelo, lo que vemos y continuaremos viendo nos impone el único camino: simplemente ser actores. Esto, dicho más como una categoría política, pues políticos son todos nuestros actos sociales o que afectan a otros integrantes de la sociedad. En tanto el medio de expresión y desarrollo de nuestro talento es el trabajo cultural somos actores, lo que se requiere hoy es que lo sean todos los seres humanos y que esta transformación se exprese en un accionar más cultural que político.

Tres, ego sobredimensionado o fuerza pura

El arte es representación, comunicación e intento de comunión. El artista busca producir un impacto, una conmoción en quien recibe su arte. Hasta aquí todo iría bien sino fuera por que en un sistema de libre mercado impera la lógica del libre mercado. Las obras y los artistas no escapan a esta lógica, que a la larga deshumaniza el arte y lo vuelve simple mercancía, Esta misma lógica sobredimensiona al artista elevando su ego y asignándole el papel de aval del sistema.

El verdadero arte trasciende su tiempo, pues logra expresar humanidad que trasciende el tiempo y los valores negativos en los que se basa el sistema.

A este verdadero arte se llega intentado expresarse con fuerza pura. Partir de un yo para llegar a un otro yo que nos trasciende. Partir de un yo fuera de las reglas del brillo individual para expresar los otros yo que sufren, que viven y mueren buscando un espacio de felicidad bajo el sol. Es la vida misma que clama hoy por un verdadero arte, expresión de la fuerza pura que anima a los verdaderos artistas.

Cuatro, burocratización o democratización de la cultura

Los países “desarrollados” miden la cultura con recursos en funcionarios, en bibliotecas, en salas de espectáculos, etc. Todo está regulado y previsto, se cuenta con los edificios, las oficinas y las personas para asegurar la administración de algo que se administra con leyes de mercado. En los países emergentes los recursos son menores y el quehacer cultural queda en manos los propios artistas, pero sin ninguna facilidad para el desarrollo de lo suyo. En los países que están más abajo en la escala de recursos disponibles, todo está por hacerse.

Sin embargo la existencia de recursos no indica que allí se produzcan más obras, sino que estas son más conocidas. La producción de obras artísticas no depende de los funcionarios ni de las salas de cultura ni de los computadores ni de las facilidades que se le dé al artista, depende de quienes estamos en el trabajo.

En España las bibliotecas públicas no aceptan un libro de regalo, son los funcionarios los que deciden qué se compra. En suecia lo aceptan y luego envían el cheque por correo. En Canadá, depende de cada provincia, en todas lo aceptan, en unas dan las gracias en forma verbal, en otras envían una carta, en las menos envían una carta dando las gracias y el respectivo cheque. Sin embargo lo que caracteriza todos estos ejemplos es que existen funcionarios, no son creadores, casi nunca son creativos y siempre están para seguir un padrón de conducta que no tiene mucho que ver con una disposición de facilitar el acercamiento entre el creador y un público. De todas maneras hay una concepción de obras culturales más de museo que atesora cosas inertes, que de centro para mostrar los latidos de la sociedad.

Se valora en todos estos ejemplos la democracia como algo poco menos que sagrado, salvo que esta palabra con todo su significado acumulado no alcanza a rozar los bordes del trabajo cultural. Si nadie nos conoce seguimos siendo parias o dependiendo de un amigo o de las veleidades de un funcionario. Para ser conocidos debemos estar en el mercado con sus reglas y valores, es decir haciendo cultura para entretener, poco importa cual sea nuestra definición en términos de política partidista.

Distinto sería si democratizáramos la gestión cultural.

Cinco, al fatalismo de chocar con la misma piedra, la habilidad de asumir lo nuevo

Se ha repetido muchas veces que somos los únicos animales capaces de tropezar dos o más veces con la misma piedra. Quizá esta nada envidiable característica tenga mucho que ver con la ley del menor esfuerzo y, en parte, con el fatalismo de creernos el cuento de que nada podemos contra lo establecido.

Esta piedra es móvil, etérea y la podemos encontrar en todas partes, aunque la mayor de las veces se encuentra en nuestras propias habilidades para ver y sortear los peligros, peligros que en periodos de crisis se amplifican y se diversifican. Ya poco importará que estemos frente al mismo problema, pues parecerá otro y sin duda habrá más piedras con las cuales chocar.

El miedo a lo desconocido se vuelve contra nosotros y nos inclina a caminar por senderos ya recorridos. La única forma de no volver a chocar pasa por el desarrollo de nuestras habilidades, que en este caso nos debieran conducir a aceptar lo nuevo sin miedo y asumirnos nosotros en la capacidad de modificar creadoramente el entorno, nuestro accionar y sus resultados.

Seis, el arma de la imaginación

La mente humana continúa siendo un amplio campo en exploración. Sabemos bastante, poco, casi nada en relación a lo que falta por saber de como funciona. La mente es un maravilloso computador mal conocido y peor aprovechado.

Alguna gente, que forma parte del consorcio de los iluminados, cree y pregona que ellos son la solución. No quieren entender que todos somos únicos ni que desde esta unicidad todos tenemos algo que aportar a las soluciones. Pero el asunto no es de individuos, el drama actual es de la supervivencia de la civilización humana. En un punto en que todas las vías comienzan a cerrarse, solamente la imaginación puede aportarnos la o las claves para continuar la vida. Por lo mismo, la imaginación se vuelve un arma imprescindible a ser usada para encontrar soluciones.

Siete, ver la hierba crecer

Cuántas cosas existen, están ahí y no las vemos, cuántos gestos de amor llenan nuestra vida sin que los hayamos apreciado en su justo valor, cuántos momentos de comunión y nosotros sin darnos cuenta, cuántas personas han necesitado nuestra ayuda y nosotros sordos y ciegos a sus necesidades, cuántas situaciones han cambiado ante nuestros ojos y hemos permanecido ciegos.

La hierba crece lentamente, las urgencias nos impiden ver su crecimiento, esto que es una realidad, es a la vez una imagen, para ilustrar el penoso hecho de que por las urgencias no atendemos lo importante. No vemos la hierba crecer, no vemos el instante en que la flor se abre, el instante en que se producen los cambios. Asistimos a la maravilla sin haber sido testigos de como se produjo. Asistimos al cambio sin darnos cuenta que se ha producido.

Nuestra responsabilidad para con nuestro arte, para con nosotros mismos en tanto personas dedicadas a atrapar y expresar la sensibilidad humana es ver la hierba crecer, es captar y mostrar el instante supremo, es mostrar la maravilla de lo nuevo, es deleitar y deleitarnos con lo que está naciendo y es a la vez una responsabilidad de supervivencia de la humanidad toda, el contribuir desde el arte a establecer una cultura de sensibilidad y acción.

Ocho, naturalización de la sociedad humana

Ya sea en un breve análisis o en un estudio profundo del devenir de la sociedad humana en todos los tiempos, encontramos como característica la ausencia de humanidad, extendida esta como valores de convivencia armónica entre todos. La historia siempre la cuentan los vencedores. En ella vemos la crueldad, las guerras innecesarias, los atropellos, las injusticias, el robo presentados como algo normal inevitable y en esta normalidad atrofiada hemos crecido y creído.

A tal punto estas historias son un velo que aún hoy, cuando disponemos de los medios para estar medianamente informados, seguimos prisioneros de la aceptación de un modo de vida en sociedad deshumanizado, un modo de vida que nos mata. Es el dominio de la desnaturalización, alejamiento de la naturaleza y de lo natural al ser humano, ser hermano de todos.

No habrá solución real a la crisis sin la naturalización de la sociedad.

Nueve, humanización de la naturaleza

La larga lucha del ser humano por la libertad, es la larga historia de equívocos al creer que la libertad es hacer lo que dictan nuestros deseos, sin tener en cuenta los factores del medio ambiente que lo impiden ni los factores económicos o físicos.

Lejos estamos aún de conseguir la libertad sino emprendemos la audacia de humanizar la naturaleza, es decir conocer sus leyes de funcionamiento y dominarlas según las necesidades sociales. Recién en esta etapa estaremos más cerca de la libertad, aquella que habla del desarrollo sin restricciones de todas nuestras potencialidades, aquella que habla de nuestro accionar teniendo presente al otro que comparte nuestro espacio y nuestro tiempo, pues mi libertad termina donde comienza la del otro.

Diez, al cambio de las reglas del juego, el juego y el fuego del cambio de las reglas

Toda sociedad para asegurar su continuidad, tiene normas regulatorias de las relaciones sociales que sus miembros establecen entre si e ideas que las justifiquen. Estas pueden estar escritas en forma de leyes o reglamentos o no estar escritas en la forma de códigos de conducta, costumbres, tradiciones. Estas normas a diario se transgreden.

Desde el punto de vista del transgresor, transgredir una norma no es tan grave sino se descubre y prueba su transgresión, a veces es hasta justificable y socialmente aceptable. Que determinadas normas estén establecidas no significa que sean justas o que sean necesarias ni que sea imposible cambiarlas. Su mayor significado es que responden a la ideología de los sectores dominantes al momento de establecerse legalmente o como costumbre.

Toda crisis, por ser un momento de intensa lucha entre ruptura y continuidad, es una oportunidad para el cambio de reglas, reglas que no responden a las necesidades de toda la sociedad. Este momento de cambio en que todo está en duda, en que todos los caminos tienden a cerrarse, en que las amenazas son globales y en muchos casos finales, se impone con desesperación la urgente necesidad de cambiar las reglas de juego, la necesidad de establecer el fuego de discutir unas nuevas reglas, para que lo sean deben responder a las ideas e intereses de la mayoría.

Socialmente hablando, primero es el cambio luego es la ley, primero es la norma de hecho, luego es de derecho. Sin embargo nadie puede asegurar que esto, que es consecuencia, sea una manera de establecer y afianzar lo nuevo. Las necesidades humanas han estado y están ahí, pero las leyes no responden a esas necesidades, pues las ideas dominantes imponen su dominio justificándose como ideas de la mayoría. El ser que es no tiene conciencia de su ser, es la alienación de la cultura.

Cultura de cambio, cultura de ver, analizar y expresar el ser que somos, cultura como una poderosa herramienta liberadora.

Conclusión abierta o preguntas para conversar con la almohada

¿Perdidos en el espacio?

Quizá si, quizá no. Lo que afecta la sociedad hasta sus cimientos, afecta la vida de cada una de las personas que vive en ese espacio tiempo. Las formas en que esos efectos se manifiestan, nos hablan de ante que personas estamos y como estas siguen su marcha.

Según sea como los efectos de la crisis se manifiestan en nosotros, tendremos un espectro de respuestas que van desde los que es más de lo mismo, los que no ven nunca el dolor ajeno, los que crecen en valor, los que se aíslan, los que redoblan la lucha, los que son hoja al viento, los que cambian y se venden, los que adquieren la dignidad de muchos, los que iluminan con sus actos, los que renuncian a la vida. Cada cual tiene sus razones. Todos en mayor o menor medida están perdidos en el espacio, poco importa el tiempo en que andan perdidos. Algunos se reencuentran rápidamente, otros se pierden en forma definitiva, son los menos. En este periodo incierto la única certeza es que hay un quiebre. Nadie puede decir con certeza que vendrá más tarde, aunque todos temamos lo peor.

Este es un momento irrepetible, en el que quienes trabajan desde y hacia la cultura somos los primeros sacrificados y paradojalmente cuando menos recursos, cuando menos público tenemos, cuando más circo pone en circulación el sistema, cuando ya muchos han perdido las esperanzas, somos más necesarios en los deberes de ser luz, proyecto, esperanza, aportar imaginación y sobre todo vernos en la posibilidad irrepetible del cambio, necesario, urgente, importante.

Singular plural

Generalmente hablamos de Cultura a secas, como si su significado fuese compartido por todos, con ello pretendemos ahorrarnos explicaciones y manifestamos el hecho de verla como un todo. La realidad muestra ser diversa, cambiante y por lo tanto multifacético. Aceptar esto debiera permitirnos hablar no de cultura sino de culturas y asumirlas en cohexistencia y lucha, desde una relación simbiótica hasta una callada o estridente lucha de ideas.

El sistema se apoya en la individualidad y lo resalta como un valor que lo acerca al más puro egoísmo. Cada uno de nosotros tiene la magia de ser único, pero esta unicidad no impide que nos reconozcamos en otros que reconocemos como iguales, ya sea por circunstancias, por intereses, por objetivos, por valores, por idioma, por conocimientos, por gustos, etc. Esta semejanza de individualidades forman lo que podemos llamar los intereses colectivos, es aquí donde muchas veces el individuo se pierde, como también se pierde el individuo en la cotidianeidad de los avatares de la vida: el trabajo o su búsqueda, la seguridad, la comida, etc.

En nuestro caso es tremendamente fácil creer que somos mejores que los demás. A diario los mensajes del sistema te dicen que eres alguien si eres conocido, si vendes, si recibes premios, si se habla de ti. También a diario la realidad nos asalta con mensajes de seres humanos en los infiernos del hambre, de la falta de trabajo, de la insalubridad, de las guerras, de la violencia.

Adelantar el mundo que queremos

Cada uno de nuestros actos puede, debe ser un adelanto del mundo que queremos

Aportemos arte en todas sus manifestaciones, para cambiar y salvar la vida. El primer paso es querer.


Tito Alvarado
http://cultural.argenpress.info/2009/04/crisis-y-cultura.html

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