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viernes, 6 de noviembre de 2009

Para quienes vayan a la iglesia esta mañana

Michael Moore (*)
Estados Unidos

Quisiera decirles algunas palabras a aquellos que se asumen cristianos (los musulmanes, judíos, budistas, etc, también pueden leer lo que voy a escribir estoy seguro, de que también ellos podrán aplicarlo a sus propios valores espirituales).

En mi último film hablo por primera vez sobre mis propias creencias en una película. Siempre creí que las preferencias religiosas son profundamente personales y que deben ser mantenidas en la privacidad. Después de todo hemos escuchado demasiado en las tres últimas décadas sobre como uno debería comportarse y debo decir que estoy bastante quemado de piedades y de lugares comunes considerando que somos una nación violenta que invade otros países y nos castiga por tener la audacia de afrontar tiempos difíciles.

Estoy igualmente en contra de cualquier tipo de proselitismo. No pretendo ciertamente que nadie adhiera a mi fe. Como católico, tengo también mucho que decir sobre la Iglesia como institución, pero lo dejaré para otro día (o para otra película).

A todos los tipos perversos de Wall Street y a los corruptos miembros del Congreso a que me refiero en “Capitalismo. Una historia de amor”, les planteo en la película una sola pregunta: “¿Es un pecado el capitalismo?” y sigo preguntando “¿Habría sido Jesús capitalista?, “¿Habría pertenecido a un Fondo buitre? ¿Podemos aprobar un sistema que permite que el 1% más rico pueda financiar su salud mientras que el 95% de la población no puede?.

Estoy inclinado a creer que no es ningún hallazgo creer que el capitalismo se opone a todo lo que Jesús (y Moisés y Mahoma y Buda) predicó. Todas las grandes religiones tienen clara una cosa: es perverso apropiarse de la mayor parte de la torta y dejar a los demás pelearse por el resto. Jesús dijo que a los ricos les será muy difícil entrar en el cielo. Nos enseñó que debemos cuidar a nuestros hermanos y a nuestras hermanas y que la riqueza debe ser compartida. Dijo también que si no le das abrigo a los sin techo y no alimentas al hambriento, te será muy difícil encontrar el código que te permita abrir las puertas celestiales.

Sospecho que para nosotros los usamericanos hay malas noticias Sabemos que ahora tenemos la más alta tasa de desempleo desde 1983. Se cierra un puesto de trabajo cada 7,6 segundos, todos los días 14 mil personas pierden su seguro de salud. Es así como entendemos el “benditos sean los pobres”

Al mismo tiempo los banqueros de Wall Street (“Bendita sea la Riqueza”) acumulan más y más bienes – y se esmeran en pagar cada vez menos impuestos (en el último año el promedio de impuestos de Goldman Sachs fue de apenas un 1%) ¿Hubiera aprobado esto Jesús? Si no ¿porqué dejamos que siga este maldito sistema? No me parece que usted pueda ser al mismo tiempo Capitalista Y Cristiano – porque usted no puede amar el dinero Y amar a su vecino cuando usted le está negando a su vecino la posibilidad de concurrir al médico solo porque usted puede tener algo más que lo esencial. Eso es “inmoral” y usted está cometiendo un pecado cuando obtiene beneficios a expensas de los demás.

Cuando usted esté en la Iglesia esta mañana piense por favor en todo esto. Quiero pedirle que les permita acercarse a sus “mejores ángeles” Y si usted está entre los millones de usamericanos que están luchando semana a semana, sepa que yo he prometido hacer todo lo posible para detener este mal – y espero que usted se una a mí hasta que no haya un solo ser humano que no pueda sentarse a la mesa.

Gracias por escucharme. Estaré en misa dentro de un rato. Le preguntaré al sacerdote si el cree que Jesús habría especulado con hipotecas y sus derivados. Creo que él debe haber sido bueno en matemáticas, sino ¿cómo hubiera podido multiplicar y repartir los panes y los cinco pescados entre 5 mil personas?

O él fue el primer socialista o sus discípulos no fueron eficientes. O ambas cosas.

Suyo
Michael Moore. + (PE)

*Michael Moore es un cineasta documentalista usamericano que denuncia a través de sus filmes la violencia que genera la tenencia de armas (Bowling for Columbine), las falencias de los seguros de salud (Sicko) y desnuda en esta última película (Capitalismo. Una historia de amor) el drama capitalista, siempre en el marco de su propio país.

Traducción Susana Merino

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4112

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jueves, 22 de octubre de 2009

El pan, la rosa y las políticas de Estado

Oscar Taffetani

Un proverbio árabe (sospechoso de no ser ni árabe ni proverbio) dice que el hombre que tiene dos panes debe vender uno para comprar la rosa. Hay allí una expresión del sentido común. Un sentido común bastante avaro. Y egoísta. Y burgués. Ya que ve en la rosa (es decir, en la cultura) un bien suntuario; algo que uno puede permitirse sólo después de tener la panza llena. León Felipe le respondió a esa verdad egoísta del proverbio con una verdad poética, vale decir, con un profundo deseo: “¿Por qué ese panadero -escribió- no le pone una rosa de pan blanco a ese mendigo hambriento en la solapa?”. Entre el pan y la rosa, entonces, un panadero. Es decir, el trabajo humano, embelleciendo y dando sentido a las cosas.

Todo esto formaría parte de una amable conversación si no estuvieran de por medio el hambre real, la pobreza real y el sufrimiento real de nuestros hermanos. Porque cuando hay frío y desabrigo -escribiría Tejada Gómez- el viento no es ninguna canción en las ventanas. Y para un niño en la calle, la niebla (ah, la niebla) es un sapo del aire. Y las manos son dos fardos inútiles. Y el corazón, una mala palabra.

Si algún sentido tiene el contrato social -pensamos- es el poder rescatar al hombre del salvajismo y la barbarie. Si algún sentido tiene el Estado, es el de crear las condiciones para que todos podamos disfrutar a un tiempo, sin proverbios ni excusas, del pan y de la rosa.


Lo que presupone el Presupuesto

"Mientras se negociaba la ley de medios en el Senado -leemos en una nota del diario Crítica- el oficialismo repartió 11.500 millones de pesos en obras públicas que benefician especialmente a cinco provincias, tres de las cuales fueron importantes -Chubut, Tierra del Fuego y Jujuy- para la sanción de la norma que finalmente sancionó la Cámara alta el sábado 10 a la madrugada...”

Sin embargo, los últimos efectos de la repentina asignación y distribución de fondos, no habría que verlos sólo en ese parto -con forceps- de la ley de Medios, sino en un rudo disciplinamiento que le permitirá al Ejecutivo, en los tiempos que vienen, contar con el voto automático de muchos legisladores.

Diputados ya dio media sanción al proyecto de Presupuesto 2010 presentado por el ministro Amado Boudou y es de prever que en el Senado, votos más o votos menos, ocurra lo mismo, con lo cual la asignación y distribución de los recursos de la Nación quedará completamente definida antes de que cambie el balance de fuerzas en el Parlamento. Y si alguna deuda chica -así lo dice el tango- sin querer se les ha olvidado, entonces el Jefe de Gabinete, utilizando sus renovados superpoderes, reasignará los fondos o cambiará de destino las partidas.

Claro que hay algo que esta exitosa táctica del Gobierno no podrá evitar: la responsabilidad por el default y por las crisis de las economías provinciales, será cada vez más su responsabilidad.

¿Es ésa la previsión? ¿Tendremos un Estado bombero, presto a asistir sólo después de que se hayan declarado los incendios, para convertir el derecho en gracia y la coparticipación en dádiva? Si ésa es la previsión -seamos realistas- poco importa qué ley de Presupuesto se vote, y cómo la voten, y quiénes la voten.


Modesta utopía parlamentaria

El economista Rubén Lo Vuolo escribió en su libro Estrategia económica para la Argentina que “la actual situación del mercado laboral, distribución de ingresos y pobreza, vuelve recomendable cambiar dicha tradición (política de sostenimiento de ingresos vinculada con el empleo) y avanzar hacia un sistema institucional que se constituya como una red de sostenimiento de ingresos de las personas, que sea lo más incondicionada posible”.

Con ese fundamento fueron elaborados, a partir de la década pasada, distintos proyectos de Asignación universal por hijo, luego llevados a las cámaras por los legisladores del ARI, la Coalición Cívica y el Proyecto Sur, entre otros. Con ese fundamento, los Chicos del Pueblo y la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) impulsaron las marchas, las campañas y otras iniciativas orientadas a instalar en la conciencia y en el imaginario social la idea de que sólo una lucha frontal, que deponga intereses sectoriales, podrá detener el cotidiano y atroz crimen del hambre.

La creación de nuevas fuentes de trabajo y la generación de empleo genuino -se sabe- contribuyen en el mediano y largo plazo a revertir los índices de pobreza. Pero hay una prioridad acuciante, que es el hambre. Sin parar la masacre del hambre, no habrá mediano ni largo plazo para ninguna clase de proyecto. Sencillamente, no habrá futuro.

La Asignación Universal por hijo (también llamado Ingreso Ciudadano para la Niñez), propone acabar con la injusta discriminación de los niños según su procedencia o el nivel socioeconómico de sus padres.

Especialistas de distintas formaciones políticas coinciden en que los recursos necesarios para sostener dicha Asignación podrían ser generados por el Estado direccionando subsidios vigentes (Plan Trabajar, Plan Jefes y Jefas, Plan Familias, etcétera), modificando el Impuesto a las Ganancias y gravando como se debe (y hasta ahora no se ha hecho) la renta financiera.

Sin embargo, como se difundió esta semana, el Gobierno ha elaborado su propia “asignación universal”, de 135 pesos, destinada “a los hijos de los trabajadores informales”. No sólo la suma es irrisoria (pensemos que los pañales descartables de un mes, para un bebé, cuestan $180), sino que la universalidad se ha perdido por el camino, se facilita el manejo clientelar y se consolida, una vez más, la inequidad entre trabajadores formales, trabajadores informales y desocupados.

¿Es impensable -nos preguntamos- que la Asignación Universal por hijo, con valores de dignidad (no menos de $ 300, para el costo actual de la canasta familiar) sea apoyada con decisión y compromiso por todas las bancadas legislativas? ¿Es impensable que la eliminación del hambre y la extrema pobreza sean política de Estado?

Quien juzgue esta modesta utopía en términos de oficialismo u oposición; quien busque excusas para no debatir y no votar; quien mire hacia otro lado; quien se ausente sin aviso; quien se ausente con aviso, será partícipe necesario, concurrente, responsable, del imprescriptible crimen del hambre.

Su pan (es hora de volver a la poesía) no tendrá sabor a pan. Y habrá perdido para siempre la rosa. (APe).


Oscar Taffetani
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=2756:el-pan-la-rosa-y-las-politicas-de-estado&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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sábado, 19 de septiembre de 2009

La prioridad

Alberto Morlachetti

La crueldad humana es un misterio dice Vicent. Está aún por dilucidarse en qué punto de las entrañas reside ese impulso que obliga a algunas personas a exterminar a otras.

La consternación ha ganado el imaginario país, mientras la pobreza arroja niños al olvido porque no le fueron asignadas partidas presupuestarias para existir, y aunque sepamos que el poder tiene la infinita posibilidad de proteger la vida o de autorizar su holocausto, no deja de sacudirnos las tripas. Imposible pronunciar el porvenir, ha cobrado una deriva peculiar, por donde discurren los acontecimientos con una velocidad y dirección incontrolables.

La agenda política manejada por el Ejecutivo Nacional impacta en nuestras emociones y pocos se atreven a parpadear o abrir la boca. La mayoría de los “representantes del pueblo” han perdido su inocencia y giran alrededor de cierto parque temático como son los superpoderes o la ley de medios audiovisuales con aire desatado de cualquier ternura, desplazando la absoluta prioridad del hambre.

El empeño de pibes y educadores en un tiempo donde la crueldad es un excedente de la pobreza, ellos arden como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas, desnudando el crimen sobre el que se asienta el edificio de la sociedad argentina. La consigna el Hambre es un Crimen conmovió el letargo de los colectivos sociales enamorados de la vida que se les escapa. El Estado como un Dios temerario dicta los días y las agonías y ni una sola lágrima pública, quitándole al hambre su carácter doloso, para ser percibida como una calamidad inevitable y naturalizarla como misterio destructor, para despojarse de su angustia de asesino. En otras palabras, eximir al poder de la culpa de crimen contra la humanidad.


Alberto Morlachetti
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php

http://www.argenpress.info/2009/09/la-prioridad.html

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martes, 15 de septiembre de 2009

Agenda Latinoamericana: Salvémonos con el planeta

Dom Pedro Casaldáliga *

A manera de introducción fraterna

20 años atrás trataban de ecología unas pocas personas, tachadas incluso de bucólicas o de derrotistas. No era un tema serio ni para la política, ni para la educación, ni para la religión. Se podía venerar a Francisco de Asís como el santo de las flores y los pájaros, pero sin mayor compromiso.

Ahora, y quién sabe si ya muy tarde, el mundo entero se está sensibilizando, aturdido por las noticias y las imágenes de cataclismos actuales y de previsiones pesimistas que llenan nuestros telediarios. Y ya son muchos los congresos y los programas que ventilan como un tema vital la ecología, desnudando las causas y urgiendo propuestas concretas acerca del medio ambiente. Hasta los niños saben ahora de ecología...

El tema es nuevo, pues, y desesperadamente urgente. Acabamos de descubrir la Tierra, nuestro Planeta, como la casa común, la única que tenemos, y estamos descubriendo que somos una unidad indisoluble de relaciones y de futuro.

Frente a los gastos astronómicos en los espacios siderales, frente al asesino negocio del armamentismo, frente al consumismo y lujo de una privilegiada parcela de la Humanidad, ahora vamos sabiendo que el desafío es cuidar de este Planeta. La última gran crisis, hija del capitalismo neoliberal, embrutecido en la usura y en el despilfarro, que ha ignorado cínicamente tanto el sufrimiento de los pobres como las limitaciones reales de la Tierra, nos está ayudando a abrir los ojos y esperamos que también el corazón.

Leonardo Boff define ‘El grito de la Tierra’ como ‘el grito de los pobres’ y James Lovelock nos avisa acerca de ‘La venganza de la Tierra, -la teoría de Gaia y el futuro de la Humanidad-‘. "Durante miles de años, dice Lovelock, la Humanidad ha explotado la Tierra sin tener en cuenta las consecuencias. Ahora que el calentamiento global y el cambio climático son evidentes para cualquier observador imparcial, la Tierra comienza a vengarse". Estamos tratando la Tierra como un asunto apenas económico y le exigimos a la Tierra muchos deberes e ignoramos los derechos de la Tierra.

Ciertos especialistas y ciertas instituciones internacionales nos han ido mintiendo. La mano invisible del mercado no resolvía el desastre mundial. Cuanto más libre era el comercio más real era el hambre.

Según la FAO, en 2007 había 860 millones de hambrientos; en enero de 2009 ciento nueve millones más. La mitad de la población africana subsahariana, por citar un ejemplo de esa África crucificada, malvive en extrema pobreza. La letanía de violencia y desgracias provocadas es interminable. En el Congo hay 30.000 niños soldados dispuestos a matar y a morir a cambio de comida; 17% de la floresta amazónica fue destruida en cinco años, entre 2000 y 2005; el gasto de Latinoamérica y el Caribe en defensa creció un 91% entre 2003 y 2008; una decena de empresas multinacionales controlan el mercado de semillas en todo el mundo.

Los Objetivos del Milenio se han evaporado en la retórica y en sus reuniones elitistas los países más ricos han dicho cobardemente que no pueden hacer más para revertir el cuadro.

Es tradición de nuestra Agenda abordar cada año un tema mayor, de actualidad caliente. No podíamos, lógicamente, dejar de lado este tema volcánico.

El tema es amplio y complejo. ¿Somos nosotros o es el planeta quién está en crisis mortal? Barajamos tres títulos para esta Agenda 2010 que apuntan posibles enfoques. ‘Salvar el Planeta", "¿Salvaremos el Planeta?", "Salvémonos con el Planeta". Optamos por el último título, porque técnicos y profetas nos vienen recordando que nosotros somos el Planeta también; somos Gaia, estamos despertando para una visión más holística, más integral; estamos descubriendo, finalmente, que el Planeta Tierra es también el Planeta Agua. Un reciente libro infantil se titula precisamente "Ayudo a mi Planeta". La salvación del Planeta es nuestra salvación, y no faltan especialistas que afirmen que el Planeta se salvará siguiendo el curso del Universo y, mientras tanto, la vida humana y todas las vidas del Planeta serán un sombrío pasado.

La Agenda no quiere ser pesimista, no puede serlo. Quiere ser realista, comprometerse con la realidad y abrazar vitalmente las causas que promueven una ecología esperanzada y esperanzadora.

Esa ecología profunda, integral, debe incluir todos los aspectos de nuestra vida personal, familiar, social, política, cultural, religiosa... Y todas las instituciones políticas y sociales, a nivel local, nacional e internacional, han de hacer programa suyo fundamental "la salvación del Planeta". Se impone una globalización de signo positivo, trabajando por la mundialización de la ecología. Rechazando y superando la actual democracia de baja intensidad urge implantar una democracia de intensidad máxima y, más explícitamente, una "biocracia cósmica". Urge crear, estimular, potenciar en todas las religiones y en todos los humanismos una espiritualidad "profunda y total" de signo positivo, de actitud profética en la liberación de todo tipo de esclavitud; viviendo y militando por una nueva valoración de toda vida, de la materia, del cuerpo, del eros. El ecofeminismo sale al encuentro de un desafío fundamental, Gaia es femenina. Se impone una nueva relación con la naturaleza, naturalizándonos como naturaleza que somos, y humanizando la naturaleza en la que vivimos y de la que dependemos. Yo soy yo, diría el filósofo, y la naturaleza que me circunda.

Lo mejor que tiene la Tierra es la Humanidad, a pesar de todas las locuras que hemos cometido y seguimos cometiendo, verdaderos genocidios y verdaderos suicidios colectivos.

Propiciando ese cambio radical que se postula y proclamando que es posible otra ecología en otra sociedad humana, hacemos nuestros estos dos puntos del Manifiesto de la Ecología Profunda: "El cambio ideológico consiste principalmente en valorizar la calidad de la vida -de vivir en situaciones de valor intrínsecas- más que en tratar sin cesar de conseguir un nivel de vida más elevado. Tendrá que producirse una toma de conciencia profunda de la diferencia que hay entre crecimiento material y el crecimiento personal independiente de la acumulación de bienes tangibles". Y añade el Manifiesto: "Quienes suscriben los puntos que se enuncian en el Manifiesto, tienen la obligación directa o indirecta de obrar para que se produzcan estos cambios, necesarios para la supervivencia de todas las especies del Planeta", incluyendo "la santa y pecadora" especie humana.

Militantes e intelectuales comprometidos con las grandes causas están preparando una Declaración Universal del Bien Común Planetario que se expresa a través de cuatro pactos: 1) El Pacto ecológico natural, responsable de proteger la Tierra. 2) El Pacto ecológico social, responsable de unir todas las esperanzas
y voluntades. 3) El Pacto ecológico cultural, que debe estar basado en la promoción del pluralismo, de la tolerancia y del encuentro de la Humanidad con los ecosistemas, los biomas, la vida del Planeta. 4) El Pacto ecológicoético espiritual, fundado en la dimensión del cuidado, la compasión, la corresponsabilidad de todos con todo.

Hemos de escuchar lo que nos dicen simultáneamente las nuevas ciencias y las nuevas teologías. Queremos vivir este kairós ecológico de militancia y de mística con el Dios de todos los nombres y de todas las utopías.

Con Jesús de Nazaret muchos libertarios, profetas y mártires en Nuestra América nos preceden y nos acompañan en esta marcha por el desierto hacia "la Tierra sin Males".

¿Es una utopía absurda? Sólo utópicamente nos salvaremos. La arrogancia de los poderes, el lucro desenfrenado, la prepotencia, las claudicaciones, vienen a desanimarnos; pero nosotros nos negamos al desánimo, a la corrupción, a la resignación. La Pacha Mama y Gaia están vivas, son vivificadoras. Ninguna estructura de muerte le podrá a la Vida.


Pedro CASALDÁLIGA
* Bispo Emérito da Prelazia de São Félix do Araguaia

http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=41068

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lunes, 14 de septiembre de 2009

El origen del hambre

Susana Merino*

(APe).- Todos sabemos que el hambre es una sensación que nos alerta sobre la necesidad de ingerir alimentos, que nos permitan sostener no solo nuestra existencia física sino también espiritual, porque el deseo de comer es tan prioritario que ante él desaparecen todos los valores morales y su persistencia puede inducir a violar toda norma y a cometer hasta el más luctuoso de los delitos.

Pero no me voy a referir al hambre individual, como manifestación física sino a esa generalización que alcanza a cada vez más importantes grupos de población y que ha merecido el calificativo de “Crimen”. Y en tal sentido quisiera reflexionar sobre las causas que llevan a la sociedad a cometer ese flagrante delito que ninguna autoridad, ninguna justicia manda como correspondería al banquillo de los acusados. Suele suceder en cambio que se condena a la víctima y no al victimario, diluyéndose el delito en responsabilidades difusas que nadie pareciera estar dispuesto a asumir.

No he encontrado reflexión más sensata sobre las causas que originan en vastos sectores de población ese hambre colectiva que la de uno de los pensadores más lúcidos del siglo XVIII, el anglo-usamericano Thomas Paine.

Paine, nacido en Inglaterra, desarrolló sin embargo gran parte de su vida en los EEUU cuya independencia contribuyó a impulsar a través de sus escritos y principalmente el entre ellos titulado Common Sense fechado en 1776. Exactamente como lo anticipa su título, sus ideas arraigan en el sentido común (aunque a estar con Voltaire pareciera no ser demasiado común), la experiencia y la razón y desarrolla en su “Justicia agraria” los fundamentos de situaciones que siguen atravesando el tiempo y degradando a la humanidad.

Decía Paine: “todo hombre, como habitante de la tierra, es un propietario colectivo de ella en su estado natural, no se sigue de ello que sea un propietario colectivo de la tierra cultivada. El valor añadido por el cultivo, una vez admitido el sistema, se convirtió en propiedad de quienes lo produjeron, o de quienes lo heredaron de ellos, o de quienes lo compraron. No tenía propietario originalmente. Mientras, por tanto, abogo por el derecho, y me intereso en el difícil caso de todos aquellos que han sido expulsados de su heredad natural por la introducción del sistema de propiedad de la tierra, igualmente defiendo el derecho del poseedor a la parte que es suya”

Es decir, aunque sus conceptos son claros, que Paine reconocía en todo caso el valor agregado que genera sobre el suelo el cultivo de la tierra, sin dejar de considerar que al ser ésta un bien finito no alcanzaría a ser distribuida por igual a todos los habitantes del planeta y que por lo tanto era necesario que quienes se veían beneficiados con su tenencia debían asumir la grave responsabilidad de compartir con sus contemporáneos el producto de la labor agraria a través de contribuciones pecuniarias establecidas y distribuidas por el poder público.

Es decir que Paine proponía crear (con las eventuales “retenciones”, palabrita si las hay tan manoseada y vilipendiada hoy) un fondo nacional que permitiera “entregar a cada persona al cumplir los 21 años, 15 libras esterlinas como compensación parcial por la pérdida de su herencia natural y la suma de 10 libras anuales de por vida a todos los mayores de 50 años”.

Y agregaba Paine con cierta dosis de humor: “la propiedad de la tierra nació con el cultivo, ya que el primer estadio del hombre, fueron primero los cazadores, luego los pastores como lo atestigua la Biblia a través de Abraham, Isaac, Jacob, etc. A nadie se le hubiera ocurrido reclamar la propiedad de la tierra que pisaba y tampoco el Creador habría puesto un registro de terrenos de donde saliesen los primeros títulos de propiedad”.

Sin embargo las consecuencias de ese avance tecnológico y los que han venido sucediéndose hasta nuestros días no han redundado en beneficio del género humano sino solamente del privilegiado sector que primero se adueñó de las tierras y luego, como alguien dijo atinadamente, redactó el Código Civil. Ese monopolio territorial en suma ha desposeído a la mayor parte de los habitantes del planeta de su herencia natural, generando en gran medida la pobreza, la miseria y ese incalificable flagelo del hambre que debiera avergonzar como mínimo a cada uno de los seres humanos que casi sin inmutarnos y sin hacer nada para que se convierta en la preocupación básica de la sociedad, convivimos con él.

Deberíamos pensar con Eduardo Galeano si nos “¿Obliga el sentido común a aceptar estos dolores evitables? ¿Aceptarlos, cruzados de brazos, como si fueran la inevitable obra del tiempo o de la muerte?

Contrariamente creo que es precisamente el sentido común, por más pequeño, por menos desarrollado que fuere el que nos tiene que guiar, orientar, impulsar y decidir a encarar la solución definitiva de un mal que no es insoluble sino que debe ser asumido real y responsablemente por cada uno de nosotros ¿Cómo? Comenzando por enarbolar la ya aceptada consigna “El hambre es un crimen” al principio o al final de cada una de nuestras tareas cotidianas, al principio o al final de cada uno de nuestros escritos hasta que se nos haga carne y nos duela como si fuera nuestra propia hambre y seamos capaces de poner en juego todas nuestras fuerzas para saciarla.


* Editora del informativo semanal "El Grano de Arena" de ATTAC Internacional.


Edición: 1584

Susana Merino*
Viernes, 04 de Septiembre de 2009
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=2247:el-origen-del-hambre&catid=36:notas-en-el-home&Itemid=107

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lunes, 31 de agosto de 2009

A calzón quitado

Osvaldo Bayer (Desde Bonn, Alemania)

Parece que está de moda hablar del hambre de los niños en el mundo. El papa Ratzinger, nuestro cardenal Bergoglio, empresarios del campo y tantos otros. Aquí en Alemania se está discutiendo esto a calzón quitado. Claro, se está ante elecciones nacionales. Entonces, lo que durante los gobiernos estables es un juego de transacciones y entendimientos, cuando se juega el poder, se sale a decir la verdad. Y han salido a la luz las estadísticas oficiales y los estudios de organizaciones empresarias, religiosas, obreras, etcétera.

Sí, aunque nadie lo crea, Alemania, una especie de diamante del sistema, uno de los países mejor organizados dentro del capitalismo, presenta un cuadro actual que va dejando una vez más desnudo a ese sistema. Lo bueno para la información es que, dada la disputa, surge la verdad. Fuentes informáticas del sistema sacan a la luz la verdad ante una vidriera de lujo que esconde lo que realmente sucede en el patio interior. Por ejemplo, la revista Stern –no por cierto izquierdista– publica un estudio titulado “¿Qué hacer contra la desigualdad?”, con su subtítulo “Dos terceras partes de la población alemana no poseen casi nada mientras que apenas una décima parte posee el 60 por ciento de la riqueza”. Y “Nuestra sociedad se divide cada vez más entre los ricos cada vez más ricos y los que no tienen nada”.

De acuerdo con la definición del gobierno, se considera pobre a quien gana menos del 60 por ciento de lo que se necesita para mantener un hogar medio, y al soltero que gana menos de 781 euros por mes. Debido a eso, el Instituto para la Investigación de la Economía señala que el 18 por ciento de los hogares alemanes está debajo de ese nivel, mientras que el gobierno sostiene que sólo es el 13 por ciento. La pobreza aquí es más común entre las mujeres solas que crían a sus hijos que entre hombres, y más entre jóvenes y niños que entre ancianos. Y se ha comprobado que a aquel que cae en la pobreza le cuesta mucho poder salir de ella.

Es que la llamada crisis mundial fue aprovechada por los más diestros en manejar el poder. Por ejemplo, está desapareciendo el clásico “lugar de trabajo” y va siendo reemplazado por trabajadores por hora, por trabajo de horario limitado, por trabajo por contrato, por trabajo sin salario básico y por el desmantelamiento paso a paso del derecho de indemnización por despido. Es decir, el sistema se aprovecha de la crisis que ha producido por sí mismo para alcanzar una nueva era de capitalismo más profundo. Es decir, la crisis va ahondando el neoliberalismo asocial. Que, claro, para los defensores del sistema, puede dar un gran empujón hacia adelante a la economía. La receta de siempre. La Oficina de Estadísticas de Alemania ha dado a conocer la información que los llamados empleados y obreros “atípicos”, es decir, los que no tienen un empleo fijo, han aumentado de 5,3 a 7,7 millones. Y ya se ha llegado a que esos “atípicos” representen el 22 por ciento de todos los que trabajan. El mismo estudio admite que el riesgo de caer en la pobreza de esos trabajadores “atípicos” es del 14 por ciento.

Si ése es el panorama que nos presenta el sistema capitalista central, podemos ponernos a pensar qué ocurre con los llamados “países subdesarrollados”.

Por ejemplo, el continente africano está siendo devorado poco a poco por la avidez del capital de los países industrializados. Se trata en su mayor parte de multinacionales, de bancos y de gobiernos. Compran los mejores campos, en especial con arroyos o fuentes de agua. Ya se han comprado alrededor de 20 millones de hectáreas. Este nuevo procedimiento ha sido llamado “neocolonialismo” o, en inglés, land grabbing. Son dedicados al cultivo de alimentos básicos que se exportan a los respectivos países. Es decir, que se les quita esa tierra a los habitantes africanos, que justamente cultivaban allí sus alimentos. La ministra alemana para el Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul, ha denunciado esto señalando que “en Madagascar, una empresa de Corea del Sur compró 1,3 millón de hectáreas para el cultivo de maíz. Por su parte, China ha adquirido 2,8 millones de hectáreas de la República del Congo, para dedicarlas a combustibles agrarios. Arabia Saudita ha hecho lo mismo con 500 mil hectáreas en Tanzania”. Y agregó: “Los más perjudicados con estas compras son las poblaciones que tienen que luchar contra el hambre”. También se aseguran los derechos sobre el agua y todo se convierte además de land grabbing en water grabbing. Todo esto provoca la emigración de las poblaciones autóctonas, ya que esas empresas traen trabajadores de sus propios países, o de otros, e imponen procedimientos mecánicos de producción. Se ha comprobado que se eliminaron grandes superficies boscosas y de plantas que las poblaciones empleaban como medicinales. Es decir, que toda esta nueva acción trae consigo problemas ecológicos. Todo esto invita a que Naciones Unidas tome en sus manos, desde ya, con toda energía, el problema del desequilibrio ecológico y la defensa de los pobladores autóctonos.

Aquí nace la pregunta: ¿cómo es posible que, ante estos exabruptos del capitalismo cada vez más ávido, no haya una reacción mundial de aquellas instituciones que se atribuyen la razón y la sapiencia de saber el origen y el destino final del hombre? Por ejemplo, las iglesias. Elijamos a Roma. El Papa hizo conocer un documento en el cual se llamaba la atención sobre el hambre en el mundo y la obligación de todas las sociedades de combatirlo. Pero no basta con palabras, con declaraciones o con la firma de un documento. ¿Por qué no inicia una acción por la cual visite a cada uno de los verdaderos dueños de la tierra y le señale que todo lo que hace va creando, tarde o temprano, violencia; y que lo único que vale, para la historia, es aquello que se haga para cuidar la vida y así eliminar violencia? Porque el germen de toda violencia es, siempre, la desigualdad.

Umberto Eco acaba de escribir una nota donde señala que una publicación le pidió que escribiera un artículo sobre la libertad de prensa. Y él se negó, porque a la libertad de prensa hay que aplicarla y no defenderla. Y Berlusconi está allí porque el pueblo lo vota, a pesar de que es alguien a quien no le interesan los problemas del Estado sino sólo quiere satisfacer sus necesidades personales. Dice Eco que el pueblo italiano vota a ese personaje. Y que a su artículo lo leerían sólo aquellos que conocen el peligro que es Berlusconi para la verdadera democracia, pero no salen a la calle. Mientras, Berlusconi maneja la televisión y otros medios. ¿Es democracia eso? Y como sátira pone que, en 1931, Mussolini obligó a todos los profesores universitarios a jurar obediencia a su gobierno. A los profesores universitarios, nada menos. De 1200 profesores sólo se negaron doce a la orden del dictador, el uno por ciento, y fueron inmediatamente destituidos de sus cátedras. (Algunos de esos que juraron fidelidad a Mussolini, en la posguerra se presentaron como figuras del movimiento antifascista. Pero quienes quedaron para la historia fueron aquellos doce que no aceptaron rebajarse ante el dictador.) Ellos –escribe Umberto Eco– salvaron el honor de la universidad.

Y termina Eco: “Por eso a veces debemos negarnos, aunque con ello no tengamos mucha influencia. Pero por lo menos las generaciones venideras sabrán que hubo algunos que se negaron a ser serviles al sistema”.

Y por todo eso se les llama democracias a países donde los políticos son elegidos por el papelito en las urnas cada dos años, mientras los verdaderos dueños del poder aumentan cada vez más sus fortunas, que no es otra cosa que aumentar su poder. Un ejemplo: el estado alemán de Hessen acaba de publicar estadísticas que señalan el crecimiento de los millonarios. En el año 2002 eran 1626, en 2009 esa cifra ha crecido a 1860. Justamente en el primer cuatrimestre, 125 empresas cerraron sólo en la región renana, con el consiguiente despido de sus trabajadores. Entre las empresas que cerraron están tres de renombre: Karstadt, Woolworth y Adessa. En esa región, informa el General Anzeiger de Bonn, cierran un promedio de diez empresas por semana. Al mismo tiempo llegó al Parlamento la denuncia de que la primera ministra Angela Merkel le hizo una fiesta para su cumpleaños al presidente del Deutsche Bank, el famoso Ackermann, el ejecutivo que más dinero ha ganado hasta ahora en su cargo: más de 12 millones de euros por año. La primera ministra le señaló a Ackermann que podía invitar a la fiesta a treinta de sus amigos. Así se hizo. Todos los gastos corrieron por cuenta del Estado, es decir que lo pagaron los ciudadanos que pagan impuestos. Una anécdota, sí, pero que muestra que allí donde hay dinero poco vale la ética.

Karl Doemens escribe en el Frankfurter Rundschau con ironía: “Por supuesto que el cumpleaños-party en homenaje al poco sufrido Josef Ackermann junto a sus treinta amigos conservadores no le debe haber caído muy bien a un obrero desocupado de Opel. Por supuesto no pretendemos que la jefa de gobierno invite al jefe del Banco Alemán con un servicio de pizza. Pero este cumpleaños-party deja en la boca un gustito amargo”.

Como pocas veces, en Europa se sufre el aumento de la desocupación entre los jóvenes. Uno de cada cinco europeos de menos de 25 años está buscando actualmente una ocupación. La ILO pronostica que este año el aumento de los desocupados va a ser de 30 millones, es decir que se va a llegar a una cifra mundial de 240 millones de gente sin trabajo. En España, la situación se ha vuelto dramática: uno de cada tres jóvenes está sin trabajo.

Aquí, en Alemania, ha comenzado a actuar un Partido de la Juventud, que lleva el nombre de “Peto” que, traducido del latín, significa: “Yo exijo”. Fue fundado por cinco estudiantes. En las elecciones comunales en Monheim, “Peto” presenta como candidato a burgomaestre a un joven de 27 años. Prometen gobernar para los jóvenes y para quienes quedaron jóvenes y se sienten jóvenes. Ojalá que exijan y logren por lo menos eliminar para siempre los niveles de pobreza y que cada joven tenga trabajo.

Osvaldo Bayer
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-130820.html

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jueves, 25 de junio de 2009

El Principito en Concordia

Alberto Morlachetti

La ciudad de Concordia, una de las más importantes de la provincia de Entre Ríos hoy, con 170.000 habitantes, solía ser un lugar manso y luminoso, a orillas del río Uruguay. Cuando el secreto de la vida era un toque de albas, una dulce campanada que abría las puertas a los días soleados y los ancianos pasaban la hora del calor bajo la sombra aromada del naranjo. El tiempo transformó a Concordia en una ciudad de corazones despeñados.

En la ciudad viven 36.000 chicos entre 5 y 14 años de edad, de los cuales 75,7% son pobres y la mortandad infantil alcanza el 28.2 por mil. Cifras beligerantes contra la bella jornada de la vida. Ciertamente impresiona ver cómo las políticas gubernamentales van construyendo el inmóvil paisaje de la muerte. Un juego de penumbras que se proyectan sobre el duro paredón de la miseria. Podríamos decir que para esos niños de pequeños dientes y "corazones de manjar" la muerte dispone generosamente su mesa en la ciudad de las naranjas.


-I-


Las clases dominantes están demasiado orgullosas de sí mismas. Son el poder en una sociedad amasada y pensada, que espera de su población formas sumisas de hacer la vida, mediante la imposición de innumerables normas o la "pura violencia", para excluir cualquier tiempo profano o la temida revuelta.

Ya sea por una sentencia explícita, ya por un veredicto implícito aunque nunca publicado oficialmente, los pobres han devenido superfluos, escribe Zygmunt Barman, inútiles, innecesarios e indeseados, y si el hambre aprieta y reclaman, los acusan de pedir ventajas inmerecidas. Si intentan alinearse con los modos de vida comúnmente aceptados, los acusan de indolencia, cuando no de intenciones criminales. En otras palabras, de parasitar en el cuerpo social.


-II-


Antoine de Saint Exupery había aterrizado en varias ocasiones en los años 30, cerca del castillo de San Carlos en Concordia en la época que sus vuelos comenzaban a diseñar su literatura sorprendente. En esa tierra ingenua entre perfumes de azahar y agua del carmen, Saint Exupery escribió que vivió "un cuento de hadas". Allí encontró quizás los primeros colores de la rosa que luego construyera pétalo a pétalo para El Principito.

Sobre aquel sueño de la vida ha caído la lluvia de otoño, hasta convertir en ruinas aquel paisaje que sólo guardan las fotos amarillas de la nostalgia. En esos escombros de San Carlos en Concordia se encuentran las últimas emociones de poner el amor en cualquier rostro, susurros de un pedazo viejo de esperanza: la rosa secreta.

Fuentes de datos:
AGMER (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos) y CTA (Central de los Trabajadores de la Argentina) Seccional Entre Ríos

Alberto Morlachetti
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=1928:el-principito-en-concordia&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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jueves, 30 de abril de 2009

Más allá de los números

Carlos del Frade

Los trabajadores del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos han denunciado que la intervención impuesta hace más de dos años no solamente atenta contra los números, sino fundamentalmente contra el pueblo más necesitado.

Sin estadísticas confiables los sectores más perjudicados son aquellos que se tornan invisibles detrás de las mentiras o los dibujos numéricos.

Cuanto menos se sepa, más dolor habrá entre las mayorías de la Argentina.

Hasta 2003, cuentan algunos ex trabajadores del INDEC, existía un sistema que medía el crecimiento de la pobreza en las distintas provincias.

Se llamaba SIEMPRO. Fue lo primero que se intervino. Fue cerrado y dejado de lado.

Al gobierno nacional no le interesa saber del crecimiento de las urgencias sociales.

No le interesa planificar para responder a las necesidades de los que son más.

Algunos de esos ex trabajadores dejaron sus puestos envueltos en lágrimas y broncas todavía no saciadas.

Sabían que detrás de los números están las vísceras de la sociedad, como alertaba Raúl Scalabrini Ortiz en el prólogo de "Política británica en el Río de la Plata".

Cuando se ignoran las vísceras, entonces, los dolores estallan en enfermedades violentas y permanentes.

De allí que cada vez que el gobierno dice cuánto dinero alcanza para gambetear la pobreza no solamente dibuja, inventa, encubre, sino también condena a vastos sectores sociales a esperar en medio de la desesperación.

Se torna cómplice de los productores del dolor.

Para los voceros actuales del INDEC, una familia integrada por cuatro personas necesita menos de mil pesos para gambetear la pobreza.

Una fenomenal mentira que nadie cree.

Para una consultora privada, SEL, la cifra asciende a los 1.496 pesos.

Entre ambos números, sin embargo, hay bocas que no comen todos los días, ropa que no llega a cubrir ciertas temperaturas o pibes que dejan de ir a la escuela.

No es una diferencia numérica, sino existencial.

No se trata de una mera pintura de la realidad, sino del encubrimiento del dolor de las mayorías argentinas.

Encubrimiento que luego se traslada a las ausencias de políticas públicas que deberían dar respuestas a tamañas demandas.

Mentir sobre los números de la pobreza es condenar a los empobrecidos.

Para la SEL, en lo que va del año 2009, la diferencia real entre la línea de la pobreza y la medición del INDEC ya aumentó seis puntos y "ya llegó al cincuenta por ciento de la canasta básica".

De tal forma, la consultora que dirige Ernesto Kritz señala en su informe que "el efecto neto (sobre el índice de pobreza) depende no sólo de la evolución de la canasta básica sino de los ingresos de los hogares, y éstos, a su vez, de lo que ocurra en el mercado de trabajo... el año pasado disminuyó el costo de la canasta básica y se produjo una fuerte
pérdida en la capacidad de generación de empleo y no hay datos claros sobre lo ocurrido con los salarios", remarcó el investigador.

Del otro lado de los números, las urgencias del pueblo.

Mucho más que un problema estadístico.

Fuente de datos: Diario Clarín 23-04-09
Edición: 1495

Carlos del Frade
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=837:mas-alla-de-los-numeros&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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viernes, 10 de abril de 2009

El cielo, la tierra y la suciedad

Néstor Sappietro

“Para los Wichí hubo un tiempo en que la tierra estaba arriba y el cielo abajo. Tanta era la suciedad que caía de la tierra que el cielo se quejó y pidió la inversión de los planos”.
Mitos y leyendas de la comunidad Wichí


Después de aquella queja presentada por el cielo, los planos se invirtieron, y desde entonces, la suciedad quedó abajo... y no hubo forma de desprenderse de ella.

El desprecio del hombre blanco con traje de funcionario forma parte de esa suciedad con la que le toca convivir al dueño natural de las tierras...

La metáfora del mito Wichí se confirma con la denuncia de los Caciques reunidos en Asamblea.

Indudablemente, la mugre quedó abajo y toma decisiones para que el desamparo eche raíces y se consolide entre los arrasados. Se trata de los mismos arrasados que sufren las consecuencias del desmonte indiscriminado, los que padecen la sistemática muerte de pibes de distintas comunidades por desnutrición, por chagas, por tuberculosis... y a los que ahora, por si no alcanzara, también se les arranca la posibilidad de educarse en un lugar digno.

Seis escuelas Wichí del Departamento Ramón Lista, ubicado a más de 600 kms de la ciudad de Formosa, están desocupadas, cerradas y sin clases desde hace una semana por decisión de los Caciques y de las comunidades. “No vamos a mandar a nuestros hijos a estas escuelas que parecen nuestras antiguas chozas”, exclaman los dirigentes, y no parece que estuvieran exagerando.

El comienzo del año lectivo, encontró a los miembros de la comunidad Wichí remendando las escuelas estropeadas por calores y lluvias. No tienen ventiladores, ni bancos para los chicos, ni baños, ni agua... Las chapas están agujereadas y se llueve... Las escuelas son de paredes de barro enchorizado y de una sola aula donde los docentes tienen que dar clases a los alumnos de hasta 6 grados. El primario de la Escuela María Cristina tiene solo 2 aulas para más de 250 alumnos y al Nivel Medio asisten unos 200 alumnos que se ven obligados a dar clases bajo la sombra de los algarrobos de la comunidad.

“Las escuelas pertenecen a nosotros”, señala uno de los caciques, “están en nuestras tierras y son los hijos de nosotros que van y para ellos queremos un buen trato, porque si no hay buena escuela no hay buen trato, queremos que estén tranquilos y contentos y aprendan todas las cosas. Pero así no se puede. Porque los chicos vienen y nos cuentan que tienen sed, que no aguantan el calor, que para ir al baño tienen que ir al monte, que los pizarrones son viejos, que comen en el suelo porque no alcanzan las mesas...”.

El reclamo no es de hoy. Hace muchos años que dirigentes y maestros lo expresan con numerosas notas escritas a las autoridades del Ministerio de Educación y a políticos de la provincia. Las demandas siempre cayeron en el olvido o en el cinismo de la promesa de obras que nunca comienzan.

El reclamo no es de hoy. La angustia por el aniquilamiento y la discriminación despiadada es tan antigua como la voracidad del hombre blanco.

Los pibes Wichí son condenados a educarse hacinados, en chozas donde no hay agua ni baños. Son condenados a comer en el suelo, a soportar el calor, a dar clase bajo un algarrobo... Es demasiado desamparo, demasiada tristeza, demasiada humillación. Por eso, por la dignidad de sus pibes, los caciques exigen que escuchen su reclamo. Un reclamo que viene desde que se invirtieron los planos, desde que el cielo quedó arriba y la tierra abajo... Desde que la suciedad dejó de desprenderse, se vistió de funcionario y se enquistó en los altos cargos de gobierno.

Fuente de datos: Comunicado emitido por Caciques reunidos en Asamblea, difundido por el Padre Francisco Nazar de Formosa


Néstor Sappietro
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=690:el-cielo-la-tierra-y-la-&catid=35:noticia-anteriores&Itemid=106

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jueves, 9 de abril de 2009

Danza con lobos

Alberto Morlachetti

Los valores permanentes de una democracia son la libertad y la equidad. Cuando un Gobierno no se pregunta por lo humanamente necesario y genera una distribución asimétrica de la riqueza el modelo político se encuentra en decadencia y disolución. El parlamento es el corazón de la democracia. Cuando abandona sus fines y pierde su autoridad "la democracia se muere de mal cardíaco" escribía Mariátegui en 1925.

Los habitantes de las periferias resignan su rebelión en la tierra por un puntero de lentejas y su destino en el paraíso por una nube de leche en polvo. En esas cartografías comenzaron nuestros pibes a madurar su edad, donde sólo tuvieron el espacio indispensable para una mesa vacía. Esa precaria y desventurada mesa sin manteles donde la muerte va dejando, hora tras hora, sus migajas de mala levadura. Donde se vive a puro desperdicio, a puro dengue, a pura cloaca.

-I-

Jürgen Habermas sentiría las miradas de ojos sospechantes en los días por venir. En los años '70 alertaba sobre la creciente incapacidad de las economías capitalistas para sostener el Estado de Bienestar que generaría crisis de legitimidad política, económica y social. Cómo "obtener la lealtad de masas" con un modelo carente de sentido, mientras reptan con velocidad los días del miedo.

-II-

No se resuelve el hambre si no se abreva con imaginación enamorada en nuestra mejor memoria: Tosco, Walsh, Salamanca. Esa "dorada lejanía" que debemos inscribir en nuestro tiempo en una "fresca teología". No se resuelve la pesadilla de la historia, con acciones y palabras que liberen a la política de sus compromisos con la ética. Para ello se necesita tener voluntad propia, es decir, no estar sometido a una voluntad ajena como son las astucias del mercado. El gobierno intenta saciar el Hambre con humillantes caridades y la oposición -en su mayoría- en lugar de cantar Ni Un Pibe Menos, para que la vida intente inaugurar el nuevo rostro de la tierra, pide como consigna más seguridad y una mayor política criminal contra la revuelta. Un viejo estilo.

-III-

El escritor no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren decía Camus. Ni oficialistas ni opositores son inmortales y nunca alcanzarán la resurrección por la miseria que produjeron. Se convertirán en abono de la tierra, no sólo por el devenir del tiempo, sino por la absurda democracia que han construido.


Alberto Morlachetti
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=714:danza-con-lobos&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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