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sábado, 21 de noviembre de 2009

Libertad falaz

Pep Castelló

¿De qué son libres los pobres en el mundo que gobiernan los ricos?

Con motivo del veinte aniversario de la caída del muro de Berlín, durante unos cuantos días han abundado toda clase de comentarios en los que no faltaba la palabra “libertad”. Eso me ha traído a la memoria que hace algún tiempo difundí entre mis contactos un artículo de Frei Betto en el que elogiaba los logros sociales de Cuba. A una amiga monja le extrañó que Betto pudiese elogiar la actuación del régimen cubano puesto que «como todo el mundo sabe, en Cuba no hay libertad». Le pasé la pregunta a otra amiga monja radicada en América Latina, que conoce muy bien la realidad de Cuba y la de su patria grande, y esta me respondió: «cierto que hay cosas que se debieran mejorar; pero la falta de libertad de los ricos en Cuba es cosa de niños comparada con la que padecen los pobres en los países que gobiernan los ricos».

Una respuesta tan contundente no puede por menos que hacernos reflexionar sobre qué entendemos por libertad y qué por esclavitud, dos ideas que suelen evocarnos un imaginario de tiempos pretéritos y países lejanos, como si un ataque de presbicia mental nos impidiese ver la realidad que tenemos cerca.

Libre es solamente quien no está sometido a otro. Pero en modo alguno puede considerarse libre quien para subsistir necesita agachar la cerviz ante quien controla los recursos que le son necesarios.

En nuestra opulenta civilización occidental cristiana, libres son los amos del mundo, y nadie más. Y amos son quienes detentan la propiedad de la tierra, quienes controlan las finanzas, los recursos alimentarios de la población, los medicamentos y todo cuanto es necesario para la subsistencia. Pero también son amos quienes controlan los medios de información-desinformación de masas, los sistemas educativos, las ofertas de ocio, y todo cuanto contribuye a configurar la forma de pensar y sentir de la población, porque la esclavitud se forja en la mente de la persona. Quien le controla la mente controla todo su hacer.

A los pobres se les ha controlado siempre la mente. Siempre sus amos les han dicho qué debían pensar, qué debían hacer, cómo tenían que actuar, cómo comportarse, cómo vestirse, qué deben elegir, a quién tienen que votar... Y eso se lo han dicho siempre quienes no han pensado sino en sus propios beneficios, con desprecio absoluto del bien común y de la igual dignidad que todos los seres humanos tenemos por la sola razón de serlo.

Hoy los pobres del mundo, al igual que en tiempos remotos, son esclavos de los ricos. Poco importa que esa esclavitud no sea evidente para la mayor parte de la población, la cual no piensa sino en satisfacer sus necesidades más primarias, porque quienes sí piensan se dan de bruces con ella en cuanto intentan sobrepasar los límites que quienes mandan les tienen fijados.

Los amos del mundo y sus paladines se llenan la boca hablando de libertad y democracia. En un discurso más que dudoso se atreven incluso a contraponer libertad a equidad, como si necesariamente fuesen incompatibles. ¡Falso! La libertad y la equidad son inherentes a la naturaleza humana y solamente son incompatibles cuando prevalece el modo de pensar de quienes mediante la violencia se apropiaron de la tierra y de todos los bienes necesarios al resto de sus congéneres.

No vamos a entrar en demasiadas polémicas porque de poco sirven, pues cada cual ve lo que puede ver. Pero sí que merece la pena lanzar algunas preguntas que nos inquietan.

¿Tiene realmente la población pobre las mismas posibilidades que la rica para hacer respetar sus derechos en los países que se denominan democracias libres? ¿Tiene los mismos medios para cuidar de su dignidad humana, igual alimentación, igual sanidad, igual vivienda e igual educación que la rica? ¿Puede elegir entre los derechos que se le conceden y los que la sociedad concede a la población rica? ¿Puede la población pobre pactar en igualdad de condiciones con la rica las normas que rigen la vida ciudadana y las relaciones de trabajo? ¿Puede la población pobre subsistir sin que su trabajo sirva para procurar un mayor beneficio a la población rica? ¿Acaso no es la población rica quien establece las normas y la pobre quien las acata? Entonces, ¿puede alguien decirme de qué son libres los pobres en el mundo que gobiernan los ricos?


Pep Castelló

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Ni Roma ni Copenhague

José M. Castillo

Está visto que las reuniones en la cumbre, que organizan los líderes mundiales al más alto nivel para resolver nuestros problemas, no sirven para nada. Lo venimos comprobando desde hace décadas. En este momento, cuando estoy escribiendo esta página, se está celebrando la reunión de la FAO en Roma, para resolver el problema del hambre en el mundo. Pues bien, durante los tres días que va a durar la reunión contra el hambre, mientras los reunidos disfrutan de los hoteles de mayor lujo en Roma, más de 60.000 niños habrán muerto de hambre. Todas las reuniones y afanes de la FAO no han conseguido, hasta ahora, frenar la escalada del número de hambrientos en el mundo. En menos de cuatro años, ese número se ha elevado de 800 millones a 1.020 millones. Y conste que estamos hablando de hambre severa, es decir, de seres humanos que tienen que vivir con menos de un dólar al día. Lo que significa que no pueden recibir el número mínimo de calorías diarias para poder vivir. Son, por tanto, más de mil millones de criaturas destinadas a una muerte segura y cercana.

Por otra parte, en vísperas de la anunciada reunión de jefes de Estado en Copenhague, para resolver el angustioso problema del cambio climático, ya nos han advertido los presidentes de Estados Unidos y China que no nos hagamos ilusiones. La cumbre será un fracaso. Porque los países que más contaminan no están dispuestos a disminuir las emisiones de CO 2, por más que las sequías y los huracanes, los tsunamis y el agotamiento de las energías no renovables nos amenacen a todos con desgracias y sufrimientos que seguramente no imaginamos.

¿Qué está pasando? ¿Dónde está la raíz y la explicación de un estado de cosas tan dislocado y tan irracional? Lo más inmediato y lo más evidente es que no hay voluntad política para tomar las decisiones que habría que tomar cuanto antes. Pero, ¿por qué esa falta de voluntad, en los responsables de la política y de la economía, para decidir lo que todo el mundo ve como lo más urgente y lo más necesario? ¿Es por maldad y egoísmo de quienes nos gobiernan?

Vamos a decir las cosas por lo claro. Los líderes mundiales - si es que quieren seguir ocupando los cargos que ocupan - no pueden hacer sino lo que están haciendo. Es verdad que unos escenifican mejor que otros esta macabra comedia de la política mundial. Por ejemplo, es evidente que Obama representa el papel de un buen presidente mejor que Bush. Pero también es cierto que, a fin de cuentas y en los asuntos verdaderamente decisivos para el mundo, Obama se pone de acuerdo con China exactamente lo mismo que lo hubiera hecho Bush. Con lo cual estoy diciendo que los problemas más graves relacionados con la pobreza y la muerte, la destrucción de la naturaleza y del mundo, y las causas de mayor sufrimiento para los más débiles, todo eso no se arregla quitando a quienes ahora nos gobiernan y poniendo a otros. Los que vengan seguirán haciendo lo que hacen éstos. Porque hay un problema de fondo que rebasa a todo posible gobernante que se ponga hoy a gestionar los más graves asuntos que en este momento afectan al mundo. ¿De qué se trata?

El problema consiste en que, de los 6.000 millones de habitantes que vivimos en el planeta tierra, 2.000 millones nos hemos habituado a un nivel de vida y de consumo que no es aplicable a los 4.000 millones restantes. Y no es aplicable por una razón muy sencilla: si los 6.000 millones se pusieran a consumir lo que consumimos los 2.000 millones privilegiados, que tenemos la sartén por el mango, es seguro que las energías de la tierra se agotarían en pocos años, quizá pocos meses. Si el consumo de 2.000 millones contamina hasta el extremo de que, por ejemplo, este año y a finales de noviembre tenemos temperaturas casi veraniegas, ¿es imaginable lo que ocurriría si las emisiones de CO 2 se multiplicaran por tres? La tierra da de sí para satisfacer la ambición y el egoísmo de unos pocos. Para la ambición y el egoísmo de todos no es posible.

¿Consecuencia? Los dirigentes políticos de los 2.000 millones privilegiados no tienen más remedio, si es que quieren seguir gobernando, que hacer lo que están haciendo. Porque saben que si tomasen las medidas restrictivas, que habría que tomar para repartir equitativamente la riqueza y las energías mundiales, perderían a la gran mayoría de sus votantes. Los privilegiados del mundo no estamos dispuestos a perder nuestros privilegios. Por eso votamos y votaremos a favor del que nos asegure mayor bienestar y más seguridad en ese bienestar, aunque sepamos que eso se hace a costa de negar el pan y el agua a los millones de criaturas que se mueren de hambre y de sed.

Por lo tanto, la tesis que yo defiendo - y creo que la defiendo con sólidos argumentos - es que los responsables últimos del desastre mundial que estamos viviendo somos todos. Todos los que votamos al que mejor satisface nuestras insatisfechas apetencias de vivir mejor. Lo normal y lo más generalizado es que la gente vota al que le da más garantías de bienestar y consumo, no al que promete repartir equitativamente nuestro bienestar con los que carecen de ese bienestar. Las políticas de bienestar tienen más éxito que las políticas sociales. Y no digamos nada si un aspirante a gobernar pusiera en su programa de gobierno que está dispuesto a remediar, ante todo, el hambre de los pobres a costa de que los demás ganemos menos y vivamos más austeramente. Al político que dijera eso, lo tomaríamos por loco.

Esto es así de claro y así de duro. Y de este estado de cosas son responsables, no sólo los políticos, los empresarios, los gestores del gran capital y hasta los sindicalistas. No esperemos, pues, la solución de los de arriba. Si quieren estar arriba, no pueden hacer sino lo que hacen, mientras los votantes no cambiemos de mentalidad y tomemos en serio que hay que programar nuestras vidas de otra manera: con menos ambición y más humanidad.


José M. Castillo
Artículo publicado el 20/11/2009 en diario de Granada IDEAL.

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viernes, 20 de noviembre de 2009

Iglesia: entre el ayer y el mañana

Rafael Fernando Navarro

Una sociedad viva trasciende siempre su propia estructura jurídica, la que se ha ido dando a sí misma de forma voluntariamente mayoritaria. Pero el pueblo va siempre por delante de la ley abriendo caminos, haciendo futuro, acomodando postura al desarrollo evolutivo. Cuando hace de de su código una norma definitiva, se cosifica, se inmoviliza y reposa sobre su propia mortaja. Lo humano sin devenir es una contradicción in terminis. El hombre vive la provisionalidad de su presente enriquecido por la luminosidad de su futuro. Si concibe su precariedad ontológica y temporal como dato absoluto se instala en la muerte. El rico epulón afirma su conciencia de suficiencia existencial en la quietud terminal de su presente. Esa misma noche le asalta la muerte como oscura espalda del futuro. Pretender ahorrarnos la tarea poética del mañana nos remite al metro y medio de tumba definitiva.

Mons. Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal, ha hablado en nombre de la Iglesia anatematizando el proyecto de ley sobre el aborto. Ha sido tajante, como suelen ser los obispos cuando hablan: los políticos católicos que voten, apoyen o difundan esta ley se convierten objetivamente en pecadores públicos y por tanto no pueden ser receptores de la comunión. Quitar la vida entra en contradicción con la fe católica y en consecuencia caen en la herejía y en la excomunión que lleva aparejada.

Rouco Varela y la mayoría de los Obispos apoyan estas declaraciones de Martínez Camino. Y en las tertulias televisivas y radiofónicas se llega de forma unánime a la misma conclusión: La Iglesia dice siempre los que siempre ha dicho. Esta aparente obviedad encierra una concepción estatificada de la Iglesia. Estatificación a la que aspira siempre la Jerarquía cuando apela a su núcleo fundamental. Está basada en el derecho canónico. Lo proclama el propio portavoz episcopal. Lenin y Hitler, comunismo y nazismo instalaron el aborto como arma selectiva y ocasionaron un holocausto del que la humanidad vivirá siempre avergonzada.

¿Puede la Iglesia fundamentar su existencia en una normativa estrictamente jurídica? ¿No está en ese intento envolviéndose endogámicamente sobre sí misma y negando su proyección al mundo y al tiempo que en cada etapa histórica le toca vivir? ¿Ignora deliberadamente el Concilio Vaticano II? ¿Puede sincera y honestamente basar muchas de estas tesis en el evangelio? Lo ha pretendido de forma constante, pero su esfuerzo ha sido inútil. El evangelio no tiene repuesta para cualquier situación humana porque no se puede reducir a un código de conducta. Cuando cada acontecer humano quiere iluminarse con un párrafo de Cristo se convierte a Jesús en un divulgador de refranes y su mensaje en una colección de proverbios y aforismos tópicos.

Decir siempre lo que siempre se ha dicho no es más que un reflejo de involución, de hermetismo, de falta de proyección en el tiempo. Cuando desde una egolatría excesiva
se apela a la revelación divina, al derecho natural como interpretación unívoca y de exclusiva propiedad privada, cuando conscientemente se confunde tradición con inercia, la Iglesia queda convertida en estatua de sal, en incómoda postura de mirar el pasado, sólo el pasado, convirtiendo la libertad viviente del evangelio en contradicción flagrante e institucionalmente aprovechada del ayer como patrimonio esclerotizante.

La Iglesia tiene derecho a hablar siempre que tenga algo que decir a los hombres y mujeres de hoy. Los pétalos disecados pertenecen a libros de nostalgia.


Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com


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Pare... o siga

Adolfo Pedroza

“Delincuencia: la combinación letal de marginación y necesidades. Todos los días las páginas de policiales de los diarios aparecen llenas de muertes, asaltos y casos que conmueven a la sociedad. ¿Cuál es el origen de este problema? Muchos señalan a la marginación, la pobreza, la mala distribución de los ingresos y la falta de oportunidades para los pobres.

Hay muchas preguntas y ninguna respuesta lógica o racional. Si en cambio, buscamos una respuesta de índole espiritual, encontraremos una explicación a todos estos interrogantes. Cuando una persona no cuenta en su interior con la presencia de Dios, tiene un vació que es muy difícil de llenar, y busca saciarse de muchas formas.

Allí aparecen el consumo de drogas, o alcohol, la anorexia, la bulimia, las malas compañías... un sinfín de tentaciones que le pueden arruinar la vida a cualquiera...” (1)

Este razonamiento sigue. Es del editorial que, con el gran titulo de “Las tentaciones”, redondeará los conceptos invitando a concurrir a la Iglesia Universal del Reino de Dios, la propietaria del Periódico El Universal.

Sin poner en tela de juicio el poder de Dios que actúa en las personas y cambia sus vidas, me pareció un planteo simplista por un lado; y engañador y artero por el otro.

Viniendo de una Iglesia que tiene por lema “Pare de sufrir” y a la que es cierto que concurren miles de personas a sus reuniones, ya sean de conquistas, cadena de sanidad, cadena de la sagrada familia, de descarga espiritual, de casos imposibles, etc. me parece cuanto menos una irresponsabilidad este tipo de afirmaciones.

La tapa del periódico anuncia en letras grande “Crece la inseguridad” y luego subtitula “En los últimos días, recrudecieron los casos de asaltos y asesinatos”. Todo sobre impreso en base a una imagen del parabrisas perforado por un tiro que apareció en cuanto noticioso y/o diario usted quiso mirar... y si no quiso mirar, se lo hicieron ver igual.

Obviamente, ya en el interior del periódico, se le dedicaran las dos paginas centrales para desarrollar el tema bajo un nuevo título... que dice: “Un flagelo que no para”. Sin embargo es llamativo que aquí sólo se citaran fuentes de otros diarios pero no se expresaran opiniones propias ni se continuará con la línea del editorial de la misma edición. Aparecerá el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires pidiendo “más dureza y rigor” y todavía habrá lugar para un recuadro en el que el ministro de seguridad bonaerense hará referencia a lo vetusto del Código Penal para pedir nuevamente que se debata la imputabilidad de los menores de edad.

Este tratamiento del tema será leído por 211.200 personas (tal la cantidad de tirada de ejemplares) a quienes le llegaran en forma gratuita y que quedaran a la merced “de tantos embajadores de la muerte que andan por allí sin Dios”. Y nada más se les ampliará de aquello que soslayaba el editorial nombrando a la marginación, la pobreza, la mala distribución de los ingresos y la falta de oportunidades para los pobres.

Desde mi visión de la fe, Dios será nuevamente “vendido” como el “tapagujeros” que puede resolver estos problemas; y entonces, los gobernantes, estos líderes religiosos, el sistema capitalista y globalizado, quedarán nuevamente “libres de culpa y cargo”.

Eso sí, cuando autoricemos la imputabilidad de menores de 16 años estas cosas dejaran de ocurrir, ya que en forma directamente proporcional la marginación, la pobreza, la mala distribución de los ingresos y la falta de oportunidades para los pobres, habrán cesado. Llegado a este punto y sintiéndome una vez más engañado y defraudado por una sociedad que hace de la hipocresía una forma de vida, déjeme decirle para ir cerrando: “Dios nos ayude” + (PE)

(1) Parte inicial de editorial de Pág.2 de “El Universal” Año XI – Nº 587/Edición Nacional/8 al 14 de noviembre 2009

Adolfo Pedroza
Agencia de Noticias Prensa Ecuménica - 18/11/2009 - PreNot 8557
www.ecupres.com.ar

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Honrar la vida

Walter Dennis Muñoz

“…Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas……” Eladia Blázquez

Pienso en la reunión de la FAO en Roma donde los países ricos brillaron por su ausencia. La pobreza no es un destino humano, es un resultado político, económico y cultural. No es simplemente un abuso es el resultado de los usos de un modelo de poder apoyado por los medios masivos, la clase política, y los poderes económicos imbricados con el poder militar y las formas con las cuales se controla todo intento de un mundo más justo. Justo será este planeta cuando la riqueza natural y tecnológica sea un bien común. No digo con esto que no debe haber mercado, empresarios, financistas, digo claramente que este modelo actual ha dado los resultados que hoy sufrimos. Hay un texto neo testamentario que dice que dios ha escogido lo flaco del mundo para avergonzar a lo fuerte. No hago lecturas sociales o económicas. Creo que lo flaco que puede avergonzar a lo fuerte es la razón. La cultura cristiana occidental no tiene argumentos ni bases racionales para justificar las inaceptables injusticias planetarias, el hambre, los niños de la guerra, la esclavitud infantil, el neocolonialismo en África por ejemplo, comprando tierras productivas y en latinoamérica medios masivos, empresas estratégicas como telefonía, petróleo, etc.

Con ello anexan sectores conservadores preparados para ser funcionales a esos poderes económicos y tecnológicos y mantienen un conflicto social cada vez más agudo, como ejemplo Honduras, donde unas simples reformas, como consultar al pueblo significa derrocar un gobierno legítimo. De ese modo las salidas que pueden permitir una participación más activa en la riqueza de esos países se exageran y los poderes locales con sus medios masivos distorsionan los verdaderos objetivos de una democracia participativa. El discurso verborrágico del Presidente Chávez no le ayuda a que se comprenda lo legítimo de su propósito. Los líderes políticos deben aprender lo que enseñara Ortega y Gasset cuando decía que cuando tenemos parte de la razón y pretendemos tener toda la razón terminamos por perder esa parte de razón que teníamos originalmente.

El escritor Carlos Fuentes lo llama payaso no tengo información que decía cuando en Venezuela el petróleo sirvió para enriquecer presidentes y sectores que lo controlaban mientras el pueblo se quedaba en la ignorancia y la miseria.

En el año 2000 me tocó ir a la República Checa, entramos a los primeros pueblos lindantes con Alemania desde Chemnitz que en el período comunista se llamó Karl- Marx-Stadt y curiosamente en su avenida principal aún existía una inmensa cabeza en fierro fundido de Marx . Esas carreteras eran lindas y arboladas y en el regreso en un día lindo de sol de pronto distingo una jovencita, rubia, se veía linda vestida de blanco en medio del camino orillando los árboles y más adelanto otra y luego otra más incluso unas chicas morochas en unas jaulas de vidrio como para darme cuenta que esas jovencitas recién entrando a la vida encontraban en esa profesión una manera de salir a flote. En ese entonces el marco equivalía a 16 coronas checas. El presidente era Vaclav Hável, reconocido escritor, que sus fantasías literarias no le permitieron ver que para esas chicas debió haber habido otro camino.

Vivir no es sólo transcurrir es honrar la vida. Copenhague será otro fraude?¿Habrá hablado el Presidente Obama con el líder chino algo más que los intereses comerciales de ambos países.?

Una reflexión más. En Chile una mujer con un cáncer avanzado quiere seguir viviendo pero los remedios que le permitirían vivir más tiempo eran inalcanzables para ella por su precio, entonces tuvo que hacerle un juicio al Ministerio de Salud, el que ahora tiene que proveerle ese remedio que es muy caro. El Ministerio de Salud repito el término, de salud, apeló la sentencia con una frialdad abismante. Como es un caso ya avanzado sería suficiente darle paliativos y dicho en términos populares para que gastar pólvora en gallinazo. ¿Cuándo dejó el colectivo médico de honrar la vida? ¿Cuándo lo hemos dejado nosotros al guardar silencio ante la direccionalidad cínica del planeta?


Walter Dennis Muñoz
Periodista
http://www.kaosenlared.net/noticia/honrar-la-vida

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Sólo cielo y milagro hoy no es suficiente

Eduardo Pérsico

Qué bien vendría a deidades y dioses de los diversos credos venir a este planeta sin ojos de turista.

Han pasado los siglos, alguien diría unos miles, y algunas salvaciones jamás nos han llegado. Si hay mágicas deidades más halla del elenco que propone el Olimpo, es una duda grande que ninguna se atreva a convivir con especies que fueran su proyecto. Según tanto se repitiera de nosotros ‘hechos a semejanza de dios’, sin formato de peces o mirada en la nuca y tipos comunes como usted, yo y el otro, les pedimos a las divinidades visitar este planeta como sea. Sin milagros ni misas muy suntuosas queremos solamente que se ocupen de equilibrar los tantos de este siniestro juego diseñado en la tierra. Aunque embarren su aureola por estos arrabales que junta condenados por el hambre y el frío, rincones apartados de cualquier esperanza, esperamos hallar algún sobrenatural todopoderoso que disponga un cambio, donación o trueque de nuestra agobiadora realidad. Según lo conocido, nadie creíble marinero o terrestre, vio angélicas figuras bregando por la repartición de comida, o advirtiendo a señores adueñados del mundo que todo es de la tierra y con la muerte, muere. De aquí ningún mortal se lleva ni las migas; los diamantes deslucen la mortaja y con la cremación todo metal se altera, pierde sus propiedades… Qué bien vendría a deidades y dioses de los diversos credos venir a este planeta sin ojos de turista. Por favor, recorrerlo con ganas y verlo según es; con sus pícaros sermoneando en los templos y absolviendo pecados cada cual a su precio, y que al pasar llenan con crédulos turistas bien vestidos la famosa plaza egregia de los romanos. Esa renombrada representación que cualquier domingo ofrecen esos artistas estelares con bonetes de dibujo animado, ropas carnavalescas y un lenguaje confuso de exigir a los mortales comunes que sean buenos, desechen la riqueza, se amen unos a otros y abatan la pobreza.


¿De qué hablan estos pastores además de proponernos regularmente que ante la tentación carnal hagamos el amor rezando un padrenuestro? No jodamos, arengar a desechar la riqueza a esos que sin alcanzar fortuna comen siempre, es un guiño cómplice con los furibundos cultores religiosos por la propiedad privada de sus bienes. Dueños de cuantiosas fortunas, aunque no tanto y también mucho menos, hoy están decididos a liquidar hambrientos cómo sea, en tanto los miserables de la tierra que sólo por seguir vivos delatan la inequidad del sistema económico implantado en el planeta, - que a las sectas religiosas no les sugiere ningún remordimiento litúrgico- se empecinan en seguir comiendo. Ese algo natural de cualquier especie a la sobrevivencia, pareciera la gran preocupación de las clases medias bajas hacia arriba en la Argentina que conocemos. Ese renombrar técnicamente ‘acabar con la pobreza’ la lucha contra los miserables, esconde una mentira diabólica y cruel porque al mismo tiempo los pudientes favorecidos por navegar en estas aguas, sin cesar aumentan su agresión a los desposeídos. En nombre de la democracia, la seguridad jurídica y cualquier ardid que se les ocurra, los dueños verdaderos del Poder usan a sus fabricantes de opinión, - medios de comunicación, corporaciones místicas, farándulas varias y delirantes orientadores conceptuales- en aleccionar que el sistema económico, social y financiero que ellos disponen es el único respetable y posible. Cualquier actitud contra sus intereses es antidemocrático, criminal o terrorista, y debería eliminarse por el ‘gatillo fácil’, frecuente método policial, o reclamando sin cesar el endurecimiento de las condenas contra los menores. No hay código penal que los conforme y aunque disfracen el pedido de pena de muerte contra cualquiera, jamás aceptan ni discuten el mejor reparto de los bienes y mucho menos el régimen de propiedad de la tierra. A ellos les resulta hereje toda vocación en organizar comarcas en la que coman todos, y esa cerrazón o tozudez del Poder y sus adoradores ante las encerronas del sistema, hoy exhiben un patetismo rígidamente teatral.

Pero se llame capitalismo o de distinto nombre pero incapaz de repartir los panes, por aquí nada sirve y así ninguna deidad mágica o prodigiosa se apiada de este planeta menor con nosotros encima. Aunque eso sí, parece que el Pentágono y el Departamento de Estado disciplinando a la *SIP, le avisaron a los dioses que no se inquieten porque ellos se ocuparán de todo. (noviembre del 2009)

*SIP: Sociedad Interamericana de Prensa, representativa de las corporaciones y dueños de medios de comunicación.


Eduardo Pérsico
escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.

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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Aquí y ahora o literatura

Walter Dennis Muñoz

Entiendo la pérdida de interés social por la religión. La religión sigue teniendo, en la recepción de sus mensajes, respuestas positivas de quienes desde pequeños fueron adiestrados a entender esos mensajes. Para ello, una vez que se tiene capacidad de análisis, se ven obligados a hacerse trampas argumentales para sostenerse dentro del discurso religioso. Una trampa es claramente la lectura literal del texto sagrado. Aquí el texto se convierte en un manual de procedimiento religioso que implica descartar el discurso científico. Pero el discurso científico tiene la impronta humana y hoy también hay desconfianza por la ideologización de científicos que se funcionalizan a intereses mercantiles como en el caso de los laboratorios, del cambio climático, y de la falta de solidaridad de la comunidad de comunicación científica sobre sus logros y la posibilidad que las grandes mayorías accedan a sus beneficios. Frente a la religión devenida a eclesiocracia envejecida e inútil y una ciencia que vestida de tecnología nos llega o como objetos bélicos altamente sofisticados, medicina cualitativa para sectores económicamente bien posicionados o curiosidades astronómicas, tecnologías de comunicación o premios de prestigio, pero la gente sigue comiendo mal, más cesantía, más hambre, más enfermedades y claro, aparecen los manuales de procedimiento científico para descalificar, como el caso de la Dra. Forcades porque tiene un enfoque interesante de discutir, analizar y lograr respuestas aceptables frente a la vacuna de la gripe porcina.

Pero allí está la literatura laica con sus dioses y papas, figuras sagradas y pavoneos ateístas. Para Saramago el testamento judío es un libro de malas costumbres, pero también lo es Caperucita roja, Blanca Nieves y todas las historias oficiales que nos han contado desde pequeños sobre nuestros orígenes como naciones con padres de la patria que poco o nada tiene de padres donde las mayorías siempre quedaron a la deriva.

El fallo de la religión no es el fallo del sentido. El sentido tiene que venir de nosotros. Al negar a dios negamos el sentido y no todos nos entregamos a la idea que a falta de sentido buena es la literatura. Será entretenida, de alto nivel de entretención y la calidad narrativa con los orgasmos de los críticos revela que a un sector de la sociedad que puede comprar libros – no olvidemos que libro es un producto mercantil- algún sentido le produce que esencialmente es el mismo sentido o fruición que el canto religioso y la lectura del texto sagrado le produce al creyente.

En muchas películas el citismo de grandes escritores es lo mismo que el citismo bíblico. A esos expertos en citar frases para el bronce no les confiaría ni el gato de la casa.

Son tan caraduras que van a las ferias de libros a firmar libros que la gente ha pagado a buscar un premio cueste lo que cueste. Piensan que la cultura laica es superior a la religiosa pero la verdad es que las dos son un plomazo.

Si alguien no tiene trabajo, los niños toman aguas contaminadas, si los ricos alemanes son más ricos y hay más pobres que nunca, de cual libertad me hablan con la caída del muro.

Cuando mis hijos eran pequeños, lo he contado antes, les contaba cuentos para dormir, pero solamente las masas necesitan cuentos para vivir. Con la religión venida a menos, los políticos preocupados de sí mismos, los escritores que pavonean su ateísmo creyendo que han dado un paso hacia delante, con científicos fáciles de comprar seguimos con guerras inútiles, con cientos de muertos, con terribles desigualdades. Creo que es hora, aquí y ahora, de buscar caminos menos pretenciosos creando condiciones para que nuestra vida no necesite cuentos sino resoluciones fácticas para una vida digna, donde cada uno sea el protagonista de la suya y podemos al fin sonreír a cada día que nos quede.


Walter Dennis Muñoz
Periodista

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lunes, 9 de noviembre de 2009

Polvo enamorado

Rafael Fernando Navarro

¿Conseguirán alguna vez los Obispos caminar hombro con hombro con la humanidad? ¿Optarán alguna vez por la projimidad, la cercanía, la fraternidad? ¿Abandonarán alguna vez la atalaya del poder, la manipulación de la verdad, la prepotencia del saber, el dominio del indomable para ser carne de mundo, entrañas de vida, interioridad vivificante? Porque cuando aspiramos a ser dioses nos convertimos “en pasión inútil” (Sartre). Pero cuando Dios quiere acostumbrarse a lo humano se hace hombre. Su mirada es horizontal y el hombre sólo es salvado desde el hombre. El cristianismo es nada más, pero nada menos, que la importancia del hombre.

La vida es un camino hacia el misterio. La muerte tal vez, sólo tal vez, la posibilidad definitiva de encontrarnos con la verdad última de ese misterio. A lo mejor por eso la sentimos como precipicio insondable, como escalofrío sudoroso de quien ha caminado incansablemente hacia la nada. “El hombre es un ser para la muerte” nos aseguraban los existencialistas. No eran exactos. El hombre es un ser para “su” muerte. Cada uno se muere a sí mismo. Morirse es un verbo reflexivo.

¿Y después de la muerte qué? ¿La futura resurrección de los muertos? ¿El vientre estriado de la nada nunca preñada de futuro? ¿Es el hombre un fruto en sí mismo, inseminado por Dios hacia lo definitivamente absoluto? Que cada cual se responda desde su más interior intimidad. Es cierto que aspiramos a la prolongación de la vida, concebida tal vez de forma excesivamente antropomórfica. Pero es igualmente cierto que el hombre experimenta su muerte como el resumen polvoriento de la existencia capaz de diluirse en una tumba o albergarse en veinte centímetros de urna.

Y aquí aparece Raúl Berzosa, Obispo auxiliar de Oviedo afirmando, con la rotundidad con que hablan los Obispos, que la incineración de los cadáveres va contra la doctrina de la Iglesia. “Los creyentes deben enterrar el cadáver en tierra porque creen en la resurrección de los muertos y porque el cuerpo humano es el templo de Dios” Otra vez los Obispos en la periferia del hombre, nunca en el hombre mismo. Las formas sobre el fondo, el jardín sobre las rosas, la arena sobre las olas. Con el miedo siempre de ser algo hasta el fondo, de adentrarse en el núcleo, de centrar el centro para hacer del cristianismo una experiencia humana y humanizante. Prefieren la ley, la norma, el derecho frente a la libertad infinita como riesgo, apertura y vértigo de existencia.

La resurrección del hombre como reunificación teocéntrica de la vida, nunca como inserción en la universalidad del cosmos al estilo de Chardin. Los profetas de la luz deben permanecer plegados a la quietud jerárquica o desterrados a la inoperancia vital del abismo. Los testigos vivientes sufren una inquisición elegante, pero inquisición al fin. Son relegados a la infidelidad. La creación poética no cabe en la legislación estática mitrada.

Si se nos entierra el pensamiento, déjennos por lo menos morir nuestra muerte inalienable. Queremos sólo ser “polvo, más polvo enamorado”.


Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com

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domingo, 8 de noviembre de 2009

Reivindicar la guillotina

Pepcastelló

Escuchando y leyendo cuanto dicen los informativos referente a geopolítica, a distribución mundial de riqueza-pobreza y al impune abuso de poder de quienes detentan la propiedad del mundo, se me ocurre que desde una posición contraria a la pena de muerte es digno y justo, equitativo y saludable reivindicar la guillotina, ese afilado instrumento de podar nobles testas que sirvió antaño para atajar de raíz el pensamiento reaccionario.

Posiblemente la restauración de ese terrorífico ingenio comportaría no pocos “daños colaterales”, como eufemísticamente se les llama ahora a los inocentes que mueren por causa de las guerras que mueve la codicia del imperio. Pero dudo que el número de víctimas fuesen ni de lejos comparable al que ahora da la defensa de la democracia, esa diabólica falacia mediante la cual una mínima parte de la población mundial convierte en esclava suya al resto.

Esclavitud, hambre, miseria de todo orden que condena a muerte a millones de seres humanos por el solo delito de haber nacido pobres. Luego he dicho bien cuando he reivindicado la guillotina desde una posición contraria a la pena de muerte.

Hoy la humanidad entera está dividida entre ricos y pobres, al igual que desde los más remotos tiempos históricos. La democracia sigue siendo un acuerdo entre ricos, al igual que lo fue en sus comienzos. Los pobres siguen sin contar para nada en ella, por más que ahora se intente disimular ese ninguneo mediante la falacia del voto. La realidad es que en las decisiones que toman quienes gobiernan no está previsto que el pueblo pueda siquiera opinar. ¿Qué diferencia hay entre el despotismo reinante en la Francia del siglo XVIII y el que impera actualmente en el mundo?

Si los aristócratas eran los odiados amos de la tierra en aquellos tiempos, hoy son los ricos del mundo quienes esa propiedad detentan. Ellos son quienes deciden la vida o la muerte de millones de personas mediante los diversos procedimientos que tienen a su alcance. Los políticos son los paladines de tan altos señores, quienes dan la cara por ellos y les protegen y defienden mediante el brazo armado de toda esa chusma de esbirros, ejecutores, torturadores y asesinos profesionales que tienen a sus órdenes. Nada ha cambiado pues, salvo las apariencias.

Si en aquel tiempo hubo una clerecía encargada de lavar el cerebro al pueblo sometido, hoy ésta ha sido desplazada por los llamados medios de comunicación de masas, “mass media” en la lengua del imperio. El método es básicamente el mismo, pues consiste en forjar una cadena esclavizante en la propia mente del esclavo.

A la vista de todo ello, no puedo evitar pensar si no se estarán dando en el presente de nuestra opulenta civilización occidental cristiana motivos similares a los que puso en marcha el infernal invento propuesto allá por 1789 a la Asamblea Constituyente Francesa por Joseph-Ignace Guillotin.

El conflicto moral que tales pensamientos generan en mi mente hace que aparezcan en ella, rebeldes y victoriosos, héroes pacifistas como Gandhi o Martin Luther King y otros no tan famosos pero igualmente merecedores de admiración por haber sabido combinar la resistencia al oprobio con el respeto a la vida.

“Más vale padecer injusticia que cometerla” dicen que decía Sócrates. Sin duda. Pero ¿es injusto tratar de evitar que millones de seres humanos sean víctimas de algunos de sus congéneres?

Como un eco sin respuesta resuena en mi mente esta pregunta mientras como entre brumas desfilan las imágenes de quienes a lo largo de la historia, en diversas luchas, han dado fe con su sangre de que los derechos de los pueblos nunca fueron un regalo de quienes los oprimían.

De pronto una música estridente me sobresalta. Ante mí el televisor muestra imágenes de un spot publicitario. ¿Será cuanto antecede una pesadilla que me vino en un instante que me quedé traspuesto? Quizá. Ruego a quienes lo hayan leído que me disculpen por no haber podido evitar su relato.


Pepcastelló

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Ser auto-idénticos. Extracto del libro “La sabiduría recobrada” de Mónica Cavallé

Paz Rosales

“Cuida ante todo de ser siempre igual a ti mismo” (Séneca)

Ser “iguales a nosotros mismos” es estar en conexión con lo que nos hace ser nosotros mismos. Equivale, paralelamente, a despojarnos de toda simulación – no temer mostrar o expresar lo que somos – y de toda pretensión – no pretender ser lo que no somos ni obstinarnos en ser algo en particualr-. Es una coherencia y una honestidad radical respecto de nuestro propio ser, nuestra propia situación y nuestra propia verdad, aquí y ahora.

No somos iguales a nosotros mismos, por ejemplo, cuando ocultamos nuestro amor si no tenemos garantías de ser correspondidos, o bien, simulamos un amor que no sentimos. Cuando decimos admirar a ciertas personas y, secretamente, envidiamos a otras. Al invertir nuestro tiempo con quienes no queremos estar. Cuando, si somos educadores, ocultamos antes nuestros alumnos nuestra ignorancia respecto a alguna cuestión; en general, cuando ocultamos nuestros límites y nuestra vulnerabilidad. Si fingimos ser más o menos de lo que somos. Cuando algo que hicimos ayer nos hace sentir mal y nos paraliza en el presente. Cuando creemos que un medio no del todo honesto está justificado porque nos permite lograr un bien futuro. Al ocultar nuestros gustos y aversiones reales. Si no hacemos ni decimos algo porque tememos decepcionar a quienes tienen una idea excelsa de nosotros. Cuando nos expresamos solo a medias. Cuando buscamos en un título o en el hecho de ocupar un rango institucional o social la seguridad y la autoridad que no sentimos cuando nos presentamos ante los otros, sin más, como seres humanos.

El libre hace libres a los demás. Ser libremente lo que se es, expresarse de forma espontánea y auténtica, es el mayor regalo que nos pueden hacer. Ello requiere un alto grado de aceptación propia. A su vez, es precisamente esta aceptación propia la que permite aceptar realmente a los demás y que los demás se sientan aceptados. Sin lo primero no puede darse lo segundo.


Paz Rosales

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viernes, 30 de octubre de 2009

¿Cuantas veces podemos vivir?

Walter Dennis Muñoz

Las cosas a tiempo

La respuesta es demasiado simple. Como lo dice una canción. Solamente una vez. Serrat en un hermoso tema hablaba de una sonrisa a tiempo. El hecho de nacer nos plantea perentoriamente que no podemos elegir ni la época, ni el lugar, ni las dificultades o facilidades que la vida nos plantee. Que ya sabemos que se corresponde a nuestro proyecto vital. Dilthey decía que la vida es una misteriosa trama de destino, carácter y azar. No se puede elegir el tiempo porque es este. Podemos hacer trampa por supuesto. A un historiador le preguntaron por su situación durante la terrible dictadura argentina. Este respondió que estaba estudiando un período antiguo de la historia de tal modo que el tiempo de responsabilidad directa lo eludió cínicamente. Algunas utopías son pelotazos hacia adelante. En esta época de las G, G2, G8, G20 los pelotazos hacia delante por los gases contaminantes, el hambre y la pobreza se disparan al 2020, 2050, etc. etc.

He escrito antes que el texto bíblico no sólo es un texto de la religión también lo es de la cultura. En la conocida parábola del samaritano hay una contundente afirmación. No se puede elegir el tiempo para hacer lo que corresponde salvo si hacemos trampas. El judío herido al borde del camino-¿alguna vez se vivió seguro?- no tiene disculpa ninguna para quien lo ha visto. La elección de un samaritano es la contundencia contra los motivos geopolíticos, étnicos, religiosos para que en lugar de interponer un arma letal entre seres humanos es aceptar que esa es nuestra responsabilidad solidaria- solidaridad en el sentido de Adorno, lo universal en lo particular- la comprensión absoluta que tenemos un compromiso constitutivo como especie entre todos los hombres.
Camus en La caída cuenta el caso del médico que cruza un puente en el Sena en una de esas noches frías y solitarias cuando siente el pedido de auxilio de alguien que se ahoga y el huye del lugar sin hacer nada. Ese hecho lo persigue durante las noches hasta que desesperado despierta pidiendo la oportunidad de volver a pasar por el puente, lanzarse al agua y salvar a quien se estaba ahogando, a ese ser que ya no vive más.

Obviamente que tenemos la elasticidad ética para encontrar correcta la definición que da el DRAE de la palabra compasión. Definición grotesca, funcional a todos los asistencialismos existentes con los cuales se tapan las injusticias legitimadas en la distribución de la riqueza en todo el planeta. Y así lo ha entendido el modelo jerárquico caritativo de la religión católica romana. Así los países sudamericanos con modelos neoliberales dando bonitos (pequeñas ayudas en invierno) para tapar problemas estructurales.

Y todos los modelos sociales distorsionados. La escuela no es un espacio de crecimiento en la palabra, en saber tomarla, entenderla y descubrirla como vínculo de encuentro y crecimiento conjunto. En Berlín oriental en tiempos de la así llamada guerra fría la educación era un proceso de corresponsabilidad. Si un alumno iba mal era una tarea del resto de los compañeros ayudarlo a recuperar el nivel compartido. Cuando se baña al bebé es sólo la mugre la que debe irse por el caño no el niño. Así pasó con el derrumbe del capitalismo de estado llamado comunismo. Se lanzó la mugre y el niño por el caño.

Sería interesante confrontar a un catedrático de arquitectura para que explicara como una familia puede vivir en cajas de fósforos y eso llamarlo un piso o una casa.

Sería también necesario que un político, un economista explicaran porque no reconocen al trabajo como generador de ganancias y no solamente como costo de producción. Y porque llaman competitividad cuando un producto tiene un precio atractivo porque el que lo realizó cobra una mierda de salario.

Y sería sumamente importante preguntarle al sector más reaccionario de España porque llama vida a las funciones vitales del organismo y no a la posibilidad de la realización de un proyecto de vida en cuya realización la palabra tiene sentido.

Y finalmente recordar que Ortega escribió una vez un artículo sobre el azul desteñido, ese azul que una vez tuvo un paño que producto del sol, el agua y el tiempo se fue descolorando.

El hombre que ve el samaritano es ese hombre original y lo que hace A TIEMPO, no como los religiosos que pasan sin mirar a nada ni nadie a realizar sus ficciones de control de masas y a enseñar el amor de dios. Ese hombre despojado de su verdadero sentido, de su verdadero valor e importancia. Ese hombre lo llama para que lo restituya y ese el es tema de hoy. Dejemos de hacer trampas literarias, fílmicas, de premios que a la larga no premian nada, no cambian nada. Tenemos tiempo, este, pero nos necesitamos para lograr restituir la dignidad humana.


Walter Dennis Muñoz, Periodista

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miércoles, 28 de octubre de 2009

Por los dioses, la patria o lo que sea.

Eduardo Pérsico

Al referirse a la relevancia de las religiones en el desarrollo de la humanidad, el escritor José Saramago dijo ‘lo único que han hecho ha sido matar, matar y matar’; una apreciación no muy ajena a los pensadores independientes en serio y que en otros términos ya había dicho Bertrand Russell, al recordar las persecuciones y crímenes que ocurrieran entre los mismos cristianos. Una profunda disidencia con las religiones de dos pensadores que no invalidarían a cierto humorista de los años cuarenta en Buenos Aires, F.P., al decir que ante la pedofilia y homosexualidad creciente en los colegios de curas era lógico la adoración de los sables, pero que bendecir los cañones de Benito Mussolini en Italia ya era demasiado...

Irreverencias aparte, las religiones aún vigentes están vinculadas al oro y no fueron casuales las uniones entre reinados y religiones, bien demostrado por los Reyes Católicos de España al impulsar la conquista de América con atropellos a punta de espadas y de cruces. En la Conquista, generada por el hambre como desde siempre fueron las migraciones del hombre, los indígenas de las Antillas fueron sometidos a trabajos forzados para así cargarse la mayor cantidad de oro a España, y al romperse así la economía agrícola antillana sobrevino la casi extinción de su población, sin la menor conmiseración del catolicismo que consideraba seres inferiores a esos nativos que en verdad los dueños del territorio. Luego Hernán Cortés imaginó hallar en México una riqueza imposible de satisfacer y el señor Inca Moctezuma no podía comprender semejante codicia. Esa vez y conocida como la Noche Triste, los conquistadores abandonaron Tenochtitlán con muchísimas pérdidas humanas, pero por 1561 Franciso Pizarro con el secuestro de Atahualpa, el último señor Inca, obtendría ‘una habitación de tres metros por cinco de ancho repletas de oro, y dos habitaciones más llenas de plata’. Atahualpa fue aconsejado por su gente que atacara con sus miles de guerreros a Pizarro, que sólo contaba con 167 hombres, pero como este igual que Moctezuma temía que los españoles fueran hijos del rey Viracocha, no lo hizo y los españoles no tardarían más de una hora en liquidar a los tres mil guerreros nativos. Así empezaría la fundición en lingotes del oro tallado por los orfebres para ser fletados a España, y con la muerte de Atahualpa moriría también una cultura con más de tres mil años de antigüedad; eso sí, con la bendición de dios nuestro señor padre todopoderoso, conquistador por ese entonces.

Ya ni vale cuestionar la conquista española de América, pero si el aporte mayor a las culturas existentes fueron las liturgias del catolicismo y el inicio de un sistema económico irracional y feroz que en pleno siglo veintiuno, con su liberalismo capitalista que exige invasiones y un pibe muerto de hambre cada cinco segundos, mi amigo Saramago tiene toda la razón sobre el aporte de las religiones y punto. Y acaso sea tiempo de preguntarle a los papas, ayatolas y rabinos qué pervive de tantos hombres roncos de gritar por cierto dios, bandera o patria siempre imaginaria; esos millones y millones de miserables sometidos a un perpetuo territorio emocional y desangrados en el campo de alguien, que como premio, no le dará ni un metro para dejar de herencia. El pobre común, el humillado que jamás lo sabe si con rezos, plegarias y alabanzas lo engañaron por siglos a jugarse la vida. Infeliz de creerse victorioso con su espada, arremetiendo hasta sentir costillas bien adentro lo único en verdad suyo en la pelea: el furor enemigo. Despanzurrado y hecho jirones no recibe más discursos, arengas o promesas para ganar su empeño; él y sus iguales enfrentados engordarán la tierra de otros, pero sus hijos o su hembra ni un sitio bajo el sol. ¿Será por ley de dios que también su causa de pelea se muera el mismo día y prosigan entre rezos, sotanas y plegarias los inmortales dueños de la tierra y el oro? Bienes inconmensurables que quienes Mandan se apropian sin medir las hambrunas perpetua o la metralla. Este inconfeso pero renovado Destino Manifiesto hitleriano que no jodamos, resulta inevitable para seguir con la explotación de los países centrales contra el resto. Algo sugerente de que esta historia de la especie humana sigue siendo una trágica historieta. (28 octubre 2009)


Eduardo Pérsico, escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.

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Rouco, el político

Rafael Fernando Navarro

La Jerarquía eclesiástica nunca ha renunciado al dominio de las conciencias. Los valores de la razón, laicicidad, secularización, autonomía del ser humano frente a la suprema decisión vital de su existencia, no entran dentro de la escala respetada por los Obispos. Muy por el contrario, son ellos, y solamente ellos, los que tienen la misión encomendada por Cristo de guiar a sus fieles en sus decisiones morales y de trazar el camino, siempre unívoco, de la bondad moral. Depositarios del monopolio de la verdad, son ellos quienes deciden desde no se sabe qué ciencia infusa lo que cada cual debe hacer en cada momento y en cualquier campo de la actividad humana.

Por otra parte, su adhesión inquebrantable a ciertos regímenes siempre dictatoriales, ha hecho acreedores a estos domadores de la verdad de la convicción de que debe darse una duplicidad de actuaciones paralelas entre lo mundano y lo religioso: se reclama así la existencia de universidades católicas frente a las estatales, colegios religiosos frente a los públicos y un derecho único a formar conciencias que debe proyectarse sobre cualquier formación humana venga de donde venga. El estado natural del hombre no es la búsqueda, sino más bien la aceptación de lo que otros piensen por él. La exploración de la verdad no tiene sentido si ella viene ya impuesta por visionarios ungidos y destinados a impartirla como un regalo.

Esta actitud se deriva de una concepción piramidal de la vida en cuyo vértice se sitúa al Papa, infalibilidad absoluta incluida, se ensancha a través del episcopado y descansa sobre una cuerpo de hombres y mujeres sometidos y destinados a soportar el peso de todo el que está por encima de ellos. El giro exigido por el Vaticano II abandonando la concepción de la Iglesia como sociedad perfecta para convertirla en pueblo de Dios nunca fue asimilado por el episcopado. Lo humano como valor en sí mismo no fue asumido por el cuerpo jerarquizado que temía se le fuera de las manos el poder de sumisión impuesta, del que ha venido gozando durante la historia.

La Jerarquía eclesiástica estaba en las espaldas de esos movimientos políticos que fueron la democracia cristiana, la acción católica y todas las organizaciones en las que se “utilizaba” la careta de autonomía para esconder decisiones con pectorales al fondo.

Aparecen ahora Alfredo Dagnino, Benigno Blanco, José Manuel Vidal, y muchos otros queriendo formar un partido político de inspiración cristiana respaldados y bendecidos por el Cardenal Rouco Varela. La Conferencia Episcopal Española nunca ha aceptado la no confesionalidad de la Constitución española. No ha dado por enterrado el tiempo del franquismo en el que de forma adúltera ejerció un dominio absoluto sobre la legislación, las costumbres y la orientación vital de este país. Añora tiempos de dictadura cristiana (qué contradicción), de cruzada vencedora de comunismos, de hordas judeomasónicas y reclama regímenes que impongan la cruz en las escuelas, la espada en las conciencias y la presencia del sagrado Corazón en los montes de cada pueblo. La dictadura episcopal ejercida entonces quiere prolongarse a sí misma aún en ausencia de los golpistas que la auparon a la cúspide. El proyecto de la nueva normativa del aborto, la educación para la ciudadanía, hasta ciertas fiestas no típicas de nuestro sentido mediterráneo son tachadas ridículamente de anticristianas. Su desprecio por la iniciativa humana, por el papel de la mujer, la falta de respeto a la investigación, su oposición a los avances tecnológicos son siempre rechazados en nombre de una dios domesticado, jibarizado, empobrecido, siempre juzgador, nunca compañero de la aventura existencial.

Rouco y los Obispos quieren tener un brazo político fuerte. No les basta con los brazos extenuados del crucificado.


Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com


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miércoles, 21 de octubre de 2009

Maldición eterna a quienes bendicen sables

Pepcastelló

Con el mayor respeto por quienes profesan creencias religiosas, entre ellas las cristianas, que son las que guiaron los primeros años de mi vida y en las que me eduqué. Desde mi actual perspectiva humana, en tanto que cristiano de corazón pero agnóstico de pensamiento, no puedo sino maldecir el uso perverso que de la buena fe de la gente hacen algunas iglesias cristianas, entre ellas la Iglesia Católica Romana. Me mueve a ello la noticia publicada el 14 de octubre por “Mémoire des luttes”, traducida y difundida por “Rebelión” en lengua castellana con fecha 16/10, con el título “El sable, el hisopo y la sala de mercados”. [1]

Hace falta tener muy poca conciencia y unos principios éticos muy relajados para contemplar fríamente la desvergüenza con que el cardenal y arzobispo de Tegucigalpa Óscar Rodríguez Madariaga dio por legítimo el actual golpe militar de Honduras y el silencio que ha mantenido luego ante los atropellos y crímenes que los golpistas están produciendo en ese pequeño, pobre y maltratado país de América Latina, en el cual se ceban ahora las oligarquías de toda América del Sur y las clases dominantes de la América del Norte.

Que el Instituto Católico de Paris conceda las insignias de doctor honoris causa a alguien que acaba de manifestarse tan en contra de los más elementales derechos humanos, y que sean dos cardenales quienes convoquen el acto y pronuncien los discursos panegíricos, el cardenal André Vingt-Trois y Monseñor Hippolyte Simón, arzobispo de Clermont, no puede ser sino un oprobio para quienes de corazón se sientan miembros de esa Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana.

El Banco Central Europeo (BCE) de la mano del Fondo Monetario Internacional (FMI) y juntos del brazo con eminencias cardenalicias, altas jerarquías de la Iglesia católica, no puede ser sino causa de repulsión profunda en el alma de quienes sientan un mínimo respeto por la paz y la justicia equitativa.

Si el mundo necesita con urgencia alzarse contra la injusticia, París será el próximo 24 de noviembre uno de los muchos lugares propicios para ese alzamiento.

Desde mi ancestral espíritu cristiano emplazo a las buenas personas católicas a alzar la voz y manifestarse públicamente contra semejante ignominia. El lema «todos somos Iglesia» no tiene que servir para escudar a los canallas que forman alianzas de poder contra los pobres del mundo entero, sino para exigir a sus autoridades eclesiásticas, en nombre de esa santa institución a la cual pertenecen y veneran, que sean consecuentes con los más elementales principios éticos que deben regir la convivencia humana. De no hacerlo así, quienes sienten el catolicismo en lo hondo de su alma tendrán que asumir también en ella la complicidad con semejantes criminales que su silencio conlleva.

[1] Homenajean al cardenal golpista de Tegucigalpa y al ex director general del FMI el día 24 de noviembre en la Universidad Católica de París http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93350
Se puede ver también en "La hora del Grillo"
http://bibliotecadelgrillo.blogspot.com/2009/10/el-sable-el-hisopo-y-la-sala-de.html


Pepcastelló

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sábado, 17 de octubre de 2009

Es en la rebelión donde el alma se revela

Pepcastelló

Rebelarse es una actitud visceral, un movimiento sísmico humano que arranca de lo hondo del alma. Cuando alguien se rebela lo hace con las entrañas y aun en contra de toda razón y conveniencia. Las grandes rebeliones de la historia las han protagonizado pueblos con conciencia, con el alma despierta. Pueblos formados por hombres y mujeres conscientes de su dignidad humana que se han rebelado contra la injusticia, la mentira, la humillación, y se han lanzado a la lucha en pos del ideal que brillaba en su mente, en su corazón y pensamiento, en su alma despierta.

Rebelarse es la condición esencial del ser humano, el baremo que marca el nivel de humana dignidad de la persona. Y puesto que la natura humana tiene tendencia a someter al otro, a explotarlo, a obtener beneficio del esfuerzo ajeno, es preciso que el alma esté despierta para cerrarle el paso a toda esa injusticia, ajena y propia, puesto que todos estamos expuestos a caer en la más absoluta iniquidad. De ahí que la rebelión no sea tan sólo un acto contra otro u otros sino que puede y aun debe serlo también contra uno mismo cuando la conciencia a ello llama.

Pero para que la conciencia grite reclamando justicia hay que tenerla viva y bien despierta. Forjarse una conciencia no es algo gratuito; quiere dedicación, tenacidad, continuidad, firmeza, reflexión, meditar, contemplar la belleza de la vida con el alma serena y el corazón henchido. Requiere educación y aun autoeducación, y un largo y generoso filosofar durante toda la vida. Forjarse una conciencia, hacer crecer el alma no es algo gratuito ni es nada banal que se obtenga sin más; requiere esfuerzo.

Ese ente misterioso y metafórico, el alma humana, que tanto verbo ha movido, no es algo que se pueda dejar en el olvido, al margen de la vida cotidiana pensando en sacarlo a relucir cuando convenga, igual que los pendones en las celebraciones y fiestas lugareñas. El alma vive y crece al ritmo de nuestra propia vida o se atrofia como miembro en desuso y al final fenece o si más no queda inservible.

Y es tal vez por eso que ahora en nuestro mundo acomodado rebelarse no se estila, que es una actitud fuera de moda, que no se lleva ya. Ha quedado tan sólo en rasgo peculiar de adolescentes, una incomodidad inevitable que padres y educadores intentan casi siempre esquivar y aun neutralizar, para bien del educando, según dicen. La mayoría de la población al asumir su condición de adulto entiende que madurar consiste en ser feliz a ultranza, adaptándose al sistema y sumiendo su alma en una estado de sopor que le impida plantearse toda cuestión acerca de cuanto pueda acaecerle, evitando de ese modo cualquier incomodidad de cuerpo y de alma, aun a costa de su propia dignidad humana. Algo así como un proceso de hibernación mental de por vida que garantice la supervivencia en el glacial panorama moral que va a envolverle.

Actualmente acá, la gente lleva años ya sin rebelarse más que contra la misma rebelión, contra todo lo que pueda constituir un estorbo en el camino trazado por la propia inercia. La inmovilidad parece ser uno de los valores máximos de esta sociedad nuestra que, paradójicamente, se caracteriza por la velocidad, por el movimiento permanente, por lo poco que duran ya las cosas empezando por los cacharros esos a que tan aferrados estamos y sin los cuales parece como si no pudiéramos vivir. Un afán desquiciado de renovación y consumo, que afecta incluso a la estructura emocional de las personas y a su vida afectiva, es la principal característica de esa inercia esclavizante contra la cual parece imposible rebelarse.

Un correr permanente, sin alma, sin conciencia, para así ir mas deprisa a nadie sabe donde, hace como de balanceo de las almas, justo para mecerlas y dormirlas, para inmovilizarlas hasta atrofiarlas y así poder embrutecer a las personas hasta convertirlas en simples individuos de una gran masa, amorfa y manipulable por quienes ostentan el poder. Masa en lugar de pueblo. Individuos sin alma en lugar de personas conscientes.

Ese es el gran triunfo del capitalismo, convertir el pueblo en masa. Pero ese ha sido también siempre el gran objetivo de todas las ideologías y religiones generadoras de creencias: esclavizar el pensamiento, secuestrar las mentes, anular las conciencias, adormecer las almas para así convertir las personas en individuos y el pueblo en masa.

Personas sin alma, pueblos sin alma, individuos, masa... Sumisión permanente... Triunfo del poder esclavizante. Un pueblo sin conciencia, con el alma dormida, es un pueblo vencido y sometido.

Pero no para siempre, pues que ninguna esclavitud es perpetua. La crisis de opiáceos alcanza ya al mundo acomodado. Entre la gran masa empieza a florecer la conciencia ¿Despertarán las almas? ¡Quién sabe! Es en la rebelión donde el alma se revela.


Pepcastelló

NOTA: El presente artículo ha sido reeditado por su autor sobre uno que publicó en KAOSENLARED.NET el 9/7/2004 con el título “Es en la rebelión donde el alma se revela”.

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viernes, 16 de octubre de 2009

La ola es el mar

Gonzalo Haya Prats


Willigis Jäger: La ola es el mar.
Espiritualidad mística
Ed. Desclée De Brouwer. 9ª edición



Willigis Jäger es benedictino, maestro zen y fundador de un centro de espiritualidad en la abadía benedictina de Würzburg, Alemania.

Este libro recoge sus respuestas a las cuestiones que le plantea Christoph Quarch, Director de estudios en Deutsche Evangelische Kirchen-tag.

El título del libro expresa plásticamente la experiencia mística que nos transmite el autor: la ola no es algo distinto al mar, es una manifestación del mar; tampoco hay dualismo entre la Realidad primera y el mundo, porque el mundo es la epifanía de Dios.

Sus breves respuestas orientan en el camino de la contemplación -injustamente minoritario en las Iglesias- y reinterpretan la teología cristiana a la luz de la mística -oriental y occidental- con el lenguaje actual de las ciencias y de la psicología.

Aunque el autor no pretende hacer teología, la teología sí puede aprovecharse de la experiencia mística como lugar teológico. Creo que sería útil tomar en cuenta estas experiencias -más bien la formulación de esas experiencias-, no como verdades absolutas, pero sí como otra fuente, como otro punto de vista, para ir completando y contrastando nuestro conocimiento de la Realidad.

Para mayor utilidad organizaré las citas por temas, aunque me temo que traicione un poco la espontaneidad de la conversación y la vivencia de la expresión mística


Conocimiento

- La realidad que tomamos por real no es la realidad total.

- Quien pretende tener la única verdad no ha alcanzado el estadio místico de la consciencia.

- En un camino puramente cognitivo no será posible encontrar la respuesta a la pregunta sobre el sentido de la vida.

- Ciencia y mística se complementan. La ciencia “ofrece la posibilidad de descubrir dimensiones de la realidad que le están vedadas a nuestro intelecto… en cambio son accesibles a las experiencias espirituales”.

- La ciencia ha superado “la creencia en un mundo objetivo regido dentro del espacio y el tiempo por unas leyes causales”. “Lo que llamamos el universo, lo creamos nosotros mismos”…

- Fuera de nosotros sólo existen vibraciones… nosotros le aplicamos una estructura para comprenderlo.

- “Un organismo no es otra cosa que una malla de diversas estructuras morfogénicas”. “¿Los diversos seres serían algo así como concentraciones o cristalizaciones de este campo?”.

- “El universo no es otra cosa que la manifestación de un campo energético en el cual se manifiesta la Realidad primera”.

- Cada totalidad es parte de una totalidad superior, y no se entiende sin ella. La autotrascendencia -el amor- “es la postura básica del universo y el verdadero motor de la evolución”. “En el siguiente escalón de la evolución ya no nos consideraremos personas individuales, sino partes de la humanidad, que es una y amplia”


Religiones

- Las religiones son modelos que el ser humano utiliza para interpretarse a sí mismo y al mundo; se han desarrollado a partir de la experiencia mística de personas sabias.

- “Las religiones son como las hermosas vidrieras de una iglesia; dan una estructura determinada a la luz que hay detrás… dan a lo incomprensible una estructura comprensible”.

- “Lo que hace que las religiones sean atractivas es que prometen la salvación en un futuro lejano, con lo que satisfacen el anhelo de permanencia del yo”

- Hay una religiosidad más allá de las religiones… Jesús no quiso fundar ninguna religión.

- No es posible experimentar a Dios, dentro del corsé de las confesiones.

- La religión forma parte de la evolución humana. La evolución es Dios que se despliega a sí mismo. “Sólo hay una Realidad primera… una montaña a la que suben muchos caminos”.

- Todas las religiones disponen de estructuras básicas comunes… enfoque en la respiración, o también en un sonido, una palabra, una letanía. “No se trata de reflexionar sobre esas palabras o sonidos, sino de hacerse uno con ellos”: el rosario, las letanías, recitaciones mecánicas, movimientos rítmicos, peregrinaciones.

- “El cuerpo tiene más nivel de intimidad con el nivel de la consciencia amplia que el intelecto”. En el cristianismo se nos ha olvidado la energía espiritual del cuerpo… la “oración corporal”. “El cuerpo es siempre el punto de partida; es, por así decir, la vasija que contiene el encuentro con la Realidad divina”


Teología (Nuevo enfoque)

- Existe un malentendido racionalista en el cristianismo, una tendencia teísta. La teología se basa en un dualismo: la redención sólo puede venir del exterior… y hoy resulta muy difícil esta teología. La mística disuelve las fronteras. Actualmente existe un peligro de regresión. Resulta urgente reinterpretar los conceptos.

- “Al cristianismo le hace falta “una teología nueva basada en los conocimientos cosmológicos de las ciencias”.

- La teología nació de la experiencia y debe volver a ella. Platón ya presentó una teología no teísta. La Iglesia se ha desviado del camino de la contemplación porque ha crecido el legalismo, y la teología se ha convertido en una ciencia.

- El enfoque oriental se convertirá en el gran desafío de la cristiandad de este siglo… se aproxima mucho más al proceso de la evolución”


Temas concretos

- La teología de la redención no procede de Jesús sino de Pablo. Sus raíces están en un rito arcaico. La salvación de toda la humanidad no puede depender de la muerte de Jesús, “pero nadie se atreve a hacer una interpretación valiente”

- “Las palabras dichas sobre el pan y el vino son solamente una confirmación, no una transubstanciación. Y cuando bautizo…No hay nada que se limpie; se confirma lo que es desde el principio: la unidad de Dios y persona”.

- “Las metáforas de cielo e infierno, de creación y de juicio final son cada vez menos expresivas”

- El tiempo no es una realidad que exista en sí. “El más allá no es algo que acaecerá en algún momento…”. La idea del juicio final queda obsoleta… El cielo y el infierno no son realidades del más allá sino metáforas de una vida plenamente realizada o no, aquí y ahora. La unión de religión y moral no ha sido provechosa (116-118).

- “Aquello que llamamos el mal es parte integrante de la Realidad primera”. Es imposible entender el mal con nuestra razón. “La mística libera del deseo de que perdure el yo, siempre que haya dado ya en vida la experiencia de que nuestra realidad auténtica no radica en el yo, con el que siempre nos solemos identificar erróneamente”. La evolución consiste en devorar y ser devorado.

- Demonios, sombras, diablo, monstruos… son la cara oculta de nuestra propia consciencia. Son una parte de nosotros que no somos capaces de aceptar y las proyectamos hacia fuera: hacia el cuerpo, la sexualidad.

- “El pecado no es otra cosa que la negación de la autotrascendencia, el rechazo a poder abrirse en el amor”. “Desde el punto de vista de la mística, el pecado es, a fin de cuentas, falta de conocimiento”.

- Pecado original: “la caída verdadera del primer hombre no es otra cosa que el paso hacia la individuación, hacia la separación de ‘un cielo prepersonal’…del paso desde el estado del instinto al del conocimiento del bien y del mal” fue un progreso de la evolución pero trajo unas cargas… “tomaron conciencia de su yo, muerte, enfermedad, sufrimiento, culpa, soledad”.


Dios

- Dios es la Realidad primera, la Vida, y se encarna en el cosmos.

- Igual que la luz no se puede reconocer sin que ilumine algo, tampoco existe Dios sin forma.

- No hay otra cosa que Dios, pues Dios mismo es el ser… Dios y ser humano se corresponden como oro y anillo… He aquí donde radica para mí el sentido de la encarnación de Jesús.

- Se hará pedazos el Dios al que rezábamos cuando niños.

- “Para mí no hay nada que no sea hijo de Dios” “Lo especial de Jesús radica en su experiencia de unidad con aquello a lo que llamó Padre”.

- Jesús, él mismo es su mensaje.

- “Igual que en Jesús, esta vida divina se ha encarnado en cada uno de nosotros. Lo que llamamos persona es una falsa persona”.


Mística

- “Misticismo significa: celebro mi vida como la manifestación de lo divino. Dios quiere ser persona en la persona”. En la experiencia de la realidad transpersonal “el ser humano entra en un estado de consciencia donde ya no es yo, pero en el que está muy despierto y presente. El yo aparece como lo que es en realidad: un centro de organización y funcionamiento para esta existencia terrenal… conglomerado de procesos psíquicos…”. “La persona mística experimenta ‘yo y más’, no un yo disminuido”.

- “El misticismo, en el fondo, desconoce el más allá. El más allá, el cielo, el renacimiento se prestan a ser el fundamento de la ética… pero este enfoque constituye precisamente un obstáculo para la liberación espiritual verdadera”.. “La mística no es otra cosa que la búsqueda de nuestra identidad verdadera”

- “La muerte no existe. Lo que muere no es más que la forma en la que lo verdadero se manifiesta”. “¿Por qué debería tener miedo de que mi barco se hunda si Dios es el mar en que me hundo?”"Lo único que se encarna siempre de nuevo es la Realidad primera que denominamos Dios; desconoce el cambio, el tiempo y el espacio. Tiempo y espacio se originan debido a las formas que van y vienen”.

- “En la mística no existe nacer ni morir, tan solo existe la continuidad de la Realidad Una”. “Para la mística, resurrección significa precisamente no la permanencia del ego, sino el desprendimiento de éste hacia su fusión con la Realidad primera, con Dios… la resurrección en la unidad transpersonal con Dios

- El mundo no es otra cosa que la manifestación de Dios

- “Mística y unión con la naturaleza son dos caras de la misma moneda”. “La conciencia cósmica es el nivel de la mística”

- El ego solamente es “un centro de organización para la estructura personal de cada individuo por eso se da el “miedo del yo a perder el control en el espacio interpersonal”.

- El amor, la apertura, es el principio de la evolución y autotrascendencia

- “La voluntad, junto con nuestro intelecto, memoria, voluntad y sentimientos, constituye nuestra estructura del yo. Pero es precisamente esa estructura lo que el discípulo tiene que relegar… El yo acota un trozo de la Realidad para ocuparse solamente de ella”.

- Mientras se quiera avanzar no se adelantará nada…Sólo adelantará el que se desprenda de su voluntad. “Es Alá el que tiene que adorar a Alá” (Lex Hixon). “Dios mismo hace en el santo tolo lo que el santo hace. Dios anda, está de pié, está tumbado, duerme, está despierto, come, bebe y está contento” (Silesius).

- “Solamente en la presencia en el momento será posible la comunicación con Dios”. Tan solo en el instante de la vida vivida tiene lugar la comunicación con Dios

- La experiencia mística no altera la estructura personal del individuo pero produce un proceso de transformación “no por apelaciones de índole moral tales como ‘debes’ o ‘tienes que’. Va adquiriendo por sí misma una nueva cosmovisión y un nuevo orden de valores… más tolerante… una gran benevolencia hacia la vida”. Todo ello ocurre no porque se haya querido que fuera así, sino desde el interior.

- La evolución aún no ha llegado a su punto final. El ser humano se encuentra en el umbral del siguiente nivel de consciencia. Se está desarrollando una “Psicología transpersonal” (espacio prepersonal, personal, transpersonal).

- “Igual que el arco iris abre, como un abanico, el espectro de la única luz, la conciencia divina se despliega en la pluralidad de las diferentes formas de consciencia”. “En el fondo no se trata de otra cosa sino de nuestra plenitud como seres humanos”.

Para compensar la sequedad de este resumen, quiero terminar con una cita densa de sugerencias para la contemplación y para la vida espiritual:

“Dios no quiere que le adoremos, quiere que le vivamos”


Gonzalo Haya Prats
http://www.atrio.org/?p=1880

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miércoles, 7 de octubre de 2009

Educar para la Paz

Pepcastelló

Hay palabras que por el uso perverso que de ellas se ha hecho han sido condenadas a la más absoluta ambigüedad, motivo por el cual generan sospechas cuando no rechazo en buena parte de quienes las reciben. Y así vemos que un término tan loable en su origen como es “paz” genera en no pocas mentes tantas alarmas como su contrario “guerra”. Razones hay para ello más que sobradas, pues como todo el mundo sabe incluso las Fuerzas de Paz de la ONU son en realidad fuerzas represoras, un ejército compuesto por tropa proveniente de las clases pobres, especializado en reprimir los movimientos de liberación de los pueblos en beneficio de los poderes establecidos, es decir, de las clases ricas dominantes.

La palabra “paz” es a todas luces una falacia. Piden paz los déspotas, los opresores de todo género cuando quieren que nadie se oponga a sus punibles actuaciones. Apelan a la paz ciudadana y a su correlato el orden los gobiernos autoritarios que no aceptan que nadie discuta sus arbitrarias decisiones. La paz es, para toda esa canallada, el escudo que les permite permanecer en la arbitrariedad y la injusticia sin que nadie les discuta nada.

Desde muy antiguo se ha asociado paz con sumisión, con aceptación resignada de las imposiciones de quienes detentan el poder. En la formación de esa idea ha contribuido no poco la religión católica. Habiendo nacido en el seno del poder, la Iglesia Católica Romana ha tenido sumo cuidado de predicarle al pueblo la paz asociándola a la sumisión y desvinculándola de la justicia, algo que por pocas luces que se tenga ya se ve claramente que es un camino sin otra salida que la impunidad de quienes detentan el poder.

La paz como incondicional mansedumbre, como sumisión de unos seres humanos a la voluntad de otros no es sino una apología de la injusticia y del más absoluto desorden, tanto si esa sinrazón ocurre en el seno de un sistema tan sencillo como puede ser una familia como si es a nivel estatal o mundial.

Afortunadamente, la naturaleza humana tiene en su raíz suficiente sentido de la supervivencia como para despertar de todos los letargos mentales en que puedan intentar sumirlo quienes manipulan el pensamiento colectivo, lo cual hace que cada vez sea más manifiesto el rechazo a semejante forma de entender la paz.

Desde una perspectiva pedagógica, superada la trasnochada idea de paz que nos predicaron durante siglos las fuerzas del poder, debemos entender hoy que educar para la paz es educar en el respeto a la dignidad humana, en la justicia equitativa, en la libertad responsable y en el compromiso humano, valores sin los cuales cualquier simulacro de paz es pura falacia.

Sin dioses, sin ídolos, sin mitos, sin falacias ni dogmas; con tan sólo la confianza profunda en la capacidad humana para discernir el bien del mal, lo justo de lo injusto, lo noble de lo espurio, lo humano de lo inhumano... Esa es la senda que la pedagogía actual tiene que hollar de nuevo en esta civilización que ha emponzoñado con intereses y odios los viejos caminos de la sabiduría.

La tarea de educar y de educarse no exime a nadie. Es un imperativo categórico que afecta a todo ser humano. Cada cual debe llevarla a cabo en la medida de sus capacidades sin que quepa excusa alguna. Nadie puede sentirse exento de esta obligación, pues es la principal de las funciones de relación que tenemos en tanto que miembros de la gran familia humana.

A la vista de la situación mundial presente, quienes tienen responsabilidades educativas, sea cual sea el grado de responsabilidad que ocupen y el modo como lo hagan, deberán replantearse qué senda van a seguir en sus tareas de ahora en adelante. Nadie puede ignorar que llevamos siglos avanzando por una ruta equivocada, la cual nos ha traído hasta el caos presente y nos conduce inexorablemente hacia el caos total.

Luchar por la paz equivale a sublevarse contra la injusticia, contra quienes la ejercen y contra las instituciones que la promueven, por más legales que estas puedan ser.

La Paz tiene un precio. Y ese precio es el esfuerzo propio necesario para construirla conjuntamente con el resto de la Humanidad.


Pepcastelló

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