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jueves, 22 de octubre de 2009

El pan, la rosa y las políticas de Estado

Oscar Taffetani

Un proverbio árabe (sospechoso de no ser ni árabe ni proverbio) dice que el hombre que tiene dos panes debe vender uno para comprar la rosa. Hay allí una expresión del sentido común. Un sentido común bastante avaro. Y egoísta. Y burgués. Ya que ve en la rosa (es decir, en la cultura) un bien suntuario; algo que uno puede permitirse sólo después de tener la panza llena. León Felipe le respondió a esa verdad egoísta del proverbio con una verdad poética, vale decir, con un profundo deseo: “¿Por qué ese panadero -escribió- no le pone una rosa de pan blanco a ese mendigo hambriento en la solapa?”. Entre el pan y la rosa, entonces, un panadero. Es decir, el trabajo humano, embelleciendo y dando sentido a las cosas.

Todo esto formaría parte de una amable conversación si no estuvieran de por medio el hambre real, la pobreza real y el sufrimiento real de nuestros hermanos. Porque cuando hay frío y desabrigo -escribiría Tejada Gómez- el viento no es ninguna canción en las ventanas. Y para un niño en la calle, la niebla (ah, la niebla) es un sapo del aire. Y las manos son dos fardos inútiles. Y el corazón, una mala palabra.

Si algún sentido tiene el contrato social -pensamos- es el poder rescatar al hombre del salvajismo y la barbarie. Si algún sentido tiene el Estado, es el de crear las condiciones para que todos podamos disfrutar a un tiempo, sin proverbios ni excusas, del pan y de la rosa.


Lo que presupone el Presupuesto

"Mientras se negociaba la ley de medios en el Senado -leemos en una nota del diario Crítica- el oficialismo repartió 11.500 millones de pesos en obras públicas que benefician especialmente a cinco provincias, tres de las cuales fueron importantes -Chubut, Tierra del Fuego y Jujuy- para la sanción de la norma que finalmente sancionó la Cámara alta el sábado 10 a la madrugada...”

Sin embargo, los últimos efectos de la repentina asignación y distribución de fondos, no habría que verlos sólo en ese parto -con forceps- de la ley de Medios, sino en un rudo disciplinamiento que le permitirá al Ejecutivo, en los tiempos que vienen, contar con el voto automático de muchos legisladores.

Diputados ya dio media sanción al proyecto de Presupuesto 2010 presentado por el ministro Amado Boudou y es de prever que en el Senado, votos más o votos menos, ocurra lo mismo, con lo cual la asignación y distribución de los recursos de la Nación quedará completamente definida antes de que cambie el balance de fuerzas en el Parlamento. Y si alguna deuda chica -así lo dice el tango- sin querer se les ha olvidado, entonces el Jefe de Gabinete, utilizando sus renovados superpoderes, reasignará los fondos o cambiará de destino las partidas.

Claro que hay algo que esta exitosa táctica del Gobierno no podrá evitar: la responsabilidad por el default y por las crisis de las economías provinciales, será cada vez más su responsabilidad.

¿Es ésa la previsión? ¿Tendremos un Estado bombero, presto a asistir sólo después de que se hayan declarado los incendios, para convertir el derecho en gracia y la coparticipación en dádiva? Si ésa es la previsión -seamos realistas- poco importa qué ley de Presupuesto se vote, y cómo la voten, y quiénes la voten.


Modesta utopía parlamentaria

El economista Rubén Lo Vuolo escribió en su libro Estrategia económica para la Argentina que “la actual situación del mercado laboral, distribución de ingresos y pobreza, vuelve recomendable cambiar dicha tradición (política de sostenimiento de ingresos vinculada con el empleo) y avanzar hacia un sistema institucional que se constituya como una red de sostenimiento de ingresos de las personas, que sea lo más incondicionada posible”.

Con ese fundamento fueron elaborados, a partir de la década pasada, distintos proyectos de Asignación universal por hijo, luego llevados a las cámaras por los legisladores del ARI, la Coalición Cívica y el Proyecto Sur, entre otros. Con ese fundamento, los Chicos del Pueblo y la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) impulsaron las marchas, las campañas y otras iniciativas orientadas a instalar en la conciencia y en el imaginario social la idea de que sólo una lucha frontal, que deponga intereses sectoriales, podrá detener el cotidiano y atroz crimen del hambre.

La creación de nuevas fuentes de trabajo y la generación de empleo genuino -se sabe- contribuyen en el mediano y largo plazo a revertir los índices de pobreza. Pero hay una prioridad acuciante, que es el hambre. Sin parar la masacre del hambre, no habrá mediano ni largo plazo para ninguna clase de proyecto. Sencillamente, no habrá futuro.

La Asignación Universal por hijo (también llamado Ingreso Ciudadano para la Niñez), propone acabar con la injusta discriminación de los niños según su procedencia o el nivel socioeconómico de sus padres.

Especialistas de distintas formaciones políticas coinciden en que los recursos necesarios para sostener dicha Asignación podrían ser generados por el Estado direccionando subsidios vigentes (Plan Trabajar, Plan Jefes y Jefas, Plan Familias, etcétera), modificando el Impuesto a las Ganancias y gravando como se debe (y hasta ahora no se ha hecho) la renta financiera.

Sin embargo, como se difundió esta semana, el Gobierno ha elaborado su propia “asignación universal”, de 135 pesos, destinada “a los hijos de los trabajadores informales”. No sólo la suma es irrisoria (pensemos que los pañales descartables de un mes, para un bebé, cuestan $180), sino que la universalidad se ha perdido por el camino, se facilita el manejo clientelar y se consolida, una vez más, la inequidad entre trabajadores formales, trabajadores informales y desocupados.

¿Es impensable -nos preguntamos- que la Asignación Universal por hijo, con valores de dignidad (no menos de $ 300, para el costo actual de la canasta familiar) sea apoyada con decisión y compromiso por todas las bancadas legislativas? ¿Es impensable que la eliminación del hambre y la extrema pobreza sean política de Estado?

Quien juzgue esta modesta utopía en términos de oficialismo u oposición; quien busque excusas para no debatir y no votar; quien mire hacia otro lado; quien se ausente sin aviso; quien se ausente con aviso, será partícipe necesario, concurrente, responsable, del imprescriptible crimen del hambre.

Su pan (es hora de volver a la poesía) no tendrá sabor a pan. Y habrá perdido para siempre la rosa. (APe).


Oscar Taffetani
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=2756:el-pan-la-rosa-y-las-politicas-de-estado&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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viernes, 16 de octubre de 2009

Ferrer y Korczak, sin efemérides

Oscar Taffetani

El 13 de octubre de 1909, hace cien años, fue fusilado en el castillo de Montjuic, Barcelona, Francisco Ferrer y Guardia, notable educador anarquista, creador de la Escuela Moderna y gran promotor de la organización sindical y política de la clase obrera.

En la Cataluña y la España de aquellos tiempos, fruto del concordato firmado por la Casa Real y la Santa Sede, la inscripción de un niño en los registros y su mismo derrotero como persona hasta la tumba (ya que no había cementerios civiles) estaba determinado por el origen social y la pertenencia religiosa.

No había edad mínima para trabajar. Niñas y niños del proletariado entraban a fábricas y talleres a cumplir con pesadas tareas y con largas jornadas, por un salario de hambre. La contracara eran los hijos de la burguesía y la nobleza (particularmente, los varones), quienes sí tenían oportunidad de crecer y desarrollarse, aún en medio del oscurantismo religioso, para ocupar los lugares que la burocracia o la jerarquía del Estado les tenían reservados.

Por eso el derecho a autoeducarse y el derecho a educar a los propios hijos -paradójicamente- fue una demanda histórica de las vanguardias obreras. Sensible al clamor, Ferrer y Guardia, hijo de las clases acomodadas que decidió poner su fortuna y talento al servicio de la emancipación social, se propuso aplicar un modelo de enseñanza distinto al imperante, inspirado en la Ecole de Cempuis que habían desarrollado con éxito, en Francia, Sébastien Faure y Paul Robin. Trabajo cooperativo, contacto con la naturaleza y una apertura al conocimiento racional del mundo, tal era la fórmula.

En apenas cinco años (1901-1906), la escuela fundada por Ferrer llegó a contar con más de mil alumnos, distribuidos en 34 centros educativos. Pero sus enemigos eran poderosos y tras un atentado anarquista en el que estuvo involucrado un discípulo de Ferrer, lograron que se decretara el cierre de todas las sedes de la Escuela Moderna, demonizando al fundador.

La historia siguió su camino y poco tiempo después, nacida como una huelga general para impedir el envío de jóvenes reservistas a combatir en las colonias del África, estalló lo que la prensa conservadora española (y luego la de todo el mundo) llamó Semana Trágica (para los obreros anarquistas, socialistas, republicanos y radicales, aquella fue la Revolución de Julio, o también la Semana Gloriosa).

Solidaridad Obrera, entidad que organizaba a unos 10.600 trabajadores de distintos rubros (vidrieros, ladrilleros, jornaleros, obreros textiles, maestros laicos, empleados de talleres metalúrgicos, pescadores y estibadores portuarios, entre otros) condujo la revuelta. Y aunque se respetó en todo momento la vida y la integridad de las personas, los activistas y agitadores dirigieron los ataques -en respuesta al cierre de las escuelas anarquistas- contra las instituciones religiosas. Se quemaron en aquellas jornadas 33 conventos, 33 escuelas confesionales y 20 iglesias. También fueron incinerados en las plazas distintos símbolos y fetiches del poder burgués: dinero, acciones de Bolsa y hasta joyas que guardaban los templos, los bancos y los edificios consistoriales.

Francisco Ferrer y Guardia no se hallaba en Barcelona por aquellos días. Sin embargo (era de prever) fue señalado como el “autor ideológico” de la insurrección y arrestado no bien las fuerzas armadas lograron retomar el control del territorio.

Allí en el Muntjuic (monte de los judíos, cementerio de los disidentes) fue fusilado Ferrer. Al mismo tiempo, se dispuso el cierre de un centenar de escuelas anarquistas que habían logrado sobrevivir.

Vivir y morir con dignidad

No terminará nunca Polonia de homenajear a Janusz Korczak como se merece. Lo mismo que Ferrer y Guardia, Korczak era hijo de una familia acomodada. Médico pediatra, podría haber desarrollado su profesión en contacto con sus pares y con los hijos de sus pares. Sin embargo, optó por los niños huérfanos y desamparados de Varsovia, por ésos que eran variable de ajuste durante las guerras y anexiones armadas; o que resultaban víctimas de la planificación económica en tiempos de paz.

Desde el orfanato de Kroshmalna 92, Janusz Korczak ejerció el menester de médico, pedagogo y padre, asumiendo un compromiso sin fronteras ni coartadas ni excusas. “Lo he visto bañarlos y limpiarles los zapatos”, relató un testigo. “Compartí sus tristezas, sus inquietudes y sus alegrías. Su dolor por los niños enfermos, cuando en punta de pie vigilando de noche a los afiebrados, arreglando las frazadas y almohadones desordenados, en el inquieto sueño, como un ángel guardián”.

Ofrecieron a Korczak, en distintas ocasiones, ponerse a salvo, salir de aquella Polonia trasegada por las guerras, fundar su orfanato en otra parte. Korczak no sólo rechazó los ofrecimientos, sino que se dedicó hasta último momento a preparar a sus chicos, en el ghetto de Varsovia, para la muerte inevitable. Les enseñó a ser dignos y humanos frente a la indignidad e inhumanidad de sus verdugos.

Joshua Perle, testigo del embarque hacia Treblinka del Dr. Korczak y sus niños, en 1942, describió la escena con palabras imborrables: “Había ocurrido un milagro, doscientos niños que no lloraban, doscientas almas puras condenadas a la muerte y no derramaban una lágrima. Ninguno trató de huir, ninguno trató de escapar. Tragando su dolor, se aferraban a su maestro y mentor, a su padre y hermano Janusz Korczak, quien los protegería. Janus Korckzak marchaba con la frente en alto, sosteniendo la mano de uno de sus niños. No llevaba sombrero. Tenía una correa de cuero alrededor de su cintura y calzaba botas altas. Los doscientos niños, meticulosa y prolijamente vestidos, seguían a las enfermeras hacia el altar (...). Por todos lados, esos niños estaban rodeados de alemanes, ucranianos y, en ese momento, también por la policía judía, que les lanzaban golpes con sus macanas o garrotes y les disparaban con armas de fuego. Las mismas piedras de la calle lloraban en silencio al ver aquella procesión".

Antes de subir a aquel tren de la muerte, un oficial de la SS reconoció a Korczak como el autor de uno de los libros favoritos de sus hijos, y le ofreció un pasaporte a zonas liberadas. El maestro Korczak, una vez más, dijo que no. Y subió al tren con sus niños. Hoy una hermosa escultura recuerda a Korczak y a sus niños en el cementerio de Powazki. Nadie sabe dónde quedaron esparcidos sus restos. Pero no importa.

Esta semana de octubre viene marcada por distintas conmemoraciones oficiales: el ex Día de la Raza; el Día Mundial de la Alimentación; el Día de la Lealtad justicialista; el Día de la Pediatría...

¿Es que alguna de esas efemérides nos servirá para recordar a Korczak? ¿O tal vez para evocar al maestro Ferrer? ¿Ninguna de ellas? Qué pena.


Oscar Taffetani
Jueves, 15 de Octubre de 2009 00:00
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=2727:ferrer-y-korczak-sin-efemerides&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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jueves, 25 de junio de 2009

El Principito en Concordia

Alberto Morlachetti

La ciudad de Concordia, una de las más importantes de la provincia de Entre Ríos hoy, con 170.000 habitantes, solía ser un lugar manso y luminoso, a orillas del río Uruguay. Cuando el secreto de la vida era un toque de albas, una dulce campanada que abría las puertas a los días soleados y los ancianos pasaban la hora del calor bajo la sombra aromada del naranjo. El tiempo transformó a Concordia en una ciudad de corazones despeñados.

En la ciudad viven 36.000 chicos entre 5 y 14 años de edad, de los cuales 75,7% son pobres y la mortandad infantil alcanza el 28.2 por mil. Cifras beligerantes contra la bella jornada de la vida. Ciertamente impresiona ver cómo las políticas gubernamentales van construyendo el inmóvil paisaje de la muerte. Un juego de penumbras que se proyectan sobre el duro paredón de la miseria. Podríamos decir que para esos niños de pequeños dientes y "corazones de manjar" la muerte dispone generosamente su mesa en la ciudad de las naranjas.


-I-


Las clases dominantes están demasiado orgullosas de sí mismas. Son el poder en una sociedad amasada y pensada, que espera de su población formas sumisas de hacer la vida, mediante la imposición de innumerables normas o la "pura violencia", para excluir cualquier tiempo profano o la temida revuelta.

Ya sea por una sentencia explícita, ya por un veredicto implícito aunque nunca publicado oficialmente, los pobres han devenido superfluos, escribe Zygmunt Barman, inútiles, innecesarios e indeseados, y si el hambre aprieta y reclaman, los acusan de pedir ventajas inmerecidas. Si intentan alinearse con los modos de vida comúnmente aceptados, los acusan de indolencia, cuando no de intenciones criminales. En otras palabras, de parasitar en el cuerpo social.


-II-


Antoine de Saint Exupery había aterrizado en varias ocasiones en los años 30, cerca del castillo de San Carlos en Concordia en la época que sus vuelos comenzaban a diseñar su literatura sorprendente. En esa tierra ingenua entre perfumes de azahar y agua del carmen, Saint Exupery escribió que vivió "un cuento de hadas". Allí encontró quizás los primeros colores de la rosa que luego construyera pétalo a pétalo para El Principito.

Sobre aquel sueño de la vida ha caído la lluvia de otoño, hasta convertir en ruinas aquel paisaje que sólo guardan las fotos amarillas de la nostalgia. En esos escombros de San Carlos en Concordia se encuentran las últimas emociones de poner el amor en cualquier rostro, susurros de un pedazo viejo de esperanza: la rosa secreta.

Fuentes de datos:
AGMER (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos) y CTA (Central de los Trabajadores de la Argentina) Seccional Entre Ríos

Alberto Morlachetti
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=1928:el-principito-en-concordia&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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jueves, 30 de abril de 2009

Más allá de los números

Carlos del Frade

Los trabajadores del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos han denunciado que la intervención impuesta hace más de dos años no solamente atenta contra los números, sino fundamentalmente contra el pueblo más necesitado.

Sin estadísticas confiables los sectores más perjudicados son aquellos que se tornan invisibles detrás de las mentiras o los dibujos numéricos.

Cuanto menos se sepa, más dolor habrá entre las mayorías de la Argentina.

Hasta 2003, cuentan algunos ex trabajadores del INDEC, existía un sistema que medía el crecimiento de la pobreza en las distintas provincias.

Se llamaba SIEMPRO. Fue lo primero que se intervino. Fue cerrado y dejado de lado.

Al gobierno nacional no le interesa saber del crecimiento de las urgencias sociales.

No le interesa planificar para responder a las necesidades de los que son más.

Algunos de esos ex trabajadores dejaron sus puestos envueltos en lágrimas y broncas todavía no saciadas.

Sabían que detrás de los números están las vísceras de la sociedad, como alertaba Raúl Scalabrini Ortiz en el prólogo de "Política británica en el Río de la Plata".

Cuando se ignoran las vísceras, entonces, los dolores estallan en enfermedades violentas y permanentes.

De allí que cada vez que el gobierno dice cuánto dinero alcanza para gambetear la pobreza no solamente dibuja, inventa, encubre, sino también condena a vastos sectores sociales a esperar en medio de la desesperación.

Se torna cómplice de los productores del dolor.

Para los voceros actuales del INDEC, una familia integrada por cuatro personas necesita menos de mil pesos para gambetear la pobreza.

Una fenomenal mentira que nadie cree.

Para una consultora privada, SEL, la cifra asciende a los 1.496 pesos.

Entre ambos números, sin embargo, hay bocas que no comen todos los días, ropa que no llega a cubrir ciertas temperaturas o pibes que dejan de ir a la escuela.

No es una diferencia numérica, sino existencial.

No se trata de una mera pintura de la realidad, sino del encubrimiento del dolor de las mayorías argentinas.

Encubrimiento que luego se traslada a las ausencias de políticas públicas que deberían dar respuestas a tamañas demandas.

Mentir sobre los números de la pobreza es condenar a los empobrecidos.

Para la SEL, en lo que va del año 2009, la diferencia real entre la línea de la pobreza y la medición del INDEC ya aumentó seis puntos y "ya llegó al cincuenta por ciento de la canasta básica".

De tal forma, la consultora que dirige Ernesto Kritz señala en su informe que "el efecto neto (sobre el índice de pobreza) depende no sólo de la evolución de la canasta básica sino de los ingresos de los hogares, y éstos, a su vez, de lo que ocurra en el mercado de trabajo... el año pasado disminuyó el costo de la canasta básica y se produjo una fuerte
pérdida en la capacidad de generación de empleo y no hay datos claros sobre lo ocurrido con los salarios", remarcó el investigador.

Del otro lado de los números, las urgencias del pueblo.

Mucho más que un problema estadístico.

Fuente de datos: Diario Clarín 23-04-09
Edición: 1495

Carlos del Frade
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=837:mas-alla-de-los-numeros&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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viernes, 10 de abril de 2009

El cielo, la tierra y la suciedad

Néstor Sappietro

“Para los Wichí hubo un tiempo en que la tierra estaba arriba y el cielo abajo. Tanta era la suciedad que caía de la tierra que el cielo se quejó y pidió la inversión de los planos”.
Mitos y leyendas de la comunidad Wichí


Después de aquella queja presentada por el cielo, los planos se invirtieron, y desde entonces, la suciedad quedó abajo... y no hubo forma de desprenderse de ella.

El desprecio del hombre blanco con traje de funcionario forma parte de esa suciedad con la que le toca convivir al dueño natural de las tierras...

La metáfora del mito Wichí se confirma con la denuncia de los Caciques reunidos en Asamblea.

Indudablemente, la mugre quedó abajo y toma decisiones para que el desamparo eche raíces y se consolide entre los arrasados. Se trata de los mismos arrasados que sufren las consecuencias del desmonte indiscriminado, los que padecen la sistemática muerte de pibes de distintas comunidades por desnutrición, por chagas, por tuberculosis... y a los que ahora, por si no alcanzara, también se les arranca la posibilidad de educarse en un lugar digno.

Seis escuelas Wichí del Departamento Ramón Lista, ubicado a más de 600 kms de la ciudad de Formosa, están desocupadas, cerradas y sin clases desde hace una semana por decisión de los Caciques y de las comunidades. “No vamos a mandar a nuestros hijos a estas escuelas que parecen nuestras antiguas chozas”, exclaman los dirigentes, y no parece que estuvieran exagerando.

El comienzo del año lectivo, encontró a los miembros de la comunidad Wichí remendando las escuelas estropeadas por calores y lluvias. No tienen ventiladores, ni bancos para los chicos, ni baños, ni agua... Las chapas están agujereadas y se llueve... Las escuelas son de paredes de barro enchorizado y de una sola aula donde los docentes tienen que dar clases a los alumnos de hasta 6 grados. El primario de la Escuela María Cristina tiene solo 2 aulas para más de 250 alumnos y al Nivel Medio asisten unos 200 alumnos que se ven obligados a dar clases bajo la sombra de los algarrobos de la comunidad.

“Las escuelas pertenecen a nosotros”, señala uno de los caciques, “están en nuestras tierras y son los hijos de nosotros que van y para ellos queremos un buen trato, porque si no hay buena escuela no hay buen trato, queremos que estén tranquilos y contentos y aprendan todas las cosas. Pero así no se puede. Porque los chicos vienen y nos cuentan que tienen sed, que no aguantan el calor, que para ir al baño tienen que ir al monte, que los pizarrones son viejos, que comen en el suelo porque no alcanzan las mesas...”.

El reclamo no es de hoy. Hace muchos años que dirigentes y maestros lo expresan con numerosas notas escritas a las autoridades del Ministerio de Educación y a políticos de la provincia. Las demandas siempre cayeron en el olvido o en el cinismo de la promesa de obras que nunca comienzan.

El reclamo no es de hoy. La angustia por el aniquilamiento y la discriminación despiadada es tan antigua como la voracidad del hombre blanco.

Los pibes Wichí son condenados a educarse hacinados, en chozas donde no hay agua ni baños. Son condenados a comer en el suelo, a soportar el calor, a dar clase bajo un algarrobo... Es demasiado desamparo, demasiada tristeza, demasiada humillación. Por eso, por la dignidad de sus pibes, los caciques exigen que escuchen su reclamo. Un reclamo que viene desde que se invirtieron los planos, desde que el cielo quedó arriba y la tierra abajo... Desde que la suciedad dejó de desprenderse, se vistió de funcionario y se enquistó en los altos cargos de gobierno.

Fuente de datos: Comunicado emitido por Caciques reunidos en Asamblea, difundido por el Padre Francisco Nazar de Formosa


Néstor Sappietro
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=690:el-cielo-la-tierra-y-la-&catid=35:noticia-anteriores&Itemid=106

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jueves, 9 de abril de 2009

Danza con lobos

Alberto Morlachetti

Los valores permanentes de una democracia son la libertad y la equidad. Cuando un Gobierno no se pregunta por lo humanamente necesario y genera una distribución asimétrica de la riqueza el modelo político se encuentra en decadencia y disolución. El parlamento es el corazón de la democracia. Cuando abandona sus fines y pierde su autoridad "la democracia se muere de mal cardíaco" escribía Mariátegui en 1925.

Los habitantes de las periferias resignan su rebelión en la tierra por un puntero de lentejas y su destino en el paraíso por una nube de leche en polvo. En esas cartografías comenzaron nuestros pibes a madurar su edad, donde sólo tuvieron el espacio indispensable para una mesa vacía. Esa precaria y desventurada mesa sin manteles donde la muerte va dejando, hora tras hora, sus migajas de mala levadura. Donde se vive a puro desperdicio, a puro dengue, a pura cloaca.

-I-

Jürgen Habermas sentiría las miradas de ojos sospechantes en los días por venir. En los años '70 alertaba sobre la creciente incapacidad de las economías capitalistas para sostener el Estado de Bienestar que generaría crisis de legitimidad política, económica y social. Cómo "obtener la lealtad de masas" con un modelo carente de sentido, mientras reptan con velocidad los días del miedo.

-II-

No se resuelve el hambre si no se abreva con imaginación enamorada en nuestra mejor memoria: Tosco, Walsh, Salamanca. Esa "dorada lejanía" que debemos inscribir en nuestro tiempo en una "fresca teología". No se resuelve la pesadilla de la historia, con acciones y palabras que liberen a la política de sus compromisos con la ética. Para ello se necesita tener voluntad propia, es decir, no estar sometido a una voluntad ajena como son las astucias del mercado. El gobierno intenta saciar el Hambre con humillantes caridades y la oposición -en su mayoría- en lugar de cantar Ni Un Pibe Menos, para que la vida intente inaugurar el nuevo rostro de la tierra, pide como consigna más seguridad y una mayor política criminal contra la revuelta. Un viejo estilo.

-III-

El escritor no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren decía Camus. Ni oficialistas ni opositores son inmortales y nunca alcanzarán la resurrección por la miseria que produjeron. Se convertirán en abono de la tierra, no sólo por el devenir del tiempo, sino por la absurda democracia que han construido.


Alberto Morlachetti
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=714:danza-con-lobos&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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