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martes, 24 de noviembre de 2009

Jung y el mundo espiritual

Leonardo Boff

Coordiné en la Editorial Vozes de Brasil la traducción de la obra completa del psicoanalista C.G. Jung (18 tomos), lo que lo convirtió en unos de mis principales interlocutores intelectuales. Pocos estudiosos del alma humana han dado más importancia a la espiritualidad que él. Veía en la espiritualidad una exigencia fundamental y arquetípica de la psiqué en su desarrollo hacia la plena individuación. La imago Dei o arquetipo Dios ocupa el centro del Self: esa Energía poderosa que atrae todos los arquetipos a sí y los ordena a su alrededor como el sol hace con los planetas.

Sin la integración de este arquetipo axial, el ser humano queda manco y miope y con una falta de completitud abisal. Por eso escribió:

«Entre todos mis pacientes que se encontraban en la segunda mitad de la vida, es decir, con más de 35 años, no hubo ni uno cuyo problema más profundo no estuviese constituido por la cuestión de su actitud religiosa. Todos en última instancia estaban enfermos por haber perdido aquello que una religión viva siempre ha dado a sus seguidores. Y ninguno se curó realmente sin recobrar la actitud religiosa que le era propia. Esto es claro que no depende de una adhesión a un credo particular, ni de hacerse miembro de una Iglesia, sino de la necesidad de integrar la dimensión espiritual».

La función principal de la religión, o mejor, de la espiritualidad, es la de religarnos a todas las cosas y a la Fuente de donde proviene todo ser: Dios. Ese es el propósito básico de su grandioso libro Mysterium Coniunctionis (Misterio de la Conjunción) que Jung consideraba su obra magna. En él se trata de realizar la coniuntio, o sea, la conjunción del ser humano integral con el mundus unus, el mundo unificado, el mundo del primer día de la creación, cuando todo era uno y todavía no había ninguna división ni diferenciación.

Era la situación plenamente urobórica del ser. Uroboros era la serpiente primigenia, enrollada sobre sí misma que se mordía la cola, arquetipo que representa la unidad originaria antes de las diferenciaciones entre masculino y femenino, cuerpo y espíritu, Dios y mundo. Esta fusión es el anhelo más secreto y radical del ser humano y el llamamiento permanente del Self.

Espiritualidad significa vivenciar esta situación en la medida en que es buscada permanentemente, aunque no se deje aprehender y vaya siempre un paso por delante. El drama del ser humano actual es haber perdido la espiritualidad y su capacidad de vivir un sentimiento de conexión. Lo que se opone a la religión o a la espiritualidad no es la irreligión o el ateismo sino la incapacidad de ligarse y religarse a todas las cosas. Hoy las personas están desconectadas de la Tierra, del ánima (de la dimensión del sentimiento profundo), y por eso sin espiritualidad.

Para C. G. Jung el gran problema actual es de naturaleza psicológica. No de la psicología entendida como disciplina o apenas como una dimensión de la psiqué, sino de la psicología en el sentido incluyente que él le da como la totalidad de la vida y del universo cuando son percibidos y referidos al ser humano, ya sea por el consciente o por el inconsciente personal y colectivo. Y en este sentido escribió:

«Es mi convicción más profunda que, a partir de ahora hasta un futuro indeterminado, el verdadero problema es de orden psicológico. El alma es el padre y la madre de todas las dificultades no resueltas que lanzamos al cielo».

La Tierra está enferma porque nosotros estamos enfermos. En la medida en que nos transformamos, transformaremos también la Tierra. Jung buscó esta transformación hasta su muerte. Ella es uno de los pocos caminos que puede sacarnos de la crisis actual y que inaugura un nuevo ensayo civilizatorio, así como lo imaginaba Jung, más integrado con el todo, más individualizado y más espiritual.

C. G.Jung se muestra un maestro y un guía que nos traza un mapa capaz de orientarnos en estos momentos dramáticos que vive la humanidad. Como creía profundamente en el Trascendente y en el mundo espiritual, será seguramente el capital espiritual, colocado ahora en el centro de nuestras búsquedas, el que nos permita vivir con sentido la fase nueva de la Tierra, la fase planetaria y espiritual.

Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=354

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sábado, 21 de noviembre de 2009

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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Los retos de la teología en el siglo XXI

José Comblin

Nuestro punto de partida será la distinción entre religión y evangelio. El cristianismo no es originalmente una religión y Jesús no fundó ninguna religión. Más tarde los cristianos fundaron la religión cristiana, creación humana y no divina.

La religión es producto de la cultura humana. Hay una gran variedad de religiones, y todas tienen la misma estructura aunque muy diversas en su forma exterior. Todas tienen una mitología, un culto y una clase dedicada a su ejercicio. En eso la religión cristiana no es diferente de las demás. Ella también es creación humana, producto de diversas culturas. La religión es una realidad básica de la existencia humana. Plantea los problemas del sentido de la vida en esta tierra, el problema de los valores, el lugar del ser humano en el universo, y el problema de la salvación de este mundo de todos sus males.

La religión ha sido muy estudiada por la antropología religiosa, por la sociología religiosa, por la sicología religiosa, por la historia de las religiones. Todo eso ilustra también la religión cristiana. Por ser creación humana, la religión cristiana ha cambiado y puede todavía cambiar en el porvenir según los cambios de la historia. Este es incluso uno de los grandes desafíos de la hora presente, porque la religión cristiana está agotada y no ofrece respuesta a la orientación de la cultura actual, salvo restos del pasado.

El evangelio de Jesús no es una religión. Jesús no fundó ninguna religión: no proclamó una doctrina religiosa o una mitología, ningún discurso sobre Dios, no fundó ningún culto y no fundó ninguna clase clerical. Jesús proclamó e inauguró el reino de Dios en la tierra. El Reino de Dios no es ningún reino religioso, es una renovación de toda la humanidad, realización que cambia el sentido de la historia humana, abriendo una nueva época, la última. Es un mensaje para toda la humanidad en todas sus culturas y religiones. Se podría decir que es un mensaje y una historia meta-política.

Puesto que los seres humanos no pueden vivir sin religión, los discípulos de Cristo durante 2000 años construyeron una religión que fue como el revestimiento del mensaje cristiano, con el peligro de transformar el cristianismo en una religión. El revestimiento religioso puede ocultar el mensaje del evangelio o puede conducir a ese mensaje según la evolución de la historia. En muchos casos la religión ocultó el evangelio. Los cristianos enunciaron una doctrina que usó muchos elementos del judaísmo o de las religiones no cristianas ni judías, crearon un culto de la misma inspiración y crearon todo un sistema jurídico que encuadra una institución muy compleja.

Podemos decir que la historia del cristianismo es la historia de una tensión o de un conflicto entre religión y evangelio, entre una tendencia humana hacia la religión, y las voces o las vidas de los que querían vivir según el evangelio.

Las religiones son conservadoras y creen en un mundo permanente en el que todo recibe una explicación religiosa. La religión cambia inconscientemente pero resiste ante cualquier solicitación de cambio voluntario. Muchos cristianos y estructuras cristianas luchan sin saberlo contra el evangelio. Hay algo de verdad en lo que decía Charles Maurras, ateo francés del siglo XX, cuando decía que felicitaba a la religión romana por haber sacado del cristianismo todo el veneno del evangelio. Es un poco exagerado pero sugestivo.

El evangelio es cambio, movimiento, libertad. No puede aceptar el mundo que existe, porque tiene que cambiarlo. El evangelio es conflicto entre ricos y pobres. Es opción entre ricos y pobres. En la religión ricos y pobres son parte de la armonía general. Son así porque tiene que ser así, aunque los ricos tengan que ayudar a los pobres sin cambiar esa estructura creada por Dios o por los sustitutos de Dios. La religión quiere paz, aunque sea con alianza con los poderosos. El evangelio quiere conflicto.

La tarea de la teología es mostrar la distinción, buscar lo que es el evangelio y todo lo que se añadió y puede o debe cambiar para ser fiel a ese evangelio. Es libertar el evangelio de la religión. La religión es buena si ayuda a buscar el evangelio y no a olvidarlo bajo el revestimiento religioso. Es una necesidad humana pero tiene que ser investigada y corregida.

La teología está al servicio del pueblo cristiano o aun no cristiano, para que conozca el verdadero evangelio y pueda llegar a la fe verdadera y no a un sentimiento religioso. Durante siglos la teología estuvo al servicio de la institución para defenderla de las herejías o de los enemigos de la Iglesia. Así fue después de Trento hasta el siglo XX y en muchas regiones hasta Vaticano II. Fue apologética, arma intelectual en el combate contra las Iglesias reformadas y toda la modernidad, al servicio de la jerarquía. De cierto modo era un arma dirigida contra los laicos para que no se dejaran seducir por los enemigos de la Iglesia. Hasta Trento la teología era comentario de la Biblia, libre, abierta a todos, como trabajo intelectual gratuito. La Reforma partió de teólogos y entonces la teología estuvo bajo el control estrecho de la jerarquía.

1. Dios

La mayoría de los católicos entiende por la palabra Dios, una idea de Dios común a toda la humanidad con formas diferentes. Dios sería un Dios cósmico. Está dentro del cosmos como su creador o su ordenador. Es todo-poderoso, eterno, omnisciente, capaz de castigar o de recompensar, sensible a las oraciones y exigente de sacrificios y donaciones. Hay que pedirle perdón y pagar ese perdón por varias prestaciones. Es parte del universo al nivel más alto, sentado en el cielo de donde dirige el mundo entero. Es el autor del orden o de lo que los seres humanos llaman orden del mundo y que en realidad es el desorden del mundo. No quiere que se cambie ese orden.

Creen que conocen a Dios y no lo conocen. Conocen apenas una idea común a toda la humanidad bajo muchas formas diferentes. No conocen a Dios, porque a Dios nadie jamás lo ha visto y nadie sabe lo que es. Se creen que lo conocen, se equivocan y engañan a los demás.

2. La revelación

Dios se dio a conocer en Jesucristo. Anunció esa revelación por los profetas, pero no se había revelado. Se dio a conocer en la vida de Jesús. Jesús no lo dio a conocer por medio de palabras, discursos o de doctrinas. No ha hecho nada de eso. Nunca dijo lo que era el Padre en forma teórica. En eso hace caducar cualquier discurso sobre Dios y cualquier teología que son construcciones humanas. Suponen que ese discurso expresa lo que Jesús quiso decir y no dijo. Es un error. Si no lo dijo, ese mismo silencio ya es una revelación.

La Palabra o la revelación de Dios se hizo carne. No dijo hombre porque hombre es una categoría ambigua. ¿Qué es ser hombre? La doctrina oficial de la Iglesia se inspira en las categorías griegas que usaron los grandes Concilios que hablan de dos naturalezas en Jesús: la divina y la humana. Jesús tendría una naturaleza humana. Pero la palabra naturaleza no dice nada de lo que Juan quiere decir. Jesús era carne, lo que significa una vida humana con toda su debilidad, expuesta a todos los accidentes del mundo material, una vida hecha de esperanzas, ilusiones y desilusiones, proyectos, éxitos y fracasos, hecha de alegría y tristeza, que finalmente termina en la muerte. La carne es todo eso y mucho más.

La Palabra se hizo carne, o sea Dios se hizo carne. Esto significa que Dios abandonó todo su poder y se hizo débil como cualquier ser humano. Ni siquiera aceptó lo que lo que es poder en la sociedad humana. Dios se hizo pobre, laico, sin dinero, sin poder político, sin poder cultural. Se hizo un campesino de Galilea, provincia maldita por los judíos fieles a la ley. Dios es débil, conoce el sufrimiento, la persecución, la muerte infamante de la cruz. El Padre no se separa nunca del Hijo. El uno está en el otro.

¿Dónde está la revelación de Dios? Está en la vida de Jesús, primero en el proyecto global de su vida. Jesús tenía un proyecto bien definido que expuso en todas sus acciones y sus palabras. El proyecto es un cambio radical de toda la humanidad en vista de una humanidad justa y fraterna. En este proyecto constan: la declaración de obsoleta de la religión de Israel para volver a las promesa de Abraham; la polémica contra las autoridades que quieren mantener el sistema judaico hasta el conflicto final que desemboca en la cruz. La cruz es la conclusión final de la lucha contra los defensores de la ley tradicional del judaísmo. Además, Jesús da las señales de la nueva humanidad por el cuidado de los enfermos, el privilegio de los dominados y las víctimas acusados de ser pecadores, la elección de un grupo de discípulos encargados de comunicar el evangelio en el mundo entero; las señales de apertura hacia los paganos y los herejes samaritanos; el reemplazo de la ley por la libertad. Jesús quiere una humanidad libre. Pablo resume muy bien cuando define el cristianismo como llamado a la libertad. Lo que hizo Jesús revela al Padre. No podemos leer las páginas del evangelio fuera de su contexto global que es el proyecto de vida de Jesús.

3. La libertad de Dios

La libertad de Dios se muestra en esto que hace abandono de todo poder. La vida de Jesús es sin poder, no se impone, no condena, no obliga, programa que fue el de dom Helder cuando llegó a Recife: dos palabras prohibidas, mandar y exigir. Jesús muestra el camino andando como lo hace. Viene a abrir el camino hacia una humanidad libre. En ese camino no hay ningún poder. Actúa libremente sin miedo, resiste las tentaciones de poder del Satanás, entra en conflicto con todas las autoridades sin miedo y con la mayor audacia. Dios respeta la libertad de los seres humanos y con eso les abre el camino a la libertad para que sigan ese camino. La cruz muestra el camino de la libertad: mejor morir que matar. Cree en la eficacia de la muerte porque sabe que Dios pasa por el camino de la libertad sin dominación. La fuerza de Dios está en el testimonio y en el amor a los rechazados, pecadores, víctimas, pobres en general. Esas son sus fuerzas. Es un Dios muy diferente de los dioses imaginados por las religiones, incluso por la religión cristiana.

La libertad procede del amor y el amor procede de la libertad. Amar es hacer hombres y mujeres libres o más libres. La libertad consiste en amar. Para amar es necesario ser libre. Los seres humanos son prisioneros de su individualismo, de su preocupación por sí mismos que es lo que impide el amor. Dios es amor porque hace otros libres. En eso consiste su amor. El es libre y quiere que los seres humanos sean libres también.

4. La liberación de los hombres y mujeres

La historia de la humanidad es historia de la libertad. Pues los seres humanos no nacen libres, nacen dentro de una sociedad de dominación y explotación. Hay hombres y mujeres que dominan a otros y les someten a su voluntad, al servicio de su riqueza, de sus privilegios, de su poder. Hay una inmensa masa de hombres y mujeres dominados, explotados, excluidos para que otros puedan dominar y crecer. Por eso, la historia es una lucha constante y siempre repetida de los poderosos para imponer su dominación a los dominados, y los dominados luchan o tratan de luchar para defender su subsistencia, y conquistar algo de libertad.

Todas las religiones ofrecen una imagen de la humanidad como algo fijo, estable, positivo globalmente, inmutable, creación de Dios. Querer cambiar es estar contra Dios. La religión cristiana ha enseñado eso por lo menos desde el 4° siglo y ya antes. La religión no acepta otro conflicto que no sea conflicto de las religiones. Para Jesús el conflicto no es de religiones, es el conflicto de dos clases, los dominadores y los dominados. Por eso Michel Henry, filósofo cristiano contemporáneo puede decir que el primer filósofo cristiano fue Karl Marx. Los filósofos griegos fueron filósofos del ser, del orden del ser, tanto Platón como Aristóteles. En lugar de ser buenos servidores de la teología, la apartaron del evangelio.

La dominación personal, grupal, estructural es el pecado que existe desde los orígenes de la humanidad. No es una obligación, pero todos los seres humanos contribuyen para mantener esas estructuras de dominación. Es un pecado de todos y es el pecado del mundo que tiene tanta fuerza en la humanidad que los seres humanos no pueden libertarse de esa dominación del pecado por sí solos. Son víctimas del pecado y pecan por sumisión al pecado universal. Jesús viene a libertar a los seres humanos de la esclavitud del pecado. El poder es la gran tentación: en lugar de ser servicio se transforma en dominación. Por eso, Dios no manifiesta ningún poder porque ha renunciado a todo poder de dominación o imposición. Jesús está libre del pecado porque no domina, no acepta ninguna forma de dominación.

5. El lugar de los pobres en la liberación

Todas las religiones predican que hay que ayudar a los pobres. La limosna es sumamente estimada en todas las religiones. El evangelio dice otra cosa.

El evangelio se dirige a los pobres porque ellos son los llamados a liberar a la humanidad. No dominan y por eso pueden ser libres. Pueden porque hay algunos que hacen todo lo posible para poder dominar también. Pero son muchos los que no aspiran a dominar y tratan de amar a su prójimo con lo -------------------------------------------------------------------------pueblo que tienen con su palabra, su testimonio, sus acciones colectivas de voluntad de libertad. La liberación de la humanidad no viene desde arriba hacia abajo, sino más bien desde abajo hacia arriba.

Esta es la locura de Dios de la que habla Pablo. Dios ha elegido lo más débil para destruir el poder de los más fuertes. De los pobres nace la nueva humanidad, de todos los que no quieren dominar y tratan de amar. Pueden ser cristianos o no, no importa. Pueden ser ateos, porque el Espíritu Santo viene a todos.

Los pobres encuentran una tremenda resistencia de los poderosos: pasan por la cruz, pero tienen la promesa de la victoria de la resurrección.

El gran desafío es convencer a los pobres de que tienen la fuerza del Espíritu para seguir el camino de Jesús y son capaces de construir un mundo nuevo, aun sin dinero, sin poder político, sin poder cultural. Pues los pobres tienen una conciencia de impotencia, de miedo, de sumisión a los grandes. La tarea de los discípulos de Jesús será la de animar y convencer a los pobres para que tengan la fe. Pues la fe no consiste en aceptar una doctrina universal válida para todos. Semejante doctrina no mueve a nadie. Sería solo una sumisión a un sistema de conceptos. La fe es creer que yo soy capaz de seguir el camino de Jesús y de construir un mundo nuevo por la fuerza del Espíritu a pesar de toda mi debilidad. Esa fe es muy difícil por supuesto, pero la mayoría de los católicos no tiene fe. Aceptan todos los dogmas, pero no tienen fe.

Tareas de la teología

La tarea principal y de cierto modo única es el estudio crítico de toda la tradición cristiana, para volver al evangelio. Se trata de redescubrir lo que realmente fue revelado en la vida y la muerte de Jesús. No se trata de destruir la religión. Sería inútil porque los seres humanos necesitan una religión y si se suprime ella reaparece en otras formas. El problema consiste en saber todo lo de la religión que ya no es comprensible ni aceptable en la nueva cultura moderna que entra en todas las religiones. Habrá que buscar lo que es realmente comprensible y significativo y puede ser un revestimiento aceptable del evangelio. Veamos los elementos de la religión.

1. La doctrina o la mitología

Jesús no formuló ninguna doctrina. Habló por medio de metáforas, narraciones, parábolas, sentencias, consejos, observaciones sobre la experiencia del momento. Ese medio de expresión es popular, es el medio de los pobres. Si Dios se expresó en esa forma, no lo hizo por distracción o por adaptación a un supuesto intelecto inferior de los pobres. Lo usó porque ese modo de expresión es menos riguroso, menos impositivo, menos limitado. Una doctrina siempre está marcada por una época, una cultura limitada en el tiempo y el espacio. El lenguaje metafórico conserva su sentido en medio de muchas culturas. Carece de la precisión que tienen los conceptos. Si Dios lo hizo así es porque lo escogió como el medio de expresión mejor posible. Si ese lenguaje no tiene la precisión de los conceptos abstractos es porque Dios no quería esa precisión. Las expresiones de Jesús permiten varias interpretaciones y Dios lo quiso así. No quiso que sus discípulos fueran prisioneros de una doctrina.

Más tarde la Iglesia definió en forma de conceptos muchas veces sacados de la filosofía griega una doctrina obligatoria. Impuso una interpretación rígida del evangelio. Los dogmas han sido siempre una causa de dudas, problemas, resistencias porque no todos aceptaban esa disciplina del pensamiento que Jesús no había impuesto.

La tarea de la teología será liberar el evangelio de la rigidez del dogma. Habrá que examinar críticamente todos los documentos del magisterio. Desde Trento los teólogos dieron habitualmente la interpretación maximalista de los dogmas. Necesitamos volver a una interpretación minimalista ¿qué es lo que el evangelio realmente impone? Además los dogmas actúan históricamente por lo que no dicen. Los 4 primeros concilios concentran todo en los conceptos de persona y naturaleza. Dejaron de lado la vida humana de Jesús. Por eso la vida humana de Jesús dejó de ser durante siglos motivo de reflexión de los cristianos. Tomás de Kempis pudo escribir un libro sobre la Imitación de Cristo, sin ninguna alusión a la vida humana de Jesús. ¿Qué Cristo es ese? Los dogmas ocultaron la vida humana de Jesús durante siglos. En Trento no se habló de la fe en sentido bíblico, sino de una fe religiosa que no es cristiana. La conclusión fueron siglos de incomunicación entre católicos y protestantes, lo que podía haber sido evitado.

Los dogmas fueron definidos por Papas u obispos. Pero ellos no representan necesariamente todo el pueblo cristiano, como si el Espíritu no estuviera también en el pueblo. Hubo concilios que dividieron profundamente y expulsaron de la Iglesia a sectores inmensos: las Iglesias de Siria, de Egipto y de todo el Oriente, sin hablar de los protestantes. Dentro de las asambleas hubo disensiones que no eran herejías. Por ejemplo en el Vaticano I. Esto fragiliza las definiciones. Todo eso es objeto de la teología.

Por supuesto la misma teología es sospechosa a la luz del evangelio y tiene que examinarse críticamente para ver si ayuda a la comprensión del evangelio o lo oculta, lo que sucedió muchas veces. Pues desde Trento la teología se hizo polémica contra los protestantes y los modernos. Se puso al servicio de la jerarquía. No es esa la tarea de la teología. Ella sirve para ayudar al pueblo cristiano a entender mejor lo que dice el evangelio. Está al servicio del pueblo cristiano y no de su jerarquía.

2. El culto

En la religión la parte más importante es el culto. En el decorrer de los tiempos, los cristianos han creado un inmenso edificio litúrgico, muy riguroso, muy determinado en todos los gestos y todas las palabras. Los ritos se han inspirado en el Antiguo Testamento, en las religiones de los pueblos cristianizados. Se ha llegado a definir que habría 7 sacramentos. Además hay una infinidad de bendiciones y demás actos de culto, más popular o más letrado. Después del Vaticano II hubo algunos cambios muy superficiales porque por lo esencial todo quedó igual. La consecuencia es que muchos católicos han abandonado un culto que ya no significa nada para ellos. De hecho es difícil entender de qué modo esa liturgia se relaciona con la vida individual y social de los tiempos presentes. La unción de los enfermos poco se practica. Poquísimos todavía practican el sacramento de penitencia. Todo tuvo significado cuando fue introducido en el culto oficial. Pero muchos ritos se hicieron incomprensibles. ¿Cuáles serían los gestos y las palabras que serían significativos para la nueva generación? En lugar de buscar lo que exige la situación actual de la humanidad, hay grupos importantes en Roma que querrían volver al pasado de Trento. Entonces sería la expulsión definitiva de la juventud. Querrían volver al latín. ¿Por qué no al griego o al hebraico?

3. La organización

Todas las religiones se dan una institución cuyo elemento básico son los sacerdotes cuya misión consiste principalmente en el culto. La religión cristiana no podía escapar. Apareció un clero que - sobre todo después de Constantino - se separó socialmente del pueblo y formó una casta con su sub-cultura propia. En realidad hasta Trento el clero creó muchos problemas, pero Trento logró poner orden y definir el clero que todavía existe hoy. El sistema es rigurosamente monárquico. Todos los poderes están en el Papa y el Papa delega una parte de ellos a los obispos y éstos a los presbíteros y diáconos. Los problemas provocados por la situación actual del sistema monárquico y de la separación entre clero y pueblo, lo que hace imposible una verdadera comunidad, son bien conocidos y no es necesario repetirlos. Es evidente que el sistema no funciona. El rechazo del clero es uno de los motivos fundamentales del abandono de la Iglesia. En las otras Iglesias dichas históricas el problema es igual.

Durante siglos los teólogos se han dedicado a explicar y justificar todos los elementos del sistema. Los tiempos han cambiado. Todo lo que estaba ligado a la cultura tradicional, perdió su sentido y su legitimidad. La teología pondrá en contacto el evangelio y el mundo actual.


José Comblin

Fuente: Cuadernos Movimiento También Somos Iglesia Chile
http://alainet.org/active/34308

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Ser auto-idénticos. Extracto del libro “La sabiduría recobrada” de Mónica Cavallé

Paz Rosales

“Cuida ante todo de ser siempre igual a ti mismo” (Séneca)

Ser “iguales a nosotros mismos” es estar en conexión con lo que nos hace ser nosotros mismos. Equivale, paralelamente, a despojarnos de toda simulación – no temer mostrar o expresar lo que somos – y de toda pretensión – no pretender ser lo que no somos ni obstinarnos en ser algo en particualr-. Es una coherencia y una honestidad radical respecto de nuestro propio ser, nuestra propia situación y nuestra propia verdad, aquí y ahora.

No somos iguales a nosotros mismos, por ejemplo, cuando ocultamos nuestro amor si no tenemos garantías de ser correspondidos, o bien, simulamos un amor que no sentimos. Cuando decimos admirar a ciertas personas y, secretamente, envidiamos a otras. Al invertir nuestro tiempo con quienes no queremos estar. Cuando, si somos educadores, ocultamos antes nuestros alumnos nuestra ignorancia respecto a alguna cuestión; en general, cuando ocultamos nuestros límites y nuestra vulnerabilidad. Si fingimos ser más o menos de lo que somos. Cuando algo que hicimos ayer nos hace sentir mal y nos paraliza en el presente. Cuando creemos que un medio no del todo honesto está justificado porque nos permite lograr un bien futuro. Al ocultar nuestros gustos y aversiones reales. Si no hacemos ni decimos algo porque tememos decepcionar a quienes tienen una idea excelsa de nosotros. Cuando nos expresamos solo a medias. Cuando buscamos en un título o en el hecho de ocupar un rango institucional o social la seguridad y la autoridad que no sentimos cuando nos presentamos ante los otros, sin más, como seres humanos.

El libre hace libres a los demás. Ser libremente lo que se es, expresarse de forma espontánea y auténtica, es el mayor regalo que nos pueden hacer. Ello requiere un alto grado de aceptación propia. A su vez, es precisamente esta aceptación propia la que permite aceptar realmente a los demás y que los demás se sientan aceptados. Sin lo primero no puede darse lo segundo.


Paz Rosales

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viernes, 16 de octubre de 2009

La ola es el mar

Gonzalo Haya Prats


Willigis Jäger: La ola es el mar.
Espiritualidad mística
Ed. Desclée De Brouwer. 9ª edición



Willigis Jäger es benedictino, maestro zen y fundador de un centro de espiritualidad en la abadía benedictina de Würzburg, Alemania.

Este libro recoge sus respuestas a las cuestiones que le plantea Christoph Quarch, Director de estudios en Deutsche Evangelische Kirchen-tag.

El título del libro expresa plásticamente la experiencia mística que nos transmite el autor: la ola no es algo distinto al mar, es una manifestación del mar; tampoco hay dualismo entre la Realidad primera y el mundo, porque el mundo es la epifanía de Dios.

Sus breves respuestas orientan en el camino de la contemplación -injustamente minoritario en las Iglesias- y reinterpretan la teología cristiana a la luz de la mística -oriental y occidental- con el lenguaje actual de las ciencias y de la psicología.

Aunque el autor no pretende hacer teología, la teología sí puede aprovecharse de la experiencia mística como lugar teológico. Creo que sería útil tomar en cuenta estas experiencias -más bien la formulación de esas experiencias-, no como verdades absolutas, pero sí como otra fuente, como otro punto de vista, para ir completando y contrastando nuestro conocimiento de la Realidad.

Para mayor utilidad organizaré las citas por temas, aunque me temo que traicione un poco la espontaneidad de la conversación y la vivencia de la expresión mística


Conocimiento

- La realidad que tomamos por real no es la realidad total.

- Quien pretende tener la única verdad no ha alcanzado el estadio místico de la consciencia.

- En un camino puramente cognitivo no será posible encontrar la respuesta a la pregunta sobre el sentido de la vida.

- Ciencia y mística se complementan. La ciencia “ofrece la posibilidad de descubrir dimensiones de la realidad que le están vedadas a nuestro intelecto… en cambio son accesibles a las experiencias espirituales”.

- La ciencia ha superado “la creencia en un mundo objetivo regido dentro del espacio y el tiempo por unas leyes causales”. “Lo que llamamos el universo, lo creamos nosotros mismos”…

- Fuera de nosotros sólo existen vibraciones… nosotros le aplicamos una estructura para comprenderlo.

- “Un organismo no es otra cosa que una malla de diversas estructuras morfogénicas”. “¿Los diversos seres serían algo así como concentraciones o cristalizaciones de este campo?”.

- “El universo no es otra cosa que la manifestación de un campo energético en el cual se manifiesta la Realidad primera”.

- Cada totalidad es parte de una totalidad superior, y no se entiende sin ella. La autotrascendencia -el amor- “es la postura básica del universo y el verdadero motor de la evolución”. “En el siguiente escalón de la evolución ya no nos consideraremos personas individuales, sino partes de la humanidad, que es una y amplia”


Religiones

- Las religiones son modelos que el ser humano utiliza para interpretarse a sí mismo y al mundo; se han desarrollado a partir de la experiencia mística de personas sabias.

- “Las religiones son como las hermosas vidrieras de una iglesia; dan una estructura determinada a la luz que hay detrás… dan a lo incomprensible una estructura comprensible”.

- “Lo que hace que las religiones sean atractivas es que prometen la salvación en un futuro lejano, con lo que satisfacen el anhelo de permanencia del yo”

- Hay una religiosidad más allá de las religiones… Jesús no quiso fundar ninguna religión.

- No es posible experimentar a Dios, dentro del corsé de las confesiones.

- La religión forma parte de la evolución humana. La evolución es Dios que se despliega a sí mismo. “Sólo hay una Realidad primera… una montaña a la que suben muchos caminos”.

- Todas las religiones disponen de estructuras básicas comunes… enfoque en la respiración, o también en un sonido, una palabra, una letanía. “No se trata de reflexionar sobre esas palabras o sonidos, sino de hacerse uno con ellos”: el rosario, las letanías, recitaciones mecánicas, movimientos rítmicos, peregrinaciones.

- “El cuerpo tiene más nivel de intimidad con el nivel de la consciencia amplia que el intelecto”. En el cristianismo se nos ha olvidado la energía espiritual del cuerpo… la “oración corporal”. “El cuerpo es siempre el punto de partida; es, por así decir, la vasija que contiene el encuentro con la Realidad divina”


Teología (Nuevo enfoque)

- Existe un malentendido racionalista en el cristianismo, una tendencia teísta. La teología se basa en un dualismo: la redención sólo puede venir del exterior… y hoy resulta muy difícil esta teología. La mística disuelve las fronteras. Actualmente existe un peligro de regresión. Resulta urgente reinterpretar los conceptos.

- “Al cristianismo le hace falta “una teología nueva basada en los conocimientos cosmológicos de las ciencias”.

- La teología nació de la experiencia y debe volver a ella. Platón ya presentó una teología no teísta. La Iglesia se ha desviado del camino de la contemplación porque ha crecido el legalismo, y la teología se ha convertido en una ciencia.

- El enfoque oriental se convertirá en el gran desafío de la cristiandad de este siglo… se aproxima mucho más al proceso de la evolución”


Temas concretos

- La teología de la redención no procede de Jesús sino de Pablo. Sus raíces están en un rito arcaico. La salvación de toda la humanidad no puede depender de la muerte de Jesús, “pero nadie se atreve a hacer una interpretación valiente”

- “Las palabras dichas sobre el pan y el vino son solamente una confirmación, no una transubstanciación. Y cuando bautizo…No hay nada que se limpie; se confirma lo que es desde el principio: la unidad de Dios y persona”.

- “Las metáforas de cielo e infierno, de creación y de juicio final son cada vez menos expresivas”

- El tiempo no es una realidad que exista en sí. “El más allá no es algo que acaecerá en algún momento…”. La idea del juicio final queda obsoleta… El cielo y el infierno no son realidades del más allá sino metáforas de una vida plenamente realizada o no, aquí y ahora. La unión de religión y moral no ha sido provechosa (116-118).

- “Aquello que llamamos el mal es parte integrante de la Realidad primera”. Es imposible entender el mal con nuestra razón. “La mística libera del deseo de que perdure el yo, siempre que haya dado ya en vida la experiencia de que nuestra realidad auténtica no radica en el yo, con el que siempre nos solemos identificar erróneamente”. La evolución consiste en devorar y ser devorado.

- Demonios, sombras, diablo, monstruos… son la cara oculta de nuestra propia consciencia. Son una parte de nosotros que no somos capaces de aceptar y las proyectamos hacia fuera: hacia el cuerpo, la sexualidad.

- “El pecado no es otra cosa que la negación de la autotrascendencia, el rechazo a poder abrirse en el amor”. “Desde el punto de vista de la mística, el pecado es, a fin de cuentas, falta de conocimiento”.

- Pecado original: “la caída verdadera del primer hombre no es otra cosa que el paso hacia la individuación, hacia la separación de ‘un cielo prepersonal’…del paso desde el estado del instinto al del conocimiento del bien y del mal” fue un progreso de la evolución pero trajo unas cargas… “tomaron conciencia de su yo, muerte, enfermedad, sufrimiento, culpa, soledad”.


Dios

- Dios es la Realidad primera, la Vida, y se encarna en el cosmos.

- Igual que la luz no se puede reconocer sin que ilumine algo, tampoco existe Dios sin forma.

- No hay otra cosa que Dios, pues Dios mismo es el ser… Dios y ser humano se corresponden como oro y anillo… He aquí donde radica para mí el sentido de la encarnación de Jesús.

- Se hará pedazos el Dios al que rezábamos cuando niños.

- “Para mí no hay nada que no sea hijo de Dios” “Lo especial de Jesús radica en su experiencia de unidad con aquello a lo que llamó Padre”.

- Jesús, él mismo es su mensaje.

- “Igual que en Jesús, esta vida divina se ha encarnado en cada uno de nosotros. Lo que llamamos persona es una falsa persona”.


Mística

- “Misticismo significa: celebro mi vida como la manifestación de lo divino. Dios quiere ser persona en la persona”. En la experiencia de la realidad transpersonal “el ser humano entra en un estado de consciencia donde ya no es yo, pero en el que está muy despierto y presente. El yo aparece como lo que es en realidad: un centro de organización y funcionamiento para esta existencia terrenal… conglomerado de procesos psíquicos…”. “La persona mística experimenta ‘yo y más’, no un yo disminuido”.

- “El misticismo, en el fondo, desconoce el más allá. El más allá, el cielo, el renacimiento se prestan a ser el fundamento de la ética… pero este enfoque constituye precisamente un obstáculo para la liberación espiritual verdadera”.. “La mística no es otra cosa que la búsqueda de nuestra identidad verdadera”

- “La muerte no existe. Lo que muere no es más que la forma en la que lo verdadero se manifiesta”. “¿Por qué debería tener miedo de que mi barco se hunda si Dios es el mar en que me hundo?”"Lo único que se encarna siempre de nuevo es la Realidad primera que denominamos Dios; desconoce el cambio, el tiempo y el espacio. Tiempo y espacio se originan debido a las formas que van y vienen”.

- “En la mística no existe nacer ni morir, tan solo existe la continuidad de la Realidad Una”. “Para la mística, resurrección significa precisamente no la permanencia del ego, sino el desprendimiento de éste hacia su fusión con la Realidad primera, con Dios… la resurrección en la unidad transpersonal con Dios

- El mundo no es otra cosa que la manifestación de Dios

- “Mística y unión con la naturaleza son dos caras de la misma moneda”. “La conciencia cósmica es el nivel de la mística”

- El ego solamente es “un centro de organización para la estructura personal de cada individuo por eso se da el “miedo del yo a perder el control en el espacio interpersonal”.

- El amor, la apertura, es el principio de la evolución y autotrascendencia

- “La voluntad, junto con nuestro intelecto, memoria, voluntad y sentimientos, constituye nuestra estructura del yo. Pero es precisamente esa estructura lo que el discípulo tiene que relegar… El yo acota un trozo de la Realidad para ocuparse solamente de ella”.

- Mientras se quiera avanzar no se adelantará nada…Sólo adelantará el que se desprenda de su voluntad. “Es Alá el que tiene que adorar a Alá” (Lex Hixon). “Dios mismo hace en el santo tolo lo que el santo hace. Dios anda, está de pié, está tumbado, duerme, está despierto, come, bebe y está contento” (Silesius).

- “Solamente en la presencia en el momento será posible la comunicación con Dios”. Tan solo en el instante de la vida vivida tiene lugar la comunicación con Dios

- La experiencia mística no altera la estructura personal del individuo pero produce un proceso de transformación “no por apelaciones de índole moral tales como ‘debes’ o ‘tienes que’. Va adquiriendo por sí misma una nueva cosmovisión y un nuevo orden de valores… más tolerante… una gran benevolencia hacia la vida”. Todo ello ocurre no porque se haya querido que fuera así, sino desde el interior.

- La evolución aún no ha llegado a su punto final. El ser humano se encuentra en el umbral del siguiente nivel de consciencia. Se está desarrollando una “Psicología transpersonal” (espacio prepersonal, personal, transpersonal).

- “Igual que el arco iris abre, como un abanico, el espectro de la única luz, la conciencia divina se despliega en la pluralidad de las diferentes formas de consciencia”. “En el fondo no se trata de otra cosa sino de nuestra plenitud como seres humanos”.

Para compensar la sequedad de este resumen, quiero terminar con una cita densa de sugerencias para la contemplación y para la vida espiritual:

“Dios no quiere que le adoremos, quiere que le vivamos”


Gonzalo Haya Prats
http://www.atrio.org/?p=1880

Comentarios y FORO...

miércoles, 14 de octubre de 2009

Droga en nuestra casa. Bajar a “los infiernos”

Emma Martinez Ocaña

El dolor, cuando es profundo y duele mucho, es una de esas experiencias humanas que se tarda mucho en integrar (que no supone comprender ni, justificar, ni mucho menos exaltar) y ante él se experimenta una profunda incapacidad para hablar. En parte por un pudor natural que pide respeto y silencio; pero sobre todo por la constatación de la pobreza de la palabra para ser trasparencia de una verdad que se teme profanar, trivializar, domesticar intentando paliar lo que tiene de incomprensible y escandaloso, de misterio siempre inescrutable.

Por ello me he resistido durante mucho tiempo a escribir Sobre lo que ha significado, para mí ( y de alguna manera espero expresar lo vivido en mi familia) la experiencia de convivir más de 16 años con la droga en tu propia casa, en tu familia mas próxima. Hoy, al fin, arriesgo a hacerlo ante la petición hecha de decir unas palabras que ,desde nuestra propia experiencia, pudieran ayudar a otras personas.


“Círculos infernales” de nuestro mundo y paradójica presencia de salvación.

La imagen que mejor expresa, para mí esta experiencia es “Bajar a los infiernos” y ésto es algo que uno no elige, ni desea, pero la vida lo impone a millones de personas. Los “círculos infernales” de nuestro mundo son innumerables. Teóricamente los conocemos, pero... ¡que distinto es cuando la vida te introduce de lleno en alguno....! A mi y a los míos la vida nos introdujo en uno de ellos. El círculo diabólico: droga, marginación, delincuencia, cárcel, sida, y al final sólo de vislumbra antes o después la muerte.

Cuando uno se asoma le produce vértigo el abismo de dolor, sufrimiento, soledad, crueldad ...que percibe. La primera palabra que brota es de protesta y de denuncia de la hipocresía de una sociedad que ve perderse a una generación entera de jóvenes y sólo acierta a defenderse de una situación, que ella misma genera y de la que se aprovecha, encarcelando a las víctimas de este sistema “de mercado “ donde se sigue comprando y vendiendo la vida por algo mas que “veinte monedas” y donde no se encuentra delito alguno en los “Oubiñas” de turno enriquecidos a costa de miles de muertos.

Todo lo que después acierte a decir sobre este misterio de iniquidad no quiero que acalle lo que de escandaloso y de sin sentido tiene el mal, el dolor de nuestro mundo sobre todo cuando este es infringido por unos seres humanos contra otros.. Escándalo que nos denuncia a todos y todas y escándalo que alcanza al mismo Dios si no queremos dejarlo al margen de toda la realidad y ésta del dolor humano alcanza una inusitada densidad.

Bajar a los infiernos, mejor aún, sentir que los infiernos han entrado en tu propia casa, en tu misma carne y sangre, es padecer algo de esa misma muerte...

Consentir en permanecer ahí y no huir, consentir con “cargar” con esa realidad es gracia y coraje del amor.

Permanecer y ver no solo el destrozo y el deterioro humano que esas situaciones generan sino también asombrarse de la gran solidaridad que entre ellos reina muchas veces, es recibir el don de saber mirar en profundidad . Sí, ahí en ese infierno donde se cometen muchos errores, lo más profundo del corazón humano, no está perdido definitivamente y puede ser rescatado y humanizado siempre.

Poder ver y al tiempo contemplar que ahí hay unos seres humanos siempre dignos, hechos a “imagen de Dios” no es fácil. Saber mirar, saber acceder a ese lugar sagrado para reconocer su dignidad y devolvérsela; creer en ellos para que esas mujeres, y hombres puedan creer en sí mismos...es don de fe que hay que pedir humildemente.

En ese abismo de dolor y muerte .Los sentimientos se agolpan y contraponen y es muy difícil evitar preguntas que no tienen respuesta:¿por qué? ¿por qué una vez más el triunfo de la injusticia y del mal? ¿Por qué tantas muertes inocentes? Sí, inocentes...chavales enganchados a los 12-14 años en las redes asesinas del narcotráfico, chavales que después señalaremos con el dedo como delincuentes, camellos, colgados....

La rabia y la rebeldía asoman una y mil veces y es bueno no acallarlas demasiado pronto...al menos no hacerlo hasta reconvertir esa energía en lucha contra las causas de ese mal y en misericordia compasiva para sus víctimas.


El largo proceso desde el conocimiento, hasta la aceptación dolorida y esperanzada

Al comienzo, cuando descubrimos que mi hermano y la que sería después su mujer, estaban enganchados en esa rueda infernal, toda la familia luchamos unidos con la esperanza de una pronta salida de esa situación. Después fuimos descubriendo que hay que permanecer esperando contra toda esperanza razonable, para ir aprendiendo poco a poco ( a nosotros nos costó mas de 16 años) a seguir ahí amando y luchando cuando se intuye que quizás nunca se logre la recuperación deseada y al fin cuando en el horizonte parece alumbrar la esperanza de la liberación, cuando parece que ya se abandona el circulo infernal...enmudecer al comprobar que lo que amanece (el sida) es más dolor y el final del camino solo parece mostrar “una muerte anunciada”.

Enmudecer porque no hay palabras para expresar el mazazo que una noticia así te produce. Se experimenta entonces esa extraña sensación de quedarse sin suelo (de-solado) y sin techo y el sentimiento global es de frustración y de fracaso . No nos merecíamos este final. .tanto luchar¿ para qué?, ¿tanto amor para qué?. Dios ¿dónde estás y qué palabra tienes que decir ante ésto...?.El “Dios mío por que nos has abandonado” resuena con mucha fuerza en el corazón y se hace plegaria y protesta..

En estos momentos asoma aún otro gran enemigo el miedo paralizador: “lo peor está aún por venir “, amenaza, realistamente, una voz dentro de tí . Es fácil decir que hay que vivir el presente pero ¿qué presente?..Dios mío después de tanto luchar y sufrir ¿tendremos fuerzas para lo que queda de camino?.

En ese trance solo se sabe callar ante el misterio y permanecer ,en la noche, sin fuerzas para seguir caminando, a la espera de una Palabra que pueda dar algún sentido, alguna fuerza para permanecer en la lucha por la vida...mientras dure .

El silencio de Dios se rompe:

”Y el ángel del Señor le volvió a tocar y le dijo: levántate y come que el camino es superior a tus fuerzas. Elías se levantó, comió, bebió, y con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios” (.1Re.19,7-8 ) ¡

¡Eso es exactamente lo que pasa¡ No hay fuerzas para seguir caminando. Que alivio provoca sentir que alguien se hace cargo de tu situación y no intenta ofrecerte un consuelo barato, no te aleja de la verdad de la realidad por muy dura que sea, ni camufla tus verdaderos sentimientos. Es la hora de reconocer y agradecer los “ángeles” que a lo largo del camino te permiten, nos han permitido, levantarnos, alimentarnos con el pan de la solidaridad, de la cercanía, de la gratuidad, de la lucha y poder seguir caminando. A todas y todos ¡ GRACIAS.!


Un circulo infernal ¿lugar de revelación?

Una experiencia honda de dolor, y la nuestra no es ni la única ni de las peores, puede suponer también un lugar de revelación. Revelación de la realidad, de la propia verdad, y de la verdad de Dios si se cree en Él

Revelación de la realidad en la que vivimos, un mundo terriblemente injusto y mentiroso, que enmascara su rostro asesino debajo de palabras hermosas, un mundo donde los débiles, los pobres, los sin “valor mercantil” se les aparca mientras mueren y a ser posible donde no se vean... para no ensuciar el rostro de las ciudades.. Una realidad que nos adormece con el consumo de “pan y circo” mientras millones de seres humanos mueren de hambre, inanición, abandono, droga, sida, guerras...

Una realidad también solidaria y hermosa donde el amor hasta dar la vida por los hermanos y la gratuidad existen y tienen nombres y rostros muy concretos. Esta realidad nos redime a todas y todos de la vergüenza de llamarnos humanos.

Revelación de la propia verdad. Para mí fue muy saludable preguntarme ¿quién soy yo cuando sufro?. Ante una situación de dolor ¿qué tiendo espontáneamente a hacer?, ¿que mecanismos y trampas me descubro ante ese molesto y desconcertante compañero de viaje?.

Es bueno descubrirse una a sí misma intentando escurrir el bulto, rechazar la realidad, negarla, evitar el dolor o instalarse en él masoquistamente, o quizá victimizarse...da tiempo a todo en un trayecto tan largo como el que nos acompaña este incómodo “compañero” en la vida.

También lenta y trabajosamente vas aprendiendo a mirarlo de frente, a dialogar con él a intentar ser honrada con su realidad y fiel a su desafío.

Descubres también tus propios mecanismos de defensa para que el dolor, convertido en sufrimiento quemante, no te destruya. Unas veces un sano sentido del humor te ofrece la sabiduría de seguir viviendo y disfrutando de lo que, a pesar de todo, la vida te sigue ofreciendo. Otras veces una realista racionalización te ayuda a resituar tu pequeño dolor, pero que para tí es grande, en el gran dolor del mundo, Eso no disminuye el propio, pero ayuda a no desmesurarlo, a no absolutizar lo tuyo en detrimento de tu capacidad de abrirte y compartir lo que te quede de fuerzas en otras realidades objetivamente mucho mas duras que la propia.

Puedes también aprender a pedir ayuda, a sentirte débil, cansada y dolorida, sin fuerzas y abatida. Cada vez más vulnerable y más humana. Puedes aprender a vivir mejor la com-pasión más allá de los lazos afectivos.

Pero es sobre todo lugar privilegiado para decantar la hondura del amor. Descubres entonces lo difícil que es amar impotentemente. Te resistes durante mucho tiempo a frustrar tus fantasías de omnipotencia, te niegas a creerlo y te rebelas pero... también poco a poco puedes aprender a permanecer, a estar junto a y asumir que no puedes quitar, ni evitar la cuota de dolor de aquellos que amas. Puedes aprender a estar ante el otro sufriente compartiendo su dolor, pero no lo puedes sustituir. Puedes estar amándole y luchando contra las causas de su dolor. Puedes respetar la cuota de dolor y soledad que es suya y no te corresponde a tí invadir y puedes también no aumentarla con tu ausencia pero ...casi ¡nada mas!. Al final tienes que aceptar que ese estar inerme e impotente pero permanecer ahí...es todo el poder del amor. El amor puede ser más fuerte que la muerte pero no puede evitarla.

La gratuidad del amor tiene ahí una prueba de fuego no solo no esperar la recompensa o respuesta del ser amado sino también aceptar su inutilidad. Y en esos momentos no vale de mucho decirse que el amor entregado no se pierde nunca, aunque sepas que eso es verdad pues la primera beneficiada eres tu misma; eso lo quiere también creer tu fe, pero en esos momentos necesitas tener resultados tangibles....¿Para qué sirve un amor así de fuerte pero impotente?... Hallar respuesta a esta pregunta no es nada fácil. Ante la muerte inminente prematura e injusta (ya no solo de quien quieres porque es tu propio hermano, sino de tantos seres humanos que ves caer a tu alrededor y que han visto también tus ojos en nuestros cuartos y terceros mundos) no se ve por ningún lado el poder del amor sino su impotencia mas total. Lo que parece obvio es que triunfa el poder del mal.

Es entonces, sobre todo, cuando puede acontecer la gracia de barruntar algo de la verdad del Dios revelado en Jesús.

A lo largo de estos últimos 18 años empeñados en ayudar a mi hermano y a su mujer a salir del círculo infernal de la droga he tenido ocasión de re-vivir no una sino infinidad de veces la experiencia del Padre-Madre bueno/a de la parábola del hijo pródigo. Compartir la alegría y la fiesta, muchas veces repetida, de que “teníamos unos hijos perdidos y los hemos recuperado”, aún intuyendo que volverían a coger la herencia ,que ya no había, para volver a perderse por otro tiempo. En nuestro caso la alegría era compartida también por las hermanas, probablemente porque no teníamos conciencia de ser hijas “buenas” y “cumplidoras”, sino agraciadas de estar en la casa materno-paterna y sobre todo por la conciencia de que si no habíamos caído nosotras en ese infierno es porque habíamos tenido más suerte, mejores amistades.. ¡cualquiera sabe! Ciertamente no por méritos propios. Al menos este es mi gran convencimiento personal .Cuántas me he preguntado porque él si y yo no y ... no tengo respuesta.

Esa escena cotidiana a mi vida, expresión de un amor que “ disculpa siempre, perdona siempre, aguanta sin límites, espera sin límites”.. que no necesita ni siquiera que el hijo reconozca su culpa porque ya estaba perdonada e incluso olvidada.. Un amor que “se olvida de ofensas y agravios “ y por el contrario recuerda enternecido cualquier pequeño gesto de bondad del hijo más amado por ser el mas necesitado. Un amor que no puede dejar de amar (Cuántas veces ante datos de la realidad incuestionables que hablan de los errores cometidos por el hijo he oído decir a mi madre “todo eso es verdad pero ¿que quieres que te diga?, es mi hijo, yo soy su madre y a pesar de todo no puedo dejar de quererlo”) incluso aún cuando parezca que es esa misma incondicionalidad del amor la que dificulta el cambio del hijo ,aunque “pedagógicamente” no parezca asa actitud lo más oportuno...Todos los argumentos parecen estrellarse contra la terca y desmesurada manera de amar de unos padres.

Todo esto, aquí torpemente balbucido, ha sido para mi el mejor camino para abrirme a la fe en el Dios Amor incondicional del que habló Jesús. Porque si unos padres saben amar así ¿puede Dios amar menos...y ...peor?.

El dolor de los padres, de los míos y de tantos como en estos años hemos conocido padeciendo el mismo via-crucis, por el sufrimiento de sus hijos me habla de un Dios que ni quiere, “ni permite”, ni mucho menos necesita el sufrimiento de los hijos para no sé que extraña reparación.

El rostro de Dios en el que creo, y que de un modo escandaloso pero real se me ha revelado en esta experiencia, es el que me han mostrado mis padres y tantos otros que luchan contra él dolor y sus causas con todas sus fuerzas ; que muestran su inmenso amor padeciendo el dolor de los hijos en su propia carne, y al fin aceptan impotentes y silenciosos un amor que no podrá librar al hijo de la muerte pero si del abandono definitivo .Quizá por ello ahora mi fe alcanza a barruntar que Dios estaba presente en la cruz del Hijo amando impotentemente Nada hay más inerme que el amor. Tampoco El “pudo” librar de la muerte al Hijo amado; pero no lo abandonó definitivamente al poder de ésta sino que lo resucitó de entre los muertos. Y con ello no sólo nos capacita para esperar la vida definitiva sino que nos muestra que ya hay una manera de vivir que es germen de resurrección Esta es la esperanza que nos alienta.


Lo que salva es el amor.

Pero también ha sido esta experiencia la que me ha revelado de un modo paradójico una verdad que se muestra incuestionable en la cruz de Jesús: lo que salva es el amor. El amor salva de la destrucción a que puede llevar el dolor. El amor hace posible que el dolor no nos queme. El amor libra, en muchos casos de la desesperación. Lo que da vida, sostiene, cura, hace crecer, capacita para poder perderla y entregarla es el amor.

La gran intuición de la profecía del canto del Siervo de Isaias es que la salvación acontece en la historia no desde los que tienen el poder sino desde lo que aman tanto que son capaces de padecer a causa del amor. En este mundo nuestro injusto y mal estructurado el amor salvador se hace “pasión”.

Cuando sufres, que alguien elija “padecer con-tigo” produce una profunda experiencia salvadora aunque en nada pueda modificar lo real de tu dolor. El amor da sentido a una vida - “al menos sabe que lo hemos amado siempre” - son palabras que no son sólo un consuelo fácil sino el sentido último de una vida: saber permanecer y sufrir con el otro, por el otro y a favor del otro es lo más importante que la vida puede enseñarte y al tiempo albergar la esperanza de que sí exista un Amor mas fuerte que la muerte.

Desde aquí también se descubre cómo es posible que un dolor pueda llegar a ser dolor de parto y no de aborto o de muerte. Lo fecundo no es el dolor en si. Si el dolor de parto es fecundo, es porque alumbra vida. Pero la vida que ahí amanece, si es vida deseada, no la ha generado el dolor del cuello del útero al dilatarse sino que la ha fecundado el amor hecho com-penetración y es ese mismo amor el que da fuerza para soportar ese duro, lento y doloroso ensanchamiento que posibilitará la vida libre, independiente del hijo amado. Es entonces cuando se puede comprobar que el amor es fecundo.

Jon Sobrino expresa magistralmente el Dios que se me ha revelado a través de esta experiencia “ Si desde el principio del evangelio, Dios aparece en Jesús como un Dios con nosotros, si a lo largo de él se va mostrando como un Dios para nosotros, en la cruz aparece como un Dios a merced de nosotros y, sobre todo, como un Dios como nosotros”..”.Si la cruz puede ofrecer acceso a Dios esto ha de acaecer sub especie contrarii,y ello significa aprender a ver poder en la impotencia, palabra en el silencio, vida en la muerte” (SOBRINO, 1991 J. Jesucristo Liberador, San Salvador, UCA. 410,417)

Nada de lo expresado hasta aquí pretende ser ni explicación del porqué del dolor, ni mucho menos justificación de tanto sufrimiento injustamente producido. Nada de la expresado intenta acallar el escándalo y el misterio que quiero saber abandonar en el Dios revelado en la vida--muerte-resurrección de Jesús. Sólo desde ahí puedo seguir creyendo que la esperanza siga siendo posible.

Nos queda un largo y quizá aún más doloroso camino que recorrer (personal y socialmente hablando) pedimos que no nos falten “ángeles” en el camino que nos permitan comer, alimentarnos y seguir adelante.

Termino narrando una de las últimas experiencias, muy reciente. En una conversación que he tenido con mi hermano, arriesgué a preguntarle cómo se sentía ante un final que se prevé cercano, cómo veía ahora su vida, si creía en que había o no otra vida, si creía en Dios...Su respuesta fue la siguiente: “Ahora a mis 37 años descubro que he perdido la vida porque no he aprendido a amar sólo he sabido utilizar y ahora eso no se improvisa... No se si hay otra vida. Si no la hay, al fin se ha terminado para mí y para todos vosotros este infierno. Si la hay y en ella me aguarda Dios, después de la experiencia familiar vivida no puedo tener miedo a encontrarme con Él.

Después de escrita esta comunicación se ha muerto mi padre. En los últimos momentos ha escuchado de boca de su hijo unas palabras muy importantes:”perdón”, “gracias”, “a pesar de todo siempre te he querido y sobre todo siempre me he sentido querido por ti”. “Vete en paz, ya me dejas fuera de esta mierda, vete preparándome allá un buen lugar”.

Era el miércoles de Pascua y te fuiste al encuentro definitivo con la Paz. Ya habrás descubierto, como te decíamos en tu final, que el amor que nos has dado no era más que un pálido reflejo del Amor con que te ibas a encontrar. Ahora gozarás ya de la inenarrable experiencia de saborearte hijo amado y al mismo tiempo Padre-Madre. Desde esa nueva dimensión seguirás acompañándonos y alimentándonos para seguir haciendo del resto de nuestro camino Pascua. (LhdG)

Este artículo nos ha sido entregado por su autora para su inserción en el blog “La hora del Grillo”

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sábado, 3 de octubre de 2009

Retiro espiritual de un no creyente

Josep Castelló

Perspectiva agnóstica y humanista de la Comunidad de Taizé

Una vez más he cumplido con mi peregrinación anual a Taizé [1], ese oasis de paz y concordia hecha posible mediante la acogida fraterna exenta de imposiciones doctrinales, el trabajo desinteresado, la vida sencilla y austera y una plegaria en común centrada en el canto y en el silencio. Quienquiera que allí vaya podrá respirar esa atmósfera de abierta fraternidad que lleva a la cumbre de la espiritualidad inherente a la humana natura. Da igual el credo que se profese o incluso el no credo, porque el camino está abierto a quien lo quiera transitar.

Somos muchas las personas de mi generación que fuimos educadas católicamente y, andando el tiempo, tras cuestionar las creencias que nos habían sido transmitidas, decidimos abandonar la religión. Eran tiempos aquellos en los que nuevas perspectivas se abrían al pensamiento y entraban en conflicto con la moral católica tradicional y muy especialmente con la actitud retrógrada y oscurantista de la Iglesia que teníamos en nuestro entorno. El paulatino descubrimiento de la triste realidad política española, cuya reciente historia se nos había transmitido bajo una atmósfera de institucional engaño; del soporte que la Santa Madre Iglesia dio a los militares golpistas que implantaron una férrea dictadura en España y el que siguió dando a las sanguinarias dictaduras de América Latina; del posicionamiento político de la alta clerecía, amiga de los poderosos y los ricos, sexista, discriminadora, negadora de derechos humanos reconocidos por la sociedad civil, y un sinnúmero de iniquidades más, pasadas y presentes, que las buenas personas católicas prefieren ignorar o excusar, generó un firme y profundo rechazo a cuanto de la Iglesia Católica nos llegaba, empezando por su doctrina.

El alejamiento religioso nos impidió vivir la renovación eclesial del Vaticano II y el nacimiento de la Teología de la Liberación, verdaderos esfuerzos por retornar a las fuentes del cristianismo desde perspectivas de humana actualidad. Por ello, pese a la educación que recibimos en nuestra infancia, seguimos viviendo lejos de todo discurso religioso, en una posición agnóstica cuyo conflicto no era ni es Dios sino los hombres que dicen hablar en su nombre. Hoy somos muchas las personas que rechazamos a la Iglesia y su discurso conservador y soberbio y nos planteamos la religión desde una perspectiva antropológica y humana.

Al margen de que se profesen o no creencias religiosas, es preciso aceptar que la mente humana es creadora de mitos y misterios, a partir de los cuales las sociedades han ido elaborando sus religiones desde los más remotos tiempos. El hecho de que estas religiones hayan servido de guía a los pueblos que las profesaban durante largos períodos de su historia nos lleva a pensar que en su origen hay un importante caudal de sabiduría que merece ser estudiado. Y por el mismo motivo merece serlo el funcionamiento de la estructura mental que con el fenómeno religioso se relaciona.

A quien observe hoy el mundo occidental superficialmente le podrá parecer que la gente vive libre de discursos religiosos e ideológicos, pero se equivoca. La publicidad hace continuas referencias a mitos paradisíacos que en otro tiempo daban lugar a afirmaciones religiosas. La forma como los medios de comunicación transmiten los acontecimientos son un continuo de eslóganes doctrinales dictados por los poderes fácticos y quienes abogan por la forma de vida que nos han impuesto. Los discursos no son hoy tan explícitos como lo fueron en determinados momentos del siglo pasado, pero son mucho más intensos y persuasivos. La mayor parte de la población no es consciente de los continuos mensajes subliminales que recibe, por lo que estos calan hondo en su mente configurándola en una ideología nihilista y deshumanizadora. Como consecuencia de ello, se vive hoy sin otras referencias que las dictadas por las necesidades inmediatas, objetivas y subjetivas a un tiempo, aceptando como máximos valores el confort y el éxito personal. Los sistemas educativos de los países más desarrollados técnica y económicamente han sucumbido a la vorágine materialista desatada por tan irreflexiva forma de vivir. El individualismo ha destronado al espíritu colectivo que durante siglos guió a la humanidad hacia horizontes de utopía. Y como colofón podemos decir que el mundo entero se debate hoy por subsistir en un planeta que la ambición y la desmesura destruyen a velocidad vertiginosa.

Nuestra civilización occidental cristiana necesita descubrir urgentemente un modo de vivir completamente distinto del que promueve la ideología capitalista. No podemos seguir basando nuestra subsistencia en la agresividad, sino que es urgente poner en práctica formas de vivir basadas en la cooperación. Y es en este contexto y bajo esta perspectiva humana, tanto o más que en la religiosa, que Taizé se nos muestra como un puerto hacia la esperanza.

La forma de vida austera a la vez que gozosa que se da en Taizé desmiente el discurso consumista y permite descubrir el valor de la colaboración y del trabajo desinteresado, algo impensable según la ideología que el voraz capitalismo ha extendido a lo largo y ancho de nuestro planeta. La organización temporal que allí rige atiende las necesidades materiales a la par que las espirituales, dimensión humana ésta de la mente que no suele formar parte de la filosofía del occidente actual, abocada a una dinámica de actividad permanente, ya sea productiva ya para procurarse diversión. La invitación a un recogimiento interno en forma de plegaria colectiva, abierta y plural, que puede ser aceptada por creyentes de diversas confesiones cristianas y no cristianas y aun por personas agnósticas, supera todas las intolerancias habituales en los entornos religiosos confesionales y abre la puerta a la libre introspección. Todo allí está pensado para favorecer el crecimiento humano de quienes participan. Si la forma de vida condiciona la forma de pensar, allí se da una forma de vida humanizadora. Si la reflexión es el camino necesario para el crecimiento humano, allí se da reflexión desde diversas perspectivas religiosas y humanas. Si el silencio interior es la condición necesaria para alcanzar el propio conocimiento, allí se da ese silencio. La ausencia de afanes materiales, la reflexión, el silencio interno, la paz en el entorno que favorece hallar la de la propia alma son los aspectos que remarco de cuanto allí percibo.

No toda la población visitante comparte esta perspectiva, pues en su mayoría son personas provenientes de entornos religiosos confesionales, mayoritariamente católicos, para quienes la religión consiste en una relación personal con el Dios del cielo, lo cual si no está completamente al margen de la forma de vida que se siga puede no guardar una estrecha relación con ella siempre que se observen las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia, que no son precisamente un modelo estimable en cuanto a justicia equitativa ni a relación entre las personas y los pueblos. Pero aun cuando esta abundancia de población creyente abocada a la práctica religiosa convencional tiende a ofrecer una imagen exterior que puede no diferenciarse demasiado de la que se obtiene en determinados eventos religiosos de la Iglesia Católica Romana, quien se acerque con una visión humanista y más cercana al agnosticismo que a la creencia religiosa podrá observar cuanto decimos.

Por supuesto que una semana de estancia en Taizé difícilmente puede cambiar la forma de pensar y de sentir a nadie, pero puede servir de referencia para posteriores reflexiones, para cuestionar falsas certezas, para reabrir esperanzas... A buen seguro que quien más quien menos saldrá de allí con alguna novedad interna, tal vez atisbando alguna posibilidad hasta entonces no considerada, o tal vez afirmándose en alguna anteriormente descubierta. Y quien a tanto no llegue, habrá vivido al menos la ocasión de dar un primer paso en alguna de esas direcciones. En cualquier caso, desde una perspectiva agnóstica y humana es una experiencia recomendable.

[1] http://www.taize.fr/es

NOTA: Como podrán ver quienes entren en la página web de la Comunidad de Taizé, su ya remoto origen se sitúa en los tristes años de la segunda guerra mundial, cuando los ejércitos alemanes invadieron Francia y la locura nazi desencadenó una feroz persecución de judíos, gitanos y otros seres que en su ideario figuraban como inferiores. Allí el Hermano Roger de la Iglesia Calvinista y otras personas compasivas de diversas confesiones religiosas escondieron a cuantos pudieron e hicieron cuanto les fue posible para ayudarles a huir. Taizé nació pues horizontalmente, con amplia vocación fraterna en favor del débil, del injustamente perseguido por el poder.

Pasada la gran guerra, una parte de quienes allí actuaron, provenientes de diversas iglesias cristianas, decidieron unirse en comunidad fraterna para dedicarse a organizar encuentros de jóvenes procedentes de diversos países e iglesias con el fin de que se conociesen y amasen y fuesen capaces de negarse a repetir la barbarie de la guerra que tan de cerca ellos habían vivido.


Josep Castelló

Este artículo ha sido publicado en:

ECUPRES - (09/09/21) - PreNot 8416
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_id=3996

MERCOSUR NOTICIAS (21/09/2009)
http://www.mercosurnoticias.com/index.php?option=com_content&task=view&id=30319&Itemid=30

KAOSENLARED.NET
http://www.kaosenlared.net/noticia/retiro-espiritual-no-creyente


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VIDA Y PRESENCIA (divagaciones)

Paz Rosales

Era por la noche y tenía mareos…
mi cabeza estaba floja y mi mente loca.
Divagaba mi imaginación por lugares irreales;
me veía en el suelo tendida sin sentido
inquieta por la impotencia de atender a mis tareas.
Estaba en el futuro mi mente loca.
Entonces me acordé de sabios maestros
de quienes aprendí a silenciar el pensamiento
y empecé a repetir en cada respiración
VIDA Y PRESENCIA-AQUÍ Y AHORA
inspirar y expirar - inspirar y expirar

VIDA…¿Qué es la Vida?
nadie lo sabe pero está en todo y lo anima todo.
Ella es la que hace crecer las plantas,
la que respira en nuestros pulmones,
la que late en nuestro corazón,
la que siente en nuestros sentimientos
la que hace bailar los átomos en las rocas.

La Vida es Presencia en el Cosmos,
Presencia invisible pero real.
Presencia que es energía inteligente y amorosa
Energía que lo mueve todo.

Aquí y ahora, ahí está la Presencia
no en el pasado que fue un “ahora”
no en el futuro que será otro “ahora”.
La Presencia está en el aquí y el ahora
y es aquí y ahora donde y cuando sintonizamos con Ella
y nos hacemos uno con Ella
y siendo uno con Ella somos uno con todo el cosmos.

Vivir esto en el silencio de la mente
lejos de sus cavilaciones que entran sin permiso
nos hace serenarnos, pacificarnos
para sentirnos amigos y hermanos
de toda la familia humana
y de toda la Creación.

Camino difícil, éste de silenciar la mente
para sintonizar con la Presencia, con el Amor.
Practicar y practicar la observación de los pensamientos,
la concentración en la respiración,
y volver de continuo al aquí y ahora.

VIDA Y PRESENCIA – AQUÍ Y AHORA
inspirar y expirar - inspirar y expirar

Paz Rosales

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Yin y Yang: el equilibrio del movimiento

Leonardo Boff

La tradición del Tao ve la historia como un juego dialéctico y complementario de dos principios: yin y yang, fuerzas subyacentes a todos los fenómenos humanos y cósmicos. Buscando luces para entender y salir de la crisis mundial, tal vez esta mirada holística de los sabios orientales nos pueda inspirar.

La figura de referencia para representar estos dos principios es la montaña. El lado norte, cubierto por la sombra, es yin, que en chino quiere decir sombreado, y corresponde a la dimensión Tierra. Se expresa por las cualidades del ánima, de lo femenino en los hombres y en las mujeres: el cuidado, la ternura, la acogida, la cooperación, la intuición y la sensibilidad por los misterios de la vida.

El yang significa la luminosidad del lado sur, y corresponde a la dimensión Cielo. Adquiere cuerpo en el ánimus, en las cualidades masculinas en el hombre y en la mujer: el trabajo, la competición, el uso de la fuerza, la objetivación del mundo, el análisis y la racionalidad discursiva y técnica.

La sabiduría milenaria del Taoísmo enseña que estas dos fuerzas deben equilibrarse mutuamente para que el discurrir de las cosas sea al mismo tiempo dinámico y armónico. Puede ocurrir que una predomine sobre la otra, pero se debe buscar en todo tiempo el difícil equilibrio entre ellas.

El yin y el yang nos remiten a una energía más originaria que contiene a ambas: el Qi [léase chi ]. El Qi es la energía cósmica que sustenta, penetra y mueve todo. La teología yoruba y nagô, tan presentes en Bahia (Brasil), enseña que esa energía es el Axé universal, con las mismas funciones del Qi. Los cristianos hablan del Spiritus Creator, o del Soplo cósmico, que llena y dinamiza toda la creación. Los modernos cosmólogos se refieren a la constante cosmológica que es la Energía de fondo que produjo aquel minúsculo puntito que se hinchó y después explotó —big bang— dando origen a nuestro Universo. Tras esta inconmensurable explosión, la Energía de fondo se desdobló en las cuatro fuerzas fundamentales que actúan siempre juntas y que subyacen tras todos los fenómenos —la energía gravitacional, la electromagnética, la nuclear débil y la nuclear fuerte—, para las cuales no existe, en realidad, ninguna teoría que las explique.

Nuestra cultura occidental, hoy globalizada, quebró esta visión integradora y dinámica. Enfatizó tanto el yang que volvió anémico el yin. Por eso, permitió que lo racional pasase por encima de lo emocional, que la ciencia se enemistase con la espiritualidad, que el poder negase el carisma, que la competencia prevaleciera sobre la cooperación, y que la explotación de la naturaleza desatendiera el cuidado y el respeto que se le deben. Este desequilibrio originó el antropocentrismo, el patriarcalismo, la pobreza espiritual, la cultura materialista y depredadora, y la actual crisis ecológica planetaria.

Solamente con la integración de la fuerza del yin, del ánima, de la logique du coeur (Pascal), del mundo de los valores, corrigiendo el exceso del yang, del ánimus, del espíritu de dominación, podremos proceder a las correcciones necesarias y a dar un nuevo rumbo a nuestro proyecto mundial.

En la tradición del canon occidental expresamos el mismo fenómeno del yin y yang refiriéndonos a dos figuras mitológicas: Apolo y Dionisio.

La dimensión Apolo está en el lugar del orden, de la razón, de la disciplina, en una palabra, de la ley del día bajo la cual se rige la sociedad organizada. La dimensión Dionisio representa la libertad frente a las leyes, la capacidad de saltarse las prohibiciones, la exaltación de la alegría de vivir y la inauguración de lo nuevo, en una palabra, la ley de la noche, que es el momento en que las censuras caen y todo se vuelve gris e indefinido.

Actualmente vivimos una coyuntura muy particular, marcada por el exceso. Perdimos la coexistencia del yin con el yang, de Apolo con Dionisio. Si no encontramos un punto de equilibrio, todo puede suceder, hasta una calamidad antropológica. Necesitamos una locura sabia que posibilite una nueva síntesis entre estos dos polos para reinventar un nuevo camino que nos asegure el futuro.


Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=348

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