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sábado, 21 de noviembre de 2009

Libertad falaz

Pep Castelló

¿De qué son libres los pobres en el mundo que gobiernan los ricos?

Con motivo del veinte aniversario de la caída del muro de Berlín, durante unos cuantos días han abundado toda clase de comentarios en los que no faltaba la palabra “libertad”. Eso me ha traído a la memoria que hace algún tiempo difundí entre mis contactos un artículo de Frei Betto en el que elogiaba los logros sociales de Cuba. A una amiga monja le extrañó que Betto pudiese elogiar la actuación del régimen cubano puesto que «como todo el mundo sabe, en Cuba no hay libertad». Le pasé la pregunta a otra amiga monja radicada en América Latina, que conoce muy bien la realidad de Cuba y la de su patria grande, y esta me respondió: «cierto que hay cosas que se debieran mejorar; pero la falta de libertad de los ricos en Cuba es cosa de niños comparada con la que padecen los pobres en los países que gobiernan los ricos».

Una respuesta tan contundente no puede por menos que hacernos reflexionar sobre qué entendemos por libertad y qué por esclavitud, dos ideas que suelen evocarnos un imaginario de tiempos pretéritos y países lejanos, como si un ataque de presbicia mental nos impidiese ver la realidad que tenemos cerca.

Libre es solamente quien no está sometido a otro. Pero en modo alguno puede considerarse libre quien para subsistir necesita agachar la cerviz ante quien controla los recursos que le son necesarios.

En nuestra opulenta civilización occidental cristiana, libres son los amos del mundo, y nadie más. Y amos son quienes detentan la propiedad de la tierra, quienes controlan las finanzas, los recursos alimentarios de la población, los medicamentos y todo cuanto es necesario para la subsistencia. Pero también son amos quienes controlan los medios de información-desinformación de masas, los sistemas educativos, las ofertas de ocio, y todo cuanto contribuye a configurar la forma de pensar y sentir de la población, porque la esclavitud se forja en la mente de la persona. Quien le controla la mente controla todo su hacer.

A los pobres se les ha controlado siempre la mente. Siempre sus amos les han dicho qué debían pensar, qué debían hacer, cómo tenían que actuar, cómo comportarse, cómo vestirse, qué deben elegir, a quién tienen que votar... Y eso se lo han dicho siempre quienes no han pensado sino en sus propios beneficios, con desprecio absoluto del bien común y de la igual dignidad que todos los seres humanos tenemos por la sola razón de serlo.

Hoy los pobres del mundo, al igual que en tiempos remotos, son esclavos de los ricos. Poco importa que esa esclavitud no sea evidente para la mayor parte de la población, la cual no piensa sino en satisfacer sus necesidades más primarias, porque quienes sí piensan se dan de bruces con ella en cuanto intentan sobrepasar los límites que quienes mandan les tienen fijados.

Los amos del mundo y sus paladines se llenan la boca hablando de libertad y democracia. En un discurso más que dudoso se atreven incluso a contraponer libertad a equidad, como si necesariamente fuesen incompatibles. ¡Falso! La libertad y la equidad son inherentes a la naturaleza humana y solamente son incompatibles cuando prevalece el modo de pensar de quienes mediante la violencia se apropiaron de la tierra y de todos los bienes necesarios al resto de sus congéneres.

No vamos a entrar en demasiadas polémicas porque de poco sirven, pues cada cual ve lo que puede ver. Pero sí que merece la pena lanzar algunas preguntas que nos inquietan.

¿Tiene realmente la población pobre las mismas posibilidades que la rica para hacer respetar sus derechos en los países que se denominan democracias libres? ¿Tiene los mismos medios para cuidar de su dignidad humana, igual alimentación, igual sanidad, igual vivienda e igual educación que la rica? ¿Puede elegir entre los derechos que se le conceden y los que la sociedad concede a la población rica? ¿Puede la población pobre pactar en igualdad de condiciones con la rica las normas que rigen la vida ciudadana y las relaciones de trabajo? ¿Puede la población pobre subsistir sin que su trabajo sirva para procurar un mayor beneficio a la población rica? ¿Acaso no es la población rica quien establece las normas y la pobre quien las acata? Entonces, ¿puede alguien decirme de qué son libres los pobres en el mundo que gobiernan los ricos?


Pep Castelló

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Una historia épica: las hermanas negras

Leonardo Boff

Por un lado los blancos, dueños del poder, y por el otro los negros, convertidos en esclavos...

La Casa Grande y la Senzala no eran sólo construcciones sociales y físicas, que separaban por un lado a los blancos, dueños del poder, y por el otro, a los negros, convertidos en esclavos. Con la abolición de la esclavitud desaparecieron exteriormente, pero siguen estando presentes en la mentalidad de los blancos y de las elites brasileras. Las jerarquizaciones, las desigualdades sociales y los prejuicios tienen en esta estructura dualista su origen y su realimentación permanente.

La vida religiosa que se inserta en este caldo cultural reproduce en sus relaciones internas el mismo dualismo y las mismas discriminaciones. Durante todo el tiempo de la Colonia, los que poseían «sangre sucia», o sea, los que eran negros, indígenas o mestizos, no podían ser sacerdotes ni religiosos. Además del puro racismo, típico de la época, se argumentaba que ellos jamás conseguirían vivir la castidad. Esta discriminación fue internalizada en estas poblaciones deshumanizadas hasta el punto de que ni siquiera pensaban en ser curas, religiosos o religiosas.

Las consecuencias perduran hasta el día de hoy: escasez crónica de clero autóctono en Brasil. Por el número de católicos, deberíamos tener por lo menos cien mil curas. Tenemos sólo 17 mil y muchos de ellos son extranjeros.

Incluso con la revitalización de la Iglesia brasilera a través del proceso de romanización, inaugurado a finales del siglo XIX con la llegada de congregaciones religiosas europeas, las personas negras o mestizas continuaron siendo sistemáticamente excluidas. Pero hubo una ruptura inaugural: en 1928 la Congregación de las Misioneras de Jesús Crucificado, fundación genuinamente brasilera, de Maria Villa, una laica piadosa, apoyada por el obispo don Campos Barreto de Campinas, fue la primera en abrir la puerta de sus conventos a mujeres negras.

Así y todo, no escapó a la influencia de la Casa Grande y la Senzala mental: hubo una división clara entre las oblatas, hermanas negras o de poca instrucción, y las coristas, blancas y con instrucción. Hasta el hábito era diferente, azul y blanco para las coristas y negro para las oblatas. La misión de éstas, que constituían casi la mitad de la congregación, era servir a las coristas, acompañar sus trabajos y asumir todas las tareas domésticas de un convento, desde cocinar y lavar la ropa hasta mantener la huerta y cuidar de la cría de animales.

Durante cuarenta años fue así, hasta que se abrió la ventana del aggiornamento del Concilio Vaticano II (1962-1965): se abolieron las divisiones de tareas, unas en los trabajos manuales y otras en la vida apostólica. Como comentó don Odilon, obispo de Santos: «se acabó la esclavitud en la Congregación».

Esta historia ha sido recientemente investigada y escrita por las mismas religiosas negras bajo la orientación segura del p. José Oscar Beozzo con el título: Tejiendo memorias, gestando el futuro: historia de las hermanas negras e indígenas de las Misioneras de Jesús Crucificado (Tecendo memorias, gestando o futuro: história das Irmãs Negras e Indígenas das Missionárias de Jesus Crucificado, Paulinas 2009).

¿Cuál es la originalidad de este libro? Mostrar el lento despertar de la conciencia de las hermanas negras, de su identidad étnica, de sus valores específicos y de su espiritualidad singular, hecho a base de historias de la vida narradas por hermanas negras, historias de llorar, tal era el nivel de discriminación y de humillación.

Pero lo que transmite el libro no es amargura o espíritu de revancha. Al contrario, trata de rescatar la memoria de todo lo que se aprendió en esa penosa caminar, y lanzar las bases para un futuro más igualitario y respetador de las diferencias. Ellas muestran que la identidad negra no necesita ser trágica, sino que fue y puede ser épica: hecha de una sabia resistencia y del descubrimiento, lento pero seguro, de su propio camino de liberación. Las religiosas negras emergen como verdaderas heroínas y muchas de ellas con signos inequívocos de santidad. Así se supera una visión miserabilista de los negros y de las negras y se realza su inventiva, su capacidad de alegría interior, que se revela en la risa y en la fiesta, en la música y en la danza.

Este libro viene a llenar una laguna en la historiografía negra de la vida religiosa. Más que compasión suscita admiración, voluntad de conquista más que resignación. Su lectura nos edifica y nos hace humanamente más solidarios.

Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=355

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Ni Roma ni Copenhague

José M. Castillo

Está visto que las reuniones en la cumbre, que organizan los líderes mundiales al más alto nivel para resolver nuestros problemas, no sirven para nada. Lo venimos comprobando desde hace décadas. En este momento, cuando estoy escribiendo esta página, se está celebrando la reunión de la FAO en Roma, para resolver el problema del hambre en el mundo. Pues bien, durante los tres días que va a durar la reunión contra el hambre, mientras los reunidos disfrutan de los hoteles de mayor lujo en Roma, más de 60.000 niños habrán muerto de hambre. Todas las reuniones y afanes de la FAO no han conseguido, hasta ahora, frenar la escalada del número de hambrientos en el mundo. En menos de cuatro años, ese número se ha elevado de 800 millones a 1.020 millones. Y conste que estamos hablando de hambre severa, es decir, de seres humanos que tienen que vivir con menos de un dólar al día. Lo que significa que no pueden recibir el número mínimo de calorías diarias para poder vivir. Son, por tanto, más de mil millones de criaturas destinadas a una muerte segura y cercana.

Por otra parte, en vísperas de la anunciada reunión de jefes de Estado en Copenhague, para resolver el angustioso problema del cambio climático, ya nos han advertido los presidentes de Estados Unidos y China que no nos hagamos ilusiones. La cumbre será un fracaso. Porque los países que más contaminan no están dispuestos a disminuir las emisiones de CO 2, por más que las sequías y los huracanes, los tsunamis y el agotamiento de las energías no renovables nos amenacen a todos con desgracias y sufrimientos que seguramente no imaginamos.

¿Qué está pasando? ¿Dónde está la raíz y la explicación de un estado de cosas tan dislocado y tan irracional? Lo más inmediato y lo más evidente es que no hay voluntad política para tomar las decisiones que habría que tomar cuanto antes. Pero, ¿por qué esa falta de voluntad, en los responsables de la política y de la economía, para decidir lo que todo el mundo ve como lo más urgente y lo más necesario? ¿Es por maldad y egoísmo de quienes nos gobiernan?

Vamos a decir las cosas por lo claro. Los líderes mundiales - si es que quieren seguir ocupando los cargos que ocupan - no pueden hacer sino lo que están haciendo. Es verdad que unos escenifican mejor que otros esta macabra comedia de la política mundial. Por ejemplo, es evidente que Obama representa el papel de un buen presidente mejor que Bush. Pero también es cierto que, a fin de cuentas y en los asuntos verdaderamente decisivos para el mundo, Obama se pone de acuerdo con China exactamente lo mismo que lo hubiera hecho Bush. Con lo cual estoy diciendo que los problemas más graves relacionados con la pobreza y la muerte, la destrucción de la naturaleza y del mundo, y las causas de mayor sufrimiento para los más débiles, todo eso no se arregla quitando a quienes ahora nos gobiernan y poniendo a otros. Los que vengan seguirán haciendo lo que hacen éstos. Porque hay un problema de fondo que rebasa a todo posible gobernante que se ponga hoy a gestionar los más graves asuntos que en este momento afectan al mundo. ¿De qué se trata?

El problema consiste en que, de los 6.000 millones de habitantes que vivimos en el planeta tierra, 2.000 millones nos hemos habituado a un nivel de vida y de consumo que no es aplicable a los 4.000 millones restantes. Y no es aplicable por una razón muy sencilla: si los 6.000 millones se pusieran a consumir lo que consumimos los 2.000 millones privilegiados, que tenemos la sartén por el mango, es seguro que las energías de la tierra se agotarían en pocos años, quizá pocos meses. Si el consumo de 2.000 millones contamina hasta el extremo de que, por ejemplo, este año y a finales de noviembre tenemos temperaturas casi veraniegas, ¿es imaginable lo que ocurriría si las emisiones de CO 2 se multiplicaran por tres? La tierra da de sí para satisfacer la ambición y el egoísmo de unos pocos. Para la ambición y el egoísmo de todos no es posible.

¿Consecuencia? Los dirigentes políticos de los 2.000 millones privilegiados no tienen más remedio, si es que quieren seguir gobernando, que hacer lo que están haciendo. Porque saben que si tomasen las medidas restrictivas, que habría que tomar para repartir equitativamente la riqueza y las energías mundiales, perderían a la gran mayoría de sus votantes. Los privilegiados del mundo no estamos dispuestos a perder nuestros privilegios. Por eso votamos y votaremos a favor del que nos asegure mayor bienestar y más seguridad en ese bienestar, aunque sepamos que eso se hace a costa de negar el pan y el agua a los millones de criaturas que se mueren de hambre y de sed.

Por lo tanto, la tesis que yo defiendo - y creo que la defiendo con sólidos argumentos - es que los responsables últimos del desastre mundial que estamos viviendo somos todos. Todos los que votamos al que mejor satisface nuestras insatisfechas apetencias de vivir mejor. Lo normal y lo más generalizado es que la gente vota al que le da más garantías de bienestar y consumo, no al que promete repartir equitativamente nuestro bienestar con los que carecen de ese bienestar. Las políticas de bienestar tienen más éxito que las políticas sociales. Y no digamos nada si un aspirante a gobernar pusiera en su programa de gobierno que está dispuesto a remediar, ante todo, el hambre de los pobres a costa de que los demás ganemos menos y vivamos más austeramente. Al político que dijera eso, lo tomaríamos por loco.

Esto es así de claro y así de duro. Y de este estado de cosas son responsables, no sólo los políticos, los empresarios, los gestores del gran capital y hasta los sindicalistas. No esperemos, pues, la solución de los de arriba. Si quieren estar arriba, no pueden hacer sino lo que hacen, mientras los votantes no cambiemos de mentalidad y tomemos en serio que hay que programar nuestras vidas de otra manera: con menos ambición y más humanidad.


José M. Castillo
Artículo publicado el 20/11/2009 en diario de Granada IDEAL.

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viernes, 20 de noviembre de 2009

Pare... o siga

Adolfo Pedroza

“Delincuencia: la combinación letal de marginación y necesidades. Todos los días las páginas de policiales de los diarios aparecen llenas de muertes, asaltos y casos que conmueven a la sociedad. ¿Cuál es el origen de este problema? Muchos señalan a la marginación, la pobreza, la mala distribución de los ingresos y la falta de oportunidades para los pobres.

Hay muchas preguntas y ninguna respuesta lógica o racional. Si en cambio, buscamos una respuesta de índole espiritual, encontraremos una explicación a todos estos interrogantes. Cuando una persona no cuenta en su interior con la presencia de Dios, tiene un vació que es muy difícil de llenar, y busca saciarse de muchas formas.

Allí aparecen el consumo de drogas, o alcohol, la anorexia, la bulimia, las malas compañías... un sinfín de tentaciones que le pueden arruinar la vida a cualquiera...” (1)

Este razonamiento sigue. Es del editorial que, con el gran titulo de “Las tentaciones”, redondeará los conceptos invitando a concurrir a la Iglesia Universal del Reino de Dios, la propietaria del Periódico El Universal.

Sin poner en tela de juicio el poder de Dios que actúa en las personas y cambia sus vidas, me pareció un planteo simplista por un lado; y engañador y artero por el otro.

Viniendo de una Iglesia que tiene por lema “Pare de sufrir” y a la que es cierto que concurren miles de personas a sus reuniones, ya sean de conquistas, cadena de sanidad, cadena de la sagrada familia, de descarga espiritual, de casos imposibles, etc. me parece cuanto menos una irresponsabilidad este tipo de afirmaciones.

La tapa del periódico anuncia en letras grande “Crece la inseguridad” y luego subtitula “En los últimos días, recrudecieron los casos de asaltos y asesinatos”. Todo sobre impreso en base a una imagen del parabrisas perforado por un tiro que apareció en cuanto noticioso y/o diario usted quiso mirar... y si no quiso mirar, se lo hicieron ver igual.

Obviamente, ya en el interior del periódico, se le dedicaran las dos paginas centrales para desarrollar el tema bajo un nuevo título... que dice: “Un flagelo que no para”. Sin embargo es llamativo que aquí sólo se citaran fuentes de otros diarios pero no se expresaran opiniones propias ni se continuará con la línea del editorial de la misma edición. Aparecerá el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires pidiendo “más dureza y rigor” y todavía habrá lugar para un recuadro en el que el ministro de seguridad bonaerense hará referencia a lo vetusto del Código Penal para pedir nuevamente que se debata la imputabilidad de los menores de edad.

Este tratamiento del tema será leído por 211.200 personas (tal la cantidad de tirada de ejemplares) a quienes le llegaran en forma gratuita y que quedaran a la merced “de tantos embajadores de la muerte que andan por allí sin Dios”. Y nada más se les ampliará de aquello que soslayaba el editorial nombrando a la marginación, la pobreza, la mala distribución de los ingresos y la falta de oportunidades para los pobres.

Desde mi visión de la fe, Dios será nuevamente “vendido” como el “tapagujeros” que puede resolver estos problemas; y entonces, los gobernantes, estos líderes religiosos, el sistema capitalista y globalizado, quedarán nuevamente “libres de culpa y cargo”.

Eso sí, cuando autoricemos la imputabilidad de menores de 16 años estas cosas dejaran de ocurrir, ya que en forma directamente proporcional la marginación, la pobreza, la mala distribución de los ingresos y la falta de oportunidades para los pobres, habrán cesado. Llegado a este punto y sintiéndome una vez más engañado y defraudado por una sociedad que hace de la hipocresía una forma de vida, déjeme decirle para ir cerrando: “Dios nos ayude” + (PE)

(1) Parte inicial de editorial de Pág.2 de “El Universal” Año XI – Nº 587/Edición Nacional/8 al 14 de noviembre 2009

Adolfo Pedroza
Agencia de Noticias Prensa Ecuménica - 18/11/2009 - PreNot 8557
www.ecupres.com.ar

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Honrar la vida

Walter Dennis Muñoz

“…Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas……” Eladia Blázquez

Pienso en la reunión de la FAO en Roma donde los países ricos brillaron por su ausencia. La pobreza no es un destino humano, es un resultado político, económico y cultural. No es simplemente un abuso es el resultado de los usos de un modelo de poder apoyado por los medios masivos, la clase política, y los poderes económicos imbricados con el poder militar y las formas con las cuales se controla todo intento de un mundo más justo. Justo será este planeta cuando la riqueza natural y tecnológica sea un bien común. No digo con esto que no debe haber mercado, empresarios, financistas, digo claramente que este modelo actual ha dado los resultados que hoy sufrimos. Hay un texto neo testamentario que dice que dios ha escogido lo flaco del mundo para avergonzar a lo fuerte. No hago lecturas sociales o económicas. Creo que lo flaco que puede avergonzar a lo fuerte es la razón. La cultura cristiana occidental no tiene argumentos ni bases racionales para justificar las inaceptables injusticias planetarias, el hambre, los niños de la guerra, la esclavitud infantil, el neocolonialismo en África por ejemplo, comprando tierras productivas y en latinoamérica medios masivos, empresas estratégicas como telefonía, petróleo, etc.

Con ello anexan sectores conservadores preparados para ser funcionales a esos poderes económicos y tecnológicos y mantienen un conflicto social cada vez más agudo, como ejemplo Honduras, donde unas simples reformas, como consultar al pueblo significa derrocar un gobierno legítimo. De ese modo las salidas que pueden permitir una participación más activa en la riqueza de esos países se exageran y los poderes locales con sus medios masivos distorsionan los verdaderos objetivos de una democracia participativa. El discurso verborrágico del Presidente Chávez no le ayuda a que se comprenda lo legítimo de su propósito. Los líderes políticos deben aprender lo que enseñara Ortega y Gasset cuando decía que cuando tenemos parte de la razón y pretendemos tener toda la razón terminamos por perder esa parte de razón que teníamos originalmente.

El escritor Carlos Fuentes lo llama payaso no tengo información que decía cuando en Venezuela el petróleo sirvió para enriquecer presidentes y sectores que lo controlaban mientras el pueblo se quedaba en la ignorancia y la miseria.

En el año 2000 me tocó ir a la República Checa, entramos a los primeros pueblos lindantes con Alemania desde Chemnitz que en el período comunista se llamó Karl- Marx-Stadt y curiosamente en su avenida principal aún existía una inmensa cabeza en fierro fundido de Marx . Esas carreteras eran lindas y arboladas y en el regreso en un día lindo de sol de pronto distingo una jovencita, rubia, se veía linda vestida de blanco en medio del camino orillando los árboles y más adelanto otra y luego otra más incluso unas chicas morochas en unas jaulas de vidrio como para darme cuenta que esas jovencitas recién entrando a la vida encontraban en esa profesión una manera de salir a flote. En ese entonces el marco equivalía a 16 coronas checas. El presidente era Vaclav Hável, reconocido escritor, que sus fantasías literarias no le permitieron ver que para esas chicas debió haber habido otro camino.

Vivir no es sólo transcurrir es honrar la vida. Copenhague será otro fraude?¿Habrá hablado el Presidente Obama con el líder chino algo más que los intereses comerciales de ambos países.?

Una reflexión más. En Chile una mujer con un cáncer avanzado quiere seguir viviendo pero los remedios que le permitirían vivir más tiempo eran inalcanzables para ella por su precio, entonces tuvo que hacerle un juicio al Ministerio de Salud, el que ahora tiene que proveerle ese remedio que es muy caro. El Ministerio de Salud repito el término, de salud, apeló la sentencia con una frialdad abismante. Como es un caso ya avanzado sería suficiente darle paliativos y dicho en términos populares para que gastar pólvora en gallinazo. ¿Cuándo dejó el colectivo médico de honrar la vida? ¿Cuándo lo hemos dejado nosotros al guardar silencio ante la direccionalidad cínica del planeta?


Walter Dennis Muñoz
Periodista
http://www.kaosenlared.net/noticia/honrar-la-vida

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Sólo cielo y milagro hoy no es suficiente

Eduardo Pérsico

Qué bien vendría a deidades y dioses de los diversos credos venir a este planeta sin ojos de turista.

Han pasado los siglos, alguien diría unos miles, y algunas salvaciones jamás nos han llegado. Si hay mágicas deidades más halla del elenco que propone el Olimpo, es una duda grande que ninguna se atreva a convivir con especies que fueran su proyecto. Según tanto se repitiera de nosotros ‘hechos a semejanza de dios’, sin formato de peces o mirada en la nuca y tipos comunes como usted, yo y el otro, les pedimos a las divinidades visitar este planeta como sea. Sin milagros ni misas muy suntuosas queremos solamente que se ocupen de equilibrar los tantos de este siniestro juego diseñado en la tierra. Aunque embarren su aureola por estos arrabales que junta condenados por el hambre y el frío, rincones apartados de cualquier esperanza, esperamos hallar algún sobrenatural todopoderoso que disponga un cambio, donación o trueque de nuestra agobiadora realidad. Según lo conocido, nadie creíble marinero o terrestre, vio angélicas figuras bregando por la repartición de comida, o advirtiendo a señores adueñados del mundo que todo es de la tierra y con la muerte, muere. De aquí ningún mortal se lleva ni las migas; los diamantes deslucen la mortaja y con la cremación todo metal se altera, pierde sus propiedades… Qué bien vendría a deidades y dioses de los diversos credos venir a este planeta sin ojos de turista. Por favor, recorrerlo con ganas y verlo según es; con sus pícaros sermoneando en los templos y absolviendo pecados cada cual a su precio, y que al pasar llenan con crédulos turistas bien vestidos la famosa plaza egregia de los romanos. Esa renombrada representación que cualquier domingo ofrecen esos artistas estelares con bonetes de dibujo animado, ropas carnavalescas y un lenguaje confuso de exigir a los mortales comunes que sean buenos, desechen la riqueza, se amen unos a otros y abatan la pobreza.


¿De qué hablan estos pastores además de proponernos regularmente que ante la tentación carnal hagamos el amor rezando un padrenuestro? No jodamos, arengar a desechar la riqueza a esos que sin alcanzar fortuna comen siempre, es un guiño cómplice con los furibundos cultores religiosos por la propiedad privada de sus bienes. Dueños de cuantiosas fortunas, aunque no tanto y también mucho menos, hoy están decididos a liquidar hambrientos cómo sea, en tanto los miserables de la tierra que sólo por seguir vivos delatan la inequidad del sistema económico implantado en el planeta, - que a las sectas religiosas no les sugiere ningún remordimiento litúrgico- se empecinan en seguir comiendo. Ese algo natural de cualquier especie a la sobrevivencia, pareciera la gran preocupación de las clases medias bajas hacia arriba en la Argentina que conocemos. Ese renombrar técnicamente ‘acabar con la pobreza’ la lucha contra los miserables, esconde una mentira diabólica y cruel porque al mismo tiempo los pudientes favorecidos por navegar en estas aguas, sin cesar aumentan su agresión a los desposeídos. En nombre de la democracia, la seguridad jurídica y cualquier ardid que se les ocurra, los dueños verdaderos del Poder usan a sus fabricantes de opinión, - medios de comunicación, corporaciones místicas, farándulas varias y delirantes orientadores conceptuales- en aleccionar que el sistema económico, social y financiero que ellos disponen es el único respetable y posible. Cualquier actitud contra sus intereses es antidemocrático, criminal o terrorista, y debería eliminarse por el ‘gatillo fácil’, frecuente método policial, o reclamando sin cesar el endurecimiento de las condenas contra los menores. No hay código penal que los conforme y aunque disfracen el pedido de pena de muerte contra cualquiera, jamás aceptan ni discuten el mejor reparto de los bienes y mucho menos el régimen de propiedad de la tierra. A ellos les resulta hereje toda vocación en organizar comarcas en la que coman todos, y esa cerrazón o tozudez del Poder y sus adoradores ante las encerronas del sistema, hoy exhiben un patetismo rígidamente teatral.

Pero se llame capitalismo o de distinto nombre pero incapaz de repartir los panes, por aquí nada sirve y así ninguna deidad mágica o prodigiosa se apiada de este planeta menor con nosotros encima. Aunque eso sí, parece que el Pentágono y el Departamento de Estado disciplinando a la *SIP, le avisaron a los dioses que no se inquieten porque ellos se ocuparán de todo. (noviembre del 2009)

*SIP: Sociedad Interamericana de Prensa, representativa de las corporaciones y dueños de medios de comunicación.


Eduardo Pérsico
escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.

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viernes, 13 de noviembre de 2009

Cuando cayó el Muro de Berlín otros lo remplazaron

Marcos Roitman Rosenmann

El mundo se encontraba dividido entre países comunistas y mundo libre. La guerra era total y se mostraba en todas las dimensiones de la vida cotidiana. Desde el lenguaje propagandístico hasta lo sutil de las películas de espías o los inocentes cómics donde los buenos y los malos siempre eran los mismos. En Occidente no existía mayor vergüenza que el Muro de Berlín y así fue adjetivado. Tras el llamado telón de acero se encontraban las tinieblas, el frío, el hambre, la falta de libertad y un sistema perverso e inhumano.

Todo estaba permitido dentro de la estrategia por derribarlo. Eran tiempos donde la derecha conservadora, en Estados Unidos, tomaba el mando y Ronald Reagan variaba la política de su antecesor James Carter. Ya no habría contemplaciones con los soviéticos y sus aliados. El comunismo debía retroceder, cualquier maniobra se justificaría en pro de este objetivo. Sus aliados perdían autonomía dentro de un nuevo escenario mundial. Se trataba de pasar de la distensión a la disuasión. Una nueva política de seguridad hemisférica emergía en el Pentágono y la Casa Blanca. Se apoyaba a los talibanes en Afganistán y no había reparo en manifestar su total compromiso con las dictaduras del cono sur. Asimismo se emprendía por primera vez una acción política institucional destinada a revertir procesos. Pasaban a mejor vida las acciones encubiertas para derrocar gobiernos democráticos. Ahora serían la Cámara de Representantes y el Senado estadunidenses quienes otorgarían fondos públicos para dichas maniobras. La intervención en la isla de Granada fue el primer aviso. Más adelante se armó y financió a la contra nicaragüense para desestabilizar al gobierno sandinista. Y las fuerzas armadas de El Salvador y Guatemala disfrutaron de similares fondos para luchar contra los ejércitos de liberación nacional. Honduras se constituyó en el portaviones de la región y Panamá acabaría siendo invadida bajo estos parámetros, subvencionando a sus cipayos. Costa Rica, país sin fuerzas armadas, recibiría decenas de millones para compras de helicópteros, armamento ligero y semipesado. Su incremento relativo en gasto militar fue el más elevado de la región llegando a su pico durante el gobierno de Óscar Arias. Estas políticas se reflejan en los documentos de Santa Fe I y II y el Informe Kissinger para Centroamérica.

Poco espacio había para la acción de los países no alineados. Su actividad era cuasi testimonial, aunque expresaba una posición firme demandando la no intervención, el derecho de soberanía y el cese de la carrera armamentista. Igualmente, sus programas eran parte de un proyecto democrático ligado a la lucha antimperialista. Pero poco se podía hacer. Las grandes potencias y los bloques militares se contraponían bajo un peligroso escenario nuclear. La OTAN y el estado mayor del Pacto de Varsovia no ahorraban esfuerzos ni medios para neutralizar al enemigo. En este contexto el Pentágono diseñará la estrategia de misiles conocida como la guerra de las galaxias. La Unión Soviética, asustada por la dimensión del plan, decidió echar toda la carne en el asador. Así, destinó más fondos a la industria militar, lo que supuso el principio del fin. No había manera de hacer frente a las necesidades de la economía civil. El colapso era cuestión de tiempo. Mientras tanto, la guerra de las galaxias nunca llegó a ponerse en práctica. Fue una cortina de humo que los servicios de inteligencia soviética no lograron desentrañar.

En esta lógica y como un castillo de naipes, un sistema político articulado bajo el control de los partidos comunistas se derrumbaba. Polonia y el movimiento Solidaridad encabezaron el lento declive del comunismo realmente existente. Más tarde no hubo tiempo para pensar en las alternativas socialistas y democráticas. Resurgieron los nacionalismos y el mapa europeo se recomponía. Los países se quebraban y las guerras civiles y étnicas apoyadas por Occidente daban sus frutos. El mapa político cambiaba. Una multitud de nuevos estados emergía al amparo del reconocimiento de Francia, Alemania y el propio Estados Unidos. Así, se entremezcló la justa reivindicación por mayores espacios de participación y justicia social con la emergencia de proyectos asociados a una nueva distribución del poder internacional con hegemonía del capitalismo neoliberal. Los países occidentales apoyaron y financiaron a los disidentes y los partidos anticomunistas. Los procesos electorales fraudulentos los auparon al poder. La euforia prendió en las calles. En Rumania no hubo contemplaciones. Se ajustició, se asesinó y se encarceló desde el presidente hasta los agentes de la seguridad. El camino fue similar en otros países. Sin olvidar que en la Unión Soviética el Partido Comunista fue declarado ilegal por quienes habían sido sus dirigentes. Pero ya nada importaba, el objetivo se había cumplido. El capitalismo salía triunfante en medio de una reconversión neoliberal. La caída del Muro de Berlín sería el emblema. Inicialmente destruido a martillazos y más tarde por el hacer de las palas mecánicas desapareció de un plumazo. Casi 30 años de historia se hacían añicos. Hoy salvo los berlineses mayores de 20 años saben por dónde pasaba. Mientras tanto, los turistas se conforman con adquirir un trozo en las tiendas de souvenirs. Su triste final, convertirse en una mercancía, no estaría seguramente presupuestado entre los objetivos de sus constructores. Asimismo, su destrucción fue más que un símbolo, el acontecimiento se dotó de un mensaje: nunca más deberían levantarse muros políticos, ni ideológicos. La humanidad había aprendido la lección.

Ahora bien, cuando muchos se sintieron libres y partícipes de un nuevo mundo sin muros, otros han ido emergiendo, esta vez dentro del propio capitalismo. Sus arquitectos son los actuales afectos a las políticas sistémicas, sean socialdemócratas, neo-oligárquicas o liberales. De esta guisa Israel levanta su muro para evitar la libre circulación de los palestinos. En España se erige otro para frenar la inmigración y mostrar el poder de Occidente. Rodeado de alambradas, vigilado por militares provistos de armas con sensores de calor, y carteles disuasorios escritos en castellano, árabe, francés e inglés, se convierte en la frontera que divide el mundo de la opulencia de aquel representado por los países pobres. Y por último, en Brasil, Lula construye una barrera para separar los barrios ricos de las favelas. Todos ellos muros de la indecencia a los cuales debemos sumar los de la ignominia. Éstos son visibles para unos pero invisibles para otros. Siempre han existido y tienen nombre; son el muro del hambre, la explotación, el colonialismo, la xenofobia y el racismo. Por tanto, celebrar la caída del Muro de Berlín es más bien un acto de hipocresía si con ello buscamos descalificar las luchas anticapitalistas y democráticas. Ni el socialismo ha sido derrotado ni el capitalismo se yergue triunfante.


Marcos Roitman Rosenmann
http://www.telesurtv.net/noticias/opinion/1470/cuando-cayo-el-muro-de-berlin-otros-lo-remplazaron/

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domingo, 8 de noviembre de 2009

Reivindicar la guillotina

Pepcastelló

Escuchando y leyendo cuanto dicen los informativos referente a geopolítica, a distribución mundial de riqueza-pobreza y al impune abuso de poder de quienes detentan la propiedad del mundo, se me ocurre que desde una posición contraria a la pena de muerte es digno y justo, equitativo y saludable reivindicar la guillotina, ese afilado instrumento de podar nobles testas que sirvió antaño para atajar de raíz el pensamiento reaccionario.

Posiblemente la restauración de ese terrorífico ingenio comportaría no pocos “daños colaterales”, como eufemísticamente se les llama ahora a los inocentes que mueren por causa de las guerras que mueve la codicia del imperio. Pero dudo que el número de víctimas fuesen ni de lejos comparable al que ahora da la defensa de la democracia, esa diabólica falacia mediante la cual una mínima parte de la población mundial convierte en esclava suya al resto.

Esclavitud, hambre, miseria de todo orden que condena a muerte a millones de seres humanos por el solo delito de haber nacido pobres. Luego he dicho bien cuando he reivindicado la guillotina desde una posición contraria a la pena de muerte.

Hoy la humanidad entera está dividida entre ricos y pobres, al igual que desde los más remotos tiempos históricos. La democracia sigue siendo un acuerdo entre ricos, al igual que lo fue en sus comienzos. Los pobres siguen sin contar para nada en ella, por más que ahora se intente disimular ese ninguneo mediante la falacia del voto. La realidad es que en las decisiones que toman quienes gobiernan no está previsto que el pueblo pueda siquiera opinar. ¿Qué diferencia hay entre el despotismo reinante en la Francia del siglo XVIII y el que impera actualmente en el mundo?

Si los aristócratas eran los odiados amos de la tierra en aquellos tiempos, hoy son los ricos del mundo quienes esa propiedad detentan. Ellos son quienes deciden la vida o la muerte de millones de personas mediante los diversos procedimientos que tienen a su alcance. Los políticos son los paladines de tan altos señores, quienes dan la cara por ellos y les protegen y defienden mediante el brazo armado de toda esa chusma de esbirros, ejecutores, torturadores y asesinos profesionales que tienen a sus órdenes. Nada ha cambiado pues, salvo las apariencias.

Si en aquel tiempo hubo una clerecía encargada de lavar el cerebro al pueblo sometido, hoy ésta ha sido desplazada por los llamados medios de comunicación de masas, “mass media” en la lengua del imperio. El método es básicamente el mismo, pues consiste en forjar una cadena esclavizante en la propia mente del esclavo.

A la vista de todo ello, no puedo evitar pensar si no se estarán dando en el presente de nuestra opulenta civilización occidental cristiana motivos similares a los que puso en marcha el infernal invento propuesto allá por 1789 a la Asamblea Constituyente Francesa por Joseph-Ignace Guillotin.

El conflicto moral que tales pensamientos generan en mi mente hace que aparezcan en ella, rebeldes y victoriosos, héroes pacifistas como Gandhi o Martin Luther King y otros no tan famosos pero igualmente merecedores de admiración por haber sabido combinar la resistencia al oprobio con el respeto a la vida.

“Más vale padecer injusticia que cometerla” dicen que decía Sócrates. Sin duda. Pero ¿es injusto tratar de evitar que millones de seres humanos sean víctimas de algunos de sus congéneres?

Como un eco sin respuesta resuena en mi mente esta pregunta mientras como entre brumas desfilan las imágenes de quienes a lo largo de la historia, en diversas luchas, han dado fe con su sangre de que los derechos de los pueblos nunca fueron un regalo de quienes los oprimían.

De pronto una música estridente me sobresalta. Ante mí el televisor muestra imágenes de un spot publicitario. ¿Será cuanto antecede una pesadilla que me vino en un instante que me quedé traspuesto? Quizá. Ruego a quienes lo hayan leído que me disculpen por no haber podido evitar su relato.


Pepcastelló

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viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Ética política o basural político?

“Los pobres no duermen porque tienen hambre y los ricos no duermen porque tienen miedo de los que tienen hambre”.

Adolfo Pérez Esquivel

El pueblo vive desconcertado frente al vaciamiento político de varios dirigentes y medios de comunicación, que incomunican y construyen la Babel de palabras sin contenido.

Me recuerda el tango siempre vigente: “Siglo XX Cambalache”… “Todo es igual, nada es mejor…” y es la realidad de un país que muchos quieren ver sumergido. A pesar de esos males el pueblo sigue resistiendo las frustraciones y desesperanzas y la violencia impuesta de la palabra de quienes buscan confundir y desestabilizar al gobierno, no importa cómo, ni cuando, sólo ven sus intereses partidarios y personales. Argentina ha retrocedido décadas en su capacidad productiva. Un país rico y con gran diversidad, se ha transformado en un país empobrecido y desarticulado. La dictadura dejó huellas del desastre.

Hoy tenemos un país sin soberanía y donde los señores feudales se enriquecen a costa del pueblo. Un ejemplo: ¿cómo es posible que la familia Gioja que domina la Provincia de San Juan, controle la Comisión de Minería en el Congreso y beneficie a empresas como la Barrick Gold, la Alumbrera, que provocan graves daños ambientales y a los pobladores?

La pitonisa mediática vocifera la hecatombe apocalíptica, desde el podio montado para su exclusivo uso por el Grupo Clarín y sus aliados. Consulta el oráculo y tira los huesitos anunciando las próximas plagas, la amenaza de la violencia desatada por supuestos grupos de piqueteros armados que van a provocar otro diciembre del 2001; y culpa al gobierno de todos los males habidos y por haber. Atacan a la organización Tupac Amaru que dirige Milagro Sala, esa mujer valerosa que realmente ha logrado un milagro, ayudando a organizar a los sectores más postergados para superar el hambre, la pobreza, la marginalidad y generando fuentes de trabajo, vivienda y dignidad para el pueblo jujeño. Hoy esa mujer Colla y jujeña sufre los ataques de los medios de “des-información”.

Muchos ciudadanos y ciudadanas se preguntan: ¿Si la pitonisa sabe de hechos comprobados de piqueteros y de grupos armados ¿por qué no hace la denuncia judicial y señala correctamente quienes son los grupos armados? Rechazamos las agresiones contra grupos o personas, como lo ocurrido a Morales en Jujuy, pero también deseamos saber cual es la actitud del representante de la UCR. Me pregunto: ¿Cuánta violencia han sufrido los pueblos, los jujeños, a manos de los que mandan?

Perdonen, pero hay otro problema preocupante: el vicepresidente de la nación, que fue elegido para acompañar la política del gobierno, se dedica a serrucharle el piso. No debe olvidar que es parte del gobierno. Si no está de acuerdo con la política del gobierno, lo más lógico es actuar con transparencia y dignidad.

Es necesario tener sentido común, que es el menos común de los sentidos, que nace del hacer político y ético. Lo correcto es dar un paso fuera del gobierno y asumir la oposición con claridad. Pero el vicepresidente Cobos no quiere bajarse del sillón, se encuentra cómodo en su condición de opositor jugando a la ruleta del “todo vale”.

¿Y… don Cleto, donde está la ética política?- ¿Dónde están los valores y la responsabilidad cívica? El pueblo no come vidrio y sabe de las conductas y valores. Es cierto que el gobierno más de una vez metió la pata y pateo hormigueros y encontró que las hormigas estaban furiosas y no sabe como sacárselas de encima.

Hay varios hormigueros pateados y furiosos que no quieren la intervención del Estado. Sólo les interesa ganar más. Son los que controlan la economía nacional, aquellos que privilegian el capital financiero sobre la vida del pueblo. Ocultan que nunca ganaron tanto dinero a costa de destruir los bosques, la biodiversidad e implantar los monocultivos de soja, expulsando de sus tierras a los pequeños y medianos productores rurales y a las comunidades indígenas. A eso le llaman desarrollo, yo lo llamo despojo.

Hay poblaciones afectadas por los agroquímicos y las autoridades miran para otro lado. ¿Quién se hace cargo de la violencia desatada contra el pequeño y mediano productor rural y los trabajadores del campo, muchos de ellos asalariados en negro, sin obras sociales, sin posibilidades de progreso? Recuerdo a Josué de Castro, en su obra la Geografía del hambre que dice: “Los pobres no duermen porque tienen hambre y los ricos no duermen porque tienen miedo de los que tienen hambre”.

El gobierno debe asumir su responsabilidad y reconocer que, en muchos casos, fue gestor de las calamidades que sufre la población. Un país que no controla sus recursos naturales y las empresas estratégicas para su desarrollo, es un país sin soberanía. ¿En el año 2010 La Argentina cumplirá el Bicentenario de su Independencia, o de su dependencia?

Hay que abrir el debate social, saber el país que se quiere y hacia donde va y reclamar a los que mandan valores y ética en bien del pueblo y no generen más basura política que está asfixiando al país y deja muy mal olor.

La oposición política y económica vocifera contra la aprobada Ley de Medios Audiovisuales, que llaman “Ley K”, pretenden desconocer que hace más de 20 años que muchas organizaciones de medios de comunicación alternativos, de DD.HH. y organizaciones sociales vienen trabajando por la nueva Ley de Medios, superando a la impuesta por la dictadura militar. Felizmente se ha logrado gracias al esfuerzo de todos; pero los opositores pretenden anularla para continuar con la censura solapada y favorecer los monopolios

Al Grupo Clarín le patearon el hormiguero y furioso arremete contra el gobierno. Es evidente que estaba feliz con la ley de la dictadura militar y los “arreglos” con Menem, que durante su gobierno de relaciones carnales, entregó el país. Los monopolios de medios de comunicación hicieron trizas la libertad de prensa para imponer la libertad de empresa. Y la cultura de la violencia manipulando la conciencia colectiva de muchos sectores sociales.

El pueblo debiera preguntarse ¿Qué hizo la oposición política cuando fueron gobierno con la soberanía nacional y la pobreza, que afecta hoy a miles de argentinos y argentinas, con la entrega de las empresas nacionales y de los recursos del país en manos de las transnacionales?

La lucha es larga y no hay que perder la esperanza, hay capacidad de resistencia, conciencia social, cultural, política y espiritual. Hay que abrir las puertas y ventanas para sacudir el polvo y que entre la luz.

Hay luces que surgen de la acción de sectores sociales y religiosos, como es el “Foro del Pensamiento y Construcción Social”, que busca alternativas y la participación popular en defensa de los intereses de la Nación para la construcción de un auténtico estado de Justicia Social.

El compañero de caminada por América Latina, Eduardo Galeano, dice: “Una palabra abre puertas. ¡ABRACADABRA!, que en hebreo significa “envía tu fuego hasta el final”. A modo de todos los fuegos caminantes que van abriendo puertas por los caminos del mundo. Caminantes por la justicia, portadores del fuego sagrado ¡ABRACADABRA, compañeros!” Hay que liberar la palabra, el pensamiento y ejercer la ética en lo personal y en la política.

Bs.As. 24 de octubre del 2009

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz 1980.

http://alainet.org/active/33980

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Para quienes vayan a la iglesia esta mañana

Michael Moore (*)
Estados Unidos

Quisiera decirles algunas palabras a aquellos que se asumen cristianos (los musulmanes, judíos, budistas, etc, también pueden leer lo que voy a escribir estoy seguro, de que también ellos podrán aplicarlo a sus propios valores espirituales).

En mi último film hablo por primera vez sobre mis propias creencias en una película. Siempre creí que las preferencias religiosas son profundamente personales y que deben ser mantenidas en la privacidad. Después de todo hemos escuchado demasiado en las tres últimas décadas sobre como uno debería comportarse y debo decir que estoy bastante quemado de piedades y de lugares comunes considerando que somos una nación violenta que invade otros países y nos castiga por tener la audacia de afrontar tiempos difíciles.

Estoy igualmente en contra de cualquier tipo de proselitismo. No pretendo ciertamente que nadie adhiera a mi fe. Como católico, tengo también mucho que decir sobre la Iglesia como institución, pero lo dejaré para otro día (o para otra película).

A todos los tipos perversos de Wall Street y a los corruptos miembros del Congreso a que me refiero en “Capitalismo. Una historia de amor”, les planteo en la película una sola pregunta: “¿Es un pecado el capitalismo?” y sigo preguntando “¿Habría sido Jesús capitalista?, “¿Habría pertenecido a un Fondo buitre? ¿Podemos aprobar un sistema que permite que el 1% más rico pueda financiar su salud mientras que el 95% de la población no puede?.

Estoy inclinado a creer que no es ningún hallazgo creer que el capitalismo se opone a todo lo que Jesús (y Moisés y Mahoma y Buda) predicó. Todas las grandes religiones tienen clara una cosa: es perverso apropiarse de la mayor parte de la torta y dejar a los demás pelearse por el resto. Jesús dijo que a los ricos les será muy difícil entrar en el cielo. Nos enseñó que debemos cuidar a nuestros hermanos y a nuestras hermanas y que la riqueza debe ser compartida. Dijo también que si no le das abrigo a los sin techo y no alimentas al hambriento, te será muy difícil encontrar el código que te permita abrir las puertas celestiales.

Sospecho que para nosotros los usamericanos hay malas noticias Sabemos que ahora tenemos la más alta tasa de desempleo desde 1983. Se cierra un puesto de trabajo cada 7,6 segundos, todos los días 14 mil personas pierden su seguro de salud. Es así como entendemos el “benditos sean los pobres”

Al mismo tiempo los banqueros de Wall Street (“Bendita sea la Riqueza”) acumulan más y más bienes – y se esmeran en pagar cada vez menos impuestos (en el último año el promedio de impuestos de Goldman Sachs fue de apenas un 1%) ¿Hubiera aprobado esto Jesús? Si no ¿porqué dejamos que siga este maldito sistema? No me parece que usted pueda ser al mismo tiempo Capitalista Y Cristiano – porque usted no puede amar el dinero Y amar a su vecino cuando usted le está negando a su vecino la posibilidad de concurrir al médico solo porque usted puede tener algo más que lo esencial. Eso es “inmoral” y usted está cometiendo un pecado cuando obtiene beneficios a expensas de los demás.

Cuando usted esté en la Iglesia esta mañana piense por favor en todo esto. Quiero pedirle que les permita acercarse a sus “mejores ángeles” Y si usted está entre los millones de usamericanos que están luchando semana a semana, sepa que yo he prometido hacer todo lo posible para detener este mal – y espero que usted se una a mí hasta que no haya un solo ser humano que no pueda sentarse a la mesa.

Gracias por escucharme. Estaré en misa dentro de un rato. Le preguntaré al sacerdote si el cree que Jesús habría especulado con hipotecas y sus derivados. Creo que él debe haber sido bueno en matemáticas, sino ¿cómo hubiera podido multiplicar y repartir los panes y los cinco pescados entre 5 mil personas?

O él fue el primer socialista o sus discípulos no fueron eficientes. O ambas cosas.

Suyo
Michael Moore. + (PE)

*Michael Moore es un cineasta documentalista usamericano que denuncia a través de sus filmes la violencia que genera la tenencia de armas (Bowling for Columbine), las falencias de los seguros de salud (Sicko) y desnuda en esta última película (Capitalismo. Una historia de amor) el drama capitalista, siempre en el marco de su propio país.

Traducción Susana Merino

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4112

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lunes, 2 de noviembre de 2009

El Contratestimonio perfecto

Agencia de Noticias Prensa Ecuménica

François Houtart, Profesor emerito de la Universidad Católica de Lovaina-la-Nueva, denomina «El contratestimonio perfecto » a la decisión del Instituto católico de París de otorgar un doctorado Honoris Causa al Cardenal hondureño Rodriguez Maradiaga, de Tegucigalpa, y a Michel Camdessus, ex-director general del Fondo Monetario internacional.

En el primer caso, señala Houtart, se trata de «un dignatario de la Iglesia, quien ha apoyado el golpe de Estado en Honduras, el cual ha sido condenado por la unanimidad de la Asamblea General de Naciones Unidas» y que «Por respeto a la democracia en el mundo, nadie puede aceptar un golpe de Estado que además está acompañado de la expulsión del país del presidente legal, y solamente a algunos meses de las elecciones presidenciales»

Por otra parte, agrega Houtart, ese Gole de Estado, organizada por los poderes económicos locales, «especialmente por el grupo de familias que monopolizan la economía hondureña y por el Ejército» significa regresar «al poder político de la oligarquía tradicional, hoy día cada vez mas ligada al capital internacional y apoyada por las fuerzas del orden» Frente a ese hecho la Conferencia Episcopal, «a iniciativa del Cardenal Maradiaga, ha apoyado el golpe de Estado», dice Houtort, quien indica que «Solo un obispo se ha opuesto, tomando parte por los excluidos de la sociedad» por lo que la Conferencia Episcopal se pronunció aliada a las fuerzas políticas conservadoras y de explotación económica y dejo de lado «el esperado testimonio de solidaridad con los pobres» Houtart pregunta «¿Podemos pensar que se trata de un alineamiento del Instituto católico de París sobre la misma linea de ideas o una falta de información, dificilmente aceptable para una institución académica ? »

Con respecto a Michel Camdessus « el Instituto católico otorga un doctorado Honoris Causa. cuando se conoce los estragos sociales producidos por las políticas del FMI, las consecuencias dramáticas de la crisis financiera y monetaria sobre el empleo y el derrumbe económico, especialmente de ciertas sociedades del Sur, por lo que no se puede evitar de poner en cuestión los modelos de analisis utilizados en las decisiones tomadas»

Houtar piensa que «Si existiera una Corte penal internacional para los crímenes económicos », Michel Camdessus estaría en el «banco de los acusados» por crimen contra la humanidad., pero en cambio « el representa hoy día la Comisión pontifical de Justicia y Paz en las instancias internacionales, el preside las semanas sociales de Francia » y « recibirá un doctorado Honoris causa del Instituto católico de París».

Houtart finaliza su comentario diciendo que «Tales contradicciones se explican solamente por una lectura de la situación del mundo, a partir de la visión de aquellos cuya lógica ha producido las catástrofes sociales y no con la visión de las víctimas, como la fidelidad a las enseñanzas y a la práctica que Jesús Cristo lo hubiera exigido » y que «Esta es la razón por la cual, en este caso, se trata de un contratestimonio perfecto».+ (PE)


Agencia de Noticias Prensa Ecuménica
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4100


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lunes, 26 de octubre de 2009

La mala conciencia. El país de la cola de paja

Jorge Majfud

Que en unas elecciones gane un partido o el otro es parte del juego democrático. Una opción puede ser mejor, mucho mejor o aun peor que la otra. La dignidad de un pueblo no se mide por opciones ideológicas sino por decisiones morales. Lamento que la oportunidad de mostrar y demostrar que la justicia no negocia ni anda mendigando a los poderes que amenazan en nombre de la paz, esa, ha sido repetidamente defraudada. Y si los pueblos no se avergüenzan con más frecuencia de las que deberían es simplemente por su mala conciencia que no les permite imponerse a si mismo lo que le reclaman a otros ni otorgan a otros los derechos de los que gozan quienes tiene el poder de decidir.

En 1989 el pueblo uruguayo confirmó la ley de Caducidad, por la cual se perdonaba a los autores de secuestros, torturas, desapariciones y muertes organizadas desde el Estado. Casi una generación después, en el referéndum de 2009, aunque por estrecho margen, se confirma la misma ignominia.

Desde que nuestros países del sur nacieron como republicas independientes que desesperadamente querían inventarse como naciones, tuvieron virtudes y errores. El primero de todos los errores, el error que ha persistido a lo largo de todas sus historias ha sido el de la impunidad. La única forma que han encontrado a este error que por repetido y por histórico no merece llamarse error sino debilidad del carácter, ha sido mirar para otro lado o quejarse. Quejarse, siempre quejarse y nunca mirar la realidad de frente y la conciencia de los crímenes propios directamente a los ojos.

Nunca se puede renunciar a la justicia. Renunciar a la justicia es un acto de cobardía. Cuando se renuncia a la justicia en nombre de la paz se está legitimando la impunidad de la fuerza. Cuando después de una generación esa fuerza ya es un saco de podredumbres, la renuncia es la herencia de una tara histórica, porque a veces los golpes enseñan y cuando son demasiado fuertes dejan incapacidades de por vida. Cuando quien renuncia no es la victima que clama por verdad y justicia, sino otros compatriotas que descansan satisfechos confortables en sus casas, entonces no sólo es un acto de cobardía sino, peor, un profundo acto de egoísmo aromatizado con la podredumbre de todas las justificaciones y las pseudo autorizaciones morales.

Si perdonar es divino, dejemos que Dios perdone. Si perdonar también es una virtud humana, perdonemos a quienes se han arrepentido y han colaborado con la justicia. No es posible perdonar a quien nunca ha sido juzgado ni condenado y a quienes hay que rogar infructuosamente que digan dónde están los huesitos de la hija o de la madre de algún desaparecido. Cuando ni siquiera se ha juzgado a los violadores, perdonar es solo el premio que una victima masoquista entrega al sadismo y a la impunidad y un crédito a largo plazo para nuevos abusos y nuevas humillaciones.

Digo todas estas palabras duras, sin edulcorantes ni demagógicas complacencias no porque me crea mejor que nadie sino porque alguien debe atreverse a decirlo de una vez por todas: querido pueblo, no tienes vergüenza. Lo digo aun sabiendo que muchos de mis queridos familiares y amigos han sido participes de este error histórico. Asumo que lo han hecho con la mejor intención. Pero también lo han hecho con la peor conciencia histórica, esa vieja tradición que nació con nuestros países, ya desde los celebrados genocidios indígenas. Por no entrar en otros desagradables detalles a la hora del té.


Jorge Majfud
http://www.argenpress.info/2009/10/la-mala-conciencia-el-pais-de-la-cola.html

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sábado, 24 de octubre de 2009

Medallas sí, pero con responsabilidades

Osvaldo Bayer

Estuve en la Feria del Libro de Frankfurt, en Alemania. La capital del libro. Centenares de editores, escritores, libreros, docentes, periodistas. Un mundo increíble. Hace tres cuartos de siglo, en ese país y en esa ciudad se quemaron libros. El fascismo brutal e ignorante. Hoy se reúne allí el mundo para hablar de una de las creaciones más dignas del ser humano: el libro. El saber. La búsqueda. La poesía. La otra faz del alma humana. Pasé horas paseando por esos pasillos con ventanas cargadas de libros, en todos los idiomas, de todos los continentes. El verdadero encuentro humano. El abrazo de las letras, de las ideas. El conocerse mejor. El maravilloso mestizaje cultural.

Me tocó hablar. A mí, que venía de un país donde se quemaron libros, donde asesinaron a escritores, a docentes, a estudiantes. Es decir, se intentó en vano destruir la vida. Mis libros fueron quemados en mi país argentino por el teniente coronel Gorleri bajo el lema “Estos libros se queman por Dios, Patria y Hogar”. El teniente coronel Gorleri hoy cobra retiro de general de brigada y nunca pagó por su cobardía.

En el programa hubo un extenso programa de intervenciones de escritores argentinos. En mi primera intervención no pude menos que hablar de Roberto Arlt, el profundo creador, el escondido poeta y filósofo de habla popular. Sí, era justo para este escenario. Sus padres venidos de Alemania. Roberto, argentino de primera generación. Describió como pocos a los argentinos, porque era un porteño perfecto, que conocía todos los rincones de la ciudad y sus ojos no quitaban su vista de la gente de las calles, de los boliches, de las estructuras burocráticas. Leí, ante el público, una de sus páginas magistrales. El fusilamiento del anarquista Severino Di Giovanni llevado a cabo por las huestes del general Uriburu, en esa cerril dictadura militar de los años ’30. Roberto Arlt concurre como periodista del diario El Mundo. Da todos los detalles de la muerte de un valiente. Pero sin ningún adjetivo calificativo. Describe los movimientos y palabras de la víctima y de sus verdugos, tal cual. Sin acusaciones ni lástimas. Para presenciar el fusilamiento, las autoridades permiten la concurrencia de la gente de bien, que llega a la cárcel esa madrugada después de haber concurrido a banquetes o bailes. Luego del fusilamiento, algún espectador se ríe. Esto da vergüenza a Roberto Arlt, quien finaliza su crónica con estas simples palabras: “Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara: ‘Está prohibido reírse. Está prohibido concurrir con zapatos de baile’”.

En esas palabras está toda la moral de esa clase. Al genio literario le bastan esas palabras para atestiguar de toda la superficialidad y sevicia del verdadero poder argentino.

Luego me invitaron a leer, en el acto final de la feria, una página histórica-literaria, cuando China –protagonista de la feria de este año– le entregaba el título a la Argentina, ya que la próxima feria estará dedicada a ella, por el Bicentenario de la Revolución de Mayo. Elegí no aquello que sublimara a grandes escritores famosos ni a políticos consagrados, sino a los seres más humillados de nuestra sociedad. Leí el episodio de las prostitutas de San Julián, la reacción de esas pobres mujeres que rechazaron a los soldados que acababan de fusilar a mil quinientos peones rurales patagónicos en el año 1921. Esas mujeres fueron los únicos seres que llamaron “asesinos” a los militares triunfantes.

Así les fue: fueron arrojadas a los calabozos y debieron partir de San Julián.

Es decir que no nombré, como es habitual, a las figuras distinguidas sino a aquellas que dieron la cara, sabiendo que no gozaban de ninguna protección y que la “gente honesta” de la sociedad les iba a hacer pagar su culpa de decir la verdad. Pero en la Historia siempre triunfa la ética. Tuve la satisfacción de nombrar a esas valientes mujeres en la Feria del Libro de Frankfurt. Allí jamás se laureará a los represores patagónicos; y en el caso de que se los nombre, será para que logren el desprecio definitivo de las próximas generaciones. Las pobres “pupilas” de San Julián jamás soñaron que sus nombres serían pronunciados con admiración tan luego en el centro de la cultura del mundo.

El año próximo, pues, la Argentina estará en el primer plano de la Feria del Libro más grande del orbe. Deberemos llevar allí nuestra realidad, que también es la de todos aquellos que luchan desde los lugares más lejanos y sin poder, por más dignidad.

Mi deseo es que también la Feria del Libro de Frankfurt se transforme en un encuentro de escritores que debatan sobre soluciones y sueños a realizar. Cambiar un arma por un libro. Un soldado por un poeta. Que sea una guía de búsqueda de la paz eterna entre los pueblos. Que se formen lazos tan fuertes que detengan toda agresión de los poderes formales. “La intelectualidad da la cara”: éste podría ser el lema que los encuentre y los reúna.

A mi regreso a la Argentina me encontré con una noticia: que la Comisión del Bicentenario me otorgaba una medalla junto a otras personas. Me gustó porque entre esas personas había docentes, investigadores de la ciencia, protagonistas del arte escénico, representantes del arte, de las ciencias jurídicas, es decir, de toda la gama que lucha por el progreso verdadero de una sociedad, sin haber mirado nunca el provecho propio, ni la figuración. Fue hermoso encontrarse con esa gente, conversar con ellos, ya llegados casi todos a la época del cabello blanco y el temblor en las piernas al subir las escaleras.

Claro, la sorpresa la tuvimos cuando vimos que las medallas las iba a entregar Mauricio Macri. Pero resolví aceptar la mencionada medalla porque cuando Carlos Ares, el organizador de esa Comisión del Bicentenario, leyó mi biografía, hizo hincapié en mi denuncia del fusilamiento de los peones patagónicos, hecho que nunca había sido reconocido por ninguno de los representantes de las clases responsables de ese crimen político. Al darme esa medalla Macri, de alguna manera, estaba reconociendo que yo había denunciado la absoluta verdad histórica. En cambio los radicales, que llevan sobre sus hombros la responsabilidad de aquella cruel represión durante la presidencia de Yrigoyen, siguen callando. Con el silencio no se lavan las culpas, al contrario, se agranda esa responsabilidad.

Luego del acto de recibir la distinción, en declaraciones a los medios señalé que esa medalla la dedicaba a todos los seres humanos que duermen en las calles de Buenos Aires –muchos de ellos, niños– y que últimamente son reprimidos con violencia por ese nuevo grupo pseudo policial creado por el gobierno de la denominada Ciudad Autónoma de Buenos Aires, comandada por Macri.

Justo cuando salí del Teatro Presidente Alvear, al acabar el acto, en plena calle Corrientes, había un ser tirado en el suelo, acurrucado de puro frío. Me detuve, le di unos pesos. Lo aceptó, se levantó sin agradecerme –cosa que me pareció justa– y vi cómo se lanzaba a comprar cigarrillos. Tal vez el único remedio para combatir el hambre y el frío. Pude ver en sus ojos el retrato de una sociedad injusta que encima castiga en vez de ayudar.

La ciudad tendría que estar preparada para casos así y tener casas donde la gente sin domicilio pueda pernoctar. En este sentido hay que imitar a países como Alemania, donde se da refugio todas las noches desde las 22 hasta las 7 de la mañana a gente sin medios ni techo. Y no apalearlos o pegarles puntapiés o empujones, como ha quedado registrado en diversas denuncias que se han hecho últimamente en esta ciudad.

Entonces, medallas sí; pero antes que medallas, techo para los sin techo. Es la primera de las responsabilidades de un hombre que gobierna una ciudad.

No pensar así significa crear violencia.


Osvaldo Bayer
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/index.html

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jueves, 22 de octubre de 2009

El pan, la rosa y las políticas de Estado

Oscar Taffetani

Un proverbio árabe (sospechoso de no ser ni árabe ni proverbio) dice que el hombre que tiene dos panes debe vender uno para comprar la rosa. Hay allí una expresión del sentido común. Un sentido común bastante avaro. Y egoísta. Y burgués. Ya que ve en la rosa (es decir, en la cultura) un bien suntuario; algo que uno puede permitirse sólo después de tener la panza llena. León Felipe le respondió a esa verdad egoísta del proverbio con una verdad poética, vale decir, con un profundo deseo: “¿Por qué ese panadero -escribió- no le pone una rosa de pan blanco a ese mendigo hambriento en la solapa?”. Entre el pan y la rosa, entonces, un panadero. Es decir, el trabajo humano, embelleciendo y dando sentido a las cosas.

Todo esto formaría parte de una amable conversación si no estuvieran de por medio el hambre real, la pobreza real y el sufrimiento real de nuestros hermanos. Porque cuando hay frío y desabrigo -escribiría Tejada Gómez- el viento no es ninguna canción en las ventanas. Y para un niño en la calle, la niebla (ah, la niebla) es un sapo del aire. Y las manos son dos fardos inútiles. Y el corazón, una mala palabra.

Si algún sentido tiene el contrato social -pensamos- es el poder rescatar al hombre del salvajismo y la barbarie. Si algún sentido tiene el Estado, es el de crear las condiciones para que todos podamos disfrutar a un tiempo, sin proverbios ni excusas, del pan y de la rosa.


Lo que presupone el Presupuesto

"Mientras se negociaba la ley de medios en el Senado -leemos en una nota del diario Crítica- el oficialismo repartió 11.500 millones de pesos en obras públicas que benefician especialmente a cinco provincias, tres de las cuales fueron importantes -Chubut, Tierra del Fuego y Jujuy- para la sanción de la norma que finalmente sancionó la Cámara alta el sábado 10 a la madrugada...”

Sin embargo, los últimos efectos de la repentina asignación y distribución de fondos, no habría que verlos sólo en ese parto -con forceps- de la ley de Medios, sino en un rudo disciplinamiento que le permitirá al Ejecutivo, en los tiempos que vienen, contar con el voto automático de muchos legisladores.

Diputados ya dio media sanción al proyecto de Presupuesto 2010 presentado por el ministro Amado Boudou y es de prever que en el Senado, votos más o votos menos, ocurra lo mismo, con lo cual la asignación y distribución de los recursos de la Nación quedará completamente definida antes de que cambie el balance de fuerzas en el Parlamento. Y si alguna deuda chica -así lo dice el tango- sin querer se les ha olvidado, entonces el Jefe de Gabinete, utilizando sus renovados superpoderes, reasignará los fondos o cambiará de destino las partidas.

Claro que hay algo que esta exitosa táctica del Gobierno no podrá evitar: la responsabilidad por el default y por las crisis de las economías provinciales, será cada vez más su responsabilidad.

¿Es ésa la previsión? ¿Tendremos un Estado bombero, presto a asistir sólo después de que se hayan declarado los incendios, para convertir el derecho en gracia y la coparticipación en dádiva? Si ésa es la previsión -seamos realistas- poco importa qué ley de Presupuesto se vote, y cómo la voten, y quiénes la voten.


Modesta utopía parlamentaria

El economista Rubén Lo Vuolo escribió en su libro Estrategia económica para la Argentina que “la actual situación del mercado laboral, distribución de ingresos y pobreza, vuelve recomendable cambiar dicha tradición (política de sostenimiento de ingresos vinculada con el empleo) y avanzar hacia un sistema institucional que se constituya como una red de sostenimiento de ingresos de las personas, que sea lo más incondicionada posible”.

Con ese fundamento fueron elaborados, a partir de la década pasada, distintos proyectos de Asignación universal por hijo, luego llevados a las cámaras por los legisladores del ARI, la Coalición Cívica y el Proyecto Sur, entre otros. Con ese fundamento, los Chicos del Pueblo y la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) impulsaron las marchas, las campañas y otras iniciativas orientadas a instalar en la conciencia y en el imaginario social la idea de que sólo una lucha frontal, que deponga intereses sectoriales, podrá detener el cotidiano y atroz crimen del hambre.

La creación de nuevas fuentes de trabajo y la generación de empleo genuino -se sabe- contribuyen en el mediano y largo plazo a revertir los índices de pobreza. Pero hay una prioridad acuciante, que es el hambre. Sin parar la masacre del hambre, no habrá mediano ni largo plazo para ninguna clase de proyecto. Sencillamente, no habrá futuro.

La Asignación Universal por hijo (también llamado Ingreso Ciudadano para la Niñez), propone acabar con la injusta discriminación de los niños según su procedencia o el nivel socioeconómico de sus padres.

Especialistas de distintas formaciones políticas coinciden en que los recursos necesarios para sostener dicha Asignación podrían ser generados por el Estado direccionando subsidios vigentes (Plan Trabajar, Plan Jefes y Jefas, Plan Familias, etcétera), modificando el Impuesto a las Ganancias y gravando como se debe (y hasta ahora no se ha hecho) la renta financiera.

Sin embargo, como se difundió esta semana, el Gobierno ha elaborado su propia “asignación universal”, de 135 pesos, destinada “a los hijos de los trabajadores informales”. No sólo la suma es irrisoria (pensemos que los pañales descartables de un mes, para un bebé, cuestan $180), sino que la universalidad se ha perdido por el camino, se facilita el manejo clientelar y se consolida, una vez más, la inequidad entre trabajadores formales, trabajadores informales y desocupados.

¿Es impensable -nos preguntamos- que la Asignación Universal por hijo, con valores de dignidad (no menos de $ 300, para el costo actual de la canasta familiar) sea apoyada con decisión y compromiso por todas las bancadas legislativas? ¿Es impensable que la eliminación del hambre y la extrema pobreza sean política de Estado?

Quien juzgue esta modesta utopía en términos de oficialismo u oposición; quien busque excusas para no debatir y no votar; quien mire hacia otro lado; quien se ausente sin aviso; quien se ausente con aviso, será partícipe necesario, concurrente, responsable, del imprescriptible crimen del hambre.

Su pan (es hora de volver a la poesía) no tendrá sabor a pan. Y habrá perdido para siempre la rosa. (APe).


Oscar Taffetani
http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=2756:el-pan-la-rosa-y-las-politicas-de-estado&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

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martes, 20 de octubre de 2009

La batalla de honduras

Juan Diego García

Independientemente del mayor o menor compromiso de la Casa Blanca en el golpe de Honduras lo cierto es que de sus ambiguas condenas iniciales se ha pasado al intento de consolidarlo mediante cambios cosméticos que lo armonicen mejor con la estrategia general destinada a detener el movimiento popular y nacionalista en el continente.

Washington hubiese preferido un golpe menos torpe que no les pusiera en evidencia, pero ya producido el estropicio, consideraciones mayores aconsejan buscarle una salida a los golpistas y recuperar Honduras rompiendo por el eslabón más débil la cadena de gobiernos que promueven la integración regional, y de forma prioritaria aquellos que se agrupan en la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).

La forma como se realiza el golpe (más que el golpe mismo) contraría al gobierno de Obama porque empaña la prometida imagen de una nueva época en las relaciones de los Estados Unidos con Latinoamérica. Sin embargo, dados los intereses en juego, algo semejante sucedería tarde o temprano si bien hubiese sido preferible con un contraste menos alejado del discurso oficial. En última instancia, para la Casa Blanca siempre será preferible un gobierno de orígenes espurios pero leal, que permitir que en Honduras se produjesen cambios similares a los de Venezuela, Ecuador o Bolivia, es decir, el surgimiento de nuevas relaciones institucionales como resultado de una nueva constitución, con un destacado protagonismo de los sectores populares y el retroceso de sus eternos aliados, la burguesía criolla. Con un marco institucional progresista se avanzaría notoriamente en el combate real contra la pobreza y sobre todo se recuperaría el control nacional sobre los recursos naturales, en poder de las voraces compañías transnacionales. Y aunque en Honduras no está en juego ciertamente el control de algún recurso clave, existen motivos de geoestrategia que imponen tal intervención.

Por este motivo Obama no acompaña su retórica de defensa de la democracia en Honduras con medidas efectivas que obliguen a los golpistas a una salida pactada; ni siquiera en los términos muy desventajosos del llamado Consenso de San José, una fórmula tramposa preparada por la secretaria Clinton y el presidente Arias para sacar del golpe todas las ventajas al menor precio posible. Según este acuerdo, se entrega un poder simbólico a Zelaya, se constituye un “gobierno de coalición”, se descarta la reforma de la constitución y se celebran unas elecciones generales manipuladas que asegurarían en la práctica la continuidad del régimen de facto. Como complemento, la derecha más cerril desarrolla una febril campaña de apoyo directo o solapado a Micheletti y su pandilla. Todos a una, legisladores, creadores de opinión y medios de comunicación como The Washington Post y sus afines en todo el continente -propiedad casi todos de la oligarquía criolla o directamente en manos de grandes consorcios internacionales- se afanan por justificar la necesidad del golpe. Hasta el trío siniestro de los legisladores cubano-americanos de Miami se desplaza a Tegucigalpa a dar respaldar al gobierno de facto y Uribe Vélez, que condena a los golpistas en la OEA, los recibe discretamente en Bogotá y les promete pleno apoyo. Todos al unísono, en público o en privado, saludan la vuelta a los “viejos tiempos” de los golpes de estado por lo útiles que resultan a sus intereses como instrumentos frente el populismo amenazador.

Pero hasta hoy han sido vanos los esfuerzos por convencer a los golpistas de la necesidad de buscar una salida que permita alcanzar sus mismos objetivos dando al proceso una imagen de legalidad. El gobierno de facto no da su brazo a torcer. Micheletti insiste en los peligros que supone otorgar espacios, así sean mínimos, al presidente Zelaya y al movimiento popular que lo respalda. Su estrategia consiste en dejar pasar el tiempo y convocar en noviembre unas elecciones que le permitan el “regreso pleno a la normalidad democrática”. Con el tiempo espera que disminuya la oposición internacional mientras una feroz represión permitirá mantener internamente todo bajo control.

Los Estados Unidos aprovechan el golpe para recuperar la iniciativa que los continuados triunfos populares le han arrebatado. La coyuntura le permite además calibrar la fortaleza del movimiento de integración que ha sido una respuesta hasta hoy muy exitosa de los países de la región a los tratados de libre comercio auspiciados por Washington y la Unión Europea (ALCA). Se trata de golpear en primer lugar el ALBA que encabeza Venezuela pero también es un mensaje para Brasil que se destaca como un factor clave en la región y constituye el principal obstáculo a la nueva expansión colonial de los Estados Unidos en el continente. No por azar el gran coloso suramericano condena sin paliativos a los golpistas y exige el retorno inmediato a la legalidad.

Como no podía ser de otra manera, Obama responde en casa ante las exigencias de los grupos de presión que son los que realmente deciden. Ellos lo han elegido y a ellos se debe. La gran banca, el sistema financiero, el complejo militar industrial (entre los más destacables) pueden admitir cambios retóricos en el discurso oficial y hasta ciertos matices nuevos en la política exterior de los Estados Unidos pero jamás van a consentir que se pongan en riesgo los llamados “intereses nacionales”, menos áun cuando se trata de un pequeño y pobre país de Centroamérica que ha sido siempre una base segura para sus políticas contrainsurgentes en el área.

Pero los costes de esta operación ya son muy altos tanto para los Estados Unidos como para la oligarquía criolla pues aunque han conseguido detener momentaneamente el proceso de cambios en Honduras, el método empleado deteriora gravemente la idea de la democracia representativa como el instrumento idóneo para satisfacer los anhelos populares y las reivindicaciones nacionales por medios pacíficos. Seguramente los estrategas de la derecha dan poco valor a la legitimidad y confían más en la fuerza y en la lealtad de los militares. De hecho, siempre consiguieron ahogar en sangre los procesos de reforma mediante regímenes de terror que luego desmantelan cuando ya han cumplido su papel, para permitir entonces el regreso a esa democracia formal y en extremo limitada tan típica del continente. Pero el retorno a la democracia política acompañado del modelo económico neoliberal han supuesto un exagerado aumento de la pobreza y el descontento y una crisis profunda del sistema político. Ese vacío lo han llenado nuevas formas de movilización política y social y organizaciones que moviéndose dentro de la misma legalidad vigente derrotan en las urnas a las clases dominantes tradicionales.

Es así como han llegado al gobierno nuevos colectivos, contrarios a los grupos tradicionales de poder y opuestos al dominio insultante de los Estados Unidos. Y Honduras no es ajena a este proceso; Manuel Zelaya, él mismo hijo de esa elite pero con vocación reformadora, decidió modernizar el país y cumplir las promesas electorales, alcanzando entonces un amplio apoyo popular. Era inevitable la respuesta de las minorías afectadas de dentro y fuera del país. Este es el transfondo real de los acontecimientos y no la supuesta intención de Zelaya de perpetuarse en el poder, como falsamente propalaron los medios de comunicación. Frente a los golpistas y sus aliados el Frente Nacional contra el Golpe - la Resistencia - mantiene sus tres exigencias fundamentales: regreso sin condiciones de Manuel Zelaya al poder, castigo a los responsables del golpe e inicio de un proceso constituyente que someta a la decisión ciudadana una nueva constitución para Honduras.

El gobierno de facto se sostiene básicamente en el apoyo de las fuerzas armadas. Carentes de toda legitimidad tan solo les queda el recurso de la violencia. Si como ocurrió en Venezuela, una parte decisiva de las tropas se pusiera del lado de la legalidad, Micheletti duraría muy poco en el gobierno; nada sugiere sin embargo que esta sea la vía de solución del problema. Al menos que se sepa.

Mucho se juega en esta batalla. Una victoria popular en el pequeño país centroamericano supondría una derrota de gran trascendencia para la estrategia de la derecha del continente, algo que ni la oligarquía criolla ni la Casa Blanca se pueden permitir. La lucha de desarrolla ahora en las calles con la movilización popular y en la mesa de negociaciones. Si la primera se mantiene y la segunda da un vuelco positivo, sería posible un proceso electoral limpio en el cual el movimiento popular recuperaría el gobierno, dando curso nuevamente al proceso de reformas. Pero si el golpe se consolida necesitará una represión feroz para mantenerse y el camino a levantamientos violentos de la población estaría abierto. Los tambores de guerra en la región dejarían de ser meras conjeturas.


Juan Diego García
http://www.argenpress.info/2009/10/la-batalla-de-honduras.html

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