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jueves, 19 de noviembre de 2009

Yo te contesto Bergoglio

Profesora María Cristina Saborido

Yo te contesto, Bergoglio.
Tal vez porque después de tanto tiempo puedo tomar distancia.
Tal vez porque después de tanto tiempo ya no siento que se subleva mi corazón y se enloquece la vena de mi garganta ante tanta desfachatez de parte tuya y de los curas que te acompañan.
Tal vez porque los años pasaron para vos y para mí y al pasar me dejaron esa desolada sensación que es extrañar.
Yo te contesto.

Y le contesto a ese solapado intento de trazar los caminos que al parecer debemos caminar para salvar el alma y vivir en un País en el que reine la concordia a partir de perdonarnos o tal vez reconciliarnos.

Despojado de la humildad que debieras mostrar por tener el culo sucio de reconciliación has hablado
Y te planteo ¿Reconciliarnos? ¿ con quién o con quiénes?
¿Con los que comulgaban de día y asesinaban de noche?
¿Con los que nos pasaban sus sucias manos por los pechos y pezones mientras con sus lenguas nos baboseaban estando atadas y sin poder defendernos?
¿Con los que se robaban los hijos de las que parían para entregarlos a familias de milicos?
¿Con los que se burlaban de nuestras madres y las llamaban locas?
¿Con los que nos estrellaban las cabezas contra las rejas de las celdas para gozar sádicamente con los lamentos y los gritos de dolor que el hierro rompiéndonos la carne producía en nuestros cuerpos?

Te has atrevido a sermonear teniendo el alma negra y el culo sucio.
Y al hacerlo lo has hecho desde la impudicia de la inmoralidad que debiera hacerte guardar un silencio recoleto.
Porque debieras responder con el silencio al silencio que producen en mi alma la muerte de tantos compañeros que no aparecen.

30.000 compañeros no volvieron, 30.000 silencios en el silencio de ese horror que fue que la Iglesia delatara y entregara a los corderos a la muerte.

¿Por qué hablas ahora y no lo hiciste entonces?
Pudiste hacerlo... otros lo hicieron.
Vestían la sotana y andaban por las villas, fueron mis compañeros.
No regresaron.....

Desde este extrañar que se hizo costumbre en cada día de mis días.
Desde este llorar por las noches a escondidas.
Desde este sentir que algún día volveré a abrazarme en un abrazo con tantos compañeros que se fueron.
Desde esta convicción de saber que la Iglesia fue una mierda delatora que entregaba y señalaba.
Desde este sentimiento de resistir a tanto inmoral vestido con sotana que cree que el discurso y las palabras han de acallar los gritos que duermen en mi alma.

YO TE CONTESTO BERGOGLIO.

Y lo hago convencida que hay otros como yo que sienten lo que siento.
Teniendo el culo sucio, teniendo el alma negra y habiendo pactado con el diablo no podés venir a hablar cuando callaste.

Silencio recoleto, mea culpa y muchas oraciones que tal vez perdonen tus pecados
Porque yo que soy sobreviviente, no te perdono.

Tampoco olvido.
Y menos aún me reconcilio.

Algún día empezarán a respetarnos.

HASTA NUNCA MÁS BERGOGLIO O HASTA QUE VUELVAS A ABRIR LA BOCA.

Profesora María Cristina Saborido
Ex - detenida - desaparecida Pozo de Banfield/Quilmes en Julio/ 77
http://www.agenciawalsh.org/aw/index.php?option=com_content&view=article&id=3790:frente-al-peor-silencio&catid=42:j-y-c&Itemid=70


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viernes, 6 de noviembre de 2009

Para quienes vayan a la iglesia esta mañana

Michael Moore (*)
Estados Unidos

Quisiera decirles algunas palabras a aquellos que se asumen cristianos (los musulmanes, judíos, budistas, etc, también pueden leer lo que voy a escribir estoy seguro, de que también ellos podrán aplicarlo a sus propios valores espirituales).

En mi último film hablo por primera vez sobre mis propias creencias en una película. Siempre creí que las preferencias religiosas son profundamente personales y que deben ser mantenidas en la privacidad. Después de todo hemos escuchado demasiado en las tres últimas décadas sobre como uno debería comportarse y debo decir que estoy bastante quemado de piedades y de lugares comunes considerando que somos una nación violenta que invade otros países y nos castiga por tener la audacia de afrontar tiempos difíciles.

Estoy igualmente en contra de cualquier tipo de proselitismo. No pretendo ciertamente que nadie adhiera a mi fe. Como católico, tengo también mucho que decir sobre la Iglesia como institución, pero lo dejaré para otro día (o para otra película).

A todos los tipos perversos de Wall Street y a los corruptos miembros del Congreso a que me refiero en “Capitalismo. Una historia de amor”, les planteo en la película una sola pregunta: “¿Es un pecado el capitalismo?” y sigo preguntando “¿Habría sido Jesús capitalista?, “¿Habría pertenecido a un Fondo buitre? ¿Podemos aprobar un sistema que permite que el 1% más rico pueda financiar su salud mientras que el 95% de la población no puede?.

Estoy inclinado a creer que no es ningún hallazgo creer que el capitalismo se opone a todo lo que Jesús (y Moisés y Mahoma y Buda) predicó. Todas las grandes religiones tienen clara una cosa: es perverso apropiarse de la mayor parte de la torta y dejar a los demás pelearse por el resto. Jesús dijo que a los ricos les será muy difícil entrar en el cielo. Nos enseñó que debemos cuidar a nuestros hermanos y a nuestras hermanas y que la riqueza debe ser compartida. Dijo también que si no le das abrigo a los sin techo y no alimentas al hambriento, te será muy difícil encontrar el código que te permita abrir las puertas celestiales.

Sospecho que para nosotros los usamericanos hay malas noticias Sabemos que ahora tenemos la más alta tasa de desempleo desde 1983. Se cierra un puesto de trabajo cada 7,6 segundos, todos los días 14 mil personas pierden su seguro de salud. Es así como entendemos el “benditos sean los pobres”

Al mismo tiempo los banqueros de Wall Street (“Bendita sea la Riqueza”) acumulan más y más bienes – y se esmeran en pagar cada vez menos impuestos (en el último año el promedio de impuestos de Goldman Sachs fue de apenas un 1%) ¿Hubiera aprobado esto Jesús? Si no ¿porqué dejamos que siga este maldito sistema? No me parece que usted pueda ser al mismo tiempo Capitalista Y Cristiano – porque usted no puede amar el dinero Y amar a su vecino cuando usted le está negando a su vecino la posibilidad de concurrir al médico solo porque usted puede tener algo más que lo esencial. Eso es “inmoral” y usted está cometiendo un pecado cuando obtiene beneficios a expensas de los demás.

Cuando usted esté en la Iglesia esta mañana piense por favor en todo esto. Quiero pedirle que les permita acercarse a sus “mejores ángeles” Y si usted está entre los millones de usamericanos que están luchando semana a semana, sepa que yo he prometido hacer todo lo posible para detener este mal – y espero que usted se una a mí hasta que no haya un solo ser humano que no pueda sentarse a la mesa.

Gracias por escucharme. Estaré en misa dentro de un rato. Le preguntaré al sacerdote si el cree que Jesús habría especulado con hipotecas y sus derivados. Creo que él debe haber sido bueno en matemáticas, sino ¿cómo hubiera podido multiplicar y repartir los panes y los cinco pescados entre 5 mil personas?

O él fue el primer socialista o sus discípulos no fueron eficientes. O ambas cosas.

Suyo
Michael Moore. + (PE)

*Michael Moore es un cineasta documentalista usamericano que denuncia a través de sus filmes la violencia que genera la tenencia de armas (Bowling for Columbine), las falencias de los seguros de salud (Sicko) y desnuda en esta última película (Capitalismo. Una historia de amor) el drama capitalista, siempre en el marco de su propio país.

Traducción Susana Merino

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4112

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lunes, 2 de noviembre de 2009

El Contratestimonio perfecto

Agencia de Noticias Prensa Ecuménica

François Houtart, Profesor emerito de la Universidad Católica de Lovaina-la-Nueva, denomina «El contratestimonio perfecto » a la decisión del Instituto católico de París de otorgar un doctorado Honoris Causa al Cardenal hondureño Rodriguez Maradiaga, de Tegucigalpa, y a Michel Camdessus, ex-director general del Fondo Monetario internacional.

En el primer caso, señala Houtart, se trata de «un dignatario de la Iglesia, quien ha apoyado el golpe de Estado en Honduras, el cual ha sido condenado por la unanimidad de la Asamblea General de Naciones Unidas» y que «Por respeto a la democracia en el mundo, nadie puede aceptar un golpe de Estado que además está acompañado de la expulsión del país del presidente legal, y solamente a algunos meses de las elecciones presidenciales»

Por otra parte, agrega Houtart, ese Gole de Estado, organizada por los poderes económicos locales, «especialmente por el grupo de familias que monopolizan la economía hondureña y por el Ejército» significa regresar «al poder político de la oligarquía tradicional, hoy día cada vez mas ligada al capital internacional y apoyada por las fuerzas del orden» Frente a ese hecho la Conferencia Episcopal, «a iniciativa del Cardenal Maradiaga, ha apoyado el golpe de Estado», dice Houtort, quien indica que «Solo un obispo se ha opuesto, tomando parte por los excluidos de la sociedad» por lo que la Conferencia Episcopal se pronunció aliada a las fuerzas políticas conservadoras y de explotación económica y dejo de lado «el esperado testimonio de solidaridad con los pobres» Houtart pregunta «¿Podemos pensar que se trata de un alineamiento del Instituto católico de París sobre la misma linea de ideas o una falta de información, dificilmente aceptable para una institución académica ? »

Con respecto a Michel Camdessus « el Instituto católico otorga un doctorado Honoris Causa. cuando se conoce los estragos sociales producidos por las políticas del FMI, las consecuencias dramáticas de la crisis financiera y monetaria sobre el empleo y el derrumbe económico, especialmente de ciertas sociedades del Sur, por lo que no se puede evitar de poner en cuestión los modelos de analisis utilizados en las decisiones tomadas»

Houtar piensa que «Si existiera una Corte penal internacional para los crímenes económicos », Michel Camdessus estaría en el «banco de los acusados» por crimen contra la humanidad., pero en cambio « el representa hoy día la Comisión pontifical de Justicia y Paz en las instancias internacionales, el preside las semanas sociales de Francia » y « recibirá un doctorado Honoris causa del Instituto católico de París».

Houtart finaliza su comentario diciendo que «Tales contradicciones se explican solamente por una lectura de la situación del mundo, a partir de la visión de aquellos cuya lógica ha producido las catástrofes sociales y no con la visión de las víctimas, como la fidelidad a las enseñanzas y a la práctica que Jesús Cristo lo hubiera exigido » y que «Esta es la razón por la cual, en este caso, se trata de un contratestimonio perfecto».+ (PE)


Agencia de Noticias Prensa Ecuménica
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4100


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miércoles, 28 de octubre de 2009

Rouco, el político

Rafael Fernando Navarro

La Jerarquía eclesiástica nunca ha renunciado al dominio de las conciencias. Los valores de la razón, laicicidad, secularización, autonomía del ser humano frente a la suprema decisión vital de su existencia, no entran dentro de la escala respetada por los Obispos. Muy por el contrario, son ellos, y solamente ellos, los que tienen la misión encomendada por Cristo de guiar a sus fieles en sus decisiones morales y de trazar el camino, siempre unívoco, de la bondad moral. Depositarios del monopolio de la verdad, son ellos quienes deciden desde no se sabe qué ciencia infusa lo que cada cual debe hacer en cada momento y en cualquier campo de la actividad humana.

Por otra parte, su adhesión inquebrantable a ciertos regímenes siempre dictatoriales, ha hecho acreedores a estos domadores de la verdad de la convicción de que debe darse una duplicidad de actuaciones paralelas entre lo mundano y lo religioso: se reclama así la existencia de universidades católicas frente a las estatales, colegios religiosos frente a los públicos y un derecho único a formar conciencias que debe proyectarse sobre cualquier formación humana venga de donde venga. El estado natural del hombre no es la búsqueda, sino más bien la aceptación de lo que otros piensen por él. La exploración de la verdad no tiene sentido si ella viene ya impuesta por visionarios ungidos y destinados a impartirla como un regalo.

Esta actitud se deriva de una concepción piramidal de la vida en cuyo vértice se sitúa al Papa, infalibilidad absoluta incluida, se ensancha a través del episcopado y descansa sobre una cuerpo de hombres y mujeres sometidos y destinados a soportar el peso de todo el que está por encima de ellos. El giro exigido por el Vaticano II abandonando la concepción de la Iglesia como sociedad perfecta para convertirla en pueblo de Dios nunca fue asimilado por el episcopado. Lo humano como valor en sí mismo no fue asumido por el cuerpo jerarquizado que temía se le fuera de las manos el poder de sumisión impuesta, del que ha venido gozando durante la historia.

La Jerarquía eclesiástica estaba en las espaldas de esos movimientos políticos que fueron la democracia cristiana, la acción católica y todas las organizaciones en las que se “utilizaba” la careta de autonomía para esconder decisiones con pectorales al fondo.

Aparecen ahora Alfredo Dagnino, Benigno Blanco, José Manuel Vidal, y muchos otros queriendo formar un partido político de inspiración cristiana respaldados y bendecidos por el Cardenal Rouco Varela. La Conferencia Episcopal Española nunca ha aceptado la no confesionalidad de la Constitución española. No ha dado por enterrado el tiempo del franquismo en el que de forma adúltera ejerció un dominio absoluto sobre la legislación, las costumbres y la orientación vital de este país. Añora tiempos de dictadura cristiana (qué contradicción), de cruzada vencedora de comunismos, de hordas judeomasónicas y reclama regímenes que impongan la cruz en las escuelas, la espada en las conciencias y la presencia del sagrado Corazón en los montes de cada pueblo. La dictadura episcopal ejercida entonces quiere prolongarse a sí misma aún en ausencia de los golpistas que la auparon a la cúspide. El proyecto de la nueva normativa del aborto, la educación para la ciudadanía, hasta ciertas fiestas no típicas de nuestro sentido mediterráneo son tachadas ridículamente de anticristianas. Su desprecio por la iniciativa humana, por el papel de la mujer, la falta de respeto a la investigación, su oposición a los avances tecnológicos son siempre rechazados en nombre de una dios domesticado, jibarizado, empobrecido, siempre juzgador, nunca compañero de la aventura existencial.

Rouco y los Obispos quieren tener un brazo político fuerte. No les basta con los brazos extenuados del crucificado.


Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com


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miércoles, 21 de octubre de 2009

Maldición eterna a quienes bendicen sables

Pepcastelló

Con el mayor respeto por quienes profesan creencias religiosas, entre ellas las cristianas, que son las que guiaron los primeros años de mi vida y en las que me eduqué. Desde mi actual perspectiva humana, en tanto que cristiano de corazón pero agnóstico de pensamiento, no puedo sino maldecir el uso perverso que de la buena fe de la gente hacen algunas iglesias cristianas, entre ellas la Iglesia Católica Romana. Me mueve a ello la noticia publicada el 14 de octubre por “Mémoire des luttes”, traducida y difundida por “Rebelión” en lengua castellana con fecha 16/10, con el título “El sable, el hisopo y la sala de mercados”. [1]

Hace falta tener muy poca conciencia y unos principios éticos muy relajados para contemplar fríamente la desvergüenza con que el cardenal y arzobispo de Tegucigalpa Óscar Rodríguez Madariaga dio por legítimo el actual golpe militar de Honduras y el silencio que ha mantenido luego ante los atropellos y crímenes que los golpistas están produciendo en ese pequeño, pobre y maltratado país de América Latina, en el cual se ceban ahora las oligarquías de toda América del Sur y las clases dominantes de la América del Norte.

Que el Instituto Católico de Paris conceda las insignias de doctor honoris causa a alguien que acaba de manifestarse tan en contra de los más elementales derechos humanos, y que sean dos cardenales quienes convoquen el acto y pronuncien los discursos panegíricos, el cardenal André Vingt-Trois y Monseñor Hippolyte Simón, arzobispo de Clermont, no puede ser sino un oprobio para quienes de corazón se sientan miembros de esa Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana.

El Banco Central Europeo (BCE) de la mano del Fondo Monetario Internacional (FMI) y juntos del brazo con eminencias cardenalicias, altas jerarquías de la Iglesia católica, no puede ser sino causa de repulsión profunda en el alma de quienes sientan un mínimo respeto por la paz y la justicia equitativa.

Si el mundo necesita con urgencia alzarse contra la injusticia, París será el próximo 24 de noviembre uno de los muchos lugares propicios para ese alzamiento.

Desde mi ancestral espíritu cristiano emplazo a las buenas personas católicas a alzar la voz y manifestarse públicamente contra semejante ignominia. El lema «todos somos Iglesia» no tiene que servir para escudar a los canallas que forman alianzas de poder contra los pobres del mundo entero, sino para exigir a sus autoridades eclesiásticas, en nombre de esa santa institución a la cual pertenecen y veneran, que sean consecuentes con los más elementales principios éticos que deben regir la convivencia humana. De no hacerlo así, quienes sienten el catolicismo en lo hondo de su alma tendrán que asumir también en ella la complicidad con semejantes criminales que su silencio conlleva.

[1] Homenajean al cardenal golpista de Tegucigalpa y al ex director general del FMI el día 24 de noviembre en la Universidad Católica de París http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93350
Se puede ver también en "La hora del Grillo"
http://bibliotecadelgrillo.blogspot.com/2009/10/el-sable-el-hisopo-y-la-sala-de.html


Pepcastelló

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El sable, el hisopo y la sala de mercados

Bernard Cassen

Ojalá fuera simple broma pero se trata de una información comprobada: el próximo 24 de noviembre tendrá lugar en París una ceremonia cuyo casting es simplemente alucinante en relación a la actualidad tanto francesa como internacional.

Ese día el cardenal y arzobispo de Tegucigalpa Oscar Rodriguez Maradiaga, y junto al ex director general del Fondo Monetario Internacional (FMI) Michel Camdessus, recibirán las insignias de doctor honoris causa del Instituto Católico de Paris. Los discursos panegíricos (Laudatio) estarán a cargo respectivamente de Monseñor Hippolyte Simón, arzobispo de Clermont, y de Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE).

¿Será que las autoridades convocantes, vale decir el cardenal André Vingt-Trois y el rector del Instituto, Pierre Cahné, viven en otro planeta para atreverse a poner en escena públicamente esta nueva alianza del sable, del hisopo… y de la sala de mercados?

Uno se atreve a pensar que la invitación al cardenal Maradiaga se originó en la imagen «progresista» que el prelado había logrado proyectar en los últimos años, en particular en el momento de su candidatura para la sucesión de Juan Pablo II. Pero las autoridades del Instituto Católico debieron informarse y leer sus declaraciones después del Golpe de Estado del 28 de junio 2009 en Honduras. No fue solamente que al igual que los demás miembros de la conferencia episcopal hondureña y según dice “con el total apoyo del Vaticano” dejará de denunciar el golpe, sino que todo lo contrario, lo legitimó al declarar que «los documentos comprueban que las instituciones funcionaron correctamente y que la Constitución fue respetada». No condenó y ni siquiera evocó los asesinatos, las torturas y las detenciones masivas de las cuales se hizo culpable el gobierno de facto. Ni una palabra sobre la supresión de las libertades cívicas, sobre el cierre de todos los medios de comunicación que no se sometieron a los golpistas, en particular la radio de los jesuitas, Radio Progreso. El hisopo del cardenal echó agua bendita al sable golpista.

He aquí pues el recipiendario del doctorado honoris causa del Instituto católico, de quien arzobispo de Clermont se prepara para celebrar las cualidades. El gobierno de Nicolas Sarkozy, quien condenó el golpe y sigue reconociendo oficialmente al Presidente Zelaya, debería lógicamente negar la visa de entrada a Francia a ese prelado considerado como golpista por el gobierno legal.

Los estados de servicio de los cuales se puede prevalecer Michel Camdessus son de otro orden: si bien nunca participó en una acción armada, las políticas que impulsó a la cabeza del FMI de 1987 a 2000 han sido infinitamente más costosas en sufrimiento y en vidas humanas que las de los militares hondureños. Su trayectoria es la contraria de la del cardenal de Tegucigalpa: hoy toma la pose del adepto de la globalización de “rostro humano” cuando durante años impuso despiadados planes de ajustes estructurales a los desgraciados países que pidieron su “ayuda”.

Gracias a las «recetas» del FMI, le constan si así podemos decirlo, la creación o el empeoramiento de una decena de crisis financieras mayores, desde la de México en 1994 a la de Brasil en 1999. Como buen fanático del mercado y de la liberalización financiera la cual sigue siendo para él «el objetivo final correcto», nunca se preocupó por las consecuencias sociales de las medidas que imponía. Después de los motines del hambre que generaron en 1997 en Indonesia y la violenta represión que las siguió, ese católico practicante expresó su pesar a las familias de las víctimas con estas palabras : «No había previsto que el ejército iba a disparar sobre la muchedumbre»…

Seguramente ningún país del Sur o ninguna institución universitaria otorgaría distinción alguna a Michel Camdessus. Todo lleva a pensar que su visita a un establecimiento de enseñanza superior provocaría disturbios. ¿Será la perseverancia en el error, apenas compensada por tardíos telegramas arrepentidos que va a recompensar el Instituto católico?

Que Jean-Claude Trichet fuera solicitado para redactar el panegírico del ex director general del FMI es el último toque de una auténtica caricatura. El presidente del Banco Central Europeo comparte con el recipiendario una fe absoluta en las bondades de la ortodoxia monetaria y un soberano desprecio por las instancias electas. Con ellos las salas de mercado hacen su entrada oficial en los altos lugares del saber. La finanza no teme la autonomía universitaria la cual sin embargo aún se impone a la policía...

Todo aquello es mucho para un solo día. Seguramente el 24 de noviembre van a tener que rechazar a mucha gente en la puerta de la «Catho»…


Bernard Cassen, Secretario General de Memoria de las Luchas, presidente honorífico de Attac.
Original publicado en el sitio de Memoria de las Luchas
Traducción : T.D.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93350

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miércoles, 26 de agosto de 2009

El problema no es Dios sino la Iglesia

PepCastelló

Dios será lo que será según cada cual crea, piense o sienta a lo largo de su vida, pero la Iglesia Católica Romana no ofrece lugar a dudas. Es un organismo allegado al poder que nació del trasvase de las primigenias creencias cristianas a una religión gestada según las conveniencias del Imperio Romano. Y ahí ha seguido siempre más, al servicio de los emperadores, los reyes y las gentes poderosas que en todos los tiempos han ocupado la cumbre de la pirámide social.

Por si alguien no lo tenía suficientemente claro, no paran de darse día a día sucesos en los que la vergüenza cae sobre esa internacional del pensamiento único religioso que con sede en el Vaticano actúa en todo el mundo a través de sus embajadas y su bien organizada red de servidores y voluntariado diversos. El último de estos acontecimientos es la reciente declaración del cardenal Jorge Urosa Sabino, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, que a propósito de la nueva Ley Orgánica de Educación surgida en Venezuela el pasado 15 de agosto, con tono melodramático afirma que «Dios se fue de la escuela». Pues no, que no se confunda su eminencia, que Dios no se va a ir de parte alguna. Quienes se van a ir de la escuela son los clérigos y su equipo de difusión de su doctrina católica clasista y antidemocrática.

La actuación de la derecha católica venezolana con su máxima autoridad al frente no deja lugar a muchas dudas referente a de qué parte está la Iglesia Católica Romana. Resonaban todavía en el aire las ignominiosas declaraciones del cardenal Oscar Rodríguez Madariaga en favor de los golpistas hondureños, las cuales nos trajeron a la memoria las ya lejanas actuaciones de tantos ilustres prelados en América Latina y tantas otras partes del mundo donde a punta de bala los ejércitos se habían adueñado del poder para proteger a las clases sociales más privilegiadas y someter a la población pobre rebelde. Estas recientes actuaciones de la jerarquía católica en Honduras y Venezuela no dejan duda alguna de que el Vaticano sigue alineado al lado de la máxima potencia mundial los EE.UU. de América del Norte, como bien sentado lo dejó Su Santidad Juan Pablo II.

Hogaño como antaño el Imperio se expande con la ayuda de la Iglesia Católica Romana. Que nadie me salga con el cuento de que no es la Iglesia sino la jerarquía eclesiástica, porque le responderé que ésta nada puede sin toda la población católica que le da soporte. «Iglesia somos todos» suelen decir las buenas gentes interponiéndose como escudos humanos para defender a su Santa Madre Iglesia cuando sienten que se la acusa. Pues sí, razón tienen; Iglesia son también ustedes y tan culpables por tanto como los de más arriba, ya que sin su incondicional apoyo esos hombres ambiciosos, cuyo discurso falaz cala en tantas pobres mentes en todo el mundo, no tendrían ningún poder.

No es Dios ni el cielo lo que les mueve a ellos y a quienes les dan apoyo, sino su afán de privilegio social y de dominio de su identidad religiosa sobre las demás. El Dios del Jesús de los evangelios y el que la misma Iglesia Católica predica, no necesita de militares golpistas, ni de gobiernos de derechas. Quienes de todo eso necesitan son los ricos del mundo, los que establecen las normas sociales y con todos los medios a su alcance las imponen sobre los demás. Esos sí que necesitan llevar a cabo acciones políticas y militares y campañas catequéticas a lo largo y ancho del planeta Tierra.

Señoras y señores de la derecha católica, dejen ya de una vez por siempre de sembrar esa semilla de discordia y agresión que tanto tiempo llevan cultivando. Deténganse a pensar un poco desde una perspectiva ética y humana. Acallen su ambición y contemplen el sufrimiento que esa doctrina imperialista ha esparcido por todo el mundo y sigue esparciendo. Y si algún ápice de compasión les queda dentro del alma, plantéense si deben seguir dándole soporte.

Atrévanse a cuestionar a sus “pastores” eclesiásticos y su endiablada actividad política. Y si alguna duda les queda acerca de su bondad, echen mano de la Biblia y vean que dice: «por sus hechos los conoceréis». Pues ahí están los hechos. Saquen sus conclusiones.


PepCastelló

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martes, 25 de agosto de 2009

“Dios se fue de la Escuela”. La nueva Ley de Educación en Venezuela

Marcelo Colussi

“Dios se fue de la Escuela”. Con esta sensacionalista y sensiblera declaración el cardenal Jorge Urosa Sabino, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, reaccionó ante la aparición de la nueva Ley Orgánica de Educación surgida en Venezuela el pasado 15 de agosto, marcando así la matriz con la que toda la derecha del país valoró la nueva norma jurídica.

Se contribuye así a dividir, una vez más, toda la sociedad entre “chavistas” y “antichavistas”, reafirmando que las luchas de clases (que siguen al rojo vivo) se expresan en todos los campos, también el educativo. Reacción, por cierto, enteramente visceral, absolutamente cargada de tirria ideológica, que indica que: o ni siquiera se ha leído a profundidad el texto de la nueva normativa jurídica (dudoso), o que el odio de clase en juego no permite ser objetivo (nos inclinamos por esto). Reacción, por otro lado, que además de movilizar en bloque a la más conservadora y retrógrada derecha local, hizo reaccionar a lo más conservador y retrógrado de la derecha del mundo. Para muestra, la nota publicada en el católico reino hereditario de la real casa de los Borbones –más conocido como España– por el diario El País, titulado “Las trampas de Chávez”, apenas unos días después de conocida la nueva ley, y que marca el talante en juego: “El presidente Hugo Chávez sigue adelante con la progresiva demolición del Estado de derecho en Venezuela en nombre del socialismo del siglo XXI. (…) El texto no sólo se dirige a regular los programas educativos y los centros de enseñanza, sino también a formar a los ciudadanos de la sociedad que se propone construir la revolución bolivariana”.

¿Acaso una ley nacional no está para eso, para regular? ¿Acaso la educación, cualquiera sea, no se dirige justamente a formar a los ciudadanos sobre los que actúa? ¿Podría ser de otra manera quizá? ¿Por qué esta reacción? ¿Qué tiene de tan “maléfica” la nueva ley? En realidad: nada. Es un instrumento que se enmarca enteramente en los lineamientos contemporáneos acerca de la educación como bien público, como derecho humano que impulsan los organismos rectores en la materia (por ejemplo, el Manifiesto “Educación para Todos” de la UNESCO, Dakar, Senegal, del 26-28 de abril de 2000: “La educación es un derecho humano fundamental, y como tal es un elemento clave del desarrollo sostenible y de la paz y estabilidad en cada país y entre las naciones, y, por consiguiente, un medio indispensable para participar en los sistemas sociales y económicos del siglo XXI, afectados por una rápida mundialización”). Es decir, la ley está lejos de ser un arma de adoctrinamiento socialista como se la presenta desde la visceral y maniquea visión del mundo de la Guerra Fría, que evidentemente no ha desaparecido de la cabeza de mucha gente, especialmente los ideólogos de la derecha.

La ley, en verdad, ni siquiera habla de formación socialista; de hecho, en ningún lado tan siquiera roza la ideología marxista; muchos menos se la menciona en forma explícita. Muy claramente, en su artículo 1 dice que la educación se realizará “de acuerdo con los principios constitucionales y orientada por valores ético humanistas” –¡humanistas!, lo cual es tan amplio que puede dar para todo; humanistas, pero no socialistas, nótese bien–. Se entiende que hay una preocupación social, una búsqueda de igualdades, pero en ningún lado se habla de abolición de la propiedad privada, de construcción revolucionaria de un nuevo orden, de abierta lucha anticapitalista ni antiimperialista, de pueblo en armas defendiendo sus conquistas o algo que pudiera erizar la piel para alguien no familiarizado con un discurso de izquierda. Por el contrario, es una ley bastante “neutra” en términos políticos. Una vez más: ¿por qué esa reacción tan visceral desde la derecha católica?

Dos de los tres elementos que pudieran ser el núcleo de esa abierta oposición de la derecha conservadora: la educación privada y la enseñanza religiosa, se respetan íntegramente. En ningún lugar de la nueva ley queda abolida la enseñanza privada. En todo caso queda claramente dicho que el Estado habrá de regular el ámbito de la educación, incluidos los centros privados, tal como cualquier Estado capitalista hace en cualquier parte del mundo con cualquier empresa privada (¿para qué otra cosa está el Estado sino para fijar normas de funcionamiento? ¿O apostamos por la mano invisible del mercado como principio ordenador supremo?) A propósito: ¿quién reaccionó por la “socialista” medida de la actual administración de Washington cuando recientemente el Estado salió a auxiliar bancos privados en bancarrota o a la quebrada General Motors Company en el medio de la crisis financiera? En materia de educación son más estatistas muchas constituciones de países europeos, por ejemplo, que la de Venezuela. De hecho el Estado venezolano sigue subsidiando a los colegios y universidades privadas con un entre 40 y 70% de su presupuesto general, y la nueva ley no cambia esa situación. ¿Por qué entonces esta reacción de desaprobación?

En cuanto a la enseñanza religiosa, de ningún modo queda condenada ni se promueve un presunto ateísmo de Estado. En todo caso, siguiendo una tendencia moderna y progresista de la humanidad, “el Estado mantendrá en cualquier circunstancia su carácter laico en materia educativa, preservando su independencia respecto a todas las corrientes y organismos religiosos. Las familias tienen el derecho y la responsabilidad de la educación religiosa de sus hijos e hijas de acuerdo a sus convicciones y de conformidad con la libertad religiosa y de culto, prevista en la Constitución de la República”, según puede leerse en el artículo 7 de la ley. Laicidad, valga remarcar, que está constitucionalmente garantizada en el artículo 59. En Venezuela como en cualquier parte del mundo, una ley de educación debe garantizar que cualquier persona pueda acceder sin discriminación de ningún tipo, ni religiosa, ni étnica, ni de género, ni de nivel socio-económico, a una educación digna, de buena calidad, rigurosa y veraz. Ese carácter universal del derecho a la educación implica que la enseñanza debe ser laica, por ser esa la única opción neutral no imbuida de conceptos religiosos de signo alguno que, en todo caso, pueden derivar en fundamentalismos. Una educación laica y objetiva es garantía, quizá la única, de una sociedad más equilibrada. Y eso es lo que hace la nueva ley, no otra cosa. Que es lo que hizo ya la Revolución Francesa hace más de 200 años atrás, sin ser socialista precisamente.

El tercer elemento de discordia para esta visión conservadora de la derecha que ahora protesta airada no es, en realidad, en modo alguno objetivo sino que asienta en un profundo odio de clase. Así de simple. Ese otro elemento que hace parte del ataque está dado por la ya monotemática acusación de autoritarismo antidemocrático del gobierno bolivariano encabezado por el presidente Hugo Chávez. Dado que la ley toca directamente los medios de comunicación social, a los que incluye como elementos educativos en tanto servicios públicos buscando su regulación, eso es la gota que derrama el vaso y transforma el nuevo instrumento jurídico, según la crítica de toda la derecha, en una demostración de fascismo, de autoritarismo supremo, que sólo servirá para el adoctrinamiento castro-comunista transformando cada alumno venezolano en un potencial pichón de terrorista internacional. Dice la ley en su artículo 9 que “los medios de comunicación social públicos y privados en cualquiera de sus modalidades, están obligados a conceder espacios que materialicen los fines de la educación. [Y además que] orientan su programación de acuerdo con los principios y valores educativos y culturales establecidos en la Constitución de la República, en la presente Ley y en el ordenamiento jurídico vigente”. ¿Es eso fascismo autoritario? ¿No debe marcar líneas el Estado? ¿Para qué está, si no?

“La Ley Orgánica de Educación –dice en la referida nota el diario “El País”– pone de manifiesto más que otras medidas hasta qué punto el proyecto chavista es tributario de las ideologías autoritarias del pasado, por más que se escude en las invocaciones al futuro. Desde esta perspectiva, no son nuevos los disparates que contiene la nueva norma. La educación no puede ser un instrumento para que los ciudadanos encajen a la fuerza en una sociedad diseñada desde el poder, sino para que sean libres en la sociedad en la que viven”. Hay ahí una (fingida) incomprensión de los procesos sociales (la educación enseña siempre los valores de las clases en el poder, “la ideología dominante es la ideología de la clase dominante”, eso no puede ser de otra manera. Y los medios de comunicación social, ¡ni se diga!). Pero además, en la reacción de la derecha se evidencia su profundo y nada enmascarado odio social, de desprecio por el pobrerío que ahora, mal que bien con la Revolución Bolivariana comienza a levantar la voz, aunque esa preocupación se disfrace de “democrática”: ¿protesta así esa derecha por la propaganda de la Coca-Cola? ¿Protesta esa derecha por las interminables transmisiones de fútbol que ya, por lejos, pasaron a ser la principal droga social, el nuevo “opio” tecnológico con el que se maneja a las masas planetarias? ¿Protesta esa derecha por la descarada propaganda ideológica de CNN? La comunicación de masas, un instrumento que día a día se transforma en uno de los principales agentes de educativos de las sociedades, ¿debe funcionar también regida por la mano invisible del mercado? Dicho sea de paso, según estimaciones de la UNESCO, en pocas generaciones los medios audiovisuales irán reemplazando a la escuela formal en la tarea educativa. ¿Apostamos por la absoluta liberalización del asunto dejando que cada empresa privada de comunicación (léase: las grandes cadenas televisivas básicamente) sean las que eduquen a las futuras generaciones? ¿Optamos por la desaparición del Estado entonces?

La nueva ley, además, contiene importantes mejoras en las relaciones laborales de los trabajadores de la educación. Al respecto, en su Artículo 42 se establece que: “El personal docente adquiere el derecho de jubilación con veinticinco años de servicio activo en la educación, con un monto del cien por ciento del sueldo y de conformidad con lo establecido en la ley especial [de regulación laboral en el ámbito educativo]”, lo cual representa un paso adelante en términos sociales. ¿Es contra eso que adversan quienes se oponen a la nueva normativa? Seguramente dirán que no, pero en definitiva el espíritu de toda la normativa, enmarcada en el proceso político que vive el país, apunta a eso: al mejoramiento de las condiciones sociales de las grandes masas siempre excluidas. Cuando decíamos más arriba “odio de clase”, pues a esto nos referíamos. ¿Quiénes son los que salen airados a protestar y manifestar en las calles contra esta ley?: por supuesto no son los sectores pobres, los que nunca llegaron a las universidades, los que miran resignados que otros van a centros privados de excelencia. ¿De qué autoritarismo hablamos entonces: el del “dictador” Chávez o el de la dictadura del mercado que mantiene en el límite de la pobreza a grandes masas históricamente marginadas?

En definitiva, la nueva ley de educación surgida en la República Bolivariana de Venezuela, sin ser una abierta declaración anticapitalista, es un paso firme para la construcción de más espacios de participación popular, y el hecho que los medios de comunicación queden más sujetos a control del Estado es, en todo caso, una buena noticia para el campo popular, porque puede facilitar mayor profundización del proyecto revolucionario, en beneficio de los más y no de los menos, obviamente. Si alguien reacciona ante eso… como dicen que dijo don Quijote (cita que realmente no figura en el texto cervantino, pero que vale igualmente): “ladran Sancho, señal que cabalgamos”.

Marcelo Colussi
http://www.argenpress.info/2009/08/dios-se-fue-de-la-escuela-la-nueva-ley.html

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miércoles, 19 de agosto de 2009

El protector del capitalismo

Jaime Richart

Benedicto, es cierto, insta a los gestores del capita­lismo a corregir excesos. Pero es como predicar a las putas para que sean menos putas y a los violadores para que sean menos violado­res.

Todo depende del siguiente principio que propulsa el cristianismo y al catolicismo: es preciso que haya pobres que se salven del infierno por la Resignación y la paciencia (bienaventurados los mansos por­que de ellos será el reino de los cielos, dijo Cristo), para que haya ri­cos (sobre los que sólo pide el Mismo que lo que da la mano dere­cha no lo sepa la izquierda) que se salven del Averno por la Caridad. Y a la inversa. Si no hubiera ricos nauseabundos y pobres como las ratas, no habría bienaventuranzas y no habría este sistema híbrido internacionalcristiano que cada día se va profanando más hasta que­dar algún día sólo la cáscara de la política como método de pi­llaje, y la cáscara de la religión como narcótico que ya no hace nin­gún efecto a nadie salvo a los desahuciados.

El papa es capitalista por los cuatro costados. Todos los papas lo fue­ron. El papa, todos los papas, además de estar al sol que más ca­lienta salvo que se trate de un régimen político que excluya a la reli­gión dominante como opio del pueblo y relegue a la religión al plano intimista que le corresponde, o que la incorpore como un sina­pismo de medio pelo que contribuya al control social, lo que quiere -y así lo proclama-, es que la sociedad que bulle bajo el capitalismo atroz sea "buena", que no se extralimite al ordeñar las ubres del sis­tema en provecho de unos cuantos. Esto es, lo que quiere es la cuadra­tura del círculo. Nada de implantar un marco jurídico político donde se establezca la justicia social de raíz, empezando por excluir la propiedad privada...

No hay más que echar un vistazo y apartar de uno todo prejuicio, al panorama del capitalismo que aprisiona al mundo sin remisión con la complicidad de papas y obispos académicos. Descubriremos entonces la forma en que el planeta va desmoronándose; cómo cada sociedad, una por una, se va diluyendo moral, psíquicamente, lo que equivale a la extinción de la tranquilidad, el sosiego y la ata­raxia salvo que nos refugiemos en las altas montañas lejos del munda­nal ruido. Véáse, digo el panorama, y nos encontraremos con una España de pena, una Italia para vomitar, una Francia para llorar, una Alemania acomplejada, una Rusia y lo que fueron sus satélites, perplejas y desarticuladas donde las mafias se han apoderado de la vida fundamental; un Estados Unidos donde otro títere en la Casa Blanca no se ha dado cuenta todavía de que lo es y que nada tiene qué hacer frente a lobbies, CIA, fábricas de armas, Pentágono, Labora­torios farmecéuticos y frente a la industria que arrastra poco a poco al planeta a su ruina y al desastre definitivo. Sólo los países nórdi­cos se salvan de la quema. Pero es que esos países no son re­inos de este mundo...

Esta visión pesimista no pueden no compartirla más que los que nadan en la abundancia y mientras la abundancia les dure; no pue­den no aplaudirla quienes tienen una reserva por los rincones del mundo o en Montecarlo donde sentirán un poco más el retraso del Holocausto de la humanidad.

No es que recibamos todos los días malas noticias, es que todo es un refocilarse en el crimen, en el saqueo, en la burla, en el fraude, en el abuso, en la injusticia... Todo, además, institucionalizado, todo bendecido, todo disculpado, todo normal. No se nos responda, por favor, que lo bueno de esta libertad es saberlo todo. Primero porque no es cierto, sólo sabemos lo que les conviene y nos ocultan lo que verdaderamente nos haría sublevarnos, y luego porque aunque lo sepamos o precisamente por eso no nos alcanza la esperanza y la ilusión, las dos amigas que hasta ayer nos permitieron dormir sin zozobra. Ahora no. Ahora las claves son que no sólo todo va por un desagüe a las cloacas del Aqueronte. Ahora es que ya sólo vemos que es segura la salvación de la chatarra y de los residuos nuclea­res. Y el papa, erre que erre, discutiendo sobre el sexo de los ánge­les y poniendo en duda si la luz del monte Tabor pudo ser creada o increada. Que le zurzan…


Jaime Richart
http://www.kaosenlared.net/noticia/el-protector-del-capitalismo

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miércoles, 15 de julio de 2009

¿Hemiplejia papal?

Rafael Fernando Navarro

La última encíclica papal, “Caritas in veritate”, se inscribe en la llamada “doctrina social de la Iglesia” ¿Para quién escriben los Papas las encíclicas? Cuando hablan de la dignidad humana, de la función social de la riqueza, de la paz como bien supremo, ¿a quién están exigiendo que luchen por esa dignidad, por la repartición de las posesiones, por la construcción pacífica de la existencia? Porque uno tiene la impresión de que los Pontífices siempre se dirigen a “otros” De lo contrario no se explica que la Iglesia proclame la dignidad de la humanidad al mismo tiempo que desprecia, implícita y explícitamente, a la mujer. No se puede asociar a la riqueza una función social cuando se predica a los pobres una resignación denigrante y se marcan las terribles diferencias entre el boato trasnochado de los “príncipes de la Iglesia” y el misionero perdido en la amazonía. Se condena a los teólogos comprometidos con la pobreza del mundo y se ensalza a los que no admiten la educación para la ciudadanía. Y si la paz es el bien supremo, ¿cómo puede el cuerpo episcopal apoyar dictaduras sangrientas y aniquiladoras sin que el Papa de turno condene esas adhesiones?

Los exégetas papales han corrido demasiado al afirmar que la encíclica última encierra una condena del capitalismo y sitúa a Benedicto XVI en la izquierda. La reacción del episcopado español ha sido inmediata. Monseñor Martínez Camino, vigía de la ortodoxia de occidente, ha sido tajante: ni existe condena ni mucho menos el Papa es de izquierda. Hasta ahí podíamos llegar. Tomás Raga, catedrático de economía de la Universidad Complutense de Madrid, afirmó que para el Papa el capitalismo “es un instrumento útil aunque limitado”. Y para María Teresa Comte, profesora de doctrina social de la Iglesia en la Universidad Pontificia, el Papa propone un humanismo cuyo centro es Dios. Y este humanismo “teocéntrico” no puede condenar el mercado porque éste es un bien instrumental.

Queda claro por tanto que el capitalismo no puede ser condenado por la Iglesia. ¿O más bien ciertos eclesiásticos tienen prisa e interés sumo en demostrar su exaltación?

El Papa no es de izquierdas. No pude evitar la sonrisa cuando lo afirmó Martínez Camino. Después de condenar cualquier relación sexual fuera de unos cánones concretos, de demonizar la homosexualidad, de anatematizar el preservativo, de discriminar a la mujer como creadora de historia, de priorizar el pecado del sexto mandamiento sobre cualquier otro, de proscribir iniciativas teológicas actualizadoras del mensaje, de identificar el carisma del celibato con la imposición legalista de una concepción estrávica del sexo, etc. ¿podía alguien pensar que el Papa fuera de izquierdas? ¿Podrían mantenerse dentro de los organismos eclesiásticos diferencias aberrantes como las que se dan en instituciones religiosas y que distinguen entre la dignidad de los miembros sacerdotes y lo legos de segunda clase? ¿Sería soportable la visión clasista que el Opus Dei tiene de sus propios miembros? Cuántas interrogantes. Pero queda claro que la doctrina papal decora el mundo señalando lo que otros deben hacer, aunque sigue admirando la hermosura de su ombligo.

El Papa no es de izquierdas ni el capitalismo debe ser condenado. El papado sufre numerosas patologías, pero desde sus comienzos ha firmado inquisitorialmente con la derecha y con la derecha bendice lo que le permite la anchura desbordada de su conciencia. Funciona a la perfección el hemisferio cerebral derecho. Es impensable la hemiplejia papal izquierda.


Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com

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jueves, 9 de julio de 2009

Báculos y fusiles

Rafael Fernando Navarro

El capital y los militares siempre se han atribuido un mesianismo delirante para salvar a los pueblos de sus propias decisiones. Cuando a juicio de ambos poderes fácticos los electores toman un camino que va contra los propios intereses, ejercen su orgullo de salvadores de la historia para reconducir la economía y el orden. Y en nombre de la patria, de los valores de la tradición y de los intereses bancarios se colocan en sillones presidenciales. Los pobres, los ignorantes, los marginados deben confiar sus estómagos vacíos a la limosna siempre caritativa y piadosa de los bolsillos de los poderosos.

Y acompañando a esos poderes, dándole la sombra refrescante del palio, la Iglesia. Una Jerarquía hipostáticamente pegada a la billetera y los fusiles.

En Honduras no ha habido una “sucesión constitucional” como denomina Micheletti a su propia entronización. Sólo las urnas son matriz de democracia. Los pueblos eligen a sus mandatarios y los reprueban cuando ejercen mal su cometido. Pero nadie tiene el privilegio de constituirse en salvador del orden que en el fondo significa salvaguardar los intereses económicos de una minoría.

Pues bien, la Iglesia, uniendo los báculos a los fusiles, perpetra conjuntamente ese golpe de estado y orgullosamente pontifica lo que es legal y lo que no. El Cardenal Rodríguez exige a la OEA que “preste atención a todo lo que venía ocurriendo fuera de la legalidad en Honduras” Le recuerda al Presidente que prometió en su toma de posesión no robar, no mentir, no matar. Debe meditar por tanto si su regreso no conllevará un derramamiento de sangre que no se ha dado hasta ahora. ¿Qué prometerían los Obispos el día de su consagración? ¿Cumplir con una vocación de servicio a los más pobres, a los desheredados de la tierra, luchar por la justicia, ser la voz de los que no la tienen? ¿Prometieron servicios distintos a los de Helder Cámara, Casaldáliga, Sobrino, Ellacuría, Martín Baró? ¿Les inspiró el Espíritu Santo otro mandato que a los teólogos de la liberación?

Los Obispos saben mucho de dictaduras. Estuvieron siempre unidos al poder desde Constantino, salvo raras excepciones. Impulsaron las cruzadas opresoras de Franco, Pinochet, Videla. Compartieron prostitución con Ströner, Somoza o Marcos en Filipinas. Los Papas excomulgan a los que incumplen el derecho canónico, pero bendicen, como a cruzados corresponde, a los que pisotean los derechos de los pueblos con una infecta bota militar. Absuelven a los ejecutados junto a tapias blancas para que alcancen el cielo mientras empujan con sus mitras a los ejecutores para que posean la tierra. El conjunto de naciones, comenzando por la ONU, pasando por la OEA, hasta el último mandatario demócrata, condena la actitud militar de Honduras. Ninguna Conferencia Episcopal anatematiza a los Obispos hondureños por apoyar, báculo en mano, el levantamiento soldadesco contra las urnas. Están obsesionados con la entrepierna del mundo, con el aborto, con la homosexualidad, con los “valores cristianos”, con la familia, con el latín, con la cruz gamada del IRPF. No les queda tiempo para defender una democracia en la que no creen ni practican. Están empeñados en canonizar a los muertos por las hordas marxistas. Los mártires laicos del franquismo, de Pinochet, de Videla, aunque sean curas vascos, chilenos o argentinos no tienen cabida. Mons. Romero es un marginado y no vale la pena tenerlo en cuenta. Vicente de la India es sólo un cura arrepentido que cometió el delito de casarse con una periodista. Lo demás no importa. Los dictadores los son por la gracia de Dios para promulgar leyes cristianas, para llevar a los súbditos por los caminos de la decencia y engrandecer a la Iglesia como co-gobernante e impositora de valores eternos.

Me encontré a Dios entre los pinos, haciendo cruces de mayo con lágrimas de resina.


Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com


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miércoles, 8 de julio de 2009

La Iglesia y el golpe

Rubén Dri *

La Iglesia Católica hondureña, a través de su órgano superior, la Conferencia Episcopal, ha dado su pleno apoyo al golpe militar que destituyó a la autoridad constitucional y militarizó el país, en acciones que nosotros demasiado conocemos. En el comunicado en el que da su aprobación al golpe cita la orden de captura de la Suprema Corte en la cual se acusa al gobierno constitucional de “traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones en perjuicio de la Administración Pública y del Estado de Honduras”. Ello quiere decir que en Honduras todo se ha hecho de acuerdo con las normas constitucionales.

Después de esta clara aprobación del golpe, la máxima jerarquía eclesiástica reproduce en lenguaje meloso e hipócrita los llamados al “diálogo, el consenso y la reconciliación” que harían posible la paz de acuerdo con la recomendación de Jesús, según la cita del evangelio de Juan con la que termina el documento eclesiástico: “Les dejo mi paz, les doy mi paz; la paz que yo les doy no es como la que les da el mundo. Que no hay entre ustedes angustia ni miedo”.

Ahora bien, ¿cuál es la paz que da el mundo? ¿Qué se entiende aquí por “mundo”? “Mi reino no proviene de este mundo”, dice Jesús, traducido normalmente por “mi reino no es de este mundo”. “Este mundo” es el que está en manos de Satanás, o sea, del imperio romano. De él, de sus valores, de sus principios, no proviene el reino de Jesús. Proviene de otros principios, con otro concepto del poder, el poder que es servicio, que fue simbolizado en la escena del lavatorio de los pies que Jesús realiza con sus discípulos.

Ese nuevo mundo, el de Jesús, da la verdadera paz, no como la da el mundo. Claro y contundente el enfrentamiento entre dos concepciones de la paz. La que da el mundo, es decir, el imperio, la paz del cementerio, la que propone la Jerarquía eclesiástica hondureña, y la que propone Jesús, la paz que se construye entre hermanos, enfrentando al imperio. Frente a la pax romana basada en la aniquilación de los que no se someten, la paz que se construye entre pueblos hermanos.

La tergiversación de la paz que propone Jesús, interpretándola como la paz que propone el poder de dominación, tiene la misma larga historia de los poderes dominadores. Ya en el siglo IV Eusebio de Cesarea sintetizaba la visión teológica de la Iglesia en tres principios, un solo Dios, una sola Iglesia, un solo Imperio, que dio pie a la afirmación de Pablo Orosio, según la cual “la paz de Cristo es la paz del imperio”, la célebre “pax romana”.

La jerarquía eclesiástica es coherente. Siempre está en contra de los movimientos populares y de los gobiernos que los expresan cuando éstos plantean determinadas reformas a las que las grandes corporaciones se oponen. Así sucede en Venezuela, en Bolivia y en Ecuador, por citar los casos más significativos. Así es también en nuestro país.

* Filósofo. Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/subnotas/127818-40987.html

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Honduras. Pieza de colección.

Alejandro Dausá

El documento “Edificar desde la crisis”, emitido por la Conferencia Episcopal de Honduras, ha despertado fuertes reacciones. La carta es una muestra poco frecuente de hasta dónde puede llegar la manipulación de conceptos y el enmascaramiento de la realidad.

El propio título es un embuste con el cual se intenta maquillar un golpe de estado, el avasallamiento de libertades y derechos fundamentales, y el atropello a la voluntad popular. De ahí en adelante desarrolla un grotesco ejercicio seudojurídico a fin de justificar lo injustificable.

Para completar la figura, el Cardenal hondureño, Oscar Rodríguez Maradiaga, finalizó la lectura del engendro indicando que el regreso del presidente legítimo podría desatar un baño de sangre. Con ello subrayó la lógica subyacente: la única víctima es el criminal, y a la verdadera víctima se la debe culpabilizar y criminalizar por males pasados, presentes o por venir. La advertencia va dirigida a Manuel Zelaya, pero su objetivo es debilitar a la resistencia popular, que según su particular óptica pasa a ser responsable automática de todas las posibles desgracias o muertes.

Ante semejantes piruetas, resulta difícil no evocar la figura de aquel carpintero galileo que afirmaba la primacía del ser humano y su dignidad por sobre cualquier ley, aún aquellas escritas en piedra (claro que semejante audacia le costó cara frente a agudísimos letrados, siempre dispuestos a manipular o inventar jurisprudencia para sostener un orden socioeconómico y religioso que decían era la voluntad del mismísimo Dios...).

Los obispos hondureños se suman así, con franqueza inusual, a no pocas conferencias episcopales latinoamericanas que son producto del proceso de restauración animado enfáticamente por Juan Pablo II, notable enemigo de profetas, declarado promotor de burócratas eclesiales, y defensor de grupos ultraconservadores, que son hoy los que llevan la voz cantante en la iglesia católica, mimando a banqueros, financistas, terratenientes, grandes empresarios, militares golpistas, que aparecen como fervorosos cristianos.


Los que caminan

El sábado 4 de julio, durante la primera marcha multitudinaria al aeropuerto de Tegucigalpa, una periodista de televisión entrevistó a uno de los caminantes. Casi anciano, vestido de paisano, indicó que era sacerdote católico y que lo tenía sin cuidado lo que pudieran decir los obispos. Señaló a la multitud y dijo “¡Esta es la iglesia!...¡esta es una insurrección popular que debemos apoyar!”.

Con buena memoria, aprovechó para recordar el prontuario de siniestros personajes como Billy Joya o Ralph Nodarse, que hoy resurgen como asesores o funcionarios del grupo golpista.

Joya, con el alias de “Licenciado Arrázola” tuvo una destacada actuación al mando de escuadrones de la muerte, asesorados y entrenados por oficiales del Batallón 601 de Argentina en los años ochenta. Perseguido por la justicia de su país, intentó obtener asilo en España, donde el único empleo que se le conoció fue el de catequista en el colegio San José, de los Sagrados Corazones, en Sevilla.

Por su parte, Nodarse ofreció eficaz apoyo al terrorista fugitivo Luis Posada Carriles, y formó parte del lobby para que el presidente Zelaya le concediera refugio, a lo cual el mandatario se negó.

Buena parte del pueblo hondureño mantiene acciones de vigilia y resistencia de un coraje pocas veces visto, con extraordinaria entereza y disciplina, con voluntad de defender su derecho a construir el otro país posible.

Mientras tanto, ajenos a la práctica del carpintero galileo que no dudaba en echar su suerte y caminar con la gente de abajo, los obispos indican en el párrafo final de su funesto documento que es hora de “orar y ayunar”.+ (PE)


Alejandro Dausá
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=3828

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sábado, 20 de junio de 2009

Cristo no es parlamentario

Rafael Fernando Navarro

España es un estado de derecho que hunde sus raíces en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. A su vez, este trípode alimenta y fecunda la democracia mediante la sabia creadora de la palabra. En ningún caso este estado democrático está asentado sobre la Iglesia. No está reconocida como poder vivificante del estilo que hemos elegido como sociedad.

Muchos todavía recordamos a Mons. Guerra Campos sentado en las cortes franquistas, ocupando un escaño en nombre de una Iglesia cómplice de la dictadura que nos aplastó durante cuarenta años. Y recordamos a Mons. Cantero Cuadrado, cabeza visible del Consejo de regencia. Eran otros tiempos. Dios andaba mezclado con charreteras militares y bandas que cruzaban la pechera blanca, porque también él había sido designado diputado en cortes por el general-generalísimo por la gracia de Dios.

Llegó la democracia. Las primeras elecciones. Cristo no se presentó y ni siquiera figuró entre los diputados de designación real. La Constitución proclamó la llegada de un estado aconfesional. ¿Se retiró Dios de la política? Dios tal vez sí. Pero la Iglesia nunca renunció al poderío conseguido por su aportación a la cruzada de liberación.

La Jerarquía inició una vida de añoranza. No sobrellevó dignamente la viudedad enlutada de la Plaza de Oriente. Empujó, también ella, a Tarancón al paredón. Ha permanecido en estos treinta y tantos años echando de menos el calor de la primacía, el dominio de las conciencias, el dogmatismo de una moral convertida en obligación política, confundiendo las decisiones de un hemiciclo democráticamente elegido con los supuestos designios de Dios impuestos a golpe de báculo, trazando los derroteros del comportamiento humano, identificando el derecho canónico con decisiones legisladas desde la libertad conquistada.

Monseñor Martínez Camino, en nombre de la Conferencia Episcopal, ha comparecido para hablar sobre el proyecto de ley de interrupción del embarazo. Los Obispos, lo he repetido a lo largo de muchos artículos, tienen derecho a expresar su opinión. Pero me repugna el tono de superioridad insolente, el estilo prepotente, los términos empleados (crimen, abismo criminal). Todo es repulsa agriada, condena absoluta, desprecio, amenaza. Suena a crujido del látigo. Excomunión, pecado gravísimo, devaluación del ser humano, negación de derechos. “Abortar no es curar, es matar” “Reconocer esa posibilidad legal es reconocer el derecho a matar”

Una sociedad como la española no tiene ninguna obligación de soportar tanto desprecio, tanta deslegitimación, ni está dispuesta a poner la otra mejilla ante las bofetadas episcopales.

A Vicente Ferrer, muerto en la mañana en que escribo, se le apartó de su vocación jesuítica porque sus metas eran “sospechosas” Se condena a Manuel Torres Queiruga, a Häring, a Rhaner, a Congar, a los teólogos de la liberación, a Pedro Casaldáliga. A tantos y tantos en esta moderna, disimulada, imperceptible inquisición. Se confunde hipócritamente compromiso con marxismo. Se impone la resignación a los pobres. Se llenan los estómagos vacíos con bienaventuranzas deformadas. La felicidad de los miserables, de los que lloran, de los perseguidos se aplaza para otra vida. En ésta rige el derecho canónico, la riqueza y la comprensión hacia la opresión que ayuda a avanzar el mundo del dinero.

Pecado y delito. Felicidad y dolor. Dictadura y libertad. Sólo nos queda apostar por la alegría sin espadas ni cruces, resucitados para siempre, a hombros de la luz y la esperanza.


Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com

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sábado, 30 de mayo de 2009

Padre Nuestro

Rafael Fernando Navarro

Veraneábamos en Sierra Nevada. Cerca del Hotel del Duque. Güéjar Sierra arriba. Veredas estrechas escoltadas de zarza moras. La casona blanca, por fin. Puertas grandes que nunca se cerraban. Y nogales madurando. Nogales grandes, de sombra planetaria. Se hacían los caminos al andar. Por órdenes de Machado. Y hacia donde fueras, siempre te encontrabas con Santos.

Santos era alto. Sombrero viejo marrón. Amarronada camisa. Pantalón marrón desvaído. Abarcas amplias y marrones a juego. Todo en armonía con una delgadez de espiga madura. Vivía en una choza demasiado baja para su altura de Quijote arruinado. Sin mujer. Sin hijos. Nos miraba a veces como soñando cunas. Pero nada añoraba, nos decía, porque sabía de la muerte. La muerte era como la sierra: precipicio tras precipicio. Nada a la espalda de la nada. Vacío que rebotaba el eco, sin apropiárselo. Sólo para entregarlo a otro vacío.

Verano de mulas tordas. De espigas llenando eras. Mundo de trigo girando. Siempre en redondo. Sobre sí mismo. Proyectando panes blancos para aceites dorados de merienda. Meriendas de niños ricos. Panes morenos, solitarios, de niños de Albaicín pobre.

Al atardecer nos sentábamos en la era con Santos. Sombrero. Camisa. Pantalón. Abarcas. Santos siempre el mismo. Nos hablaba de las cabras, de los cerdos que mataba por noviembre, del burro compañero de caminos. Contaba historias infinitas hasta que las estrellas se colgaban de los nogales. Mañana sería como hoy. De nuevo la era giratoria. El viento separando el grano de la paja. Aventando la tarde mientras las mulas descansan. Ladrando los perros al amigo Platero, juanramoniano y estoico.

Estaba cerca setiembre. Santos se quedaría con su soledad acostumbrada. Vendría la nieve. Cuesta abajo los fríos. Mulhacén abajo. Veleta abajo. Atropellando zarzas y nogales. “Me escondo del frío”, nos decía Santos. “Estoy acostumbrado a vivir escondido” Fue entonces cuando nos contó la historia más hermosa. Le habían hablado de una guerra. Hacía muchos años. A veces se oían tiros. Siempre pensó que serían furtivos. Pero alguien le dijo que los españoles andaban matándose. Desde entonces se escondía cada vez que oía u tiro. En un hueco del monte, como en un vientre bueno, acomodaba su postura fetal de metro ochenta. A bocajarro un día se topó con un grupo de diez o doce hombres. Camisas azules. Correajes limpios. Boinas en la hombrera. Brillantina chorreada sobre el pelo estirado. “Vamos a fusilarte por rojo” Le ataron las manos. Le vendaron los ojos y lo colocaron de frente para que intuyera su propia muerte. Mientras tomaban distancia, Santos les suplicó: “Matadme, pero antes dadme tiempo para rezar un Padre Nuestro” Regresaron las pistolas camino de la cintura. Se espesó el silencio. Y el jefe preguntó: ¿Entonces tú no eres rojo? “Yo no sé lo que soy ni me preocupa. Tal vez soy sólo marrón y quiero rezar un Padre Nuestro”.

Los vio marcharse cantando, entre las zarza moras. Aquel día llevaba puestos el sombrero, la camisa y el pantalón que hoy vestía. Para siempre fue un hombre marrón que rezaba cada noche un Padre Nuestro.


Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com/

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viernes, 1 de mayo de 2009

Su Santidad de nuevo

Pepcastelló

Ha pasado tiempo ya desde aquella lamentable respuesta que dio el Papa Juan Pablo II a Monseñor Romero cuando le informó de los crímenes que el gobierno de su país con la colaboración del de EEUU estaba perpetrando entre quienes luchaban por una sociedad más justa: «Usted exagera, Monseñor. Regrese a su país y ocúpese en mantener buenas relaciones con su gobierno». No exageraba; lo dejó claro su asesinato al cabo de pocos días.

De entonces acá las “buenas relaciones” entre la jerarquía eclesiástica católica romana y los gobiernos asesinos no han cambiado. A las fotos con los sanguinarios dictadores de América Latina hemos añadido las recientes con Bush, tanto de JPII como de Benedicto XVI y para no perder comba las que si no lo impiden los servicios de prensa vaticanos puedan surgir ahora de su encuentro con Uribe, otro de los grandes criminales del presente. ¿Qué más le puede hacer falta a la gente católica para que se le caiga la cara de vergüenza?

Pero lejos de avergonzarse y de manifestarlo abiertamente a fin de que quienes ocupan la sede de Pedro y sus seguidores más o menos próximos tengan algún motivo para corregir su conducta, las buenas gentes católicas prefieren ignorar esos detalles o bien, cuando son inocultables, salir del paso quitándoles hierro cuando no disculpándolos y aun aceptando y dando por buenas esas complicidades. ¿Puede alguien dar una explicación razonable de semejante conducta?

Para alguien con un mínimo de conciencia, que no tenga la mente secuestrada por el amor a la Santa Madre Iglesia Católica Romana, dar soporte emocional a políticos responsables de acciones criminales no puede significar sino complicidad con los crímenes por ellos cometidos. Y para alguien que haya recibido en su educación las enseñanzas de los evangelios, alinearse al lado de los poderosos del mundo, los verdugos que crucifican a los pobres de la tierra, en ningún momento puede ser una actitud cristiana. Porque ¿en qué consiste ser cristiano, en ir a misa acaso? «Misericordia quiero, que no culto». ¿Dónde está la misericordia cristiana de esos altos dignatarios religiosos y sus seguidores ante tanto sufrimiento causado por la codicia del mundo rico?

Que los jefes de gobiernos de los países ricos pacten entre sí políticas y acciones cuyo fin es dar mayor beneficio a quienes los auparon al poder aun sabiendo que ello comporta el sufrimiento de millones de seres humanos, parece razonable, por más que en conciencia sea un crimen. Es un pacto entre criminales, semejante a los que exigen las mafias a sus miembros. Pero que siga ese juego la jerarquía católica... Que a cambio de beneficios políticos pacte con políticos criminales, eso, se mire como se mire, es una aberración inaceptable, una burda perversión del más elemental espíritu cristiano.

A nadie se le oculta que el mundo cristiano es plural. No tan sólo hay distintos comportamientos personales sino que los hay también colectivos. Hay distintas Iglesias que son consecuencia de distintas formas de interpretar las enseñanzas que supuestamente nos legaron las primeras comunidades cristianas. Y esa diversidad de pensamiento y acción se da incluso dentro de la misma ICR (Iglesia Católica Romana), como bien demuestran quienes siguen los criterios de la Teología de la Liberación, por citar uno de los posibles ejemplos. Pero aun así, el escándalo que representa la conducta de la cúpula católica es motivo de rechazo para toda conciencia que anteponga la equidad y la justicia a cualquier interesada conveniencia.

Resulta difícil para quien no mire con ojos de pasión filial ver en esa clerecía un modelo de vida cristiana. Resulta difícil creer que ese cristianismo institucionalizado pueda traer nada bueno al mundo, porque el bien que hacen unos queda fuertemente anulado por el gran mal que hacen quienes se ponen del lado de los poderosos. Y esa dificultad para creer en la bondad de esa ICR le duele en lo más hondo del alma al hereje impenitente que esto escribe. Ojalá les duela también a quienes en el libre ejercicio de su conciencia eligen seguir fieles a su Iglesia. Que les duela hasta el punto de hacerles estallar en una gran manifestación de rabia. Y no para su castigo, sino para bien de su alma, de su Iglesia y de toda la familia humana.


Pepcastelló

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viernes, 24 de abril de 2009

Enseñanza religiosa, rehén de acuerdos ocultos

Domingo Riorda

El espinoso, anacrónico y discriminatorio tópico de la enseñanza religiosa católica romana en las escuelas públicas sigue vigente en la Argentina. En la edición del domingo 1 de febrero, sin dejar de lado el comentario sobre el lefebvrismo del que se ocupan todos los medios, el diario Pagina 12 dedicó cuatro notas a la enseñanza de la religión en las escuelas públicas.

Con el título de “Con la cruz, la pluma y la palabra”, “Polémica por la incorporación de la religión en las escuelas de Salta” la periodista Mariana Carbajal afirma que “Se dicta tanto en las escuelas públicas como privadas, aunque sean laicas. La asignatura lleva calificación y los chicos deben rezar antes de entrar a clases. Salta se sumó así a otras provincias con educación religiosa. Y el debate ya trascendió la provincia”, agregando que en algunas escuelas “hay pequeños altarcitos con ofrendas” y que “la asignatura lleva calificación”. Por supuesto el contenido educativo es católico romano, aún cuando se diga que todas las religiones pueden participar.

El Ministro de Educación de la Nación, Juan Carlos Tedesco, al desarrollar la segunda nota titulada “La enseñanza religiosa”, aclara que dicha ley de la provincia ya estaba en la legislación anterior y responde a la Constitución de la provincia –con lo cual da el viso de legalidad- y que “La novedad radica en el hecho que la nueva ley salteña se dicta en el marco de los fines y objetivos de la Ley Nacional de Educación aprobada en diciembre de 2006”

Según el Ministro, “Esto significa que la enseñanza de la(s) religión(es) debe darse en el marco de una educación dirigida a formar personas y ciudadanos respetuosos de los derechos humanos y de la diversidad de identidades culturales o religiosas, solidarios, activos defensores de la paz y del diálogo como forma de resolución de los conflictos” que “valen para todas las escuelas públicas del país, sean de gestión privada o de gestión estatal”. Desde esta perspectiva, dice Tedesco, “no sería admisible que se enseñe una determinada religión (católica, judía, islámica, evangélica, etc.) promoviendo la concepción según la cual el otro es un impío, hereje, representante del Mal o un enemigo”.

Tedesco sostiene que “Necesitamos formar ciudadanos y elites dirigentes éticamente comprometidas con la justicia social, el respeto a los derechos humanos, a la paz y la solidaridad” por lo que “El Estado, nacional y provincial, tiene la obligación de supervisar estas formas de enseñanza para que este mandato se cumpla. En definitiva, se trata nada más y nada menos que cumplir con la ley”

Ambiguo razonamiento del Ministro de Educación Nacional sostenido por palabras harto conocidas, incluso para la generación que padecimos, en la década del 50, la obligación de estar en las clases de “Moral” porque no éramos católicos romanos y debíamos soportar una enseñanza de ese tema basado fuertemente en la doctrina católica romana con profesores y profesoras imposibles de sostener un debate medianamente racional

En la tercera de las notas de Página 12, firmada por Juan Esquivel, Doctor en Sociología, investigador del Conicet, se sostiene que “En una democracia, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar una amplia gama de libertades; entre ellas, la libertad de conciencia” y que “Ello supone el respeto por la pluralidad de convicciones –religiosas, filosóficas, etc.– que conviven en el seno de la sociedad. De modo complementario, la igualdad y la no discriminación son dos principios constitutivos de todo sistema que se precie de democrático”.

Desde allí “Resulta contradictorio que el Estado abone a estos ideales si, al mismo tiempo, impulsa una doctrina religiosa en particular, independientemente del carácter mayoritario o minoritario de la misma”

A esa altura de la lectura, el lector o lectora puede esperar que en ese momento Esquivel se refiera al caso de Salta. Pero no, hay algo mas que ignoraban o olvidaban el lector o lectora que en general esta bien informado.

Esquivel no apunta a la norteña provincia sino a una Constitución provincial “que discrimina y coarta la libertad de conciencia”, que es la Carta Magna de la provincia de Santa Fe. El investigador del Conicet cita que el artículo 3º de esa Constitución, afirma que “la religión de la provincia es la católica, apostólica y romana, a la que le prestará su protección más decidida, sin perjuicio de la libertad religiosa de que gozan sus habitantes”.

Sutilmente Esquivel dice que “Más allá del atenuante final” resulta inconcebible y digno de un Estado totalitario la determinación de cuál es “la religión de la provincia”, un derecho que le corresponde a cada ciudadano.

Pero Salta-Santa Fe no es un binomio solitario en la isla del asombro sino que “En Catamarca, por ejemplo, permanece el anacrónico requisito de profesar el culto católico apostólico romano para poder ser elegido gobernador o vicegobernador (art. 131 de la Constitución provincial)” observa Esquivel quien sentencia que “De acuerdo con la reglamentación, un evangélico, un judío o un ateo, por ejemplo, se encuentran imposibilitados de conducir los destinos de la provincia” para agregar que “en la propia Constitución Nacional, continúa vigente el artículo 2º que estipula el sostenimiento oficial del culto católico apostólico romano”.

Algunas apreciaciones de lo que estaría detrás de esas situaciones surgen en la nota “Una trinidad no tan santa” cuyo autor, Gerardo Bianchetti, es Profesor de Política Educacional de la Universidad Nacional de Salta.

Bianchetti se asocia a la idea de Tedesco de que “La enseñanza de la religión en las escuelas públicas de Salta no constituye un hecho nuevo desde el momento en que la Constitución provincial lo contempla”, por lo que, al igual que el Ministro, opina que no es la novedad de esta disposición lo que llama la atención “sino la constatación de la continuidad de una histórica alianza entre el poder político-económico local y la Iglesia Católica, que aparece como la que obtiene mayores logros de esa exigencia establecida por la Ley Provincial de Educación”

Para Bianchetti, y con razón, la ICR (Iglesia Católica Romana) de Salta que “se ha destacado por ser una de las más conservadoras del país, nuevamente se ha visto favorecida con la vinculación a esos poderes, reafirmando su función mediadora para que al César se les perdonen muchos pecados, recibiendo como contraparte algunas ventajas por esas indulgencias” y que “En el ámbito de la educación superior, es la Universidad Católica la que se beneficia por esa estrecha relación, ya que es la que provee los intelectuales tradicionales requeridos por el conservadurismo local, para ocupar espacios de poder”.

Ya en la nota de Mariana Carvajal se denunciaba que quienes enseñan religión en las escuelas públicas provienen desde sectores educativos de la ICR, conservadores por cierto. Ahora Bianchetti amplia el concepto, iluminando el circuito César-Iglesia afirmando que “El permanente interés por controlar los contenidos que se imparten a través de la educación en los niveles primario y secundario por parte de las iglesias, principalmente la católica, forma parte del intento por imponer, a las sociedades, una determinada cosmovisión fundada en preceptos religiosos, buscando recuperar el monopolio de la enseñanza ejercido durante siglos y que fuera limitado por el triunfo de las revoluciones burguesas que transformaron la educación pública en una razón de Estado”

Por si hiciera falta reforzar esta vigencia del ideal de Constantino plasmado en el Concilio de Nicea del 325 –nudo institucional de la relación Imperio-Iglesia- Bianchetti agrega que “En diferentes momentos de nuestra historia, gobiernos de distinta naturaleza hicieron concesiones a las demandas de la Iglesia como forma de establecer una alianza que permitiera defender un determinado orden social. En el caso de Salta, la inclusión de ese ¨espacio curricular”, con el argumento de que constituye el instrumento adecuado para la ¨formación en valores, oculta el principal objetivo, que es el de demostrar y ratificar la influencia y control que ejerce la Iglesia, sobre el poder político”.

Ese razonamiento puede incitar al descubrimiento de una ventana oculta por la enredadera de la información. Alianzas que van más allá de lo que uno mismo puede suponer. Me toca de cerca. Semanas atrás, en una correspondencia personal con una persona que ocupa un alto puesto jerárquico en una importante organización nacional, con trascendencia continental, compartiendo temas políticos del país y su relación con la ICR me dice que su temor “no es tanto por Bergoglio (que no tiene poder), sino por Aguer y otros voceros papales” Si la primera sentencia me dejó perplejo, la segunda me desorientó. Sin embargo, lo de Bianchetti apuntaría hacia ese mismo rincón donde duendes esconden la realidad en la almohada de las intrigas.

Un debates sobre lo de Salta-Santa Fe-Catamarca (¿hay otras provincias?) tiende a circunscribirlo en la cuestión de la “libertad religiosa” y en el simple y repetido tema del imperialismo vaticano. Sin embargo, aparece como mucho más amplio y complejo. Sus raíces se introducen en la triste historia de la relación Imperio-Iglesia que fomentó el sometimiento de los pueblos.

Gerardo Bianchetti apuesta fuerte a que “Si la verdadera preocupación fuera la de lograr construir una sociedad fundada en los valores que se proclaman desde la religión, la sociedad debería escuchar también fuertes reclamos por la explotación de los trabajadores, los negociados por las tierras públicas, la destrucción del medio ambiente o sobre la corrupción de quienes juran sobre los santos evangelios. El silencio sobre esos temas muestra que las preocupaciones pasan por otro lado y que el “César” puede quedarse tranquilo, porque alguien, que también tiene poder, le cuida sus espaldas” Por cierto, más allá de las diferencias públicas. + (PE).


Domingo Riorda
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_id=3512

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