"el que supo enterrar viejas corolas, gozar de mis capullos y delirar por abrirlos intuir semillas nuevas ya presentes, aquí mismo. Al que supo de corolas, capullos y trigo"
Papá me ha vuelto a rescatar. Él lo sabe.
Llamó a la niña que hacía poemas entre sus claveles , mirando el cielo, las uvas y las cañas. Llamó a "su pibita" que gozaba de los "bizcochos de viaje" que él me traía cuando llegaba a casa y se preguntaba con pocos años ¿por qué se llamaban así? ¿cómo sería un viaje?¿ quiénes se los llevaban en sus viajes? Llamó a la muchacha que estudiaba Letras y buscaba "su voz" insatisfecha por asonantada, y a la él observaba hasta doblar la esquina, apurada y enérgica para llegar rápido a la Facultad . Llamó a la mujer que como mujer conoció el amor y el desamor y los transformó en palabras. Llamó a la mamá que tradujo en pequeñas nanas el gozo de que Emilia estrenara su útero y llenara de sol y aroma su luminosa casa. Llamó a la otra mamá que en arduos poemas conoció la presentida y hoy certera bendición de una hija maravillosamente diferente, Mariángeles. Llamó a las palabras, que él mismo me reveló enseñándome a leer sobre su almohada; a cantar en tangos, milongas y zambas; nombrando las flores y contando viejas historias. Llamó a la Vida que compartimos y que despertó a la buena semilla que permaneció dormida en mi corazón. Dormida, vacilante, avergonzada de ser una pequeña semilla no se atrevía a florecerse. La Vida vino y la llenó de calor, de agua, de tierra, de aire. Y la semilla recordó que su misión es dar fruto, un fruto nuevo, perfumado y luminoso hecho también de palabras. Esas palabras que mi padre y Mi Padre han sembrado durante casi 40 años en mi corazón.´
Te fuiste antes de la primavera porque tus manos eran la primavera. Lo que tocaban lo hacían florecer. Hoy estás en un jardín verde con todas las flores que nos enseñaste a conocer y a amar.
Los ángeles jardineros te han dado la bienvenida con sus manos llenas de semillas, de bulbos, de mariposas y de pájaros.
Los ángeles ciclistas tienen los caminos preparados para que los recorras miles de veces con los brazos en alto. Los ángeles cantores ya tienen tanguitos, boleros, milongas y canciones de Don Ata para que tu voz potente y melodiosa se sume a las de ellos.
Y lo mejor, has vuelto a casa. La abuela Rosa y la abuela Juanita salieron a esperarte. La abuela Rosa se sentará con vos para que le leas. El abuelo Manuel se tuvo que presentar para que supieras que era él porque nunca conociste su rostro y entonces te dijo_ Hijo y al fin pudiste decirle:_ Papá. Julia, Paca, Ercilia, Rosa, el Gringo, Isabel, el Elio más Higinio, Luis y el Rufo salieron a abrazarte y como super sorpresa haciéndose los chistosos el Roberto y la Gladys te dijeron _Hola tío.
La Taca te lamió las manos y la Pinta se frotó en tus piernas.
Estás sonriendo, sereno y maravillado de tanta, tanta, tanta luz.
Nos vemos. Esperanos.
Cementerio Parque LOS APÓSTOLES 26 de Agosto de 2005
Por momentos vivir y escribir han sido lo mismo. Pero siempre escribir es rescatar una voz que siempre he oído pero no siempre he escuchado, que busco y me gusta encontrar, que escribe y espera ser leída.
Un día no sé cuándo empecé a usar sistemáticamente la palabra cariÑo. La escribo así, con una mayúscula Ñ en el medio como un pequeÑo homenaje a la bellísima lengua espaÑola . Esta simpática palabra que sabe a "te recuerdo" , a " Namaste " , a tibia ternura cierra los mensajes de texto, los correos y las cotidianas despedidas no gráficas.
Es la única forma posible de decir amor con Ñ. Tiene sabor a otros tiempos, al decirla aparecen las voces de mujeres que se despedían con ella. Evoca en su oxigenante abrazo ese espacio que ocupa en nuestro corazón el otro. Lo evoca y se lo muestra con suavidad, sin invadir.